Mag-log inCapítulo 5 Kendra acepto a Rowan
Kendra, cariño, ¿te casarías conmigo y serías mi reina para toda la eternidad?
—Sí, por supuesto que sí, mi amor, toda mi vida quiero estar junto a ti. —se cuelga de su cuello y lo besa con desesperación, un beso con lujuria, busca su lengua y danzan al compás de sus latidos. Rowan la alza en brazos y la acomoda en su entrepierna; lento se va introduciendo en ella, con calma, total tiene toda la noche para satisfacerla.
—Mírame, mi amor. —ella baja la vista y se encuentra con esos bellos ojos grises que tanto la enloquecen. Él le sonríe y esa bella sonrisa hace que Kendra quiera devorarlo, comérselo a besos. Toma su rostro entre sus manos y en un hambriento y deseoso beso lo transporta a la locura; él toma sus caderas y va marcando el ritmo para que ella lo pueda disfrutar. Sus besos pasan de un seno al otro; ella besa su cuello, sus hombros y clava sus uñas en su esbelta y trabajada espalda.
Kendra está por convulsionar del placer, tira su cuello hacia atrás dándole la posibilidad de marcarla y que por fin sea de él para toda la vida, pero no es lo que él quiere; Rowan quiere que ella misma lo elija y no forzarla y se contiene con todas sus fuerzas.
Kendra, lentamente, se va calmando; su respiración aún está acelerada, pero disfruta de las envestidas profundas de Rowan, le toma el rostro entre sus manos, lo besa y muerde su labio inferior. —Así, mi amor, no pares, sí, sigue así, quiero más, más de ti, no aguanto, te quiero dentro de mí para toda la vida, te quiero así, para siempre rendido a mi amor. —desesperada se mueve más rápido, más salvaje, sintiendo su miembro firme y duro dentro de ella; va acompañando cada embestida con pasión, con lujuria, con la locura y el deseo que siente por él.
Rowan estalla dentro de ella, llevándola a la locura; sin salir de ella, se recuesta contra el respaldo de la cama y la abraza fuerte, la pega a su pecho. —Te amo Kendra, no te imaginas cuánto, mi amor. —le acaricia suavemente la espalda, mientras besa su cabeza.
—Yo también Rowan, te amo con toda mi alma. — levanta la vista y se encuentra con ese bello rostro y verlo sonreír con esa encantadora y dulce sonrisa le fascina, la vuelve loca de amor. —Eres hermoso y no me canso de mirarte, de admirar tu belleza, amo tus ojos, ese brillo que hipnotiza, esa seductora sonrisa, te amo Rowan, con toda mi alma.
—Yo también Kendra, te amo con toda mi alma y quiero pasar el resto de mi vida junto a ti y ya no separarnos más, formar una hermosa familia; quiero que seas la madre de mis hijos. No sabes lo que me cuesta irme y dejarte. —es lo más sincero que puede; se abre y expone todo lo que siente por ella abiertamente, directo, sin vueltas.
— Yo tampoco me quiero separar de vos, amo estar así contigo. —se ve en su rostro el deseo; Rowan la gira y termina sobre ella, suavemente abre sus piernas y se introduce nuevamente en ella.
Kendra lo recibe con amor, con deseo y poco a poco siente cómo se llena con su miembro erecto, firme y disfruta de las profundas envestidas de Rowan, que cada vez son más salvajes y eso le encanta, la excita. Ellos, al llegar juntos al clímax, se corren, se abrazan fuerte y disfrutan el momento juntos; Rowan no quiere salir de ella y Kendra no quiere soltarlo.
Rowan, aun dentro de ella, la levanta y la lleva en brazos al baño, la ayuda a higienizarse para luego ir a la cama, pero no lo hacen; él tiene otros planes.
—Kendra, ven vístete, que te voy a llevar a dar un paseo. —ellos rápidamente se visten y Rowan sale de la habitación con ella en brazos, se elevan hasta el cielo y cuando están cerca de la luna, él gira con ella, la pega a su cuerpo y la besa apasionadamente. — ¿Te gusta esta sorpresa? —el observa el brillo y la emoción en los ojos de Kendra.
—Me encanta, en mi vida me imaginé poder estar en este lugar y girar como si estuviera bailando un vals, aquí junto a ti. —ella está sorprendida, pero se siente feliz, deslumbrada por Rowan.
