MasukCapítulo 4 Otra noche con Kendra
— ¿Qué les parece la propuesta de trabajar en la discoteca? Yo necesito gente de mucha confianza que administre el lugar; no quiero que me respondan ahora, tienen hasta mañana para pensarlo, si todo sale bien, el sábado será la gran inauguración, espero poder contar con ustedes. —Rowan los observa, todos se miran, pero nadie dice nada, luego siguen bebiendo cervezas, hasta que comienzan con el campeonato de pool.
Cuando llega la hora de ir por Kendra, Rowan deja a sus amigos y se va a su encuentro.
Kendra y Eliot están con sus amigos, luego que terminaron su partido de futbol, todos se fueron a la hamburguesería para celebrar la victoria.
—Eliot, ¿cuándo le propondrás casamiento a Kendra? No me pediste el otro día que te acompañarte a comprar el anillo. —Marcus lo mira esperando su respuesta. — ¿Qué te sucede, ahora dudas? —él lo mira sorprendido al no obtener respuesta, abre grandes sus ojos del asombro y se lleva la mano a la boca por la impresión.
Eliot le da un golpe en el estómago. —No, tonto, me quedé pensando de qué forma le voy a pedir matrimonio, jamás me arrepentiría de elegirla, ella es la mujer de mi vida y mi Luna —responde orgulloso, se siente feliz de tenerla junto a él.
—Bueno, acá con ella dando vueltas, no podemos hablar tranquilamente, pero mañana yo te ayudo, lo organizamos y será la mejor propuesta de matrimonio —Marcus estaba tan emocionado que no noto que Kendra estaba junto a ellos.
— ¡Marcus! ¿Estás de novio? —Kendra, por suerte malinterpretó lo que escuchó.
—No, no solo que me gusta una joven, pero no me animo a proponerle que sea mi novia —trata de desviar la atención y que Kendra crea que es Marcus el de la propuesta.
Ella, emocionada comienza a darle consejos y el pobre la escucha con mucha atención, mientras Eliot detrás de Kendra se burla de su amigo.
Al finalizar la noche, se van a sus hogares, Eliot acompaña a Kendra hasta su casa.
Rowan estaciona el auto, cruza la calle, salta la reja, se trepa al árbol y salta al balcón, como todas las noches, entra en la habitación de Kendra y para su sorpresa, es tarde y ella aún no está durmiendo. Abre la puerta, se asoma y están solo sus padres conversando de la fiesta de cumpleaños de Kendra y a ella no la ve. Se enfurece, sale y se va a su auto, está por ir a buscarla, pero decide calmarse y esperar, seguro está con sus amigos.
Se recuesta en el asiento del auto y respira hondo para calmarse, enciende un cigarrillo, cada inhalación es profunda y exhala el humo despacio, lentamente, disfrutando el sabor a la nicotina en su boca. Toma de la guantera una petaca de whisky para relajar sus nervios y la bebe de un trago.
Cuando ya terminó sus cigarrillos y la bebida, está por poner el auto en marcha para salir a buscarla, no quería imaginar lo peor, pero su mente lo traiciona, teme que Eliot la convenza y ella lo acepte y se entregue a él, furioso le da arranca y el auto no responde, era como si su vehículo la viera llegar.
Él golpea el volante con impotencia, con dolor, y cuando levanta la vista observa una pareja llegando; la silueta de la mujer le resulta familiar, la sigue con la mirada y ve cómo Eliot la lleva de la cintura, eso le molesta, sus celos lo traicionan.
Espera que la acompañe y luego se retire, pero para su desdichada noche, Eliot ingresa con ella a su hogar.
Rowan respira exaltado y sus ojos se encienden al observar la luz en su cuarto. Sale del auto molesto, dispuesto a golpear a Eliot, y en un segundo está en el balcón observando qué hacen.
—Puedo quedarme y pasamos la noche juntos. —Eliot la sujeta de la cintura y la pega a su cuerpo, Rowan está observando toda la escena y trata de oír qué responde Kendra.
—No, Eliot, ya te dije, necesito tiempo, aún no estoy lista para ese momento, ni yo, ni mi loba —lo mira esperando comprensión de parte de él y solo ve frustración y eso la incómoda.
En cambio, Rowan está feliz, sonríe como si fuera su propia victoria.
—No te pido eso, solo dormir juntos, pegados, abrazados toda la noche. —en sus ojos hay deseo, una súplica entre líneas.
Rowan al notar que ella está por ceder, envía un pensamiento rápido a su mente.
