Share

97

Author: G.o
last update Petsa ng paglalathala: 2026-08-29 14:52:19

Capítulo 11 – Refugio

Levanté la mirada y encontré a un hombre anciano que llevaba un cuello blanco alrededor del cuello y ropa negra, con una sonrisa amable en el rostro.

“Soy el padre Francis. ¿Estás bien, hija?” preguntó y asentí. Me observó y notó el ojo y la mejilla amoratados que tenía, y su expresión se suavizó.

“Me temo que tenemos que cerrar por esta noche. Si necesitas un lugar donde quedarte, nuestro refugio parroquial para mujeres está a dos cuadras al este de aquí, en el sótano de
Patuloy na basahin ang aklat na ito nang libre
I-scan ang code upang i-download ang App
Locked Chapter

Pinakabagong kabanata

  • Sanando a su Luna Rota   76

    EPÍLOGO2 SEMANAS DESPUÉS—Diosa —jadeó él debajo de mí, con los ojos entrecerrados, al borde del orgasmo—. Eres una Diosa, Maeve.—Rexy —un gemido entrecortado escapó de mis labios mientras me movía más rápido, persiguiendo mi cuarto orgasmo del día.La deliciosa presión de su nudo comenzó a formarse y mis labios se curvaron en una sonrisa.—Joder, te sientes tan bien, gatita —gimió con la voz ronca y áspera.Sus manos buscaron mis pechos, ahuecándolos y acariciándolos antes de retorcer suavemente mis pezones. El ardor persistente seguía allí y algo mucho más placentero comenzó a acumularse. Mi clítoris ansiaba el mismo trato y él lo sabía.—Por favor —supliqué, necesitando sentir todo lo que tenía para darme.Rex se impulsó hacia arriba, hundiéndose más profundamente en mí, y dejé escapar un grito ininteligible. Él soltó una risita suave y comenzó a mover las caderas con más fuerza. Sabía que a veces lo hacía solo para ver mis pechos rebotar, y me encantaba.Cuando decían que se nec

  • Sanando a su Luna Rota   75

    Capítulo 38 – DESPERTARMAEVESus labios se posaron sobre la coronilla de mi cabeza y sentí el calor de mi pareja intentando consolarme.La herida en mi corazón amenazaba con asfixiarme mientras intentaba desesperadamente llenar mis pulmones de aire.Ella era de la realeza… Sabía que en vida habría tenido alas doradas, pero el dorado suave del tronco del árbol era impresionante. Se hacía aún más evidente contra el negro oscuro y liso del árbol de mi padre.Nadie habló, aunque podía sentir la intensidad de las emociones que emanaban de Remington en oleadas.Era una fuerza tan poderosa que, si fuera liberada en la Tierra, causaría una devastación inimaginable.Me giré y vi la angustia grabada en su rostro. Por primera vez desde que lo conocía, Remington parecía haberse quedado sin palabras.—¿Tío? —susurré, sintiéndome unida a él en aquel dolor.—Fue culpa mía —murmuró.—Tú no los mataste.—Es como si lo hubiera hecho.Sus palabras se retorcieron con amargura.—Pensé que era un tonto en

  • Sanando a su Luna Rota   74

    Capítulo 37 – AVALONMAEVE—Nessie.La abracé contra mí, agradecida de que Kit recordara llevarla junto con los nuevos vestidos de maternidad.Cuando terminé de vestirme, peinarme el cabello todavía húmedo y cepillarme los dientes, regresé a una sala vacía.A través de la ventana, pude ver a Remington y Rex de pie con Kit, quien hablaba con fervor sobre algo.Metí los pies en mis zapatos y salí tambaleándome.—¿Qué está pasando?—Me colé en la habitación de hotel de Rex para dejarle una nota explicándole que se iba de vacaciones, algo que necesitaba desesperadamente, para reflexionar —explicó Kit—. Storm irrumpió en la habitación y se abalanzó sobre mí cuando intenté saltar entre sombras para escapar.—¿Storm te vio?—¿Verme? —Kit negó con la cabeza—. Viajó conmigo hasta aquí.—¿Qué?—Parece que la Diosa de la Luna está llena de sorpresas últimamente —soltó una risita Remington—. Le ha concedido a tu pareja y a su gemela la capacidad de saltar entre sombras.—¿Dónde está?Me giré para

