Inicio / Romance / Sueños de mafia / 5~ Sueños de placer.

Compartir

5~ Sueños de placer.

Autor: DiegoAlmary
last update Fecha de publicación: 2023-02-08 23:42:20

Aurora se preparó para ir al aeropuerto, pero una sensación extraña la invadió aquella mañana, como una calidez extraña y extrañamente fresca.

«Él tambien nació para mi» se dijo una y otra vez, era curioso en exceso, pero tambien aterrador, y aunque lo más probable es que se hubiera vuelto loca, no podía dejar de preguntarse una y otra vez si todo podía ser real.

Mientras esperaba el taxi con su maleta a un lado buscó en su celular el nombre de Franco en Italia, pero eran miles de resultados, ¿Cómo podía saber quién era él?

Ya en el taxi se preguntó si en realidad se estaba volviendo loca, siempre en toda su vida Aurora esperó a que llegara la persona correcta, y lo había intentado una y otra vez hasta que terminó hastiada y decepcionada de los hombres.

Por ello decidió concentrar en su trabajo al máximo y gracias a eso se convirtió en la directora de una importante revistas de entretenimiento, pero, ¿y si su cabeza había inventado a Franco y toda esa fantasía de la magia en la sangre era para poder llenar ese vacío que sentía a veces?

Recogió a Carlos en la parada del auto bus, el muchacho estaba tan contento de ir a Italia con ella que no dejó de hablar ni un solo instante de datos curiosos del país, y se había pasado toda la noche redactando paso a paso la entrevista que le harían a la famosísima actriz Iliana Banderoni, incluso había hecho dos secciones de preguntas.

— Se las envié en la madrugada a Iliana — le dijo él — ya sabe, Italia nos lleva como seis horas.

— ¿No dormiste? — le preguntó Aurora y el muchacho negó.

— Había muchas cosas por hacer antes de irnos, además estaba ansioso por lo de mi pasaporte, pero llegó hace un par de horas.

«Muchas gracias jefa por invitarme de verdad aprecio mucho el gesto le prometo, que no la voy a decepcionar.

— Callate, Carlos — bromeó ella y el muchacho se puso rojo — esto fue tu idea, te mereces estar aquí, además… — se lo pensó por un momento, pero se lo dijo de igual forma — el jefe me dijo que esta será la decisiva, si esta noticia potencia la revista nos permitirá seguir con la competencia, pero si no…

— ¿Todos dependerán de esto? — preguntó él asustado y ella asintió con la cabeza — si fallamos en esto cerrarán la revista.

— Eso no pasará — estiró la mano y apretó la del muchacho — ya verás que todo saldrá muy bien, le ganaremos al tonto de Víctor — Carlos sonrió a medias.

— Si ganamos todos los trabajadores del periódico tambien perderán su trabajo, no sé qué será peor.

— Yo sí sé que sería peor, pero no te agobies por eso, cuando llegue el momento hay que ver que hacemos, por el momento que no te preocupe el futro — Carlos asintió con la cabeza y continuó con otra lista de cosas que tenían que hacer para la entrevista y que no podían dejar el país sin comer pizza.

Ya estando en el avión Aurora sintió un nudo en el estómago, eran sin duda nervios, muchos nervios.

«No seas idiota » se dijo mientras trataba de conciliar el sueño en el incómodo asiento « Roma es una ciudad muy grande y en el hipotético caso de que Franco exista no creo que me lo encuentre, además, ni sé si está en Roma.

Las cortas turbulencias le impidieron dormir, pero Carlos se cubrió los ojos con una media y dormía con la boca entre abierta de una forma muy tierna que a Aurora le produjo risa.

— ¿Ahora viajamos? — le preguntó alguien a a su lado y ella se giró para encontrarse con Franco que le sonreía de medio lado.

— ¿Estás durmiendo? — le preguntó ella, sentía el corazón acelerado, pero fingió estar calmada — ¿con esa ropa? — él se miró el cuerpo, tenía un traje hecho a medida sin corbata.

