INICIAR SESIÓNIsabelle no firmó inmediatamente el contrato que le entregó Nicholas. Esa noche, lo volvió a leer junto a Daniel. La duración del matrimonio que proponía Nicholas era de solo doce meses. Durante ese tiempo, Nicholas proporcionaría protección jurídica y financiera a Addison Biotech. A cambio, Isabelle sería su esposa sobre el papel y ante la opinión pública.
No había obligación de amarse mutuamente. No había obligación de tener hijos. No había reclamaciones sobre los bienes personales de cada uno. Y tras doce meses de matrimonio, se separarían sin reclamaciones de ningún tipo. Todo parecía demasiado perfecto. Precisamente por eso, Isabelle sospechaba cada vez más.
“¿Crees que ese contrato es seguro?,” preguntó.
Daniel leyó el documento por última vez antes de devolvérselo.
“Si te refieres a si hay alguna trampa evidente, no.”
“¿Y si no es evidente?”
Daniel la miró fijamente. “A eso no puedo responderte así sin más.”
Isabelle suspiró. “¿Entonces el problema no está en el contrato?”
“El problema está en Nicholas Wilson.”
Isabelle se quedó en silencio. Eso era lo que también le inquietaba. Nicholas podría haber ayudado a Addison Biotech sin casarse con ella. Entonces, ¿por qué había optado por el matrimonio?
“Se lo preguntaré mañana.”
Daniel asintió. “¿De verdad... vas a plantearte todo esto?”
Isabelle miró su anillo de compromiso con Ethan. Todavía sentía claramente el dolor en el pecho. Pero unos segundos después, se lo quitó. El anillo estaba allí, simplemente dejado sobre la mesa.
“No quiero volver a casarme porque estoy dolida, Daniel.”
Daniel miró a Isabelle y luego suspiró. “Pues bien, esta vez, asegúrate de casarte por las razones correctas.”
Isabelle asintió lentamente. “Lo haré.”
***
A la mañana siguiente, Isabelle regresó a Wilson Global Holdings. Nicholas parecía estar esperándola allí.
“Ya has vuelto,” dijo cuando Isabelle entró en su despacho.
“Tengo algunas preguntas.”
Nicholas cerró su portátil. “Siéntate primero.”
Isabelle dejó el contrato sobre la mesa. “Quiero saber una cosa.”
Nicholas la miró, sin responder. “¿Por qué me has elegido a mí?”
Nicholas no respondió de inmediato. “Tú eres Nicholas Wilson. Podrías casarte con cualquiera,” continuó Isabelle.
“Entonces, ¿por qué me has propuesto matrimonio precisamente a mí?”
“Porque tú cumples con lo que necesito en este momento.”
Isabelle arqueó las cejas. “Una respuesta muy romántica,” comentó con sarcasmo.
“Este no es un matrimonio romántico, señorita Addison.”
“Ya lo sé.” Isabelle puso los ojos en blanco.
Nicholas se levantó y se dirigió hacia la ventana. “Ante el público, tenemos que parecer una pareja que se ha elegido mutuamente. No dos desconocidos que firman un acuerdo comercial.”
“¿Así que tengo que fingir que te quiero?”
“Solo necesito que lo parezcas.”
Isabelle entrecerró los ojos. “¿Y si no se me da bien fingir?”
Nicholas se volvió hacia ella. “Eres bastante buena ocultando tus sentimientos. Así que seguro que también se te da bien fingir.”
Isabelle se quedó en silencio. No le gustaba que Nicholas la hubiera observado con tanto detalle.
“¿Y qué hay de mi familia?,” preguntó.
“Addison Biotech obtendrá la protección que necesito para detener a Lennox.”
“¿Y Ethan?”
“Nunca más podrá utilizar vuestro compromiso como excusa para presionar a tu familia.”
Isabelle asintió. “Si acepto esto, no podrás controlar mi vida.”
“De acuerdo.”
“No podrás tocar los bienes de mi familia.”
“De acuerdo.”
“Además, dormiremos en habitaciones separadas.”
Nicholas se quedó en silencio un momento. “Mmm… de acuerdo.”
