Compartir

Capítulo:6

Autor: Milexy A.
last update Fecha de publicación: 2026-07-03 13:13:53

Valeria sostuvo la nota entre sus manos durante varios segundos.

No sabía qué sentir.

Una parte de ella estaba profundamente agradecida. La otra desconfiaba de un hombre capaz de resolver sus problemas con tanta facilidad.

—¿La señora necesita algo más? —preguntó Clara desde la puerta.

Valeria levantó la mirada.

Todavía le resultaba extraño que la llamaran señora.

—No... gracias, Clara.

La ama de llaves sonrió con amabilidad antes de retirarse.

Cuando la puerta se cerró, Valeria volvió a leer la nota.

"Los gastos del hospital ya fueron cubiertos."

Las lágrimas amenazaron con escapar.

Durante meses había contado cada moneda para comprar los medicamentos de su madre. Había vendido algunas de sus pertenencias, abandonado materias en la universidad por no poder pagarlas y, aun así, nunca había sido suficiente.

Ahora alguien acababa de hacer en unas horas lo que ella no había podido conseguir en meses.

Pero ese alguien era Sebastián Morelli.

El hombre con quien compartía un matrimonio que solo existía sobre el papel.

A la mañana siguiente, unos suaves golpes en la puerta la despertaron.

—Señora Morelli, el desayuno está servido.

Valeria tardó unos segundos en reaccionar.

¿Señora Morelli?

Aquel apellido seguía sintiéndose ajeno.

Se arregló con la ropa que llevaba el día anterior y bajó al comedor.

Sebastián ya estaba allí, revisando unos documentos mientras tomaba café.

Al verla entrar, levantó la vista.

—Buenos días.

—Buenos días.

Clara retiró la silla para que Valeria se sentara.

El silencio se instaló entre ambos.

—Gracias por lo del hospital —dijo finalmente ella.

Sebastián dejó la taza sobre la mesa.

—Fue parte del acuerdo.

Ella negó suavemente con la cabeza.

—Aun así... gracias.

Por un instante, él quiso decirle que no tenía nada que agradecer.

Que, si hubiera podido, habría cuidado de ella mucho antes.

Pero guardó silencio.

Todavía no era el momento.

—Hoy saldremos —anunció.

Valeria frunció el ceño.

—¿A dónde?

—Necesitas ropa, zapatos y algunas cosas personales.

Ella bajó la mirada hacia su sencilla blusa.

—No hace falta. Tengo lo necesario.

—No para la vida que llevarás desde hoy.

—Sebastián...

—No es un lujo, Valeria. Es una necesidad.

Valeria guardó silencio unos segundos.

—Hace apenas una semana estaba pensando cómo reunir el dinero para pagar el próximo semestre de la universidad... y ahora voy a comprar ropa que probablemente nunca habría podido mirar de cerca.

Sebastián la observó con atención.

—¿Qué estudias?

Ella dudó un instante antes de responder.

—Diseño gráfico. Me falta poco para graduarme, pero tuve que atrasar algunas materias por las deudas.

—¿Vas a dejar la carrera?

Valeria negó con firmeza.

—Jamás. Mi mamá siempre dice que un título nadie puede quitártelo. No importa cuánto tarde, voy a graduarme.

Por primera vez en la mañana, una sonrisa sincera apareció en el rostro de Sebastián.

—Me alegra escuchar eso.

—¿Por qué?

—Porque no me casé con una mujer que renuncia a sus sueños.

Valeria sintió que aquellas palabras tocaron una parte de su corazón que llevaba mucho tiempo rota.

No respondió.

Simplemente bajó la mirada y lo siguió hasta el automóvil.

Ella suspiró.

Odiaba que tuviera razón.

Dos horas después, el automóvil se detuvo frente a una de las boutiques más exclusivas de la ciudad.

Valeria observó el elegante escaparate y sintió deseos de quedarse dentro del coche.

—Nunca he entrado en un lugar como este.

Sebastián descendió primero y le abrió la puerta.

—Siempre hay una primera vez.