— Verás, mis horarios de sueño son complejos, ahora estoy tomando una siesta. Miralo — dijo y señaló a Carlos — viajas con el niño bonito, ¿A dónde vas? — Aurora trató de no pensar en la palabra Italia, por si él le leía la mente.

— No te incumbe — le soltó y el hombre se inclinó hacia ella.

— Claro que me incumbe — le dijo, el aliento le acarició la oreja a Aurora que sintió un escalofrío que le recorrió la columna — ya te dije que debo saber dónde estás, es por tu seguridad — Aurora negó.

— Mejor vete a dormir — le dijo ella y él apretó los labios.

— Eso hago, no puedo controlar estar aquí — se acercó más, hasta que Aurora sintió el calor que desprendía su cuerpo — pero podemos ocuparnos mientras despierto — estiró la mano y apretó el muslo de ella que dio un salto y le apartó la mano.

— ¿Cómo sé que esto es real? — le preguntó y Franco le habló en el oído.

— ¿Te parece que soy de mentiras? — le dijo y subió un poco más la mano, muy cerca y Aurora sintió que el calor se subió a la cara.

— Tu mismo me dijiste que no podía sentir nada que no hubiera sentido antes — le dijo — entonces puedes ser invenciones de mi cerebro — Franco negó con la voz.

— Dejame que ponga mis garras sobre tu cuerpo y verás lo real que puedo ser, pero si tienes duda, dame tu correo electrónico — Aurora se lo dijo con un murmuro de voz — ¿te han masturbado antes? — le preguntó y Aurora sintió que el calor le subió a la cara.

— No, aquí no — pero la mano de Franco se metió entre su falda y la tocó por debajo de la ropa interior.

— Papá dice que esto es lo mejor de nuestras parejas destinadas — le comentó él y cuando terminó de hablar lamió la oreja y Aurora dejó escapar el aliento — vamos a probarlo — con un hábil movimiento dejó de lado la ropa interior de Aurora y la tocó, justo ahí donde las sensaciones eran más fuertes.

— ¿Cómo es que se siente tan real? — preguntó ella conteniendo las ganas de gemir.

— Ya te lo dije, tu cerebro recrea todas las veces en que te has tocado y en las que te han tocado, pero añade un poco mi habilidad — un dedo se resbaló dentro de ella y Aurora le agarró la mano para que se estuviera quieto y cuando lo miró a los ojos grises notó la lujuria reflejada en ellos y no pudo envidar mover las caderas.

Los dedos del hombre rascaron dentro de ella, la lengua le recorrió el cuello.

Aurora estiró la mano hacia él, quería sentirlo, quería saber si era real y cuando posó la mano en la endurecido bulto lo sintió palpitar.

— Esto es una locura — dijo Aurora y él como respuesta masajeó dentro de ella con más intensidad, logró sentir como se humedeció más aún y metió la mano entre el pantalón del hombre y agarró el miembro, se sentía todo tan real, tan vívido que la lujuria le hizo arrancar un gemido.

— Franco idiota, despierta. Se te ve la rección, patético — Escuchó una voz Aurora que venía desde lejos.

— Me despertarán — le dijo al odio — pero soy tan real como el placer que estas sintiendo en este momento, y te lo voy a demostrar — la mano de Franco desapareció, no salió de dentro de ella, solo desapareció.

Cuando abrió los ojos estaba sola, la fila del lado derecho estaba completamente vacía y a la derecha Carlos la miraba con los ojos abiertos. Aurora se bajó la falda con incomodidad.

— Es que soy sonámbula — dijo ella, el muchacho le sonrió de lado — estaba soñado.

— Ojalá yo tuviera esos sueños — bromeó y se giró hacia la ventana del avión — tenías cara de enamorada — Aurora negó con la cabeza.

— Claro que no, apenas lo conozco — dijo y Carlos la miró de nuevo — digo, es la primera vez que sueño con él es… voy al baño — dijo con incomodidad y tomó su bolso de mano.

Estaba tan húmeda que tuvo que cambiarse toda la ropa interior y cuando regresó al asiento Carlos ya estaba de nuevo dormido.

Logró conciliar el sueño con facilidad y durmió profundamente y sin sueños.