“Y al cabo de doce meses, nos separaremos.”
Nicholas mantuvo la mirada fija en el rostro de Isabelle. “Si eso es lo que quieres.”
Isabelle frunció el ceño. “¿Por qué aceptas todo tan fácilmente?”
“Porque no necesito una esposa que se sienta atrapada.”
Esa respuesta dejó a Isabelle en silencio. Unos instantes después, cogió un bolígrafo.
“Voy a firmar este contrato,” dijo Isabelle.
Nicholas no se movió de inmediato. “¿Estás segura?”
“No del todo...” susurró Isabelle con una leve sonrisa. “Pero estoy más segura de esta decisión que de volver con Ethan y llevar a Addison Biotech al borde de la ruina.”
Esta vez fue Nicholas quien cogió el bolígrafo. Firmaron la última página casi al mismo tiempo. Isabelle Addison y Nicholas Wilson. Dos firmas en un mismo contrato. Y un matrimonio que, en teoría, solo duraría doce meses.
***
Antes de que Isabelle se levantara, Nicholas abrió un cajón. Sacó una cajita negra. Isabelle la miró con curiosidad.
“¿Qué es eso?”
Nicholas lo abrió. En su interior yacía un sencillo anillo de diamantes.
“Un anillo de compromiso.”
Isabelle miró el anillo. “Acabamos de firmar el contrato.”
“Lo sé.” Nicholas le tendió la mano. “Si queremos que el público se crea esta relación, un anillo de compromiso es imprescindible.”
Isabelle miró su dedo anular, ahora vacío. “¿Y qué pasa con mi anillo de compromiso con Ethan?”
Nicholas bajó la mirada un instante hacia la mano de Isabelle. “Ese anillo ya no tiene cabida ahí.”
Por alguna razón, esa sencilla frase dejó a Isabelle en silencio. Nicholas no la presionó, sino que se limitó a esperar. Hasta que, finalmente, Isabelle le tendió la mano. Nicholas la tomó con cuidado. A continuación, le colocó el anillo en el dedo anular a Isabelle. El anillo le quedaba perfecto. Isabelle contempló el diamante que brillaba en su dedo.
“¿Lo tenías preparado antes de que llegara?”
“Sí.”
“Como si ya estuvieras seguro de que aceptaría tu propuesta.”
“Solo me preparé para esa posibilidad.”
Isabelle soltó un pequeño suspiro. “Siempre respondes lo mismo.”
“Porque no me gusta correr riesgos.”
Por un instante, Isabelle estuvo a punto de sonreír. Luego retiró la mano lentamente.
“Entonces tendremos que anunciar este compromiso,” dijo Isabelle.
Nicholas asintió. “Lo anunciaremos hoy mismo.”
***
Unas horas más tarde, la noticia apareció en diversos medios de comunicación. NICHOLAS WILSON E ISABELLE ADDISON SE HAN COMPROMETIDO OFICIALMENTE. La foto en la que aparecían uno al lado del otro frente a Wilson Global Holdings se difundió rápidamente. Nadie sabía que aquel compromiso había surgido de un contrato. Nadie sabía que su matrimonio solo duraría doce meses.
El público solo sabía una cosa: Isabelle Addison había elegido a Nicholas Wilson. E Isabelle ya no estaba del lado de Lennox Group ni de Ethan. Dentro del coche, Isabelle miraba la noticia en su móvil.
“Me resulta muy extraño,” murmuró.
Nicholas, que estaba sentado a su lado, se giró. “¿Qué?”
“Hace unos días todavía estaba comprometida con Ethan.” Levantó la mano, mostrando el nuevo anillo en su dedo. “Ahora estoy comprometida contigo.”
Nicholas se fijó en el anillo. “La vida a veces cambia más rápido de lo que imaginamos.”
Isabelle se volvió hacia él. “¿No te sientes ni un poco nervioso?”
“No.”
“¿Por qué?”
Nicholas la miró. “Estoy acostumbrado a lidiar con todo tipo de presiones.”
Isabelle resopló. “No estoy segura de que vaya a acostumbrarme nunca a ti.”
