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last update Data de publicação: 2026-08-03 12:04:46

A la mañana siguiente, Isabelle se despertó con un pensamiento que le pesaba mucho en la mente. Addison Biotech. La empresa de su familia. Apenas había dormido tras los mensajes de Ethan. Su traición aún le dolía, pero cuanto más pensaba en lo que él había dicho, más se daba cuenta de que había algo en su compromiso que nunca había tenido ningún sentido.

¿Por qué Ethan se había empeñado tanto en impedir que ella cancelara la boda?

¿Y por qué había mencionado a su familia?

Drrttt

Su móvil vibró. Un mensaje de su padre. “Ven a la oficina. Tenemos que hablar.”

Isabelle se vistió de inmediato. Menos de una hora después, llegó a Addison Biotech. El ambiente dentro de la sede central se respiraba extrañamente tenso. Los empleados hablaban en voz baja y varios ejecutivos estaban reunidos cerca de la sala de reuniones.

Cuando Isabelle entró, encontró a su padre, Richard Addison, sentado a la cabecera de la mesa. Daniel Brooks, el director financiero de la empresa, estaba sentado a su lado. Ninguno de los dos parecía relajado.

“¿Qué está pasando?”

Richard señaló la silla que había junto a él. “Siéntate, Belle.”

Isabelle se sentó mientras Daniel le pasaba una carpeta por encima de la mesa.

“Estos son los últimos informes financieros de la empresa.”

Isabelle la abrió. Al principio, las cifras parecían normales. Luego llegó a las últimas páginas. Frunció el ceño.

“¿Por qué ha bajado tanto nuestro flujo de caja?”

Richard intercambió una mirada con Daniel. “Hemos perdido varios contratos importantes en los últimos seis meses.”

“¿Por qué no me lo habéis dicho?”

“Intentábamos solucionarlo por nuestra cuenta.”

“¿Y lo conseguisteis?” Silencio. Isabelle cerró la carpeta.

“No.” Daniel abrió otro expediente. “Pero hay más.”

Dejó varios documentos delante de ella. “El Grupo Lennox ha adquirido recientemente deuda relacionada con algunos de nuestros principales proveedores.”

Isabelle lo miró. “¿Por qué harían eso?”

“Para presionarnos.”

Sintió un nudo en el estómago. “¿Y qué tiene eso que ver con mi compromiso?”

Richard guardó silencio. Isabelle se volvió lentamente hacia él. “¿Papá?”

Richard suspiró por fin. “Tu compromiso con Ethan nunca estuvo completamente separado de los intereses de nuestras dos empresas.”

Isabelle se quedó paralizada. “¿Qué significa eso?”

“Hace años, Addison Biotech firmó un acuerdo estratégico con el Grupo Lennox.”

“Ya lo sé.”

“Pero hay ciertas condiciones asociadas a él.” Richard vaciló.

“Si Addison Biotech no cumple con determinadas obligaciones financieras, Lennox Group puede reclamar una participación mayoritaria en algunos de nuestros activos.”

Isabelle lo miró fijamente. “¿Y mi matrimonio con Ethan?”

Richard apartó la mirada. “Habría reforzado la alianza entre nuestras familias.”

Esas palabras golpearon a Isabelle con más fuerza de lo que esperaba. “Así que mi compromiso formaba parte, en realidad, del acuerdo comercial.”

“No era tan sencillo, Belle.”

“Pero fue un factor.”

Richard no pudo negarlo. Isabelle bajó la mirada hacia su anillo de compromiso. Ayer había pensado que representaba su amor. Ahora le parecía más bien un contrato que nunca había aceptado firmar.

“Por eso Ethan no quería que cancelara la boda.” Richard asintió lentamente.

“Hay otro problema.” Esta vez fue Daniel quien tomó la palabra. “El Grupo Lennox ha intensificado sus acciones contra nosotros durante las últimas semanas.”

“¿Cuánto tiempo nos queda?”

“Menos de un mes antes de que puedan tomar nuevas medidas.”

A Isabelle se le oprimió el pecho. Menos de un mes. Se puso de pie. “Entonces tenemos que encontrar otra solución.”

