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last update Fecha de publicación: 2026-08-03 12:05:27

Tres días. Solo quedaban tres días para que Isabelle Addison se convirtiera oficialmente en la esposa de Nicholas Wilson. Aquella mañana, Isabelle estaba de pie frente al espejo, contemplando el anillo que lucía en su dedo anular. El anillo aún le resultaba extraño. La noche anterior, el propio Nicholas se lo había puesto en el dedo y había hecho público su compromiso.

Ahora, cada vez que lo veía, Isabelle volvía a recordar la mirada de aquel hombre. Tranquila. Firme. Como si su decisión no fuera a cambiar solo porque uno de los dos sintiera miedo.

Drrttt

Su móvil vibró. Un mensaje de Daniel que decía. “Ya se ha enviado el último informe de Addison Biotech.”

Isabelle lo abrió de inmediato. Algunos inversores se habían retirado. Dos proveedores exigían un pago más rápido, mientras que las acciones de la empresa volvían a caer. Los últimos tres días parecían como si Addison Biotech estuviera siendo estrangulada desde todos los frentes.

Drrttt

Antes de que Isabelle pudiera dejar el móvil, llegó otro mensaje de un número desconocido.

“No te cases con él.” Isabelle frunció el ceño.

Llegó un segundo mensaje. “Aún tienes la oportunidad de salvar a tu familia.”

Y lo mismo ocurrió con el tercer mensaje. “No nos obligues a tomar una decisión por ti.”

El corazón de Isabelle latía más rápido. Enseguida hizo una captura de pantalla y se la envió a Nicholas. La respuesta de él llegó casi al instante.

“No respondas a esos mensajes.”

Isabelle escribió una respuesta rápida. “No voy a responder.”

Unos segundos después, apareció un nuevo mensaje. “Voy para allá.”

Isabelle miró la pantalla. Esta vez, no preguntó por qué. Tres días. Y alguien ya tenía tanto miedo de su boda que había empezado a amenazarla con mensajes anónimos como este.

***

Veinte minutos más tarde, un coche se detuvo frente a la residencia de Addison. Nicholas se bajó junto con Víctor. Sin embargo, Isabelle se dio cuenta enseguida de que otros dos coches se habían detenido no muy lejos detrás de ellos. Frunció el ceño.

“¿Has traído a más gente aquí?”

“A partir de hoy.”

“Pero ¿por qué?”

Nicholas la miró. “Porque las amenazas han cambiado.” Le entregó el móvil a Víctor.

“Al principio solo querían asustarte. Pero ahora quieren asegurarse de que nunca tengas la oportunidad de cambiar de opinión.”

Isabelle se quedó en silencio. Richard y Daniel ya estaban esperando en el salón. Nicholas dejó una carpeta sobre la mesa.

“Se reforzará la seguridad de Isabelle hasta que se celebre nuestra boda.”

Richard asintió. “¿Y qué hay de Lennox?”

“Mi equipo jurídico se está ocupando de ello.”

Daniel abrió el portátil. “Hemos identificado varias cuentas que han comprado grandes cantidades de acciones de Addison Biotech. Pero aún no hay pruebas suficientes para vincularlas directamente con el Grupo Lennox.”

“Seguro que las conseguiremos pronto,” respondió Nicholas.

Richard suspiró. “¿Y vuestra boda?”

Nicholas miró a Isabelle. “Se celebrará dentro de tres días, tal y como estaba previsto.”

Isabelle asintió. “Voy a casarme con Nicholas.”

Nicholas la miró durante unos segundos. “Bien.”

Una sola palabra. Sin embargo, por alguna razón, Isabelle sintió como si acabara de recibir la aprobación de alguien cuya opinión empezaba a importarle. Inmediatamente apartó ese pensamiento de su mente. Solo era un contrato. Solo un matrimonio. Y en tan solo tres días, Isabelle pasaría a ser la señora Wilson.