Apenas cruzaron la entrada, dos asesoras se acercaron.

Una de ellas recorrió a Valeria con la mirada, deteniéndose unos segundos en su ropa sencilla.

—Buenos días —saludó con una sonrisa profesional.

Antes de que pudiera decir algo más, Sebastián habló con la serenidad que lo caracterizaba.

—Mi esposa necesita un guardarropa completo.

Las dos mujeres cambiaron inmediatamente de actitud.

—Será un placer atenderla, señora Morelli.

Valeria sintió un leve rubor.

Todavía no se acostumbraba a ese apellido.

Mientras una asesora la guiaba hacia los probadores, Sebastián permaneció observándola en silencio.

No podía evitar sonreír.

Continúa leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la App

Último capítulo

  • Su Firma Cambió Mi Destino   Capítulo:27

    El sábado llegó más rápido de lo que Sebastián hubiera querido.Desde temprano, la mansión estuvo tranquila. Valeria había decidido pasar la mañana con su madre y, aunque no había mencionado nuevamente su salida de esa noche, sabía que Sebastián no había olvidado lo que le dijo.Él tampoco.Durante el desayuno, Sebastián revisaba su teléfono cuando escuchó los pasos de Valeria acercándose.Levantó la mirada.—Buenos días.—Buenos días.Valeria se sentó frente a él y tomó una taza de café.—¿Tienes planes hoy? —preguntó Sebastián.Ella lo miró por encima de la taza.—Sí.—¿Los mismos de anoche?—¿Te refieres a mi salida?—Sí.Valeria sonrió.—Tal vez.Sebastián dejó el teléfono sobre la mesa.—¿Con el mismo hombre?Ella sostuvo su mirada.—Quizá.—Entiendo.Valeria tuvo que contener una sonrisa.—¿Seguro?—¿Por qué no habría de estarlo?—No sé. Ayer parecías bastante interesado.—Solo preguntaba.—Claro.Sebastián volvió a tomar su teléfono.—Haz lo que quieras.Valeria bajó la mirada

  • Su Firma Cambió Mi Destino   Capítulo:26

    Los días siguientes pasaron mucho más rápido de lo que Valeria esperaba.Después del evento, Sebastián tuvo que viajar fuera de la ciudad por una reunión de negocios que se había extendido más de lo previsto.La primera mañana, Valeria apenas prestó atención a su ausencia.Tenía sus propias cosas que hacer.El segundo día fue igual.El tercero comenzó a parecerle extraño no encontrarlo en la casa.No porque lo extrañara —o eso se repetía—, sino porque se había acostumbrado a saber que él estaba allí. A escuchar sus pasos por el pasillo, verlo salir temprano con su traje impecable o encontrarlo por las noches revisando documentos en el estudio.Ahora la casa parecía demasiado silenciosa.Sebastián, por su parte, estaba demasiado ocupado para pensar en ello.Reuniones, llamadas, cenas de negocios.Sin embargo, cada noche, cuando regresaba al hotel, había una pregunta que aparecía inevitablemente en su cabeza:¿Qué estará haciendo Valeria?No entendía por qué le importaba.No tenía motiv

  • Su Firma Cambió Mi Destino   Capítulo:25

    La sala permanecía en silencio.Valeria seguía sentada en uno de los extremos del sofá, con un libro abierto entre las manos. Llevaba varios minutos en la misma página.No estaba leyendo.Cada vez que escuchaba a Sebastián mover algún papel, su atención se desviaba hacia él.Pero se obligaba a no mirarlo.Sebastián estaba sentado al otro lado de la sala, concentrado aparentemente en su computadora.Aparentemente.Porque llevaba varios minutos revisando el mismo documento.Sabía que Valeria estaba incómoda.Podía sentirlo incluso sin mirarla.Y aunque una parte de él quería acercarse y preguntarle qué le ocurría, otra le recordaba que debía dejar las cosas claras.Había sido él quien había dicho que no debían confundir el contrato con algo más.Ahora tenía que sostener esa decisión.Valeria pasó una página.No había leído una sola palabra.¿Por qué me afecta tanto que él esté actuando como si nada?Apretó ligeramente el libro entre sus manos.Lo peor era que Sebastián no estaba siendo

