INICIAR SESIÓN
CAPÍTULO 1
En un vuelo comercial procedente de Alemania llegó Noah, en su rostro reflejaba angustia e incertidumbre, el azul de sus ojos destacaba gracias a unas líneas grises, su cabello despeinado o peinado al descuido le agregaba interés, vestía casual, pero se veía elegante sin esfuerzo alguno, a paso rápido se acercó al hombre que portaba un cartel con su nombre.
–Bienvenido a Boston doctor Langley.
–No es un viaje de placer, por favor lléveme a esta dirección –indicó Noah sin querer perder tiempo, dándole al chofer una hoja con los datos del abogado que lo había obligado, prácticamente, a hacer ese viaje.
Al iniciar el trayecto, apoyó la cabeza en el espaldar y revivió en su memoria lo ocurrido apenas dos días atrás…
INICIO DE FLASHBACK
–¿Hablo con Noah Langley? –preguntó una voz femenina al otro lado de la línea.
–Así es, ¿qué desea?
–Un momento por favor, el licenciado Callaway desea hablarle.
Esperó unos segundos y estaba a punto de ganarle la impaciencia cuando volvieron a hablarle:
–Doctor Langley, soy el licenciado Henry Callaway, abogado de su hermana, la doctora Katherine Langley.
–No entiendo, ¿para qué me llama el abogado de Kate?
–Me temo que tengo noticias terribles, por lo que es necesario que se presente aquí a la mayor brevedad, su hermana había dejado instrucciones precisas en caso de que le sucediera algo.
–¿Qué le sucedió a mi hermana?
–Lamento informarle que falleció junto a su esposo, pero hay mucho más que debo comunicarle, solo que preciso hacerlo en persona, ¿cuándo puede estar aquí?, si es pronto intentaré hacer arreglos para retrasar el oficio funerario.
–Pasado mañana estaré allí –dijo escuetamente y cerró la llamada, estaba impactado, se quedó viendo a un lugar fijo en el piso y así lo encontró su colega Lena, científica y profesora como él.
–¿Qué tienes? ¿Estás con alguna nueva idea? Compártela.
–Debo ir a Boston.
–¿Dónde es eso?
–En Massachusetts, Estados Unidos.
–¿Por qué?
–Mi hermana y su esposo fallecieron.
–¿Tienes una hermana?
–Tenía una hermana melliza, acabo de decirte que falleció.
–No sabía, lo siento.
–Gracias, yo tampoco me acordaba que la tenía, dejamos de vernos hace unos años, la hacía enfrascada en su empeño de probar teorías matemáticas, ni siquiera me avisó de su matrimonio, parece que estábamos más alejados de lo que imaginé.
–Vas a su funeral, entonces.
–Y a algo más, su abogado dijo que tiene otras cosas por comunicarme, pero debe ser en persona.
–¿Cuándo regresas?
–Pronto –respondió y salió de la oficina, rumbo a su casa para preparar el viaje.
FIN DE FLASHBACK
Cuando el automóvil se detuvo, Noah descendió y enfiló rápidamente hacia la oficina del abogado, se anunció y de inmediato el abogado hizo acto de presencia extendiendo su mano, presentándose y dándole sus condolencias.
–Pase adelante –expresó abriendo aún más la puerta de su despacho–, lo primero que debo decirle es que logré retrasar el servicio funerario, pero solo hasta las cinco de esta tarde por lo que nos queda poco tiempo para llegar, ¿le parece que acudamos y luego regresamos aquí para darle los detalles pendientes?
–Está bien –aceptó Noah regresando sobre sus pasos.
El mismo chofer del aeropuerto los llevó a la funeraria, donde solo había una foto de su hermana, otra foto del que supuso era su esposo y muchas flores blancas.
–¿Dónde están los ataúdes?
–Los cuerpos de su hermana y su esposo no se encontraron.
–Entonces… ¿Cómo sabe que están muertos?
–Fue la conclusión a la que llegó la policía luego de muchos días de investigación infructuosa. Doctor Langley, su hermana y su esposo fueron declarados muertos hace apenas una semana, pero todo comenzó tres meses atrás.
–¿Por qué no fui avisado hace tres meses de la desaparición de mi hermana?
–Porque todo era muy hermético y misterioso, la policía no quería que nada se filtrara.
–Entonces, ¿qué hacemos aquí? Le están haciendo un servicio funerario a un par de fotos, no estoy conforme.
