FAZER LOGINCAPÍTULO 4
A la mañana siguiente la señora Aura se encargó de prepararles un desayuno suculento y nutritivo que los tres niños agradecieron entusiasmados. Noah también comió con mucho apetito, al terminar buscó a Jeferson y le dijo:
–Puedes pedir que el resto del personal regrese a sus labores, está casa es muy grande y, aunque la mantuviste cuidada, ya con los niños aquí se necesita mantenimiento frecuente.
–De acuerdo señor, le diré a Aura para que le avise a su esposo, él no solamente es jardinero, también repara cualquier cosa que se necesite.
–Es bueno saberlo.
La noche anterior, luego de hablar con su amigo, Noah había continuado con la revisión exhaustiva de los documentos que recibió del abogado, entonces notó que había suficiente dinero para mantener a los niños y a la casa; su hermana había previsto muchas cosas, mediante códigos que solo ellos dos conocían desde niños, le indicó las contraseñas de las cuentas y de la caja fuerte de la casa, donde había efectivo.
La abrió esa misma noche y la cantidad era más que considerable, entonces algo vino a su mente: La desaparición no fue provocada por un robo. Había algo más y la intriga era demasiada para dejarla pasar, pero por el momento, no tenía idea de dónde empezar.
Los niños estaban reunidos en un salón y allí los encontró:
–Niños, ¿ustedes iban a algún colegio?
–No, mamá nos daba asignaciones aquí, luego se iba al laboratorio con papá y nosotros continuábamos por nuestra cuenta –explicó Lía.
Noah sonrió un poco, eso era típico de su hermana, siempre estuvo en contra de la enseñanza tradicional, sobre todo porque con su mente privilegiada lo único que hacía era discutir con los profesores y ponerlos en evidencia cada vez que tenía oportunidad. Él no se metía en los mismos problemas porque se encerraba en su mundo mientras los profesores explicaban conceptos que ya el dominaba con propiedad.
Cuando ambos se saltaron la preparatoria y pasaron a la universidad, ya sus tutores aceptaron que estaban ante dos niños especiales y que solo quedaba apoyarlos. Sus padres habían dejado asegurada su educación universitaria, así que entraron en la mejor y en cuatro años estaban graduándose. Fue allí cuando se separaron, él tenía una excelente oferta en Alemania y su hermana no quiso seguirlo.
Cada trillizo se ocupó con una asignación que él le colocó siguiendo el programa de su hermana y que había quedado suspendido, así transcurrió su primer día de convivencia.
***
El día siguiente transcurrió con Noah familiarizándose con la casa luego de revisar nuevamente toda la documentación que su hermana le dejó, había un exhaustivo inventario de sus propiedades, adicional a los certificados de nacimiento de los pequeños, notando que en tan solo mes y medio cumplirían los cuatro años de edad.
–Señor, afuera hay un joven que lo busca –anunció Jeferson–, dijo llamarse Mark.
–Ah sí, por favor déjalo pasar.
El encuentro fue emotivo, Mark y Noah se apreciaban sinceramente, el abrazo que se dieron lo confirmó, a pesar del carácter huraño del tío de los pequeños y de estar acostumbrado a la soledad, su amigo sabía separarlo del escudo que siempre blandía.
–Niños, él es mi amigo Mark, es profesor de Física en la misma universidad donde trabajo en Alemania.
–Hola niños, un gusto conocerlos –saludó, pero solo obtuvo asentimientos de cabeza por parte de los niños y una tímida sonrisa por parte de la niña.
–¿Tienes hambre? Estamos próximos a cenar, ¿nos acompañas?
–Sí claro, con gusto.
–Antes te mostraré la habitación donde puedes quedarte mientras estás aquí.
–Muchas gracias.
Luego de cenar y que cada niño se retiró a su habitación, los amigos se sentaron en un saloncito a conversar.
–¿Cómo fue que hiciste este viaje sin contarme nada?
–Recibí una llamada desconcertante, no pensé nada, solo vine atendiendo la solicitud del abogado de mi hermana que me llamó.
–¿Cómo dejaste todo allá?
–La verdad que, aparte de dar algunas clases la investigación estaba un poco estancada.
–¿Estancada por falta de ideas o resultados?
–Estancada porque debía interrumpir para alejarme de Lena.
–Te lo advertí justo antes de irte con ella aquella noche. Entonces, no entendió que era un encuentro casual, ¿verdad?
Noah solo negó con pesadez.
–¿Cómo arreglaste lo de las clases?
–Con Jethro, él me cubrirá.
–Y él encantado, cobra extra y no enseña nada.
–Ya eso es asunto del rector.
