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Cap.3

last update Fecha de publicación: 2022-08-10 08:19:02

-Entiendo-Musitó. Hablaba en susurros,como si al decirlo en voz alta confirmara sus sospechas.

Le dio la espalda para caminar,se sentía asfixiada,aún en medio de la noche seguía sintiéndose presa,ese era el motivo de su odio irracional.

-Él no es tan mala persona,algunos hasta le aprecian de verdad,su gente le tiene en alta estima.

¿Estima?...se volvió para encararle.

-La prole es tonta y confunde el agradecimiento con la estima,que es lo que los peones sienten por él-Se revolvió al saber que le comparaba con la servidumbre-No hay motivo para que yo le estime o le quiera,es mi captor,mi verdugo,alguien tan ruin que fue capaz de comprarme aún en contra de mi voluntad convenciendo a mi familia por una buena dote o qué sé yo.

Él arrugo el entrecejo visiblemente alterado por sus palabras.

-Los arreglos matrimoniales se han realizado desde antes de que usted naciera señorita Tolliver, y son los padres de la novia los que permiten el enlace,pero no creo que debe juzgar tan a la ligera sus motivos, quizá él la necesita.

¿Que le necesitaba? Menudo absurdo.

-No me conoce ¿cómo puede necesitarme?.

La noche se ponía fría, su cuerpo empezó a resentir y tembló. El hombre seguía sin hablar y le molestó que le defendiera. Pero sus ojos penetrantes no dejaban de mirarle,de pronto apretó los labios en una fina línea y tenía las manos en sus caderas y le miraba en forma extraña,como si sus palabras lo confundieran. Luego pudo ver que relajaba el gesto y sonreía negando con la cabeza.

-Hay veces en las que debes dar un voto de fe en personas que no conocemos señorita Tolliver, y estoy seguro que él se ha de sentir muy honrado de ser su prometido,como lo estaría yo,como lo estaría cualquiera.

La charla se ponía íntima, temió. Jamás había interactuado de esa forma con nadie,y con nadie había hablado tanto de temas tan íntimos. Su rutina era la misma de cualquier señorita de sociedad como lo era ella. Permanecer en silencio y comportarse con decoro, y ese hombre de mirada salvaje le hacia verse irracional y parlanchina.

Aún así,sus argumentos a nadie le importaban.

¿Qué hacía ella en medio de la noche alegando con un peón?.

Su desesperación había llegado a puntos inimaginables si estaba contemplando la posibilidad de pedir ayuda a ese hombre, y de hecho lo haría, porque su alma se rehusaba a quedarse presa en ese lugar,con alguien que no amaba. La soledad no le asustaba,era el hecho de compartir el lecho con un viejo desconocido. No era tan sumisa como imaginaban.

Se dejó caer sobre la tierra húmeda,supo que,aunque le rogará ayuda a aquel hombre,este jamás lo haría, le debía lealtad a su amo.

-Sólo está nerviosa,quizá hablar con alguien le ayude.

¿Cómo podía ser tan amable con alguien tan irracional como ella? También se tumbó a su lado , viendo a lo lejos,y sin ver a ningún lado.

-¿Cómo se llama?-. Preguntó. Y aunque ella seguía sollozando muy quedadamente le respondió.

-Isabel.

-Isabel-.Murmuró cada letra de su nombre como si lo encontrará fascinante-Yo me llamo Will-No le respondió, porque ella no había formulado la pregunta y su rebeldía le mantenía en alerta y le ayudó a darse cuenta de que no pretendía dejarle ir y mucho menos ayudarle a escapar-Luce realmente joven,¿qué edad tiene?.

-17.

-¡Hmm!-seguía entreteniéndose y a esas alturas la noche había caído por completo, su objetivo fue retenerle para su amo y lo logró.

-Soy un viejo comparado con usted,y además un bruto. ¿Quién podría igualarla en belleza y juventud? No creo haber visto jamás a nadie tan perfecta.

No le hablaba a ella,hablaba con él mismo y entonces se permitió dejar de llorar y prestarle atención. No le había comparado ella en un principio,pero se dio cuenta de lo que hablaba. Él era más moreno que los hombres de clase alta,y ella tenía la piel muy blanca,casi como la nieve. Su cabello caía tan rizado sobre sus hombros y tan oscuro,el de ella era de un rojo intenso y brilloso. Para algunos hombres los colores eran atractivos, para ella era simple cabello,un accesorio más para resaltar sobre los demás. Sus ojos también era oscuros y fascinantes,los suyos eran verdes como dos esmeraldas. Al observar sus manos pudo ver la dureza del trabajo duro formarse en ellas en forma de callosidades, y se permitió fantasear en cómo se sentirían esas manos sobre su rostro, sobre toda su piel.

-No...no debe decirme ese tipo de cosas.

Le reprendió entre balbuceos torpes,todo él le ponía los nervios a flor de piel. Él observó su rostro con familiaridad, como si por esa noche se le permitirá decir todo lo que su mente albergaba,después pudo percibir un cambio en su actitud.

-Disculpe de nuevo mi torpeza señorita Tolliver, no estoy acostumbrado a tratar con damas de sociedad. Mi mundo se limita aquí y a la costa. Lo imaginó al escuchar un toque de acento que le hacia escucharse tentador con esa voz fuerte que él tenía. Y se sorprendió saber que su madre tenía razón y su prometido tenía tierras en lugares exóticos, pero aún así no quería estar con ese hombre.

Su rostro abatido le puso en alerta de inmediato como si hubiera recibido un tirón en el rostro.

-Jamas he viajado, no conozco otro sitio que no sea mi hogar,o la casa de verano que mi familia tiene a las afueras de la ciudad. Y eso era verdad,su familia tenía cierto prestigio, pero no contaban con un título nobiliario como lo tenía su prometido,la buena educación era su única carta para destacar en sociedad,puesto que la belleza la tenían otras chicas o quizá más que la suya. Su madre solía abusar del terciopelo y la muselina para hacerle ver elegante,pero en realidad todo era una fachada.

-Su marido la llevará a recorrer el mundo,le mostrará cosas que usted nunca ha visto,ambos irán a sitios que sólo han leído en libros,todo lo hará con tan sólo pedírselo.

-¡Yo no lo quiero!-. Gritó furiosa al ver lo feliz que estaba por su enlace,por convertirse en la consorte de un hombre que no amaba. Ingenuamente se sintió traicionada,pero era tan ridículo decirlo,como creerlo,sentirse así era tonto, pero quizá parte de su locura se debió al hecho de que le trataba con dulzura,como nadie nunca lo había hecho,pero no era su amigo y confundirle sólo le hacía perder más tiempo

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Último capítulo

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