Richard la miró. “Belle...”

“No me voy a casar con Ethan, papá.” Su voz sonó firme.

“No dejaré que me utilicen para hacerse con el control de esta empresa. Esta es nuestra empresa, no la de ellos.”

Salió de la sala. Pero, en lugar de abandonar el edificio, Isabelle regresó a su despacho. Se sentó tras su escritorio, fijando la mirada en el anillo de compromiso. Entonces se acordó de Nicholas.

“No firmes nada de lo que te dé la familia Lennox.”

En aquel momento, su advertencia le había parecido extraña. Ahora todo cobraba sentido. Isabelle cogió el teléfono. No tenía el número de Nicholas. Pero conocía a alguien que sí lo tenía. Llamó a Víctor Hayes, el secretario de Nicholas.

“¿Señorita Addison?”

“Necesito hablar con el señor Wilson, por favor.”

Hubo un breve silencio. “¿Le pasa algo, señorita?”

“Creo que ya sabes la respuesta, Víctor.”

Otra pausa. “Te enviaré una dirección.”

***

Una hora más tarde, Isabelle estaba sentada frente a Nicholas Wilson en una sala de reuniones privada de Wilson Global Holdings. Nicholas tenía exactamente el mismo aspecto que la noche anterior. Tranquilo, sereno e inalcanzable.

“Has venido,” dijo él.

“Necesito respuestas,” respondió ella de inmediato.

Nicholas se recostó en la silla. “¿Sobre Addison Biotech?”

Isabelle asintió. “Sí.”

“Me lo imaginaba.”

Esa respuesta la irritó al instante. “Tú sabías todo esto.”

“Sabía que el Grupo Lennox estaba actuando en contra de tu empresa.”

“¿Desde cuándo?”

“Desde hace tiempo suficiente como para saber que tu compromiso con Ethan era más complicado de lo que parecía.”

Isabelle entrecerró los ojos. “Entonces dime lo que no sé.”

Nicholas cogió una carpeta y la deslizó por la mesa. Isabelle la abrió. En su interior había documentos que mostraban que varias empresas vinculadas al Grupo Lennox habían estado adquiriendo deudas e intereses financieros relacionados con Addison Biotech.

“Están debilitando tu empresa desde dentro,” dijo Nicholas.

“¿Y luego?”

“Obligarán a tu familia a vender la empresa.”

Isabelle lo miró. “¿A ellos?”

Él asintió. “Exactamente.”

Isabelle se quedó mirando los documentos. “Así que Ethan sabía todo esto...”

“Creo que sabía lo del acuerdo comercial.”

“¿Sabía que estaban intentando hacerse con el control de mi empresa?”

La expresión de Nicholas seguía siendo indescifrable. “No tengo conocimiento de ello.”

Isabelle levantó la vista. “¿No lo sabes?”

“No voy a acusar a nadie de nada sin pruebas, señorita Addison.”

Por alguna razón, esa respuesta hizo que confiara en él un poco más. Solo un poco.

“¿Cómo puedes detenerlos?” susurró.

Nicholas la miró a los ojos. “Puedo proteger Addison Biotech, si quieres que lo haga.”

La respuesta le salió con demasiada facilidad. Isabelle empezó a sospechar de inmediato.

“Pero entonces querrás algo a cambio.”

“Por supuesto.” Se rió entre dientes.

“¿Qué quieres de mí?”

Nicholas se quedó en silencio un momento. Luego dijo,  “Quiero casarme contigo.”

Isabelle parpadeó. “¿Q-qué?!”

“Un contrato matrimonial.”

Casi se echó a reír. “No lo dirás en serio, ¿verdad?”

“Lo digo muy en serio.”

“¿Por qué yo?”

Nicholas se recostó en el asiento. “Porque eres la heredera de Addison Biotech.”

Isabelle frunció el ceño. “Eso no explica nada.”

“Explica lo suficiente.”

Isabelle negó con la cabeza. “No. No lo explica.”

