Home / Romance / Su amor es un abismo / volver distintos

Share

volver distintos

Author: Lin andará
last update publish date: 2026-03-03 11:16:34

/Esa noche/

El patio estaba iluminado con luces cálidas colgadas entre los árboles.

La mesa tenía flores silvestres recién cortadas.

El vino era de una reserva que Ernesto guardaba solo para ocasiones importantes.

Tara salió de la casa y se detuvo.

—Mateo…

Él estaba ajustando una vela que no necesitaba ser ajustada.

Demasiado concentrado en no mirarla.

—Te dije que confiaras.

Ernesto apareció minutos después, elegante dentro de su sencillez, y tomó asiento sin decir mucho. La cena fue suave.

Ri
Continue to read this book for free
Scan code to download App
Locked Chapter

Latest chapter

  • Su amor es un abismo    cuando dejó de correr

    La casa amaneció en silencio.No el silencio tranquilo del campo.Uno distinto.Más pesado.Como si las paredes hubieran escuchado demasiado durante la noche y ahora no supieran qué hacer con ello.Mateo abrió los ojos antes de que sonara la alarma del teléfono. Durante unos segundos permaneció inmóvil, mirando el techo de madera.La conversación con Tara seguía ahí. Completa. Intacta. Clavada detrás de las costillas.Giró apenas la cabeza.El otro lado de la cama estaba vacío.El estómago se le tensó de inmediato.Se incorporó rápido, pasando una mano por su rostro todavía cansado. Escuchó voces lejanas abajo. El sonido suave de platos. Una risa pequeña de Rosa.Exhaló lentamente.No se había ido.Pero aun así algo se sentía distinto.Se puso una camiseta y bajó las escaleras.El aroma a café recién hecho llenaba la cocina.Rosa estaba frente a la estufa, moviendo algo en una olla pequeña. Tara se encontraba junto a la ventana cortando fruta. Llevaba el cabello recogido y el anillo d

  • Su amor es un abismo    Donde termina la prisa

    El sol comenzó a caer lentamente sobre el valle, tiñendo las viñas de tonos cobrizos y dorados. Desde la parte más alta del terreno, el viento corría más fresco, arrastrando el aroma húmedo de la tierra y las hojas.Mateo caminaba junto a Ernesto por un sendero angosto de piedras irregulares. Más abajo, la casa apenas se veía entre los árboles.Tara se había quedado ayudando a Rosa en la cocina después de insistir durante diez minutos en que podía hacerlo sola. Ernesto había aprovechado la oportunidad apenas la vio desaparecer dentro de la casa.—Ven —le dijo a Mateo—. Quiero mostrarte algo antes de que oscurezca.Ahora avanzaban despacio, al ritmo del bastón golpeando la tierra.Mateo procuraba no mirarlo demasiado. Cada vez que Ernesto respiraba más profundo o reducía el paso, una incomodidad silenciosa se le instalaba en el pecho.Ernesto lo notó igualmente.—No me vigiles tanto —gruñó—. Me haces sentir como una reliquia.Mateo soltó una pequeña risa.—Solo me aseguro de que no te

  • Su amor es un abismo    La suerte que se hereda

    El amanecer llegó despacio, como si no quisiera interrumpir la calma del lugar. Una neblina ligera se deslizaba entre las hileras de viñas, y el sol apenas comenzaba a pintar los bordes de las hojas con un brillo dorado.Mateo salió primero. Llevaba una camisa sencilla arremangada y las manos aún tibias del café. Se detuvo un segundo a respirar. El aire olía distinto. Más húmedo. Más antiguo.—Pensé que serías el primero —dijo una voz detrás de él.Ernesto ya estaba allí, apoyado en su bastón, sombrero en su lugar, como si hubiera salido con el amanecer.—Buenos días —respondió Mateo.—Eso depende —dijo Ernesto—. Si trabajas, sí lo son.Mateo sonrió.Unos pasos más tarde, Tara apareció desde la casa, recogiendo su cabello en una trenza improvisada.—No pensé que hablaban en serio con lo de ayudar —dijo.Ernesto la miró de arriba abajo, evaluando sin disimulo.—Las uvas no esperan a nadie.Le extendió unas tijeras de podar.—Solo las que están listas —indicó, señalando un sector cercan

