FAZER LOGINHace dos años, un accidente destruyó dos familias. Emma Anderson estaba al volante el día en que el destino chocó contra la vida de Damien Knight. Ella perdió a sus padres. Él perdió a su esposa. Y el pequeño Luca, hijo de Damien, perdió algo aún más valioso: su voz. Consumido por la culpa y el dolor, Damien convirtió su sufrimiento en un imperio. Frío, implacable e incapaz de perdonar, juró que los responsables jamás escaparían de las consecuencias de aquella tragedia. Lo que nunca imaginó fue que una de ellos terminaría viviendo bajo su mismo techo. Sin dinero para salvar la vida de su hermana y sin otra forma de costear su tratamiento, Emma acepta la única oportunidad que le queda: firmar un contrato de servidumbre disfrazado de empleo. Ahora, como niñera de Luca, deberá convivir con el hombre que tendría todos los motivos para destruirla si descubriera quién es en realidad. Pero Luca se aferra a Emma como si ella fuera la única capaz de devolverle la voz. Y, contra toda lógica, Damien empieza a desearla con una intensidad capaz de desafiar el odio que ha alimentado durante dos largos años. Entre secretos, culpas, un contrato que cambiará sus destinos y una pasión prohibida, el pasado comienza a reclamar su precio. Cuando la verdad finalmente salga a la luz, Damien tendrá que tomar la decisión más difícil de su vida: Aferrarse al odio que lo ha mantenido en pie... O aceptar que, a veces, el amor florece precisamente sobre las ruinas de aquello que un día lo destruyó todo.
Ver maisCapítulo 64 — ¿Qué estoy haciendo?Emma AndersonLlegamos al ático de Simon y Ellie se resistió a subir. Mi hermana llamaba a Luca, me pedía que llamara al tío Dam y lloraba, diciendo que quería volver a casa.Casa… como si tuviéramos una.Entramos en el apartamento y el lugar era enorme. Tenía el estilo de Simon: por fuera, el edificio era imponente, pero por dentro era precioso y acogedor.—Bueno, creo que podemos adaptar una de las habitaciones de invitados para Ellie —dijo Simon, llamando mi atención—. Tengo una con dos camas; creo que es perfecta para ella y Savannah. Después veremos lo de los aparatos y cualquier otra cosa que necesite.—Cualquiera sirve, Simon. Mañana mismo empezaré a buscar un lugar para nosotras, no tienes que preocuparte —le avisé.—No me opongo a que busquemos un lugar para ti, pero vamos a hacerlo con calma, sin prisas ni desesperación. Mi casa es su casa durante el tiempo que necesiten. —Sentí una opresión en el pecho, pero fue una sensación agradable.Si
Capítulo 63 — Mi mujerDamien KnightPor fuera, me mantenía impasible, pero por dentro era un hombre destrozado. Despedirme de Ellie y de Emma acabó conmigo. De camino al aeropuerto, llamé a los chicos. Era temprano, lo sabía. Pero necesitaba mantenerlos informados y pedirles que estuvieran preparados para cualquier cosa que Emma y Ellie necesitaran.Todavía no conseguía asimilar toda esta historia, pero no quería que ella volviera a pasar por nada de lo que había vivido antes de conocerme. Por eso, ayer mismo le envié un mensaje a John pidiéndole que se encargara de todo y, hoy, en cuanto me desperté, terminé de resolver los asuntos pendientes.Compré una buena casa para que ella y Ellie estuvieran bien; seguiría haciéndome cargo de todo el tratamiento de mi princesita. Aunque le diera el dinero que le había prometido, no quería que tuviera que preocuparse por nada. Y todo aquello era temporal; sabía que, con el tiempo, conseguiría afrontar toda esta situación.Pero sería con el tiem
Capítulo 62 — Treinta segundosAmbrose BlairNo pude llevarme a Emma, ni siquiera salir a verla marcharse. Dejé que Stan lo hiciera mientras yo intentaba, inútilmente, calmar a Luca.Estaba furioso con Damien. Siempre he sido su apoyo, lo he sostenido cuando lo ha necesitado. Pero esta vez se pasó de todos los límites. Estoy intentando ser fuerte por Emma, por Ellie y por Luca. Pero más le vale a mi primo tener cuidado cuando lo vea, porque toda esa fuerza que estoy reuniendo ahora voy a descargarla sobre él… Vaya si lo haré.—Emma… —murmuró Luca por milésima vez.El pequeño llevaba dos años sin hablar y, desde el instante en que recuperó la voz, Emma es lo único que ha dicho durante la última media hora.—¿Conseguiste hablar con él? —le pregunté a Stan.—Sigue saltando el buzón de voz; probablemente esté aterrizando.—Perfecto. Llama ya a John y dile que prepare su vuelo de regreso. Porque Damien no va a tener tiempo ni de calentar el asiento del coche camino al hotel; quiero que emb
Capítulo 61 — El precio de las decisionesEmma AndersonMe quedé inmóvil en la puerta, sin poder creer lo que acababa de oír. Luca... había hablado. Me giré con cuidado; Ambrose lo dejó en el suelo y él corrió hacia mí.—Mi niño —dije, tomándolo en brazos y besándolo—. Hablaste, mi amor… —añadí, emocionada de una manera diferente ahora—. Hablaste.—No dejes… —dijo en voz baja—. No dejes a Luca otra vez. —Sus palabras me abrieron un agujero en el pecho. Así que eso era lo que había pensado durante los últimos años: que yo lo había abandonado después de lo que nos ocurrió.—No lo haré… —Lo besé frenéticamente—. Siempre voy a estar aquí para ti, siempre. —Volví a besarlo—. Siempre serás mi niño.Luca lloró y se aferró a mí con más fuerza todavía. Si nuestra despedida ya estaba siendo difícil, ahora era insoportable. En el momento en que cruzara aquella puerta, él lo interpretaría como un abandono, como si, una vez más, yo estuviera… abandonándolo. Separé nuestros rostros, que estaban peg


















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