–Lo entiendo, esto es impactante, pero le aseguro que se agotaron todos los recursos y ya no hubo nada más qué hacer.
–Regresemos a su despacho, quiero que me diga lo que sigue –exigió Noah saliendo de la funeraria y haciendo caso omiso al llamado del encargado de la funeraria para finiquitar el servicio, fue el abogado quien dio la orden de que siguieran adelante y le enviaran los certificados correspondientes.
Noah iba serio, con el ceño fruncido, el abogado sostuvo una conversación telefónica a la que no le prestó atención y al llegar caminaba frente a él sin dirigirle la palabra.
–Licenciado –llamó la secretaria al verlo aparecer–, en su despacho están los representantes de Servicios Infantiles.
–Debian esperar a mi llamado, no entiendo su impaciencia.
–Los dejé pasar por los niños.
–Entiendo, gracias.
Al escuchar eso Noah se hizo a un lado para darle espacio, sin embargo, el abogado lo invitó a acompañarlo.
Dentro de la estancia encontraron cómodamente sentado en un sillón a un hombre de tupido bigote blanco y mirada severa, en el sofá estaban tres señoras vestidas de riguroso gris y cada una acompañaba a una pequeña personita ubicada de pie frente a ellas, Noah los observó a todos y mantuvo su ceño fruncido.
Eran dos niños y una niña; uno cuidadosamente peinado a un lado, su vestuario llamaba la atención porque usaba un corbatín sobre una camisa impecablemente blanca de mangas cortas y un pantalón de vestir; el segundo niño tenía el cabello un poco más largo que el primero, vestía de jeans azul oscuro, camisa gris claro y un chaleco estampado en tonos azules y grises que le daba un aire bohemio; la niña lucía dos coletas en su largo cabello de suaves rizos, cada una adornada con un gran lazo, su vestido era largo, bonito, en color rosado y zapatos a juego.
Noah los observó detenidamente y ellos hicieron lo mismo con él, serios, callados, el niño del corbatín tenía los brazos cruzados, el otro metió las manitos en los bolsillos de su pantalón y la niña llevó sus manos atrás para entrelazarlas en su espalda.
–No los esperaba tan pronto, debían esperar a que yo solucionara todo aquí y les avisara sobre el siguiente paso –le dijo el abogado al hombre del bigote blanco.
–El plazo venció, entonces…, ¿ya encontró dónde ubicar a estos pequeños o continuo el proceso según la ley?
Por toda respuesta, el abogado se giró hacia Noah y con expresión preocupada le dijo:
–Doctor Langley, estos niños son hijos de su hermana.
CAPÍTULO 85Luca, fue el siguiente, caminó hacia el escenario con su solemnidad característica, tomó el micrófono que le cedió su hermano mayor y comenzó su exposición: –En la política internacional, la lealtad suele ser un contrato de conveniencia, una moneda de cambio. Pero en esta familia, la lealtad ha sido nuestra única soberanía. Mientras nuestros padres estuvieron ausentes, el tío Noah fue nuestro protector, se hizo cargo cuando éramos solo una idea en peligro. Pero hoy, este matrimonio no es solo una unión de dos personas que colisionaron exitosamente, es la ratificación de un Tratado de Paz Perpetua. Tía clara, no te estamos dando la bienvenida a nuestra familia, estamos reconociendo que tú ya eres parte de nuestro territorio moral. Gracias por no intentar arreglar nuestro caos, sino por unirte al mismo con valentía. Te prometo, como director de Operaciones, que esta unidad familiar defenderá este vínculo con la misma ferocidad con la que defendimos nuestro nombre
CAPÍTULO 84Maxwell, Noah y Marck se reunieron con los trillizos para evaluar todo lo que habían hecho hasta el momento contra Thorne. –Papá, lo hicimos para cerrar la sombra de la firma farmacéutica y la investigación sobre las personas desaparecidas –señaló Luca. –Nosotros continuaremos desde aquí –indicó Marck–. Esto hay que hacerlo con inteligencia, sin violencia. –Cuidado con lo que insinúas Marck –advirtió Luca–. Si de inteligencia se trata no puedes descartarnos. –Perdón, chicos me dejé llevar por el entusiasmo, de hecho, si se recurriera a la violencia yo estoy dispuesto a darle un buen puñetazo a ese Thorne. –El primer paso podría ser usar los “archivos vivos” para sanar y no para controlar –sugirió Noah–. Podríamos crear una fundación. –Me parece una idea excelente –dijo su cuñado. –Presten atención un momento –pidió Leo, interrumpiendo a los adultos y con la mirada fija en su tableta–, hemos