–A mí me está pareciendo que no regresarás en mucho tiempo a Alemania.
–Opino igual.
–¿Qué sigue entonces? ¿Tienes algún plan?
–No, estoy en blanco, lo único útil que he hecho es pedir que reintegren al personal que trabajaba en la casa y darles unas asignaciones a los pequeños, porque estudian en casa.
–¿Piensas trabajar desde aquí?
–Uno de los niños me dio una referencia completa de Boston y las oportunidades de trabajo que ofrece.
–¡Vaya!
–Es que el menor me dijo tajantemente que no se mudaría a Alemania cuando mencioné que vivo y trabajo allá.
–Bueno, son niños pequeños y como te dije antes, no sabes ni puedes atenderlos, así que mi recomendación sería que busques ayuda profesional.
–¿Un psicólogo infantil?
–No, una niñera… o varias, pondré un aviso en la prensa.
***
En un edificio modesto una joven vertía en agua hirviendo el único sobre de sopa instantánea que le quedaba. Le agregó una papa ya arrugada que encontró en el refrigerador y sirvió un tazón humeante que le llevó a su madre. Ella lo tomó con avidez, terminó rápidamente y pidió más, la chica con el corazón estrujado y el estómago gruñéndole furiosamente llevó el segundo tazón de sopa a su madre, ella comió algunos fideos que habían quedado adheridos a los bordes de la olla, además bebió unos cuatro tragos de caldo que había sobrado.
“La próxima vez usaré más agua.” –dijo suspirando, antes de arropar a su madre y acomodarse a su lado para cuidarle el sueño.
A la mañana siguiente tocaron a su puerta con mucha fuerza y sin pausa, cuando abrió escuchó el reproche amargo de la casera:
–¿Qué haces aquí a esta hora? ¿Volviste a quedarte sin trabajo?, ya me extrañaba que no habías salido. Para esta semana necesito la renta.
–Señora Sofía, el fin de mes es la otra semana.
–Sí, pero debo asegurarme contigo, porque si no tienes trabajo me saldrás con excusas, así que me pagas el viernes o te vas el sábado.
La joven solo miró a la casera mientras ésta giraba y se iba campante por el pasillo luego de amenazarla, había perdido la cuenta de sus advertencias; hasta el momento siempre conseguía cómo pagar, pero ahora el señor Otto Ferguson se dedicó a dañar su reputación y ninguna guardería quería contratarla. El señor Ferguson no aceptaba su rechazo y la mejor forma de vengarse era corriendo la voz de que era una irresponsable y maltrataba a los niños, todo mentira, por supuesto, pero era su palabra contra la de ella.
Decidió darle a su madre, como desayuno, un té con algunas migas de un pan que ya tenía tres días y salió a buscar trabajo de lo que se le presentara, prometiéndole a la señora una comida más completa para ese día.
Llevaba rato caminando cuando, de pronto, una ráfaga de viento pegó en su pecho una hoja de periódico donde estaba resaltado con lápiz rojo un anuncio en el que buscaban niñera para tres niños, no decía salario, pero la dirección estaba cerca y era de una buena zona, así que dirigió sus pasos al lugar.
CAPÍTULO 85Luca, fue el siguiente, caminó hacia el escenario con su solemnidad característica, tomó el micrófono que le cedió su hermano mayor y comenzó su exposición: –En la política internacional, la lealtad suele ser un contrato de conveniencia, una moneda de cambio. Pero en esta familia, la lealtad ha sido nuestra única soberanía. Mientras nuestros padres estuvieron ausentes, el tío Noah fue nuestro protector, se hizo cargo cuando éramos solo una idea en peligro. Pero hoy, este matrimonio no es solo una unión de dos personas que colisionaron exitosamente, es la ratificación de un Tratado de Paz Perpetua. Tía clara, no te estamos dando la bienvenida a nuestra familia, estamos reconociendo que tú ya eres parte de nuestro territorio moral. Gracias por no intentar arreglar nuestro caos, sino por unirte al mismo con valentía. Te prometo, como director de Operaciones, que esta unidad familiar defenderá este vínculo con la misma ferocidad con la que defendimos nuestro nombre