Nicholas se quedó en silencio un momento. “Tenemos doce meses para estar juntos.”
Isabelle lo miró fijamente. “¿Para qué?”
“Para averiguar si puedes acostumbrarte a mí o no.”
***
En otro lugar, una pantalla de televisión mostraba la misma noticia. La foto de Isabelle con su nuevo anillo de compromiso en el dedo se veía con toda claridad. Un hombre estaba de pie frente a la pantalla con la mandíbula apretada.
“Ya ha firmado el contrato.”
“Y ahora está oficialmente comprometida con Nicholas Wilson.”
El hombre se quedó en silencio unos instantes. “Eso significa que ya está del lado de Nicholas.”
“Sí.”
Su mirada permaneció fija en la foto de Isabelle. Entonces, una leve sonrisa se dibujó en su rostro.
“En ese caso, no molestes a Isabelle por ahora.”
“¿Por qué?”
“Porque ahora conocemos el punto débil de Nicholas.”
Señaló la pantalla. “Esa mujer.” Su sonrisa se desvaneció. “Veamos hasta dónde está dispuesto a llegar Nicholas Wilson para protegerla.”
En la pantalla de televisión, la foto de su compromiso seguía a la vista. Ese matrimonio por contrato acababa de comenzar. Sin embargo, alguien ya lo veía como una guerra. E Isabelle acababa de convertirse en el punto más débil de Nicholas Wilson.
Nicholas Wilson nunca había creído que ganar una batalla significara que la guerra hubiera terminado. No hasta aquella mañana. Estaba sentado en una sala de reuniones privada en Londres, con Isabelle a su lado, Víctor al otro lado de la mesa y el representante legal de Theodore Ashford de pie junto a la ventana.Sobre la mesa yacían los documentos definitivos relativos al Proyecto W: el acuerdo de propiedad original, los registros de transferencia fraudulentos, la declaración del fideicomiso W-05 y, lo más importante, la renuncia firmada por Theodore a su reclamación sobre la investigación completada.Nicholas leyó la última página una vez más. —¿Es este el acuerdo definitivo?—El abogado asintió. —Theodore Ashford ha retirado formalmente la reclamación de propiedad del fideicomiso. También ha accedido a facilitar los registros restantes y a cooperar con la investigación independiente sobre las transacciones relacionadas con el Proyecto W.——¿Y la investigación original?——Los materia
Nicholas Wilson había pasado diez años viviendo, sin saberlo, dentro del juego de otra persona. Ahora, por fin, conocía el nombre del hombre que lo había diseñado. Theodore Ashford.—Londres ha confirmado la dirección —anunció Víctor a la mañana siguiente.— Ashford Strategic Investments solía operar desde una oficina privada en Mayfair. El edificio sigue siendo propiedad de una de sus sociedades de cartera.Nicholas se ajustó los gemelos. —¿Ha estado alguien allí recientemente?——Alguien pagó los gastos de mantenimiento el mes pasado. El pago se realizó a través de Aurelion Group.—Isabelle estaba de pie junto a la ventana, leyendo los documentos que Víctor había impreso. —Así que Theodore está vivo.——O alguien está manteniendo su oficina disponible—, respondió Nicholas.Ella se volvió hacia él. —¿Crees que quizá no vaya a aparecer él mismo?——Creo que deberíamos prepararnos para todas las posibilidades.—Nicholas se acercó a ella y le enderezó el cuello de la blusa. —No tienes por q