  • Su Firma Cambió Mi Destino   Capítulo:24

    Sebastián salió del club junto a Valeria y caminó hacia el automóvil.—¿Estás bien? —preguntó mientras le abría la puerta.—Sí —respondió ella, sonriendo—. Aunque creo que tú estás más preocupado que yo.—Has bebido.—Solo un poco.Sebastián la observó unos segundos antes de cerrar la puerta.—Sube.Una vez dentro, el silencio los acompañó durante los primeros minutos.Valeria miraba por la ventana, pero de vez en cuando volvía los ojos hacia él.—¿Qué? —preguntó Sebastián.—Nada.—Me estás mirando.—¿Y?Él negó con la cabeza y continuó conduciendo.—Me gustó esta noche —dijo ella después de unos segundos.—Lo noté.—También me gustó bailar contigo.—Eso ya lo dijiste.Valeria sonrió.—Es que todavía no puedo creer que sabes bailar.Sebastián soltó una pequeña risa.—Ya sabes demasiado.Ella lo observó.—Creo que todavía no sé suficiente.Sebastián la miró brevemente antes de volver la atención a la carretera.—Quizá sea mejor así.Valeria se quedó pensativa.Cuando el automóvil se de

  • Su Firma Cambió Mi Destino   Capítulo:23

    La tarde transcurrió con tranquilidad en la mansión.Elena descansaba en su habitación después del almuerzo, mientras Valeria permanecía en la sala revisando algunas cosas en su teléfono.Sebastián apareció unos minutos después.—¿Qué haces?Valeria levantó la mirada.—Nada importante.Él asintió y dejó unas carpetas sobre la mesa.Durante unos segundos ninguno dijo nada.Valeria lo observó.—¿Siempre eres así de callado?Sebastián la miró con expresión seria.—¿Así cómo?—Cuando estamos solos.—¿Y cómo quieres que sea?Ella sonrió ligeramente.—No sé. Un poco más amable.—No sabía que tenías exigencias.Valeria soltó una pequeña risa.—No es una exigencia.—Entonces no hay problema.Ella negó con la cabeza, divertida.—Eres imposible.Sebastián tomó nuevamente las carpetas.—Elena debería descansar. El médico fue claro.—Lo sé. Por eso no quiero molestarla.—Bien.Valeria lo miró unos segundos.—¿Tienes algo que hacer?—Sí.—¿Mucho trabajo?—Lo suficiente.Ella bajó la mirada.—Está

  • Su Firma Cambió Mi Destino   Capítulo:22

    Después del desayuno, Elena decidió salir al jardín.—Quiero tomar un poco de aire —dijo mientras se levantaba—. Y ustedes deberían acompañarme.Valeria sonrió.—Claro, mamá.Sebastián dejó los documentos sobre la mesa y se puso de pie.—Vamos.Los tres caminaron hasta el jardín.Elena se adelantó unos pasos para observar las flores, dejando a Valeria y Sebastián detrás.—Tu mamá parece estar mucho mejor —comentó él.—Sí. Me tranquiliza verla así.Sebastián la observó de reojo.—A ti también te hacía falta descansar.—¿Eso fue una orden?—Una recomendación.Valeria sonrió.—Qué amable.—Intento serlo.Ella soltó una pequeña risa.Al llegar a unas escaleras, Valeria tropezó ligeramente con el borde de uno de los escalones.Sebastián reaccionó de inmediato y la sujetó por la cintura.—Cuidado.Valeria quedó completamente quieta.La mano de Sebastián permanecía sobre su cintura.Sus rostros estaban mucho más cerca de lo que ninguno había previsto.—Estoy bien —murmuró ella.Sebastián no

Más capítulos
Explora y lee buenas novelas gratis
Acceso gratuito a una gran cantidad de buenas novelas en la app GoodNovel. Descarga los libros que te gusten y léelos donde y cuando quieras.
Lee libros gratis en la app
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status