  • Su amor es un abismo    Lo que aún queda por ver

    La luz entraba tímida por las cortinas, pero Mateo ya estaba despierto. Sentado en la mesa pequeña, con una taza de café que se había enfriado sin que él la tocara.Tara salió de la habitación aún medio adormilada.—Te levantaste temprano.Mateo levantó la vista.—No dormí mucho.Ella se acercó, sirviéndose café.—Lo imaginé.Silencio.De esos que no incomodan, pero tampoco son ligeros.Mateo entrelazó las manos.—Estaba pensando...Tara lo miró por encima de la taza.—Eso otra vez.Una leve sonrisa apareció, pero desapareció rápido.—Quiero ir a verlo.Pausa.—Al abuelo.Tara asintió lentamente.—Claro.Mateo respiró hondo.—Solo un par de días.Eso hizo que ella bajara la taza.—¿Un par de días?Mateo asintió.—Sí. Ir, estar con él… volver.Silencio.Pero esta vez el silencio tenía cuentas pendientes.Tara miró hacia la ventana.Luego volvió a él.—Mateo…Pausa.—Mañana Diego se va.Él asintió.—Lo sé.—Y si tú también te vas… —continuó ella— nos quedamos sin chef.Eso quedó flotand

  • Su amor es un abismo    Algo de prisa

    La habitación estaba en calma. Tara y Mateo habían pasado a dejar un presente a Cloe.Cloe descansaba un poco más incorporada ahora, con el pequeño Adrián dormido en sus brazos. La luz de la tarde se colaba suave por la ventana, pintando todo de un tono tibio.Tara estaba sentada a su lado.Mateo, de pie, apoyado contra la pared, observando la escena con esa tranquilidad habitual en él.—Se porta bien —murmuró Tara.Cloe sonrió.—Por ahora.El bebé hizo un pequeño movimiento, como si estuviera de acuerdo.Silencio.Uno cómodo.Hasta que Cloe levantó la vista hacia ellos.—Quería pedirles algo.Tara la miró de inmediato.—¿Qué pasa?Cloe dudó apenas un segundo.Pero no retrocedió.—Me gustaría que sean sus padrinos.El silencio que siguió no fue largo… pero sí denso.Tara parpadeó, sorprendida.—¿Nosotros?Cloe asintió, con una pequeña sonrisa.—A ti te conozco desde que llegué a Lumina… —miró a Tara—. Y siempre has estado ahí, siento cierta confianza.Luego su mirada fue hacia Mateo.

  • Su amor es un abismo    Altos estándares

    La puerta de la cocina se abrió suavemente.Tara entró sin hacer ruido.Para ese momento, casi todo el equipo ya se había ido.El silencio era distinto ahora, más pesado, más tranquilo.Sus pasos se detuvieron al verlo.Mateo seguía en el pase, apoyado contra la mesa de acero, con la mirada perdida en algún punto que no estaba realmente allí.—¿Sigues aquí? —preguntó ella.Mateo no se movió de inmediato.—Sí. Pausa.—Supongo que aún no termino.Tara se acercó un poco más.—El servicio ya terminó.Mateo soltó una pequeña exhalación.—No me refería a eso.Silencio.Ella lo observó con más atención.—¿Diego?Mateo asintió apenas.—Se va pronto.Tara apoyó una mano sobre la mesa.—Pero eso ya lo sabías.—Lo sé. Pausa.—Aun así…No terminó la frase.No hacía falta.Tara entendía.Miró la cocina alrededor.Vacía.En calma.—Lo hiciste bien hoy.Mateo soltó una pequeña risa.—Lo hicimos.Tara inclinó ligeramente la cabeza.—No.Pausa.—Tú decidiste no dejar caer el servicio.Eso lo hizo mi

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status