INICIAR SESIÓN
Isabelle Addison nunca se habría imaginado que el regalo que llevaba para su prometido acabaría en el suelo de la habitación del hotel. Aquella noche, se encontraba frente a una suite con una pequeña caja negra en la mano.
Dentro había un reloj que acababa de comprar para Ethan Lennox, como regalo para celebrar el aniversario de su compromiso. Isabelle incluso había envuelto ella misma la caja de regalo. Una pequeña sonrisa se dibujó en el rostro de Isabelle al leer el último mensaje de Ethan.
“Todavía tengo cosas que hacer, no me esperes.”
Isabelle debería haberse ido a casa. Pero al día siguiente era un día muy importante para ellos. Y Isabelle quería darle una sorpresa. Isabelle introdujo la tarjeta de acceso en la puerta.
Clic
La puerta se abrió lentamente. “¿Ethan?” No hubo respuesta.
La sala principal de la suite estaba a oscuras. Solo se veía una tenue luz procedente del dormitorio a través de la puerta entreabierta. Isabelle se adentró un poco más. Entonces oyó la risa de una mujer. Isabelle se detuvo en seco. Reconoció esa voz.
Vanessa Carter. La mejor amiga de Ethan. Isabelle frunció el ceño con fuerza. Quizá los dos estuvieran hablando de algo. Era posible.
“Baja la voz...,” se oyó después la voz de Ethan desde el interior de la habitación.
El corazón de Isabelle empezó a latir más rápido. Vanessa soltó una risita.
“¿Y si se entera Isabelle?”
“Ja... nunca se enterará.”
Isabelle se quedó paralizada. Sus dos manos apretaron la caja de regalo con más fuerza.
“Confía demasiado en ti, Ethan,” continuó Vanessa con tono burlón.
“Eso es lo que me lo pone todo mucho más fácil.”
El mundo de Isabelle pareció detenerse de repente. Inmediatamente abrió un poco más la puerta del dormitorio. Y todas las esperanzas de Isabelle se desmoronaron de golpe. Ethan estaba en la cama con Vanessa. No había ninguna explicación que pudiera hacer que aquella escena pareciera diferente en ese momento.
Isabelle se quedó paralizada en el umbral. Pasaron unos segundos antes de que Vanessa se diera cuenta de su presencia allí. El rostro de Vanessa cambió al instante.
“Ethan…”
Ethan se giró de inmediato y abrió mucho los ojos. “¿Belle?”
¡Pum!
La caja de regalo se le escapó de las manos a Isabelle. Ese pequeño ruido sonó mucho más fuerte de lo que debería. Ethan se bajó rápidamente de la cama.
“Belle, espera un momento.”
Isabelle retrocedió. “No te acerques.” Su voz temblaba.
Ethan cogió su camisa, que yacía tirada en el suelo. “Esto… esto no es lo que piensas, Belle.”
Isabelle lo miró fijamente. “Lo he visto con mis propios ojos.”
“Déjame explicártelo todo.”
“¿Cuánto tiempo lleva esto?”
Ethan se quedó en silencio, paralizado. Isabelle lo miró con aún más intensidad.
“Te pregunto, ¿cuánto tiempo llevas engañándome con esa mujer?”
“Belle...”
“¡Respóndeme, joder!”
Hubo un momento de silencio, antes de que Ethan suspirara lentamente.
“Llevan varios meses.”
Las lágrimas inundaron de inmediato los ojos de Isabelle. Ya habían pasado varios meses. Durante todo ese tiempo, Isabelle seguía preparando su boda. Seguía creyendo en cada mensaje que le enviaba Ethan. Y seguía defendiendo a ese hombre cuando alguien cuestionaba su fidelidad.
Mientras, Ethan llevaba otra vida a sus espaldas. Isabelle soltó una risita. Una risa que le sonaba extraña incluso a ella misma. “¿Ya han pasado unos meses, eh?”
“Esto va a acabar, Belle.”
“¿Ahora?”
Ethan miró a Isabelle. “La verdad es que ya tenía pensado ponerle fin.”
Isabelle miró a Ethan incrédula. “¿Porque ya lo sé?”
“No es eso...” Ethan negó rápidamente con la cabeza.
“Entonces, ¿por qué?”
Ethan se quedó en silencio, mientras Vanessa cogía su bolso. “Me voy.”
Isabelle ni siquiera se giró. “Vete ya, zorra.”
Vanessa pasó junto a ella. Antes de salir, se detuvo un instante. “Isabelle…”
Isabelle finalmente miró a Vanessa. No había ni una pizca de arrepentimiento en el rostro de Vanessa. Solo había una leve sonrisa que hacía que a Isabelle le doliera aún más el pecho.