Luego, despacio, Rowan la lleva a su habitación y se queda junto a ella hasta que se duerme plácidamente. Él la besa y cuando está por decirle te amo, siente —"Te amo Rowan, con toda mi alma" —dice en un susurro suave, él sonríe satisfecho y está por recostarse un momento junto a ella, pero lo sorprenden los primeros rayos de claridad y como ya comienza a amanecer, debe irse. Desanimado, se despide dejando un beso suave en sus labios.
En un bar, Stuart está pasado de copas.
—Ya no bebas más, es mejor que vayas a tu hogar, seguro Morgana te está esperando, Oniel, ¿me oyes? —su amigo se inquieta porque no ve que responda, solo toma una copa detrás de la otra.
De pronto se pone a llorar. — ¿Qué te sucede, Oniel, por qué lloras? ¿Pasa algo, quieres que hablemos? —su amigo muy preocupado se acerca para ayudarlo.
—Sí, Kai, pasa que me enamoré de una de mis alumnas, estoy perdidamente enamorado de ella y quisiera quitarle las prendas y hacerla mía ahí en medio de la clase; a veces no puedo contenerme y quisiera besarla.
Si la conociera lo bonita que es, no solo físicamente, sino en su interior; es un ser especial, un ser de luz, tan simpática, tan dulce, te sonríe y te olvidas del mundo y es como Morgana una loba, ojalá fuera humana, me la llevaría a mi mundo para siempre, pero no puedo, ahí si la descubren la matarían y no podría soportarlo.
—Estás muy enamorado, por lo que dices —su amigo, que lo conoce, se da cuenta por la angustia que siente.
—La otra noche le hice el amor a Morgana, cerrando los ojos pensando en ella y me detesto por haberlo hecho, pero me muero de ganas de estar con Kendra y no puedo contenerme —llora con mucha angustia, con impotencia y rabia por no poder tener lo que tanto desea. —Sabes, el otro día, le pedí que esperara al final de la clase, la sumé a mi proyecto, solo para estar más tiempo junto a ella; cuando le explicaba lo del proyecto, quería tomar su rostro y besarlo, subir su blusa y besar sus pechos, besar su centro y saborear su néctar, perderme dentro de ella para siempre. —mientras lo contaba, su deseo por ella aumenta, hasta provocarle una erección.
Capítulo Final – Un legado que nunca terminaEl palacio volvía a brillar, flores rosas, cintas delicadas y una armonía perfecta decoraban cada rincón.Todo estaba listo para un momento especial, el bautismo de las pequeñas princesas.La familia entera y los amigos se habían reunido, entre risas, conversaciones y música, todo era perfecto.En su habitación, Kendra terminaba de prepararse, su vestido era elegante, sencillo… pero lleno de brillo, se miró al espejo y sonrió. —Hoy es su día especial, —susurró.Pero de pronto…un leve mareo la obligó a sostenerse. —¿Qué…? cerró los ojos.Respiró profundo, no era la primera vez que sentía eso, su expresión cambió. —No puede ser…Sin decir nada a nadie…decidió salir discretamente. —Vuelvo enseguida —le dijo a una de las asistentes.Minutos después… se encontraba frente a su médico. —Doctor necesito que me haga una ecografía urgente, creo estar embarazada y quiero saberlo porque en dos horas es el bautismo de las mellizas y quiero confirmarlo y
La sorpresa más dulceLa mañana en el palacio comenzó con una emoción distinta, Kendra caminaba tomada de la mano de Rowan, mientras avanzaban por los pasillos rumbo a su control médico.—Estoy nerviosa… —confesó ella.Rowan sonrió, apretando suavemente su mano. —Todo estará bien.Kendra lo miró. —Lo sé… pero hoy vamos a saber…Rowan se inclinó y besó su frente. —Si es nuestra princesa.Kendra sonreía emocionada. —Sigues con eso ¿y es un niño que harás?—Amarlo como amo a Aiden, pero tengo un presentimiento que es una niña. —respondió él con seguridad.Minutos después…Kendra estaba recostada, mientras el médico comenzaba la revisión, el silencio llenó la sala, ambos miraban la pantalla, esperando la confirmación.Hasta que el médico sonrió. —Bueno, bueno tengo muy buenas noticias…Rowan se tensó. —¿Qué sucede doctor?El médico los miró. —¡Felicidades!… hizo una pausa. —¡Es una niña!Kendra llevó una mano a su boca. —¿Una…niña?Rowan sonrió, emocionado. —¡Lo sabía!Pero el médico no t