—No, mi padre se puede molestar, sabes cómo piensan los adultos. —de pronto siente cómo Eliot la sujeta de la cintura y la pega a su cuerpo, la toma del cuello y la besa apasionadamente, mientras sus manos recorren todo su cuerpo.
Los celos lo están enloqueciendo; Rowan actúa rápidamente, levanta un viento fuerte y envía otro pensamiento rápido a su mente.
—Eliot, deberías irte antes que comience a llover. —ella espera que él se convenza y se retira antes que sea tarde.
—Está bien, me voy, pero no era mi intención irme, quería pasar la noche junto a ti. —molesto se despide y baja la escalera.
Kendra entra, se pone su pijama y se recuesta, toma su libro y comienza a leer.
Rowan le envía con un soplido, una ráfaga que la duerme profundamente y la lleva a una hipnosis —Kendra, mi amor aquí estoy — acaricia su mejilla suavemente y besa su frente con dulzura.
Se incorpora, cierra con llave el cuarto y comienza a desvestirse; se introduce junto a ella bajo las sábanas, le tiembla el cuerpo, pero está feliz de tenerla junto a él.
—Mi amor, mírame, acá estoy —ella le sonríe tiernamente, con esa sonrisa que lo derrite. —Te esperaba, mi amor —le susurra en su oído y eso fue el combustible para que Rowan se encendiera y comenzara a besarla, acariciarla y quitar sus prendas con desesperación para poseerla nuevamente.
—Te amo, Kendra, no puedo vivir sin ti —le susurra mientras la besa, la acaricia y estimula su centro, ella explota en un orgasmo que la hace convulsionar en sus manos —Ahora te quiero dentro de mí, mi amor —con una voz melosa, que le provocó ternura.
—Dime, Rowan, que me encanta mi nombre en tus labios y más cuando te corres para mí. —tiene un segundo orgasmo y en minutos Rowan estalla en su interior.
—Te amo, Rowan —decía mientras ambos se abrazaban y besaban apasionadamente, luego él baja hasta su centro y con besos la lleva a otro apasionante orgasmo.
—Delicioso, mi amor, amo todo lo que siento con vos, nunca había sentido este placer en mi vida. —en su rostro se ve la satisfacción y el placer que Rowan le hace sentir. —Te quiero dentro de mí amor, y que te muevas como lo haces, que me vuelve loca.
Rowan sonríe satisfecho, ama sentirla y escucharlo de su boca, lo transporta a otra dimensión de placer y lujuria que tanto siente por ella.
—Kendra, cariño, ¿te casarías conmigo y serías mi reina para toda la eternidad?
Capítulo Final – Un legado que nunca terminaEl palacio volvía a brillar, flores rosas, cintas delicadas y una armonía perfecta decoraban cada rincón.Todo estaba listo para un momento especial, el bautismo de las pequeñas princesas.La familia entera y los amigos se habían reunido, entre risas, conversaciones y música, todo era perfecto.En su habitación, Kendra terminaba de prepararse, su vestido era elegante, sencillo… pero lleno de brillo, se miró al espejo y sonrió. —Hoy es su día especial, —susurró.Pero de pronto…un leve mareo la obligó a sostenerse. —¿Qué…? cerró los ojos.Respiró profundo, no era la primera vez que sentía eso, su expresión cambió. —No puede ser…Sin decir nada a nadie…decidió salir discretamente. —Vuelvo enseguida —le dijo a una de las asistentes.Minutos después… se encontraba frente a su médico. —Doctor necesito que me haga una ecografía urgente, creo estar embarazada y quiero saberlo porque en dos horas es el bautismo de las mellizas y quiero confirmarlo y
La sorpresa más dulceLa mañana en el palacio comenzó con una emoción distinta, Kendra caminaba tomada de la mano de Rowan, mientras avanzaban por los pasillos rumbo a su control médico.—Estoy nerviosa… —confesó ella.Rowan sonrió, apretando suavemente su mano. —Todo estará bien.Kendra lo miró. —Lo sé… pero hoy vamos a saber…Rowan se inclinó y besó su frente. —Si es nuestra princesa.Kendra sonreía emocionada. —Sigues con eso ¿y es un niño que harás?—Amarlo como amo a Aiden, pero tengo un presentimiento que es una niña. —respondió él con seguridad.Minutos después…Kendra estaba recostada, mientras el médico comenzaba la revisión, el silencio llenó la sala, ambos miraban la pantalla, esperando la confirmación.Hasta que el médico sonrió. —Bueno, bueno tengo muy buenas noticias…Rowan se tensó. —¿Qué sucede doctor?El médico los miró. —¡Felicidades!… hizo una pausa. —¡Es una niña!Kendra llevó una mano a su boca. —¿Una…niña?Rowan sonrió, emocionado. —¡Lo sabía!Pero el médico no t