***

Por la tarde, comenzaron los preparativos de la boda. El vestido. Las invitaciones. Los documentos. El lugar. La seguridad. Todo debía estar listo en un plazo casi imposible. Isabelle estaba revisando la lista de preparativos cuando entró Nicholas.

“¿Qué tal?”

“Ya está casi todo listo, señor Wilson,” respondió la organizadora de bodas.

Nicholas asintió y luego miró a Isabelle. “Mañana es la última prueba.”

“¿Y pasado mañana?”

“Nuestra boda.”

Isabelle se quedó en silencio. Nicholas la observó. “¿Tienes miedo?”

“Un poco.” Isabelle suspiró, pero Nicholas la miró fijamente.

“Vale. Tengo mucho miedo, ¿de acuerdo?”

Por primera vez, a Nicholas se le esbozó una leve sonrisa. “Al menos eres sincera.”

“Estoy preparando mi boda con un hombre al que ni siquiera conozco desde hace un mes.”

“Hace tres días ni siquiera habías aceptado casarte conmigo.”

“Y ahora estoy a punto de convertirme en tu esposa.”

“Todo va muy rápido, ¿verdad?”

Isabelle puso los ojos en blanco. “¿Te está gustando esto, verdad?”

“La verdad es que todavía no demasiado.” Isabelle lo miró fijamente.

Nicholas continuó con calma.  “Quizá cuando dejes de mirarme como si fuera a secuestrarte cada vez que estamos a solas, lo disfrute.”

Isabelle frunció el ceño. “No te estoy mirando así.”

“Ahora sí lo estás haciendo.”

Isabelle apartó la mirada instintivamente. Nicholas esbozó una leve sonrisa. Sin embargo, ese ambiente distendido solo duró unos segundos. Su móvil sonó. Leyó el mensaje que había recibido y su expresión cambió.

“¿Qué pasa?”

“Te han hecho una foto desde el otro lado de la calle hace cinco minutos.”

El rostro de Isabelle cambió de inmediato. “¿Quién me ha hecho la foto?”

“Aún no se sabe.” Nicholas se levantó. “A partir de ahora, no salgas sola.”

“Solo voy a una prueba de vestuario, Nicholas.”

“Y no irás sin escolta.”

Isabelle quiso protestar. Pero la mirada de Nicholas la hizo desistir.

“Está bien.”

***

Por la tarde, Isabelle asistió a un evento de negocios junto a Nicholas. Algunos inversores empezaban a cuestionar la veracidad de su relación. Por eso, tenían que parecer una pareja que realmente iba a casarse.

Cuando llegaron al salón de baile, varias cámaras se dirigieron inmediatamente hacia ellos. Nicholas le tendió la mano. Isabelle lo miró un instante antes de colocar la suya allí. Los dedos de Nicholas la estrecharon. Aunque no con demasiada fuerza, sí lo suficiente para que parecieran convincentes.

“No te pongas tan tensa,” susurró Nicholas.

“Lo estoy intentando.”

“Pues mírame.”

Isabelle se volvió. Sus miradas se cruzaron. Por un instante, Isabelle se olvidó de que decenas de pares de ojos los estaban observando.

“Pareces nerviosa,” dijo Nicholas en voz baja.

“Porque estás demasiado cerca de mi cara.”

Nicholas no se apartó. “Pues bien, entonces.”

Isabelle frunció el ceño. “¿Por qué está bien?”

“Porque si te pones nerviosa, al menos todos pensarán que es porque soy tu futuro marido.”

El corazón de Isabelle latía un poco más rápido. “Eres insoportable.”

“Lo sé.”

Sin embargo, la mano de Nicholas seguía agarrando la de Isabelle. Unos instantes después, Isabelle vio a dos figuras que le resultaban muy familiares entrar en el salón de baile. Ethan y Vanessa. El cuerpo de Isabelle se tensó. Nicholas se dio cuenta al instante.

“No los mires.”

“No los estoy mirando.”

“Estás mirando hacia ellos.”

Isabelle suspiró. “Solo me he sorprendido, eso es todo.”