“Lo siento,” dijo Vanessa, que nunca lo había admitido de verdad.
“Oh, no hace falta,” susurró Isabelle con tono cortante.
Vanessa se marchó enseguida. La puerta de la habitación se cerró y ahora solo quedaban Isabelle y Ethan dentro. Ethan se acercó a Isabelle.
“Belle, escúchame primero, ¿vale?”
“No me llames así.”
Ethan se detuvo. Isabelle se secó rápidamente las lágrimas. “Voy a romper nuestro compromiso.”
La expresión de Ethan cambió de inmediato. “No puedes hacer eso.”
“Acabo de ver a mi prometido acostándose con otra mujer.”
“No se trata solo de nosotros, Belle.”
Isabelle frunció el ceño. “¿Qué quieres decir?”
Ethan suspiró. “Este compromiso afecta a nuestra familia.”
“No me importa.”
“Tienes que preocuparte.”
“¿Por qué? ¿Por qué tengo que preocuparme por tu familia, eh?” Ethan se quedó en silencio. Isabelle lo miró con creciente recelo. “¿Qué está pasando realmente?”
“Nada.”
“Mientes.”
“Isabelle....”
“¿Te casaste conmigo porque realmente me querías?”
La pregunta de Isabelle dejó a Ethan sin palabras. Y ese silencio le resultaba mucho más doloroso a Isabelle que si él hubiera admitido su infidelidad. Hasta entonces, Isabelle había creído que Ethan la quería de verdad. Resultaba que quizá ni siquiera sabía por qué aquel hombre quería casarse con ella.
“Si rompes nuestro compromiso, Addison Biotech se verá afectada.” Ethan habló por fin.
“¿Qué?”
“Lennox Group ya ha firmado varios acuerdos con tu empresa.”
Isabelle miró a Ethan incrédula. “¿Estás intentando amenazarme?”
“Solo te estoy advirtiendo.”
“¡¿Después de acostarte con otra mujer?!”
“¡No se trata de eso!”
“Para mí, ahora todo se reduce a eso, Ethan.” Isabelle se ajustó el bolso, que se le había deslizado. “Me voy a casa.”
“Belle.”
“No vuelvas a ponerte en contacto conmigo.”
Isabelle se dirigió hacia la puerta. Pero antes de que saliera, la voz de Ethan la detuvo en seco.
“Te arrepentirás si cancelas nuestra boda, Belle.”
Isabelle se detuvo un instante, pero no se volvió. “De lo único que me arrepentiré es de haber confiado en ti y de haberte dedicado mi tiempo, gilipollas.”
A continuación, Isabelle salió de la suite. Caminó rápidamente por el pasillo del hotel. No sabía adónde ir ahora. Lo único que sabía era que tenía que alejarse de Ethan lo antes posible. Las lágrimas seguían resbalando por sus mejillas cuando por fin llegó al ascensor.
“Señorita Addison.” Una voz la hizo detenerse.
Isabelle se secó rápidamente la cara antes de darse la vuelta. Un hombre estaba de pie a unos metros de ella. Llevaba un traje negro impecable y tenía una postura erguida. Su mirada era tranquila e indescifrable.
Isabelle lo reconoció de inmediato. Se trataba de Nicholas Wilson. El director general de Wilson Global Holdings y uno de los mayores rivales de la familia Lennox. Se habían presentado en un acto benéfico el año anterior, aunque solo fuera brevemente.
“¿Señor Wilson?”
Nicholas asintió. Su mirada se posó por un instante en el rostro de Isabelle, aún mojado por las lágrimas, y luego en el anillo de compromiso que lucía en el dedo.
“¿Estás bien?”
Por alguna razón, esa sencilla pregunta hizo que Isabelle se sintiera incómoda.
“Estoy bien.”
Nicholas no lo negó, pero su mirada decía lo contrario. Isabelle pulsó el botón del ascensor varias veces rápidamente.
Ting
La puerta del ascensor aún no se había abierto del todo cuando Nicholas volvió a hablar. “En ese caso, solo te daré un consejo.”
Isabelle se giró. “No firmes nada de lo que te entregue la familia Lennox en el futuro.”
Isabelle frunció el ceño de inmediato. “¿Por qué?”
“Porque tu compromiso quizá no sea tan sencillo como has creído hasta ahora.”
El corazón de Isabelle comenzó a latir más rápido. “¿Qué quieres decir?”
Nicholas guardó silencio un instante. “Addison Biotech no está en una posición tan sólida como cree tu familia, Isabelle.”
Isabelle lo miró fijamente. “¿Cómo lo sabes?”
“Siempre estoy pendiente de los movimientos del Grupo Lennox.”
“¿Por qué los vigilas?”
