LOGIN31. Se me hizo tardeAshton se sorprendió al escuchar la respuesta de Claire, pero no se atrevió a decir nada para que no se arrepintiera. No tenía un interés romántico en Claire; solo quería conocerla mejor y hablar con Michael sobre ella.Hacía esto por su primo. La última vez que Claire salió a colación en una de sus conversaciones, Michael había mostrado preocupación por su padre y la relación con la madre de su hermanita.Había dicho que a simple vista Claire le parecía la mujer que su padre necesitaba, pero que también tenía miedo de que saliera herido si las cosas no funcionaban.—¿Vas a quedarte viéndome toda la tarde? —preguntó Claire luego de quedarse a solas con él—. ¿O ya te has arrepentido?Ashton negó.—Vamos, el coche espera abajo —dijo, sonriendo un poco nervioso.Claire se dio cuenta y, por un segundo, se cuestionó: ¿qué trataba de hacer aceptando la invitación del sobrino de Peter? ¿Y si se prestaba a malas interpretaciones?No había pensado y se dejó llevar por un s
30. DecepcionadaClaire se mantuvo en completo silencio mientras veía a Peter de reojo; lucía muy serio y se preguntó si la razón era ella. Tal vez…—No pienses cosas que no son —soltó Peter de repente, como si adivinara el hilo de sus pensamientos.Claire lo miró fingiendo no entender.—No me molesta que vengas a mi lado, Claire —pronunció, dejando claro que sabía el camino que habían tomado sus pensamientos—. Realmente estoy preocupado; si no conseguimos toda la información sobre Kayden, me temo que no habrá manera de detenerlo.Claire se mordió el labio.—No quiero que llegue el momento en que sientas que vives en una jaula de oro, Claire. Realmente quiero que tú y Jessi tengan una vida normal.—Si vamos a vivir con miedo, nunca tendremos una vida normal, Peter. Por lo que me has contado y he podido deducir por mi cuenta, Kayden no es un tipo legal, pero escondiéndome no harás que él salga de su madriguera.Peter detuvo el auto en el estacionamiento de la compañía; los autos que ib
29. ¡Eres la mejor abuela del mundo!Jessi llegó hasta el estudio de Natasha con una sonrisa de oreja a oreja que sorprendió a la abuela. La miró apenas entró y supo que algo bueno tuvo que pasar.—Hoy te ves más feliz que ayer —dijo, como quien no quiere saber lo que pasaba.—Estoy muy feliz, abuelita —respondió la niña, trepando a las piernas de Natasha. Dejó al oso sobre el sillón y se aferró a su cuello—. Mis papitos durmieron juntitos —musitó.Para Jessi era un gran secreto lo que compartía con su abuela.—¡Papá y yo hasta hicimos el desayuno! —exclamó, dejando casi sorda a Natasha.Sin embargo, a ella no le importó tanto como la noticia de que Peter y Claire hubiesen dormido juntos; eso tenía que significar algo y algo bueno. Esperaba que finalmente Peter dejara ir el pasado; por mucho que hubiese amado a Anna, no podía vivir aferrado a su recuerdo por el resto de su vida.Peter tenía todo el derecho a ser feliz sin culpas. Anna ya no estaba, pero él seguía vivo y tenía una hija
28. ¿Y quién crees qué es su modelo?«Una oportunidad.»Dos palabras que podían cambiarlo todo. Claire no fue consciente de ello hasta que la puerta se abrió de golpe. Apenas llegó a cubrir su desnudez cuando Jessi saltó sobre ella.—¡Dormiste con papá! —gritó, tratando de jalar las sábanas de Claire.Ella se aferró a la tela; no podía permitir que su pequeña hija se diera cuenta del estado en el que se encontraba.—Te estuve buscando —dijo Jessi, acomodándose a su lado, envolviendo sus pequeños brazos a su cintura.Claire frunció el ceño al darse cuenta de que el lugar de Peter estaba vacío. Un nudo se le instaló en la boca del estómago y lo primero que pensó fue en el arrepentimiento.Si Peter se había marchado así, en silencio, era porque todo lo que le había dicho no era más que una mentira. Una pequeña ilusión que se permitió vivir. Claire soltó el aire y abrazó a Jessi.—Fui a tu cuarto, pero papá dijo que no habías dormido allí —continuó la niña al darse cuenta de que no tenía
27. Me elegisteEl pensamiento tuvo que hacer mella en ella, pero estaba a merced de los húmedos besos que Peter iba dejando por su cuerpo hasta encontrar su centro de placer. Los hábiles dedos del magnate rozaron su clítoris, abriendo sus húmedos pliegos.Claire gimió de placer cuando los dedos de Peter se acariciaron su coño; sus caderas se movieron como si tuviesen vida propia, restregándose contra ellos, deseando más de aquel exquisito y tormentoso placer.Peter levantó la mirada para encontrarse con aquellos preciosos ojos, antes claros y ahora nublados por el deseo y el placer. Sin apartar su mirada, descendió la cabeza, colocando la boca sobre el húmedo coño de Claire. Él lamió el lloroso clítoris y el mundo de Claire se rompió.El magnate no se detuvo, se deleitó en aquel delicioso manjar, lamió y bebió como si fuera la más dulce de las fuentes mientras introducía los dedos en su dulce, caliente y resbaladiza cavidad.El tiro en su pene fue doloroso y extrañamente placentero;
26. Por favorClaire sabía que no debía cruzar la línea; la razón se lo gritaba, pero su cuerpo no quería escuchar y vio cómo su mano se deslizó por ese perfecto torso, tocó los fuertes abdominales que tenían el aspecto de una tableta de chocolate. ¿Era igual de deliciosa?Los pensamientos también comenzaron a jugarle en contra; los recuerdos que guardaba de Peter seguían frescos en su memoria, como si hubiese sido ayer. Sabía lo que era capaz de hacer y provocar.Claire se mordió el labio inferior sin darse cuenta; su mirada no se apartaba de esa piel, parecía haber caído bajo un hechizo mortal.Tragó saliva y, sin instinto de supervivencia, se acercó. Peter era como un imán para ella; cerró los ojos y lamió el pecho masculino.El magnate no se movió, su cuerpo se tensó como un arco a punto de disparar y no precisamente era una flecha. Tampoco era rechazo; si fuera otra mujer, Peter estaba seguro de que ya habría escapado, pero Claire le hacía sentir y desear cosas que casi había olv







