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CAPÍTULO 8. Una advertencia peligrosa

Author: Day Torres
last update publish date: 2026-01-24 18:58:51

CAPÍTULO 8. Una advertencia peligrosa

Lauren sentía la sangre latiéndole en las sienes.

El hombre frente a ella estaba en el tope de la cadena alimenticia, podía adivinarlo solo por el traje a medida, los modales impecables y el maldito Rolex de edición limitada en su muñeca. La pregunta era: ¿Qué hacía un superdepredador como él en un tanque de pececitos?

—Mark —declaró con voz ronca y ella pasó saliva.

—Lauren.

Ninguno dijo su apellido, como si el anonimato estuviera implícito.

—¿Siempre hablas así de claro con desconocidos... Lauren? —preguntó él saboreando su nombre con una sonrisa capaz de mojarle las bragas a un convento—. ¿O esta noche es especial?

Y Lauren contuvo el aliento mientras cruzaba las piernas, porque algo entre ellas de repente estaba demasiado húmedo solo con aquella voz ronca.

—Supongo que cuando una se ha callado por demasiado tiempo, las cosas acaban estallándonos en la lengua.

Mark tomó un sorbo sin apartar los ojos de los suyos.

—Entiendo. Pero antes de que me ofrezca en sacrificio para que te quedes con mi material genético, dime: ¿Odias a los hombres?

La pregunta la tomó desprevenida.

—No, claro que no —suspiró Lauren poniendo los ojos en blanco—. Simplemente no tengo ganas de volver a amar a ninguno, en ningún momento cercano.

Mark alzó una ceja divertida.

—Burnout emocional. Algún idiota te llevó al límite, estás cansada y ahora solo quieres…

—Un bebé —dijo Lauren sin rodeos—. Solo quiero ser madre, no me alcanza para la fertilización in vitro así que… aquí estoy, buscando un donante anónimo lo más… eficiente posible.

Mark achicó los ojos, como si le resultara extraña aquella naturalidad feroz con que ella decía lo que quería. Era hermosa, eso era indudable, pero debajo de toda aquella belleza se podía notar el agotamiento de una mujer que ya se había cansado de hacer las cosas a la manera de otros.

—Interesante —sonrió, pero la sonrisa se le fue en cuanto la vio inclinarse hacia adelante.

—Quizás alguien como tú podría encajar en lo que estoy buscando.

—¿Alguien como yo? —preguntó Mark y Lauren ni siquiera lo suavizó.

—Gay.

El efecto fue inmediato: Mark se atragantó con el bourbon extra caro y tosió con fuerza, levantando los ojos hacia ella como si estuviera a punto de estrangularla.

—¿Perdón? —siseó entre dientes—. ¿Por qué exactamente crees que soy gay?

—Porque ningún hombre tan guapo necesitaría estar en un evento así… a menos que tenga algún “detalle especial” que resolver.

Mark la observó como si acabara de descubrir una especie desconocida que definitivamente quería en su colección. Y la tendría, porque él siempre conseguía lo que quería.

—Qué teoría tan… creativa —murmuró mientras una sonrisa peligrosa se extendía en su rostro—. Parece que tendré que darte la oportunidad de descubrirlo.

Y antes de que Lauren pudiera preguntar qué significaba eso, Mark levantó la mano y chasqueó los dedos con la autoridad de quien está acostumbrado a controlarlo todo.

Un hombre apareció casi de inmediato a su lado, servicial.

—¿Señor?

—Cierra el evento. Desocupa el salón y el último piso del hotel —ordenó—. Y mándale una buena botella a la amiga de los tacones oportunos.

Los ojos de Lauren se encontraron con los de Ava justo a tiempo para verla recibir una caja de lujo y guiñarle un ojo antes de desaparecer entre la gente confundida.

—¿Estás loco? ¿Acabas de desalojar un edificio? —espetó mirando a Mark con incredulidad.

—No estoy loco, pero puedo hacer lo que quiera, este es mi evento.

¡Y esas sí que eran palabras mayores!

—¿Quién eres? —preguntó con el corazón acelerado, pero Mark solo deslizó una copa hacia ella.

—Soy alguien que quiere lo mismo que tú esta noche. Nada de preguntas, nada de respuestas —advirtió y bajo la mesa una de sus manos sujetó la pantorrilla de Lauren, acariciándola de una manera que a ella le cortó el aliento—. ¿De verdad crees que puedas salir embarazada en una sola noche?

Lauren se humedeció el labio inferior y sintió que su vientre se estremecía.

—He pasado por un largo tratamiento de hormonas y… supongo que también dependerá de la calidad de la noche —respondió.

Y ahí estaba otra vez, aquel desafío sin declarar que hacía que algo extraño se encendiera dentro de él. Hacía demasiado tiempo que ninguna mujer le causaba interés, pero esta…

—Entonces… solo quieres un bebé, sin padre involucrado.

—Sin esposo involucrado. En cuanto a la paternidad, yo puedo hacerme cargo de mi propio hijo, no voy a reclamar dinero si eso es lo que te preocupa —contestó y lo vio hacer una mueca perversa.

—Si me conocieras, sabrías que el dinero es lo que menos me preocupa.

—Pero todavía no te conozco —siseó Lauren mirándolo a los ojos.

—Entonces ya va siendo hora de cambiar eso —sentenció Mark.

Y un segundo después la diminuta mesa salía volando a un lado con todo lo que tenía encima, mientras él tiraba de su cuerpo y la sentaba sobre su regazo, haciendo que sus respiraciones entrecortadas se mezclaran. Lauren se aferró a las solapas de su saco como quien se agarra a la vida, sintió cada músculo tenso y cincelado bajo sus dedos, y aquella erección feroz contra sus bragas.

—Me gusta tu propuesta —murmuró él en su oído mientras aquellas manos enormes acariciaban sus piernas, colándose bajo el vestido—. Pero si decides seguir con esto… tienes que saber que no habrá marcha atrás.

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Comments (5)
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Rosi Magdalena Aguilera
Génesis ninguno de los gerentes de 7pecados se llama Mark a menos de primer nombre
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Leticia Dueñas
No nos dejes así más capitulos por favor Day
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Genesis Carril
Siento que Mark es uno de nuestros dioses de los pecados capitales ...
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