Mag-log inNunca imaginé que una noche de fiesta se convertiría en mi sentencia. Solo quería olvidar que mi novio me había engañado. Solo quería bailar, beber, reír. Pero abrí la puerta equivocada… y vi cómo dos matones golpeaban a un joven arrodillado mientras un hombre elegante, impecable y frío como el hielo observaba la escena. Cuando sus ojos se cruzaron con los míos, supe que iba a morir. —Matadla —ordenó sin pestañear. Caí de rodillas, temblando, suplicando por mi vida. Y por una razón que ni él mismo entendió, decidió perdonarme. No fue misericordia. Fue una condena diferente. Ahora vivo en su mansión, bajo reglas que no pedí, bajo una protección que no quiero, y bajo la mirada del hombre que quiso matarme. Él es Alessandro Romano: poderoso, temido, imposible de descifrar. Un villano con más secretos que sonrisas. Soy su riesgo. Su error. Su posesión temporal. La testigo que no debería estar respirando. Pero cuanto más tiempo paso a su lado, más descubro que el verdadero peligro no es él… sino lo que despierta en mí. Su oscuridad atrae. Su fragilidad oculta duele. Y su manera de mirarme hace que el miedo y el deseo se confundan. Él fue mi verdugo. Podría ser mi ruina. Y, tal vez, la única persona por la que no debería sentir nada… es exactamente a la que no puedo dejar de mirar.
view moreTenía la mano puesta en el pomo; había estado parado un rato reuniendo fuerza para afrontar a Natalia cuando la puerta se abrió.Al otro lado de la puerta, Laura se quedó quieta un par de segundos, sorprendida, pero su expresión cambió enseguida a una de alegría.—Vaya —dijo Laura con una sonrisa.Su reacción me produjo cierta perplejidad. No estaba acostumbrado a que la gente me recibiera con aquella familiaridad.—¿Qué pasa? —escuché decir a Natalia desde dentro.Laura dio un paso hacia atrás, haciendo que mis ojos se encontraran con los de Natalia. Pareció temblar al verme. No sabía si era miedo, nerviosismo o simplemente incomodidad, y aquella duda estuvo a punto de detenerme. No podía echarme atrás, ahora que había tomado una decisión. Nunca lo hacía. No retrocedería ahora. Si debía perder a Natalia, la perdería, pero no por no luchar por ella.Laura nos observó a ambos y una sonrisa comenzó a dibujarse en sus labios.—Perfecto. Me ahorras el paseo.Apenas la miré. Mis ojos seguí
Miré cómo Natalia dejaba la cubierta con cara de cansancio. El desayuno había sido un desastre. Ella no me perdonaba haberla fallado. No haberla conseguido proteger.Alberto se paró un momento junto a ella. Lo vi hablar con ella. ¿Se estaba disculpando por haber sido responsable del retraso? Debí haberlo matado. Por su culpa ahora todo se había estropeado.Tras unos segundos, siguió avanzando hacia mí.—Buenos días, señor. Desde su yate nos informan que llegarán a este ritmo en aproximadamente cuatro horas.Asentí y Alberto pareció dudar.—Señor... Vuelvo a agradecer lo de mi hermana. Además, siento...—No me lo recuerdes. Por tu culpa...No merecía la pena seguir discutiendo con un traidor.—Desaparece de mi vista.Alberto se dio la vuelta para desaparecer.—Espera. Alberto se detuvo y se giró de nuevo mirándome.—Trasmite que tengan preparado el almuerzo para Natalia en mi yate.Alberto asintió, pero no se marchó.—¿Algún problema?—Quizá no sea la persona de la que quieras recibir
Desperté con cierto dolor de cabeza. No era muy fuerte; era como una punzada, como una ligera resaca. Laura se había levantado y hacía estiramientos o ejercicios aeróbicos en ropa interior.—Buenos días, Laura.Laura pegó un pequeño brinco y se giró sorprendida.—Buenos días, señora... digo, Natalia —respondió con una sonrisa.Mi rostro se relajó un poco.—¿Qué haces?—En la isla me acostumbré a empezar la mañana con un poco de ejercicio. Entre las mujeres de la isla corría una idea: aquel lugar podía ser un infierno, pero salir de allí podía significar acabar en algo todavía peor. Por eso casi todas cuidábamos nuestros cuerpos para seguir siendo deseables.La justificación me pareció repugnante. No era porque fuera beneficioso para ellas, que obviamente lo era. Era para seguir siendo atractivas para los hombres. Me pregunté qué otras cosas les habrían enseñado a hacer para resultar todavía más atractivas a los hombres. Preferí no seguir por ese camino.—¿En ropa interior?—Sí, solo t
Cerré la puerta del camarote detrás de mí y me quedé unos segundos con la mano sobre el pomo.Natalia estaba convencida de que su marido ya no la quería.Y yo empezaba a pensar que los dos eran idiotas.No sabía demasiado sobre matrimonios. Mucho menos sobre matrimonios como aquel. Durante meses había aprendido que hacer preguntas, mirar demasiado o interesarse por la vida de otras mujeres solo traía problemas. Pero incluso yo había visto cómo Romano miraba a Natalia.No parecía la mirada de un hombre que hubiera dejado de querer a su esposa.Parecía la de alguien que no sabía qué demonios hacer con ella. No como la mirada de aquel cabrón que me hizo terminar en esa isla, ni la mirada de todos esos hombres con los que estuve desde que fui vendida hasta que apareció Natalia.Era una mirada cargada de frustración y miedo. Como si quisiera acercarse a Natalia y, al mismo tiempo, no supiera si tenía derecho a hacerlo.Sí. Definitivamente, los dos eran idiotas.Quizá no debía entrometerme.






Bienvenido a Goodnovel mundo de ficción. Si te gusta esta novela, o eres un idealista con la esperanza de explorar un mundo perfecto y convertirte en un autor de novelas originales en online para aumentar los ingresos, puedes unirte a nuestra familia para leer o crear varios tipos de libros, como la novela romántica, la novela épica, la novela de hombres lobo, la novela de fantasía, la novela de historia , etc. Si eres un lector, puedes selecionar las novelas de alta calidad aquí. Si eres un autor, puedes insipirarte para crear obras más brillantes, además, tus obras en nuestra plataforma llamarán más la atención y ganarán más los lectores.