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CAPITULO 4: ¿POR QUE ES EL?

Autor: A. Beatriz
last update Fecha de publicación: 2026-04-20 23:05:49

EL REGRESO DEL PASADO...

Pov. Valeria

Salí del ascensor con el bolso colgando del hombro y el café aún tibio entre mis manos, esperando encontrar el mismo ambiente de siempre… tranquilo, rutinario, predecible. Pero bastó dar un par de pasos dentro de la empresa para darme cuenta de que algo estaba a punto de pasar ...la entrada principal estaba hecha un lío total cuando entre, todo el mundo iba de un lado a otro. Con papeles en mano, teléfonos sonando, conversaciones a medio terminar ... incluso algunos evitaban detenerse, como si el tiempo de pronto se hubiera vuelto más valioso de lo normal. Fruncí ligeramente el ceño mientras avanzaba, observando el caos con creciente confusión.

—¿Qué está pasando aquí…? —murmuré, más para mí misma que para alguien en particular.

—¡Valeria! ¡Mujer, que bueno que llegas!

Ni siquiera tuve tiempo de reaccionar cuando Emma apareció frente a mí, con una carpeta llena de documentos entre las manos y esa expresión de estrés que rara vez le veía.

—El “jefe misterioso” llega en una hora —soltó sin rodeos—. Así que deja de mirar como turista y ven conmigo ya.

—¿Qué…? Emma, espera, yo acabo de—

Pero como siempre no me dejo terminar. Simplemente me tomó de la mano y comenzó a arrastrarme por el pasillo como si mi vida dependiera de ello.

—¡Emma!

—¡No hay tiempo! —replicó sin mirarme siquiera—. Tenemos demasiado que hacer.

En cuestión de segundos ya estábamos dentro de su oficina. Cerró la puerta detrás de nosotras y dejó los documentos sobre el escritorio con un suspiro pesado. Yo, por mi parte, dejé caer el bolso en el pequeño sofá de descanso y la miré con incredulidad.

—¿Y por eso todos están como si el edificio estuviera en llamas?

Emma me lanzó una mirada rápida antes de comenzar a organizar los papeles.

—Pidio informes.

—¿Informes de que exactamente?

—De todo —respondió ella. Luego se giró hacia completamente seria —Análisis financieros de los últimos años, rendimiento de cada departamento, reportes de inversión, proyecciones trimestrales…. incluso auditorias internas ... y no solo eso, por si no fuera poco también solicitó evaluaciones del personal clave, y contratos activos con socios extranjeros ¡¿puedes creerlo?!.

Parpadee, procesando todo.

—Eso es… bastante — solté un suspiro, dejando el vaso de café en el escritorio — Apenas llega y ya pone todo patas ´para arriba —Genial… —murmuré, pasando una mano por mi cabello —Justo lo que necesitamos…

Emma me señaló con uno de los documentos.

— Así que,si no quieres que nos despidan en nuestro primer encuentro con el gran jefe mandón….muévete

— Siempre tan dramática, eh.

—Corrección, soy realista —corrigió — Vamos ayúdame amiga. Eres mejor que yo en esto.

A partir de ese momento, todo se convirtió en una carrera contra el tiempo, apenas tome asiento cuando Emma comenzó a repartir tareas como si estuviéramos en medio de una emergencia real, y en cierto punto, no estaba tan lejos de serlo. En cuestión de segundos me vi revisando y ajustando los informes financieros de los últimos dos años, que en otro contexto, habrían tomado días enteros en analizar con calma. Pero no, hoy todo tenía que estar listo en menos de una hora, perfectamente ordenado, impecable, como si alguien realmente esperara que el caos se convirtiera en perfección solo con presión.

Mientras avanzaba con los gráficos y documentos digitales, no pude evitar sentir una ligera irritación creciendo ; no por el volumen del trabajo, era por la absurda exigencia detrás de todo aquello. Osea ¿Quien llega a una empresa nueva y pide auditorías internas, evaluaciones de personal y contratos internacionales como si fueran simples notas de rutina? ¡Y todo en el primer día! Era demasiado… incluso para alguien que acababa de asumir el control. Aun así, seguí adelante, moviéndome de un lado a otro entre la oficina de Emma y la mía, corrigiendo detalles, imprimiendo archivos, revisando que cada carpeta estuviera en orden, que cada dato coincidiera, que nada quedara fuera de lugar.

Para cuando finalmente todo estuvo lo suficientemente organizado como para no parecer un desastre total, apenas tuve tiempo de respirar. Recogí los documentos que me corresponden, acomodé lo mejor que pude mi aspecto frente al reflejo del vidrio y caminé hacia la sala de juntas junto al resto del equipo, con esa incómoda sensación instalada en el pecho… esa que aparece justo antes de que algo cambie, aunque todavía no sepas exactamente cómo ni por qué.

Entramos a la sala de juntas casi al mismo tiempo que el resto del equipo,el ambiente era distinto ahí dentro… más pesado. El director ya se encontraba al frente, acompañado por varios miembros importantes de la empresa, todos con sus expresiones serias,pero no fue eso lo que realmente llamó mi atención.

Fue él.

Aquel hombre en el frente principal. Estaba de espaldas, completamente quieto, con una presencia que sin necesidad de verlo, imponia mas de lo que esperaba. No hacía nada en particular, ni siquiera volteo a vernos…. y aun así, era imposible ignorarlo. Supuse de inmediato que debía ser el famoso “Jefe misterioso” , el nuevo dueño de la empresa del que todos habían estado hablando durante semanas. Pero había algo…algo en su postura, en la forma en que se mantenía ahí, tan seguro, tan familiar, que hizo que una leve incomodidad se instalara en mi pecho.

Apenas terminamos de entrar, el director nos dedicó una sonrisa amplia, casi exagerada si me lo preguntan. Nos pidió tomar asiento, y todos obedecimos sin dudar. Yo me acomodé en mi lugar, dejando los documentos frente a mí mientras intentaba concentrarme en lo que estaba pasando ... ignorando esa extraña sensación que no terminaba de desaparecer.

El director comenzó a hablar. Explicó que todos ya sabíamos que la empresa había pasado a manos de alguien más. Yo solo escuchaba, pero no podía evitar que mi atención se desviara una y otra vez a ese hombre de espaldas…. hasta que finalmente, el director hizo una pequeña pausa y sonrió aún más. Y entonces lo dijo…. su nombre.

Adrian Montenegro…

Por un segundo todo se detuvo. Sentí como mi cuerpo se tensaba sin permiso, como mi mente procesaba lo que acababa de escuchar sin lograrlo del todo. No… no podía ser. Trague saliva, obligándome a mantener la compostura, a no reaccionar, a no dejar que nada se reflejará en mi rostro. Era solo un nombre, solo una coincidencia , ¿no? Después de todo…¿cuántos Adrian Montenegro podían existir en el mundo? Seguramente muchos. Tenían que ser muchos. Me aferre a esa idea con más fuerza de la que me gustaría admitir. No podía dejarme llevar por suposiciones absurdas, pero entonces él se giró y finalmente lo vi.

.....

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