Ethan se acercó por fin. “Isabelle.”

Su mirada se posó en la mano de Isabelle, que seguía entre las de Nicholas, y luego en el anillo que lucía en el dedo.

“¿Así que la noticia es cierta? ¿De verdad te vas a casar con él?”

Isabelle lo miró con calma. “Sí, nos vamos a casar.”

No hubo enfado ni largas explicaciones. Solo hubo una respuesta. Ethan parecía querer decir algo, pero Nicholas se le adelantó.

“Si has venido a hacerla cambiar de opinión, llegas tarde.”

Ethan lo miró fijamente. “No sabes lo que estás haciendo.”

Nicholas esbozó una leve sonrisa. “Sé perfectamente lo que estoy haciendo, Ethan.”

Vanessa tiró del brazo de Ethan. “Ya está bien, Ethan.”

Ethan seguía mirando a Isabelle. “Belle, te arrepentirás de hacerme esto.”

Isabelle no respondió. Nicholas se limitó a acercarla un poco más hacia él.

“Esta fiesta no es el lugar adecuado para hablar del pasado.”

Ethan se marchó finalmente con Vanessa. No hubo jaleo. No hubo escenas largas. Sin embargo, cuando desaparecieron de su vista, Isabelle se dio cuenta de algo. Su mano seguía entrelazada con la de Nicholas. Y él aún no la había soltado.

***

De camino a casa, Isabelle miraba por la ventana. “No tenías por qué hacer todo eso,” murmuró.

“¿Hacer qué?,” preguntó Nicholas frunciendo el ceño.

“Acercarme más a ti.”

Nicholas se giró un instante. “Sé que puedes afrontarlo por ti misma.”

“¿Entonces?”

“Porque quería que entendieran que no estás sola.”

Isabelle se quedó en silencio. Aquella sencilla frase le provocó una extraña sensación en el pecho.

“¿Todo eso forma parte de nuestro contrato matrimonial?”

Nicholas no respondió de inmediato. “En parte.”

“¿Eh? ¿Y el resto?”

Sus miradas se cruzaron a través del reflejo del cristal. “No necesariamente.”

El corazón de Isabelle volvió a latir más rápido. Rápidamente desvió la mirada hacia la ventana. No. No debía pensar en esa respuesta. Ni siquiera se habían casado todavía. Al poco rato, llegaron por fin a casa, y Víctor se acercó inmediatamente a Nicholas.

“Señor.”

“¿Qué pasa?”

“El equipo de seguridad ha descubierto que alguien intentaba seguir el coche de la señorita Addison.”

Isabelle se puso tensa al instante. “¿Quién?”

“Aún no lo han detenido.”

La mirada de Nicholas se volvió fría. “Añade a dos personas más en casa.”

“De acuerdo.”

Nicholas miró entonces a Isabelle. “Entra tú primero.”

“Estoy bien.”

“Isabelle.” Su tono era firme. “Entra.”

Esta vez, Isabelle obedeció. Sin embargo, antes de entrar, se detuvo. “Nicholas.”

El hombre la miró. “Muchas gracias.”

Nicholas no respondió. Se limitó a mirar a Isabelle hasta que ella entró en la casa. Unos minutos más tarde, el móvil de Nicholas volvió a vibrar. Un nuevo mensaje.

“¿Creéis que la boda os va a salvar?”

Apareció un segundo mensaje. “Tres días es demasiado tiempo.”

La mirada de Nicholas se volvió fría. Llamó inmediatamente a Víctor.

“Mañana aceleraremos todos los preparativos.”

“¿Incluida su boda, señor?”

“Todo.” Nicholas miró hacia la ventana de la casa donde se encontraba Isabelle. “No podemos esperar tres días más.”

Quizá nunca llegaran a disponer realmente de esos tres días que quedaban. Porque alguien ya había empezado a actuar. Y esta vez, Nicholas no tenía intención de dejar que se le adelantaran.

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Último capítulo

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