La mirada de Nicholas se volvió fría. “Es una larga historia.”
Se abrieron las puertas del ascensor. Isabelle aún no había entrado, esperando a que Nicholas continuara hablando.
“Si necesitas ayuda para salir de cualquier problema, llámame.”
Isabelle lo miró con recelo. “¿Por qué quieres ayudarme? No nos conocemos demasiado bien.”
Nicholas se quedó en silencio un momento. “Porque la familia Lennox no es la única que tiene intereses en este compromiso, señorita Addison.”
Isabelle se quedó paralizada. Antes de que pudiera volver a preguntar, Nicholas dijo:
“Vete a casa, Isabelle. Y no confíes en nadie de la familia Lennox esta noche.”
Isabelle entró en el ascensor. “Señor Wilson.” Nicholas la miró. “¿Por qué tengo la sensación de que sabes algo que yo no sé?”
“Quizá porque sea así.”
Las puertas del ascensor se cerraron por fin. Dentro, Isabelle estaba sola. Su mano acarició lentamente el anillo de compromiso. Ethan había destrozado su confianza. Sin embargo, la conversación que acababa de mantener con Nicholas le llenaba la mente de nuevas preguntas.
¿Qué estaba tramando realmente la familia Lennox a sus espaldas?
¿Por qué le da tanto miedo a Ethan que se cancele su compromiso?
¿Y qué sabe realmente Nicholas Wilson?
Drrrttt
El móvil de Isabelle vibró, al mirarlo, vio que había un mensaje de Ethan en la pantalla.
“No tomes una decisión que destruya a tu familia y a Addison Biotech.”
Isabelle frunció el ceño. Antes de que pudiera responder, llegó un segundo mensaje.
“No canceles esta boda, Belle.”
Isabelle leyó esa frase una y otra vez. Pasaron unos minutos, e Isabelle seguía pensando que el mayor problema de su vida era la infidelidad de Ethan. Ahora empezaba a darse cuenta de que quizá esa infidelidad no fuera más que la punta del iceberg. Y que había algo más grande. Algo que involucraba a Addison Biotech. A la familia Lennox. Y también a Nicholas Wilson.
Isabelle apretó con fuerza el móvil contra su pecho. Por primera vez aquella noche, las lágrimas dejaron de brotar, aunque el dolor seguía ahí. Pero ahora había algo más fuerte: la sospecha. E Isabelle sabía que descubriría toda la verdad que aún permanecía oculta. Fuera lo que fuera lo que tuviera que sacrificar para descubrirlo todo.
Aquella mañana, Isabelle se despertó con un pensamiento que no dejaba de inquietarla. Nicholas sabía algo. Algo sobre su familia. Algo que quizá tuviera que ver con la familia Lennox. Y cuanto más insistía Nicholas en que aún no podía contárselo, más curiosidad sentía Isabelle.Isabelle bajó a la planta baja tras arreglarse. Sin embargo, al llegar al comedor, se encontró a Nicholas ya sentado allí. Como de costumbre. Con la tableta en la mano. Con un café a su lado. Y con esa expresión serena que irritaba aún más a Isabelle.Isabelle acercó una silla. “Tenemos que hablar.”Nicholas ni siquiera levantó la vista. “Buenos días a ti también.”Isabelle suspiró. “No cambies de tema.”Nicholas por fin la miró. “Ni siquiera has desayunado.”“No tengo hambre.”“Siempre dices eso cuando estás enfadada.”Isabelle se quedó callada. “¿Cómo lo sabes?”“Te observo.”Esa respuesta dejó a Isabelle sin palabras durante unos segundos. Nicholas hizo una señal al camarero.“Tráeme el desayuno.”“Puedo ele
“Isabelle.” dijo Nicholas, casi en un susurro.Isabelle se giró. “¿Sí?”“Esta noche cenamos con mi familia.”Isabelle frunció ligeramente el ceño. “¿Esta noche?”“Sí, esta noche.”“¿Por qué me lo dices ahora?” Isabelle abrió un poco más los ojos.Nicholas se metió las dos manos en los bolsillos del pantalón. “Se me olvidó.”Isabelle miró a Nicholas con incredulidad. “¿Se te olvidó decirle a tu mujer que iba a conocer a tu familia?”“Es que… he estado muy ocupado.”“Vaya…,” dijo Isabelle sacudiendo ligeramente la cabeza. “¿Y qué me pongo?”Nicholas la miró un instante. “Lo que te resulte más cómodo.”Isabelle entrecerró los ojos. “Esa es una respuesta demasiado fácil y segura, marido mío.”“Porque es sencillo, ¿no?”Isabelle se acercó. “¿Quién va a venir?”“Algunos miembros de la familia.”“¿Algunos?”“Y algunas personas que se consideran parte de la familia.”Isabelle se detuvo. “Eso suena preocupante.”“Lo es.”La respuesta de Nicholas fue tan tranquila que Isabelle no supo si estaba
