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CAPÍTULO 7. Sesenta segundos sin filtro.

ผู้เขียน: Day Torres
last update วันที่เผยแพร่: 2026-01-21 19:50:15

Lauren quería que la tierra se abriera y se la tragara. La verdad era que el concepto no estaba mal, pero los candidatos eran terribles.

—Amén que hay barra libre. ¡Necesito más vino… o vodka! ¡Algo fuerte! —siseó corriendo a la barra con Ava en uno de los descansos—. ¿De dónde los sacan?

—Pues de donde mismo salimos nosotras —se rio Ava—: de los desesperados que buscan algo. ¿Cómo te está yendo?

—¡Estoy a punto de ahorcar a alguno! —Lauren hizo un puchero.

—Respira, respira. Recuerda que solo estás buscando buenos genes -le recordó Ava.

—Ya sé. ¡Dios! ¡A la batalla de nuevo!

Pero la verdad era que la batalla ya estaba perdida de antemano, cuando el próximo tipo se sentó frente a ella.

—Soy muy espiritual, ¿sabes? Leo cartas, hago limpiezas energéticas… Si quieres, luego te leo el aura, pero son veinte dólares.

Lauren se lanzó sobre el botón rojo como si fuera el detonador de una bomba, y el siguiente llegó:

—No me gustan las mujeres con amigos hombres… o amigos en general. Tampoco me gusta que salgan solas, que se vistan provocativas o que opinen mucho. Pero tranquila, no soy celoso, solo sé lo que quiero.

—Una prisionera voluntaria, eso quieres —murmuró Lauren mientras apretaba de nuevo el botón y pasaba el siguiente tarado.

—Te aviso desde ya: no creo en los médicos, las vacunas ni en la ciencia en general. Todo es un invento para controlar a las masas —advirtió un tipo que parecía un modelo de Mister Universo con el cerebro de un avestruz.

—Y apuesto a que también piensas que la tierra es plana —terminó Lauren y antes de que él replicara…—: ¡Eegggr, lo siento, sonó el botón!

Y llegó el próximo, y el siguiente, y el otro.

—La Biblia es clara —dijo uno sin pudor—: “Las mujeres estén sujetas a sus maridos, como al Señor” (Efesios 5:22). Y también “las mujeres callen en las congregaciones… porque es indecoroso que la mujer hable” (1 Corintios 14:34–35). No lo digo yo, lo dice la Palabra. Una mujer debe entender cuál es su lugar.

—¡Pues que Dios te guarde y se le olvide dónde! —exclamó Lauren apretando el botón al mismo tiempo que se levantaba y miraba a su amiga sentada en la mesa contigua—. ¡Maldición, Ava, no puedo hacer esto! ¡Mi bebé se merece un padre guapo, sexy, inteligente…! ¡Estoy buscando un Rolex, y estos no llegan ni a Cassio!

—¡Solo estás buscando genes! —le recordó Ava.

—¡Ya sé, pero no me puedo follar a un terraplanista! ¿¡Qué clase de cerebro le daría a mi hijo?!

—Señorita, siéntese —le indicó el organizador.

Pero para ese momento Lauren ya no quería ver a quién tenía delante, ni le quedaba una gota de filtro.

Así que se dejó caer en su silla, cerrando los ojos y apretando los puños a la misma vez.

—¡Mira! ¡No quiero amor, ni pareja, ni dramas, ni lavar los calzones de nadie! ¡Solo quiero un bebé! No me interesan cenas románticas ni promesas vacías. Solo quiero una noche de sexo salvaje y quedarme embarazada… ¡Listo, sin complicaciones! Una noche de aventura para recolectar… ¡material genético! Y no tenemos que volver a vernos nunca más. ¡Es más, ni tu nombre quiero saber! Yo criaré a mi bebé sola y feliz ¡y no volveré a verte ni a pedirte nada jamás en mi vida! ¡¿Eso es mucho pedir?!

Lauren sintió el peso de sus propias palabras apenas terminaron de salirle de la boca. La vergüenza la golpeó de lleno, pero cuando abrió los ojos se quedó paralizada.

El hombre frente a ella era asquerosamente sexy, como sacado de un libro de dark romance: ojos oscuros, postura elegante, silencio poderoso. No sonreía, no intentaba agradar. La observaba con una intensidad directa, como si acabara de escuchar algo que estaba… evaluando.

“¡Joder!” pensó conteniendo el aliento y un segundo después su instinto de supervivencia le decía que corriera.

Se levantó, roja como la grana, y se giró hacia la puerta, lista para escapar. Pero el tacón de Ava tenía otros planes, y Lauren tropezó con él como el destino y su amiga esperaban.

Vio el suelo acercarse, su cartera voló, un grito ahogado salió de su pecho, y justo cuando se veía saliendo en ambulancia, descalabrada y con el menor glamour… aquellos brazos la atraparon a tiempo.

La mitad de su cuerpo chocó con la mitad… más peligrosa del cuerpo de aquel hombre, y él la sostuvo contra su pecho mientras una sonrisa descarada se extendía por su rostro.

—No creo que sea mucho pedir —sentenció y Lauren sintió que se le aflojaban los pensamientos junto con las rodillas. Aquel hombre olía a madera de sándalo y a feromonas de depredador con hambre—. Creo que puedo dar fe de que mi material genético es bueno, no soy terraplanista y… ¡Ah, mira, uso un Rolex!

Lauren pasó saliva.

—¡No era…!

—Literal —terminó él, mirándola a los ojos—. Ya sé, pero me interesa saber el resto de la propuesta. ¿Nos sentamos? O mejor… ¿nos vamos?

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ความคิดเห็น (3)
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Romelia Esquivel
Rayoooos y yo esperando que avanzará la novela, con eso de que vas bien lenta en la de Mi mejor enemigo y 3 razones para odiar, en fin, nunca decepcionas Daycita...
goodnovel comment avatar
Paola Chauvin
Oye Day..... eres lo máximo. He reído a mares, lo necesitaba tanto. Muchas gracias. Está genial esta nueva novela.
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Leticia Dueñas
más capitulos Day por favor
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