Cuando llegaron a Roma era de madrugada y el aeropuerto estaba casi vacío, así que Aurora caminó con rapidez por los pasillos seguida de un adormilado Carlos que arrastraba su maleta.

— Hay mucho que hacer antes de la entrevista al medio día, no tenemos ni tiempo de dormir — le dijo, el muchacho caminaba con pasos torpes.

Un hombre con una especie de carreta en la que llevaba unas maletas se le atravesó, pero logró agachar la cabeza y cruzar sin golpearse, pero después de hacerlo escuchó un golpe seguido de un:

— ¡miércoles! — dijo Carlos y cuando Aurora se volvió lo vio tirado en el suelo con la mano en la frente.

— Lo siento, es que no los vi — les dijo el hombre que tenía la carreta y Aurora se arrodilló frente a Carlos.

— Tranquilo, fue un accidente — le dijo ella — Espera, dejame ver — le apartó las manos a Carlos y comprobó que era una herida que requería al menos un punto.

— ¿Voy a morir? — preguntó él y Aurora negó.

— No, ni cicatriz te quedará, pero tendremos que ir a un hospital — lo ayudó a ponerse de pie y miró alrededor — bienvenidos a Italia — se dijo a sí misma. 

Continúa leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la App

Último capítulo

  • Sueños de mafia   FIN Ahora seremos felices.

    Doménico arrastró a Aurora por las escaleras hasta una especie de habitación que tenía unas escaleras por la parte trasera, lo acompañaban un par de hombre y su pareja Carla, la mujer lucia asustada, pero Doménico estaba relajado, siempre con su característica arrogancia, de seguro imaginaba que esa madrugada terminaría bien para él. Aurora regresó con Franco, tenía todo el cuerpo lleno de adrenalina cuando le disparó al primer hombre, pero lo hizo en una pierna y cuando cayó al suelo él lo inmovilizó y lo dejó inconsciente de un golpe en la frente. Franco se quedó mirando el cuerpo inconsciente del hombre y Filippo lo cubrió con los que disparaban desde las ventanas. — Tienes razón — le dijo el mafioso a Aurora — puedo hacerlo, puedo dejar atrás tanta muerte, solo uno tiene que morir esta noche, y ese será Doménico — Aurora regresó a la habitación con sus secuestradores y miró a Carla, la mujer estaba aferrada al brazo de Doménico. Franco se puso de pie y avanzó, un hombre que les

  • Sueños de mafia   66~ La misma persona.

    Franco se sentía mareado y con rabia, tanta rabia que apenas y le dio un corto abrazo a Giovanny, pero de seguro tenía la cara muy roja y todos los presentes se veían tensos.— ¡Fuera todos! — gritó y la mitad dio un salto con el grito del mafioso.Buscó a Aurora con la conciencia, pero encontró solo un vacío y eso lo hizo enojar aún más, tanto que tomó un par de platos que había sobre la encimera y los estrelló contra la pared.Todo el lugar comenzó a vaciarse lentamente y cuando Arantza tomó la mano de Pietro para salir Franco les apuntó con el dedo y la pareja se quedó petrificada .Filippo estaba en la esquina con su pareja y la agarró para salir también, pero en cuanto vio la mirada penetrante e iracunda de Franco se sentó de nuevo y agarró la mano de la rubia muy fuerte.— ¿Cómo permitieron que hiciera eso? — les preguntó a Pietro y a Arantza y la mujer fue la que habló.— ¿Crees que no intentamos detenerla? — le dijo — pero ella había tomado la decisión, lo vi en su intención,

  • Sueños de mafia   65~ Atrapados.