Una segunda luna de mielEl palacio despertó con una energía distinta, más tranquila, más íntima, por primera vez en mucho tiempo…Kendra y Rowan se preparaban para alejarse, solo ellos, sin su hijo.—¿Estás segura? —preguntó Rowan, mirándola mientras terminaba de acomodar una pequeña valija.Kendra sonrió, aunque en sus ojos había una leve duda. —Solo será una semana… miró hacia la cuna. —Y no estamos tan lejos.El pequeño Aiden dormía plácidamente, ajeno a todo.Kendra se acercó, acariciando su mejilla con ternura. —Te vamos a extrañar mi pequeño…Rowan la rodeó por detrás. —Y él a nosotros.Kendra suspiró. —Nunca pensé que me costaría tanto separarme…Rowan apoyó su mentón en su hombro. —Eso significa que lo estamos haciendo bien.Kendra sonrió. —Supongo que sí.Un golpe en la puerta anunció la llegada de quienes se encargarían del pequeño.Vladimir y Ailani entraron con una sonrisa cálida.—Buenos días —saludó Ailani—. ¿Listos chicos para sus vacaciones?Kendra los miró con gratit
La boda de una princesaEl palacio brillaba como nunca, las flores blancas y doradas adornaban cada rincón, las velas iluminaban los pasillos y la música envolvía el ambiente con una elegancia única.Todo estaba listo, hoy…es la gran boda de Kendra y Rowan.Kendra se convertía en princesa ante todo el reino.En su habitación, el aire estaba cargado de emoción, su vestido caía perfectamente sobre su cuerpo, bordado con delicados detalles que brillaban como estrellas, sus manos temblaban levemente, no de miedo… sino de emoción.Katrina junto a Ailani la observaban emocionadas,La puerta se abrió y su padre entró, Vladimir se quedó inmóvil al verla, sus ojos se llenaron de lágrimas. —Hija… —alcanso a decir y se le quebro la voz.Kendra sonrió, nerviosa. —¿Estoy bien…?Él negó, acercándose. —No… —tomó su rostro con ternura. —Estás… perfecta, preciosa. —la abrazó con fuerza. —Eres una gran y hermosa princesa, mi amor.Kendra cerró los ojos, emocionada. —Gracias, papá…—Bueno basta de lágri
Un nuevo hogar, un nuevo comienzoEl sol iluminaba el imponente palacio… y por primera vez… Kendra lo miraba sabiendo que ahora era su hogar.Las puertas se abrieron lentamente, dejando entrar la luz y una nueva etapa en sus vidas.Rowan tomó su mano con suavidad. —Bienvenida a casa.Kendra lo miró… y sonrió, emocionada. —Aún no puedo creerlo…A su lado, el pequeño Aiden estaba en brazos de su abuela, tranquilo, observando todo como si el también comprendiera que algo importante estaba comenzando ese día.Kendra dio el primer paso y luego el otro, sus ojos recorrían cada rincón: los techos altos, las columnas, los detalles dorados, pero no era el lujo lo que la emocionaba, era lo que significaba. —Este lugar es … hermoso —susurró.Rowan sonrió. —Y todavía no lo viste todo.La llevó de la mano por los pasillos, mostrándole cada espacio con orgullo. —Aquí crecí… —dijo al pasar por una galería——Y aquí también me metía en problemas… —añadió con una risa encantadora, se sentía feliz de es
Un pequeño sustoLa luz del amanecer comenzaba a colarse por las cortinas, el silencio reinaba en la habitación… hasta que Rowan abrió los ojos, parpadeó un par de veces, aún adormecido, instintivamente, giró la cabeza hacia la habitación de Aiden, mira la cuna y se quedó completamente inmóvil, al verla vacía. —… ¿Aiden? Se incorporó de golpe, su corazón comenzó a latir con fuerza.Se levantó tan rápido que apenas notó que estaba descalzo, con el pantalón de pijama mal acomodado. —¿Aiden? —repitió, esta vez con desesperación, miró alrededor y nada.La cuna seguía vacía, el aire se le fue del pecho. —No… no… Salió corriendo de la habitación.—¡Kendra! —llamó, pero ella aún dormía profundamente, sin detenerse, atravesó el pasillo. —¡Aiden! Su voz resonó por todo el castillo.Guardias, sirvientes… todos lo miraban sorprendidos mientras el príncipe corría como un loco. —¡¿Dónde está mi hijo?! ¡Papa se robaron a Aiden! —gritaba desesperado, su corazón latía tan fuerte que apenas podía pens