Nicholas no abrió la memoria USB hasta que regresaron a la residencia de los Wilson. Incluso entonces, se negó a conectarla a la red principal.—Un portátil aislado —le indicó a Víctor.— Sin conexión externa. Quiero que se revisen todos los archivos antes de abrir nada.Víctor asintió. —Ya está todo preparado.Isabelle se sentó junto a Nicholas en el estudio privado, con los dedos alrededor de una taza de té que apenas había tocado. Llevaba callada desde que Marcus desapareció.Nicholas se dio cuenta. —¿Qué te pasa por la cabeza?.—Ella lo miró. —Mi padre.—Nicholas se echó ligeramente hacia atrás. —¿Crees que está ocultando algo?——No lo sé.— Isabelle suspiró. —Le creo cuando dice que no sabía que el proyecto se había vendido. Pero Marcus dijo que deberíamos preguntarle por la noche tras la reunión final.——Pues se lo preguntaremos.——¿Y si recuerda algo que lo cambie todo?—Nicholas le tomó la mano. —Entonces lo afrontaremos juntos.—Ella le estudió el rostro. —Haces que todo parezc
Nicholas se quedó mirando el mensaje. —Y AHORA TE MOSTRARÉ QUIÉN ME DIÓ LA ORDEN.— Por primera vez aquella noche, sintió algo más frío que la ira. Expectación. Marcus Vale quería que supieran su nombre. Eso significaba que ya tenían preparada la siguiente jugada.—Víctor.——¿Sí?——Rastrea el mensaje.—Víctor ya se había puesto manos a la obra. —Está rebotando a través de varias redes encriptadas.——¿Puedes aislar el original?——Dame un minuto.—Isabelle estaba de pie junto a Nicholas, sin apartar la mirada de la ventana a oscuras. —Estaba ahí fuera.—Nicholas la miró. —Sí.——Observándonos.——Sí.—Ella tragó saliva. —¿Por qué se revelaría ahora?——Porque quiere que lo persigamos.—¿Y si lo hacemos?Nicholas volvió la vista hacia la pantalla. —Encontraremos a la persona que está detrás de él.Víctor intervino de repente. —Tengo algo. —Nicholas se giró.— El mensaje no se envió desde el dispositivo personal de Marcus.—¿Desde dónde?—Desde un viejo servidor corporativo.—¿De quién?Víctor
El coche negro desapareció al doblar la esquina. Nicholas lo observó a través de la ventana hasta que se perdió por completo de vista. Alguien los había estado vigilando. Otra vez. Pero esta vez, Nicholas no sentía miedo. Estaba seguro. Querían que él los encontrara. Y Nicholas iba a hacer precisamente eso.—Víctor.——¿Sí?——Encuentra ese coche.—Víctor llamó inmediatamente a su equipo. —Ya estamos en ello.—Nicholas se volvió hacia Richard.—Papá —dijo Isabelle en voz baja—, ¿recuerdas algo más sobre el W-05?Richard negó con la cabeza. —Recuerdo el código. Eso es todo.——Dijiste que era un puesto.——Sí.——¿Quién lo sabía?—Richard dudó. —Enzo.——¿Alexander?——No lo sé.——¿Daniel?—La expresión de Richard cambió. —Posiblemente.—Nicholas se percató de la vacilación. —Richard.—El hombre mayor suspiró. —Había una persona más.—Isabelle lo miró. —¿Quién?.—Richard fijó la mirada en el suelo. —Un consultor externo.—Nicholas entrecerró los ojos. —¿El nombre?.——No recuerdo su nombre com
Nicholas no perdió ni un segundo más. —Víctor, trae el coche.——Ya está esperando.—Isabelle cogió su abrigo y siguió a Nicholas hacia fuera. En cuanto salieron, Nicholas echó un vistazo a su alrededor. El equipo de seguridad ya había rodeado la propiedad. No había extraños. Ni vehículos sospechosos. Nada. Y, de alguna manera, eso hacía que la situación resultara aún más inquietante.—¿Dónde está Richard?—, preguntó Nicholas.Víctor miró su móvil. —Su equipo de seguridad perdió el contacto con él hace ocho minutos.—Isabelle se detuvo en seco. —¿Qué?.——Siguen intentando localizarlo.—La expresión de Nicholas se endureció. —Llévanos allí.—El trayecto hasta la residencia de Richard transcurrió en silencio. Isabelle se sentó junto a Nicholas, con la mirada fija en su móvil. Había llamado a su padre seis veces. Sin respuesta.Nicholas se dio cuenta. —No te culpes.——No dejo de pensar que quizá él sabía algo y nunca me lo dijo.——No te lo dijo porque probablemente no sabía lo suficiente