Una segunda luna de mielEl palacio despertó con una energía distinta, más tranquila, más íntima, por primera vez en mucho tiempo…Kendra y Rowan se preparaban para alejarse, solo ellos, sin su hijo.—¿Estás segura? —preguntó Rowan, mirándola mientras terminaba de acomodar una pequeña valija.Kendra sonrió, aunque en sus ojos había una leve duda. —Solo será una semana… miró hacia la cuna. —Y no estamos tan lejos.El pequeño Aiden dormía plácidamente, ajeno a todo.Kendra se acercó, acariciando su mejilla con ternura. —Te vamos a extrañar mi pequeño…Rowan la rodeó por detrás. —Y él a nosotros.Kendra suspiró. —Nunca pensé que me costaría tanto separarme…Rowan apoyó su mentón en su hombro. —Eso significa que lo estamos haciendo bien.Kendra sonrió. —Supongo que sí.Un golpe en la puerta anunció la llegada de quienes se encargarían del pequeño.Vladimir y Ailani entraron con una sonrisa cálida.—Buenos días —saludó Ailani—. ¿Listos chicos para sus vacaciones?Kendra los miró con gratit
La boda de una princesaEl palacio brillaba como nunca, las flores blancas y doradas adornaban cada rincón, las velas iluminaban los pasillos y la música envolvía el ambiente con una elegancia única.Todo estaba listo, hoy…es la gran boda de Kendra y Rowan.Kendra se convertía en princesa ante todo el reino.En su habitación, el aire estaba cargado de emoción, su vestido caía perfectamente sobre su cuerpo, bordado con delicados detalles que brillaban como estrellas, sus manos temblaban levemente, no de miedo… sino de emoción.Katrina junto a Ailani la observaban emocionadas,La puerta se abrió y su padre entró, Vladimir se quedó inmóvil al verla, sus ojos se llenaron de lágrimas. —Hija… —alcanso a decir y se le quebro la voz.Kendra sonrió, nerviosa. —¿Estoy bien…?Él negó, acercándose. —No… —tomó su rostro con ternura. —Estás… perfecta, preciosa. —la abrazó con fuerza. —Eres una gran y hermosa princesa, mi amor.Kendra cerró los ojos, emocionada. —Gracias, papá…—Bueno basta de lágri
Un nuevo hogar, un nuevo comienzoEl sol iluminaba el imponente palacio… y por primera vez… Kendra lo miraba sabiendo que ahora era su hogar.Las puertas se abrieron lentamente, dejando entrar la luz y una nueva etapa en sus vidas.Rowan tomó su mano con suavidad. —Bienvenida a casa.Kendra lo miró… y sonrió, emocionada. —Aún no puedo creerlo…A su lado, el pequeño Aiden estaba en brazos de su abuela, tranquilo, observando todo como si el también comprendiera que algo importante estaba comenzando ese día.Kendra dio el primer paso y luego el otro, sus ojos recorrían cada rincón: los techos altos, las columnas, los detalles dorados, pero no era el lujo lo que la emocionaba, era lo que significaba. —Este lugar es … hermoso —susurró.Rowan sonrió. —Y todavía no lo viste todo.La llevó de la mano por los pasillos, mostrándole cada espacio con orgullo. —Aquí crecí… —dijo al pasar por una galería——Y aquí también me metía en problemas… —añadió con una risa encantadora, se sentía feliz de es
Un pequeño sustoLa luz del amanecer comenzaba a colarse por las cortinas, el silencio reinaba en la habitación… hasta que Rowan abrió los ojos, parpadeó un par de veces, aún adormecido, instintivamente, giró la cabeza hacia la habitación de Aiden, mira la cuna y se quedó completamente inmóvil, al verla vacía. —… ¿Aiden? Se incorporó de golpe, su corazón comenzó a latir con fuerza.Se levantó tan rápido que apenas notó que estaba descalzo, con el pantalón de pijama mal acomodado. —¿Aiden? —repitió, esta vez con desesperación, miró alrededor y nada.La cuna seguía vacía, el aire se le fue del pecho. —No… no… Salió corriendo de la habitación.—¡Kendra! —llamó, pero ella aún dormía profundamente, sin detenerse, atravesó el pasillo. —¡Aiden! Su voz resonó por todo el castillo.Guardias, sirvientes… todos lo miraban sorprendidos mientras el príncipe corría como un loco. —¡¿Dónde está mi hijo?! ¡Papa se robaron a Aiden! —gritaba desesperado, su corazón latía tan fuerte que apenas podía pens