  • Sanando a su Luna Rota   73

    Capítulo 36 – ANILLOREXA medida que la habitación comenzaba a iluminarse con el amanecer, sostuve a mi pareja dormida entre mis brazos. Tenía una pierna apoyada sobre mí como si fuera una almohada corporal y un brazo descansaba sobre mi pecho. Su piel se sentía cálida y suave, y su cabello era un hermoso y salvaje desastre.Escuchando el suave ritmo de sus ronquidos, la observé mientras dormía. Estudié la dulce dispersión de pecas sobre su nariz y sus mejillas. Sus pestañas eran gruesas y largas, su nariz perfecta y su boca parecía suplicar por un beso.Un momento después, se movió y frotó la nariz contra mi pecho. Me di cuenta de que mis dedos habían comenzado a acariciarle el cabello, probablemente despertándola de un sueño que sabía que seguramente necesitaba para que nuestro cachorro creciera.El lado egoísta que había dentro de mí recibió una oleada de incomodidad cuando sus ojos soñolientos se abrieron. Al principio estaban pesados, casi aturdidos. La observé cuidadosamente mi

  • Sanando a su Luna Rota   72

    Capítulo 35 – MARCADAMAEVEQuizá fue su aparición inesperada o el tierno afecto que mostró por nuestro cachorro, pero comencé a llorar. Me mordí el labio y ahogué el sollozo que amenazaba con escapar.—¿De verdad estás aquí?Sentí que las lágrimas nublaban mi visión y todavía no podía creerlo.—Nunca voy a dejarte.Sus palabras fueron suaves y tranquilizadoras.Él nunca iba a dejarme.Otro sollozo entrecortado escapó de mis labios. Fue ahogado y amargo.¿Cambiaría de opinión por la mañana? ¿Me diría que nunca había ocurrido?Mis hombros se hundieron y aparté el rostro de él.—Necesito que te vayas.Las traicioneras lágrimas comenzaron a caer libremente y ni siquiera podía mirarlo.—Maeve —dijo con suavidad—. Mírame.Respiré con frustración, intentando calmar mi corazón acelerado.—Vete.—Cariño.Extendió la mano hacia mi barbilla y giró mi rostro hacia él.Lo fulminé con la mirada mientras mis labios temblaban, incapaz de procesar la oleada de emociones y miedo que me llenaba.—Por f

  • Sanando a su Luna Rota   71

    Capítulo 34 – MÍAREX—¿Todos están bien? —pregunté cuando el polvo se disipó.—Sí, volvamos al Louvre —Storm se sacudió el polvo de encima.—Mis huevos siguen aquí, así que estamos bien —respondió Flaym.Vi la pirámide de cristal dorado iluminada en el patio antes de ver a la abuela Dori saludándonos con la mano.—Storm… Rex… —la abuela sonrió emocionada—. Se perdieron toda la acción.Todos estaban allí, de pie en el patio, sin ninguna señal de lo que pudiera haber ocurrido en el interior.Levanté la mirada hacia el edificio histórico y todo parecía perfectamente normal.—¡Caspian! —Storm saludó a nuestro primo con un abrazo.—Debería enviar un equipo de limpieza para retirar los cuerpos —dijo el Alfa Orléans.—No será necesario —le informó Lukas—. La Diosa se encargó de ello.—¿Diosa? ¿Qué Diosa? —Flaym parecía tan confundido como yo me sentía.—Ahí viene papá —anunció Storm.Todos se giraron para ver a mi padre, Xena y Mateo acompañados por un pequeño ejército de guerreros.—¿Dónde

Higit pang Kabanata
Galugarin at basahin ang magagandang nobela
Libreng basahin ang magagandang nobela sa GoodNovel app. I-download ang mga librong gusto mo at basahin kahit saan at anumang oras.
Libreng basahin ang mga aklat sa app
I-scan ang code para mabasa sa App
DMCA.com Protection Status