FAZER LOGIN“Tu sabor es adictivo, siempre me hace desear más”Giovanni MorettiElla tensó el cuerpo en respuesta. Continué alternando entre mordiscos, succiones y penetraciones con los dedos y la lengua. En pocos minutos, estaba gimiendo mi nombre y sujetándome del cabello mientras se retorcía, llegando al orgasmo en mi boca.Lamí cada gota. Me puse el preservativo, la puse de espaldas a mí y la penetré de una sola vez, hasta sentir mis testículos rozar su cuerpo. Ella gimió, excitada.Arremetí con fuerza, aumentando el placer cada vez que mi pelvis chocaba contra sus nalgas. Cambió de posición, doblando las rodillas, lo que elevó aún más sus caderas y me permitió entrar más profundamente.La sujeté del cabello y cambié el ritmo, yendo despacio para disfrutar de la sensación de la cabeza de mi pene entrando poco a poco. Mojé mi pulgar con su lubricación y lo presioné contra su ano; en respuesta, su vagina se contrajo alrededor de mi pene, aumentando el placer. Con dos dedos de la otra mano, hice
Un solo pensamiento en mente. Quiero entrar en ella “ Giovanni Moretti Al llegar a la habitación, encendí la luz con ella todavía en mis brazos. Caminé hacia la cama y me senté con ella sobre mí. Cuando intenté besarla de nuevo, se levantó y comenzó a quitarse el vestido lentamente. De abajo hacia arriba, subía centímetro a centímetro, sin prisa, para mi agonía. Vi los lueros de cuero negros sujetos a las medias de seda y encaje. Subió más, revelando una tanga minúscula, y poco después un corsé de cuero negro. Mi sangre hirvió. Sentí una mezcla de rabia, alivio y excitación. Rabia por saber que ella no se había vestido así para mí. De verdad iba a seguir adelante. Alivio por saber que el tipo con el que saldría nunca llegaría a tenerla, porque tomé la decisión correcta. Si él hubiera tenido la oportunidad, podría haber sido lo suficientemente inteligente como para nunca dejarla ir. Mis ojos se oscurecieron mientras rastreaba cada pedazo de piel que ese maldito vestido azul iba dej
“El deseo de llevarla a mi cama lucha contra la urgencia de tenerla ahora” Giovanni Moretti A la salida de la discoteca, apoyé a Liara contra mi coche y la besé durante largos minutos, matando la añoranza que, aunque me costara admitirlo, estaba sintiendo; la verdad es que echaba de menos todo de ella. Sus labios sobre los míos, su cuerpo contra el mío, su voz suave, sus gemidos, todo me hacía sentir bien. Cuando las cosas empezaron a calentarse y mis pantalones me quedaron demasiado apretados, la subí al coche y tomamos la carretera. Mi deseo de poseerla era tan grande que sopesé llevarla a un hotel, pero me resistí; la quería en mi cama y pretendía no dejarla salir de allí hasta que tuviéramos que volver al trabajo. Hablamos bastante en el camino, nada serio, solo descubriendo intereses en común. El motor del coche rugía suavemente en la noche, pero el sonido que realmente llenaba mis oídos era su respiración, aún un poco acelerada por el enfrentamiento en la discoteca. Mientra
“Es hora de jugar duro” Liara Ferraz Me alegré de que todo estuviera saliendo bien. Seguimos bailando hasta que Toni vino hacia nosotras. Luna estaba de espaldas y, cuando se giró, hizo una mueca al verlo. — Buenas noches, chicas —saluda. — Buenas noches —respondo. — Buenas noches, hermano —dice Júlia, dándole un abrazo. Luna, en vez de saludarlo, hace una mueca y le pregunta a Júlia: — ¿Eres su hermana? — Sí, ¿se conocen? — Es la chica con la que dije que me iba a casar —Toni responde. Presuntuoso. La tensión cómica e inesperada entre los dos sirvió como una breve distracción para el hielo que se había instalado en mis manos. Ver la expresión de conmoción mezclada con irritación en el rostro de Luna fue casi magnético, pero mis ojos se obstinaban en escanear la penumbra justo detrás de ellos. Mi cuerpo entero estaba en estado de alerta máxima, cada terminación nerviosa esperando el impacto de la verdadera confrontación que estaba por venir. En ese momento, Luna y Toni emp
“Y la carnada funcionó” Liara Ferraz A las 16 horas, el celular sonó. Ella dijo que Giovanni había tardado en llegar para el almuerzo y, por eso, solo consiguió hablar con Júlia más tarde, para que él no sospechara que ella estaba hablando a propósito sobre nuestra salida. Doña Carmem dijo que él incluso se ofreció a llevarnos, pero como la intención era provocar celos, no podía llegar con nosotras, o de lo contrario pensaría que tenía el control. Ella estaba segura de que él iría tras nosotras. El mensaje de texto en la pantalla hizo que mi corazón se disparara de inmediato. Leer su nombre, asociado a esa telaraña que estábamos teciendo, me trajo una mezcla de pánico y satisfacción. Doña Carmem conocía a su propio hijo como nadie; su línea de razonamiento era impecable. Saber que Giovanni ya había mostrado la primera señal de inquietud al ofrecerse a ser nuestro chófer encendió una chispa de triunfo en mí. El juego había comenzado y la primera pieza se había movido exactamente com
“ Yo y mi gran ansiedad ” Liara Ferraz Después de acordar los detalles del plan de doña Carmem, fuimos de compras. Elegí un corsé de cuero negro, con ligueros sujetos a medias de seda con encaje. Para completar, una tanga también de cuero. El vestido que elegí es azul oscuro, ceñido al cuerpo y con escote recto, terminando un poco por encima de las rodillas para esconder el encaje de las medias. En la tienda de calzado, no me resistí a unos botines Louboutin de cuero negro y tacón alto. Con mi look listo para el domingo, fuimos a las tiendas donde Júlia y doña Carmem querían comprar sus cosas, pues, según ellas, mi imagen era la prioridad. El peso de esa elección aún resonaba en mi mente mientras recorríamos los pasillos de las tiendas. Mirar aquellas prendas de cuero y encaje me traía una dualidad incómoda, pero intensamente excitante: por un lado, la timidez que siempre me acompañó intentaba frenarme; por el otro, la urgencia de sentirme poderosa y dueña de mi propio destino hab