La puerta del coche se abrió lentamente. Isabelle respiró hondo antes de bajarse. En cuanto sus pies tocaron la acera, se oyeron inmediatamente los flashes de las cámaras procedentes de todas partes. Isabelle se tensó instintivamente. Nicholas, que ya estaba de pie a su lado, le tendió la mano de inmediato.“No mires hacia las cámaras,” le susurró Nicholas.Isabelle le echó un pequeño vistazo. “Entonces, ¿hacia dónde tengo que mirar?”“Mírame a mí.”Isabelle se quedó en silencio un instante y, sin pensárselo dos veces, empezó a colocar su mano sobre la palma abierta de Nicholas que tenía delante.“De acuerdo.”Nicholas le tomó la mano. A continuación, se dirigieron juntos hacia la puerta del restaurante. Varios periodistas que llevaban un rato esperando su llegada se acercaron de inmediato.“¡Sr. Wilson! ¿Qué se siente al ser recién casados?”“¿De verdad que vuestra boda fue algo improvisado?”“¿Ya habéis planeado la luna de miel?”Isabelle casi se atragantó al oír la última pregunta
Isabelle estaba de pie a unos pasos de la puerta, contemplando la gran casa que tenía delante. A partir de esta noche, aquel lugar también sería su hogar. Isabelle se volvió hacia Nicholas mientras él se quitaba la chaqueta y se la entregaba a uno de los sirvientes que se había acercado.“Entonces...”“¿Entonces?” Nicholas se giró.“¿De verdad voy a vivir en esta casa a partir de ahora?”Nicholas asintió. “Sí.”Isabelle suspiró suavemente. “Me resulta un poco extraño.”“Yo tampoco me he acostumbrado todavía,” respondió Nicholas.Isabelle lo miró con sorpresa. “¿A qué no te has acostumbrado?”Nicholas miró a su alrededor. “Yo... tampoco he compartido nunca una casa con nadie.”Isabelle se quedó en silencio. Por alguna razón, la respuesta de Nicholas la hizo sentirse un poco más tranquila. Al menos, no era solo ella la que se sentía extraña ante esta situación. Otro criado se acercó a ellos.“Bienvenida, señora Wilson.”Isabelle se quedó inmediatamente en silencio. Señora Wilson. Dos pa
Los tres días pasaron más rápido de lo que Isabelle había imaginado. Aquella mañana, la casa de Addison estaba llena de gente. Maquilladores, peluqueros, organizadores de bodas, fotógrafos e incluso guardaespaldas iban de una habitación a otra, asegurándose de que cada detalle de la boda saliera según lo previsto.Sin embargo, en medio de todo ese ajetreo, Isabelle permanecía sentada en silencio frente al espejo. El vestido blanco envolvía su cuerpo con elegancia. Llevaba un peinado sencillo con un velo fino que le caía sobre los hombros. En su dedo anular aún lucía el anillo que Nicholas le había regalado tres días antes.Hoy se va a casar. No con Ethan, sino con Nicholas Wilson. Un hombre al que ni siquiera conoce desde hace un mes. La puerta de la habitación se abrió lentamente. Richard entró y se detuvo un instante al ver a su hija.“Estás preciosa.”Isabelle esbozó una leve sonrisa. “Gracias, papá.”Richard se acercó. “¿Todavía quieres cancelarlo?”Isabelle se miró en el espejo.
Tres días. Solo quedaban tres días para que Isabelle Addison se convirtiera oficialmente en la esposa de Nicholas Wilson. Aquella mañana, Isabelle estaba de pie frente al espejo, contemplando el anillo que lucía en su dedo anular. El anillo aún le resultaba extraño. La noche anterior, el propio Nicholas se lo había puesto en el dedo y había hecho público su compromiso.Ahora, cada vez que lo veía, Isabelle volvía a recordar la mirada de aquel hombre. Tranquila. Firme. Como si su decisión no fuera a cambiar solo porque uno de los dos sintiera miedo.DrrtttSu móvil vibró. Un mensaje de Daniel que decía. “Ya se ha enviado el último informe de Addison Biotech.”Isabelle lo abrió de inmediato. Algunos inversores se habían retirado. Dos proveedores exigían un pago más rápido, mientras que las acciones de la empresa volvían a caer. Los últimos tres días parecían como si Addison Biotech estuviera siendo estrangulada desde todos los frentes.DrrtttAntes de que Isabelle pudiera dejar el móvil