CAPÍTULO 83El día 24 fue muy entretenido para todos. Los niños, su madre y Ava hicieron galletas de navidad y una casa de jengibre que decoraron entre todos. El plato principal de la cena fue Jamón glaseado con puré de papas. Luego se reunieron todos para recibir el calor de la chimenea que bañaba el ambiente de un tono ámbar un poco nostálgico.El viento seguía golpeando los cristales, pero allí adentro el frío era teórico, Noah estaba sentado en la alfombra con la espalda apoyada contra las piernas de Ava que se había ubicado en el sofá colocando las manos en sus hombros, el anillo brillaba con luz propia destellando con cada movimiento de las llamas. –Bueno, ahora que mi amigo ha dejado de calcular la trayectoria de los copos de nieve y finalmente ha asegurado el contrato de su vida, creo que podemos declarar esta Navidad como un éxito táctico rotundo. Noah, ¿Cómo te sientes al tener una variable fija en tu vida? –Me siento como si finalmente hubiera encont
CAPÍTULO 82Mientras el viento continuaba rugiendo sobre la cabaña, Noah se dio cuenta de que su "plan" para la propuesta no solo estaba muerto, sino que era obsoleto. No necesitaba la constelación de Orión ni el momento preciso de las 23:58. Tenía las únicas variables que importaban: la oscuridad, el silencio y la convicción absoluta de que no podría imaginar un futuro sin ella.Con su brazo derecho todavía sujetándola con firmeza contra él, su mano izquierda se deslizó hacia su bolsillo y tocó la gema fría y científicamente perfecta que contenía un rastro de toda su historia.Esta vez no le pediría que “se uniera a su caos”. Le pediría que fuera el cimiento mismo de su vida. Ya sabe que no utilizará las metáforas científicas a las que está acostumbrado, entonces comenzó a buscar palabras simples y poderosas que Ava pueda comprender como su verdad más profunda.Allí en la oscuridad, Noah se da cuenta de que el amor no es un algoritmo, sino el compromiso de quedarse cuando todas las l
CAPÍTULO 81Cinco días antes de Navidad Marck regresó de Alemania adónde había ido en un viaje rápido para visitar a sus padres, apenas entró les anunció que tenía una sorpresa maravillosa para todos, les pidió preparar sus equipajes y pasaportes porque saldrían de viaje esa misma tarde. –¿Qué tienes planeado Marck? –preguntaba Noah. –Algo fantástico que vamos a disfrutar todos, así que hazme caso y ve a preparar tu equipaje. –Espero que no sea una jugarreta que nos arruine la Navidad –señaló Ava. –Por supuesto que no, confíen en mí, les gustará, estoy seguro.Finalmente los convenció y se dispusieron a viajar; en su casa, Noah le comentaba a Ava mientras cerraba su maleta. –Habíamos hablado de regresar a los Alpes para Navidad, yo pensé ir solo contigo a mi cabaña y él mencionó a toda la familia, no lo volvió a comentar y yo supuse que lo había olvidado, así que tengo la certeza que allá es a donde vamos. –Esas m
CAPÍTULO 80Marck disfrutaba de la atención que había captado en la mesa, su amigo Noah lo miraba suplicante, pero él ya estaba listo para revelar esa anécdota. –Noah, estaba convencido de que su disfraz de humano normal fallaría si no pedía comida de forma estadística, así que se pasó cincuenta y cinco minutos en una esquina analizando el menú con una hoja de cálculo que desplegó en su teléfono. –Estaba calculando la relación costo-beneficio de los nutrientes que ofrecían en ese local –señaló Noah, tratando de justificarse. –No –refutó Marck–, estabas intentando predecir cuál era el pedido más común para no destacar. Al final, se acercó la camarera, una mujer con aspecto rudo que parecía no tener paciencia para nadie en el mundo y él le dijo exactamente esto: “Estimada unidad de servicio, he analizado minuciosamente las tendencias de consumo de los últimos quince clientes y he concluido que un sándwich de jamón con dos rodajas de tomate y dos de ce