Nicholas la observó fijamente durante un instante. “Tu familia está siendo acorralada por el Grupo Lennox. Si te conviertes en mi esposa, tendrán que reconsiderar cada movimiento que hagan contra Addison Biotech.”

“¿Así que esto va a ser otro acuerdo de negocios para mí?”

“En parte.”

“¿Y qué hay de la otra parte?”

La mirada de Nicholas se ensombreció ligeramente. “Va a ser algo personal.”

Isabelle lo miró fijamente. “¿Esperas que me case con un hombre al que apenas conozco porque la familia de mi exprometido está intentando destruir mi empresa?”

“Espero que consideres una opción que podría salvarla.”

Isabelle guardó silencio un momento. “¿Cuánto dura el contrato?”

“Doce meses.”

“¿Y luego, después de doce meses?”

“Pondremos fin al matrimonio.”

“¿Ningún derecho sobre Addison Biotech?”

Nicholas negó con la cabeza. “Ninguno.”

“¿Los bienes de mi familia?”

“Intactos.”

“¿Mis decisiones personales?”

“Seguirán siendo tuyas.”

Isabelle cruzó los brazos. “¿Y qué sacas tú de este matrimonio?”

“Mis razones son mías, señorita Addison.” Nicholas no dudó.

Isabelle entrecerró los ojos y lo miró con recelo. “Eso suena sospechoso.”

“Lo es.”

Isabelle abrió ligeramente los ojos. Al menos él no fingía ser algo que no era. Bajó la vista hacia el contrato que Nicholas había colocado delante de ella.

“Esto es una locura...”

“Probablemente.”

“Me estás pidiendo que confíe en ti.”

“No.” La voz de Nicholas era tranquila. “Te estoy pidiendo que leas el contrato.”

Isabelle levantó la vista. “¿Y si no lo acepto?”

“Entonces te marchas.”

“¿Sin presiones?”

“Ninguna.”

Ella lo observó con atención. Aquello resultaba casi más inquietante que si hubiera intentado persuadirla.

“¿Por qué estás tan seguro de que me plantearé este contrato matrimonial?”

Nicholas se inclinó ligeramente hacia delante. “Porque has venido aquí buscando una forma de salvar a tu familia y a Addison Biotech.”

Sus ojos permanecieron fijos en los de ella. “Y yo acabo de darte una solución.”

Isabelle se quedó en silencio. Lo que decía era cierto. Odiaba que tuviera razón. Cogió el contrato.

“Lo leeré,” susurró.

Nicholas asintió. “Es lo único que te pido.”

Isabelle se levantó y guardó la carpeta en su bolso. Había acudido a Wilson Global Holdings esperando respuestas. En cambio, se marchaba con un contrato matrimonial. Llegó a la puerta y se detuvo.

“Señor Wilson.”

“¿Sí?”

“Si esto es otra trampa para mí...”

Nicholas la miró con calma. “Entonces no lo firme, señorita Addison.”

Isabelle se volvió hacia él. Durante un instante, ninguno de los dos dijo nada. Luego salió.

***

Aquella noche, Isabelle se sentó sola en su dormitorio con el contrato de Nicholas abierto delante de ella. Leyó cada cláusula con atención. Doce meses. Patrimonio separado. Sin injerencia en las decisiones personales. Sin reclamaciones sobre Addison Biotech. Todo estaba demasiado claro.

Isabelle cerró la carpeta y se quedó mirando el anillo de compromiso que lucía en el dedo. Ayer había perdido al hombre con el que pensaba casarse. Hoy, otro hombre le había ofrecido un tipo de matrimonio diferente. Un matrimonio basado en los negocios, no en el amor.

En realidad, seguía sin confiar en Nicholas. Ni siquiera estaba segura de si debía hacerlo. Pero a Addison Biotech le quedaba menos de un mes. Y Nicholas Wilson podría ser la única persona lo suficientemente poderosa como para interponerse entre su familia y el Grupo Lennox.

Isabelle volvió a abrir lentamente el contrato. No lo firmó. Todavía no, pero se lo plantearía. Porque a veces, cuando todas las puertas se cierran, la más peligrosa es la única que queda abierta.

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