    Aurora siguió corriendo por el frio bosque y las luces de la ciudad al otro lado se veían lejanas, y entre más corría más lejos parecían estar. Como si se alejaran o como si Aurora estuviera corriendo hacia atrás.La cabeza embotada no le permitía ver con claridad, era como si estuviera ebria y a veces reaccionaba de estar completamente quieta mirando un puto fijo y dentro de la bruma de sus pensamientos entendió que aquello no era normal, lo que estaba experimentando no era normal.Imaginó que Doménico tenía algún hombre con el don de ponerla tonta, o de seguro él mismo le hizo algo a su cabeza cuando salto del edificio.Pero como fuera, estaba casi que inutilizada. En algún momento del recorrido dejó caer la linterna y tuvo que seguir avanzando entre la oscuridad. A veces lograba discernir alguna cosa como un árbol o una piedra, pero en general todo lo que veía por las luces tenues de la ciudad o le tocaban sus brazos desnudos era extrañamente familiar, pero tambien desconocido.Con

  • Sueños de mafia   64~ Enfrentar las consecuencias.

    Aurora apretó los puños con fuerza, de repente le entró tanto miedo que deseó retroceder el tiempo y no haber cometido esa locura, pero ya estaba ahí, ya lo había hecho y el saber que había logrado salvar a Gio y por consiguiente a su hermano le proporcionaba un vano intento de calma.La camioneta de Doménico se detuvo en un lugar oscuro, parecía el parqueadero de un edificio y Aurora quiso llorar, buscó con la conciencia a Franco, pero no lo encontró, no lo haría en por lo menos en otras cuatro horas.Doménico bajó de la camioneta y la rodeó para abrir la puerta de atrás donde estaba ella y cuando la agarró de la muñeca Aurora sintió un escalofrío por lo helada que estaba.De pie, recostada en el marco de la puerta, estaba la pareja de Doménico, la mujer la miró de los pies a la cabeza y Aurora levantó el mentón hacia ella, lo último que quería era demostrar el miedo que sentía en ese momento, por eso apretó los puños para que no vieran como le estaban temblando las manos.— Nunca im

  • Sueños de mafia   63~ En el poder del enemigo.

    Aurora apretó los puños con tanta fuerza que se le quedaron marcadas las uñas en la palma de la mano, el corazón le latía con fuerza y comenzaba a ver oscuro, e inconscientemente buscó la compañía de Franco, pero no encontró más que vacío y oscuridad.Estaba ya tan acostumbra a tener la conexión con el mafioso que ahora se sentía vacía y desprotegida. Como abandonada, pero sabía que todo eso era su culpa.— Todavía te puedes arrepentir — le dijo Arantza. Estaban en el parqueadero del centro comercial y Doménico aún no había aparecido, todo estaba rodeado de un silencio incómodo y sepulcral, Aurora imaginó que eran los silencios antes de una guerra.— No — murmuró incapaz de levantar el tono de voz — tenemos que hacer esto, es la única forma — Arantza miró alrededor.— Podemos atacar a Doménico, rescatar a Geovanny y huir, si combinando nuestras habilidades…— ¿Y después qué? — le preguntó Aurora con intensidad — Doménico no se detendrá, nos perseguirá y nos cazará por siempre hasta qu

  • Sueños de mafia   62~ Un sacrificio.

    Las manos de Aurora temblaban, incapaz de imaginar lo que estaba a punto de hacer, pero no quería pensar en ello: no, porque Franco leería su mente y no se lo permitiría, así que prefirió pensar en su hermano convulsionando por el dolor y eso ayudó a que el mafioso pensara que sus nervios eran debido a eso.Habían llegado a casa después del ataque de Doménico, y Carlos aún seguía inconsciente, pero Aurora no quiso apartarse de él en ningún momento, temía que cuando el joven volviera a despertar Doménico los torturaría de nuevo, así que se quedó al lado de la cama con la pistola de dardos y solo cuando llegó la noche salió en silencio.La sala estaba, como siempre, llena de los hombres más importantes de Franco y ella pasó con la mirada gacha hacia la cocina con la mente en blanco.Diego era un hijo del bosque que podía leer la mente de las personas, y aunque Aurora no había sentido nunca su presencia, aunque no supiera si se sentía o no, prefirió mantener la mente en blanco para evit

Más capítulos
Explora y lee buenas novelas gratis
Acceso gratuito a una gran cantidad de buenas novelas en la app GoodNovel. Descarga los libros que te gusten y léelos donde y cuando quieras.
Lee libros gratis en la app
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status