CAPÍTULO 84Maxwell, Noah y Marck se reunieron con los trillizos para evaluar todo lo que habían hecho hasta el momento contra Thorne. –Papá, lo hicimos para cerrar la sombra de la firma farmacéutica y la investigación sobre las personas desaparecidas –señaló Luca. –Nosotros continuaremos desde aquí –indicó Marck–. Esto hay que hacerlo con inteligencia, sin violencia. –Cuidado con lo que insinúas Marck –advirtió Luca–. Si de inteligencia se trata no puedes descartarnos. –Perdón, chicos me dejé llevar por el entusiasmo, de hecho, si se recurriera a la violencia yo estoy dispuesto a darle un buen puñetazo a ese Thorne. –El primer paso podría ser usar los “archivos vivos” para sanar y no para controlar –sugirió Noah–. Podríamos crear una fundación. –Me parece una idea excelente –dijo su cuñado. –Presten atención un momento –pidió Leo, interrumpiendo a los adultos y con la mirada fija en su tableta–, hemos
CAPÍTULO 83El día 24 fue muy entretenido para todos. Los niños, su madre y Ava hicieron galletas de navidad y una casa de jengibre que decoraron entre todos. El plato principal de la cena fue Jamón glaseado con puré de papas. Luego se reunieron todos para recibir el calor de la chimenea que bañaba el ambiente de un tono ámbar un poco nostálgico.El viento seguía golpeando los cristales, pero allí adentro el frío era teórico, Noah estaba sentado en la alfombra con la espalda apoyada contra las piernas de Ava que se había ubicado en el sofá colocando las manos en sus hombros, el anillo brillaba con luz propia destellando con cada movimiento de las llamas. –Bueno, ahora que mi amigo ha dejado de calcular la trayectoria de los copos de nieve y finalmente ha asegurado el contrato de su vida, creo que podemos declarar esta Navidad como un éxito táctico rotundo. Noah, ¿Cómo te sientes al tener una variable fija en tu vida? –Me siento como si finalmente hubiera encont
CAPÍTULO 82Mientras el viento continuaba rugiendo sobre la cabaña, Noah se dio cuenta de que su "plan" para la propuesta no solo estaba muerto, sino que era obsoleto. No necesitaba la constelación de Orión ni el momento preciso de las 23:58. Tenía las únicas variables que importaban: la oscuridad, el silencio y la convicción absoluta de que no podría imaginar un futuro sin ella.Con su brazo derecho todavía sujetándola con firmeza contra él, su mano izquierda se deslizó hacia su bolsillo y tocó la gema fría y científicamente perfecta que contenía un rastro de toda su historia.Esta vez no le pediría que “se uniera a su caos”. Le pediría que fuera el cimiento mismo de su vida. Ya sabe que no utilizará las metáforas científicas a las que está acostumbrado, entonces comenzó a buscar palabras simples y poderosas que Ava pueda comprender como su verdad más profunda.Allí en la oscuridad, Noah se da cuenta de que el amor no es un algoritmo, sino el compromiso de quedarse cuando todas las l
CAPÍTULO 81Cinco días antes de Navidad Marck regresó de Alemania adónde había ido en un viaje rápido para visitar a sus padres, apenas entró les anunció que tenía una sorpresa maravillosa para todos, les pidió preparar sus equipajes y pasaportes porque saldrían de viaje esa misma tarde. –¿Qué tienes planeado Marck? –preguntaba Noah. –Algo fantástico que vamos a disfrutar todos, así que hazme caso y ve a preparar tu equipaje. –Espero que no sea una jugarreta que nos arruine la Navidad –señaló Ava. –Por supuesto que no, confíen en mí, les gustará, estoy seguro.Finalmente los convenció y se dispusieron a viajar; en su casa, Noah le comentaba a Ava mientras cerraba su maleta. –Habíamos hablado de regresar a los Alpes para Navidad, yo pensé ir solo contigo a mi cabaña y él mencionó a toda la familia, no lo volvió a comentar y yo supuse que lo había olvidado, así que tengo la certeza que allá es a donde vamos. –Esas m
CAPÍTULO 80Marck disfrutaba de la atención que había captado en la mesa, su amigo Noah lo miraba suplicante, pero él ya estaba listo para revelar esa anécdota. –Noah, estaba convencido de que su disfraz de humano normal fallaría si no pedía comida de forma estadística, así que se pasó cincuenta y cinco minutos en una esquina analizando el menú con una hoja de cálculo que desplegó en su teléfono. –Estaba calculando la relación costo-beneficio de los nutrientes que ofrecían en ese local –señaló Noah, tratando de justificarse. –No –refutó Marck–, estabas intentando predecir cuál era el pedido más común para no destacar. Al final, se acercó la camarera, una mujer con aspecto rudo que parecía no tener paciencia para nadie en el mundo y él le dijo exactamente esto: “Estimada unidad de servicio, he analizado minuciosamente las tendencias de consumo de los últimos quince clientes y he concluido que un sándwich de jamón con dos rodajas de tomate y dos de ce







