เข้าสู่ระบบMILENALa tarde fluyó amena después de que mis padres se fueron al hotel y los niños se acomodaron para dormir. Carelia se metió a la habitación junto con mi hija, Jader se fue a dormir temprano, mientras yo me quedé con mi esposo. Sentí sus labios rozar mi cuello y un estremecimiento recorrió todo mi cuerpo.—No sabes cuánto te extrañé, mi amor.—Solo fueron dos noches y ya me extrañas.—Claro que te extraño, como un loco —respondió mientras nuestras miradas se encontraban.Nos empezamos a besar y a entregarnos con la misma pasión de siempre, aquella que nos unió desde jóvenes y que nos llevó a procrear a nuestros gemelos. Sentí cómo sus manos recorrían mi cuerpo, haciendo magia con cada caricia. Era un fuego cálido y tierno al mismo tiempo, un placer que me habría gustado prolongar por mil años más. Estar en sus brazos me hacía sentir plena, feliz.—Te amo —susurré, incapaz de contener la emoción.—Milena… yo también te amo tanto, mi amor. El destino nos volvió a unir, o más bien, D
MILENAYa habían pasado más de seis meses desde aquel secuestro que cambió mi vida para siempre. Con el tiempo, la justicia por fin se había hecho presente. Alejandro, aquel hombre que dio la orden para que Gerardo le hiciera creer a mi familia que morí en ese accidente de hace años y luego el secuestro, terminó en silla de ruedas; dicen que jamás podrá levantarse de ella. Laura, su cómplice, sigue en la cárcel junto a él. Me enteré de que incluso el propio padre de Alejandro decidió darle la espalda, pues no quiso meter las manos en toda la suciedad que su hijo había provocado. Entre las muchas barbaridades que cometió, también salió a la luz una supuesta malversación que hizo en complicidad con Laura. La empresa, en realidad, pertenecía al padre, nunca al hijo.La verdad, ya no me importa lo que ocurra con ellos. He decidido dejar el pasado atrás.Derek, mi esposo, logró abrir una pequeña oficina que poco a poco ha ido creciendo. Muchas escritoras lo han buscado y ahora maneja una m
DEREK Llegamos finalmente a la ciudad de León. Mi esposa Milena y su prima estaban a salvo, aunque heridas y agotadas. Mientras esperaba noticias, recibí una llamada que me confirmó lo que tanto había deseado escuchar: Laura ya estaba tras las rejas y pronto sería presentada ante el juez. Alejandro, por su parte, se encontraba en la UCI; el disparo en su pecho había y en su espalda, había sido mortal y su estado era crítico. Gerardo no corrió con la misma suerte: dos impactos de bala acabaron con su vida en el acto. Ni siquiera la muerte alcanzaba a pagar todo el daño que habían hecho en el pasado. En mi corazón solo deseaba que, tarde o temprano, el mismo infierno se encargara de ellos.Tras una interminable hora, pude ver al fin a mi esposa. La habían vendado y se encontraba más tranquila. Me acerqué, la abracé con fuerza y la besé como si nunca quisiera soltarla. Con alivio llamé a mis padres para informarles que todos estábamos bien y que pronto volveríamos a casa. Los niños estab
DEREKToda la mañana la pasé organizando junto a Arkady un plan meticuloso para atrapar a Laura y a Alejandro. Estoy convencido de que ellos tienen a Milena secuestrada, y con esa certeza decidí mandar a agentes encubiertos a seguir cada uno de sus movimientos. Mi objetivo es claro: encontrarlos, rescatar a mi esposa y asegurarme de que ambos paguen por cada uno de sus crímenes.No puedo sacarme de la mente la traición de Alejandro y Laura. Jamás imaginé que mi amigo y confidente de tantos años pudiera hundirme un puñal tan profundo. Descubrir que eran amantes no me sorprendió tanto como enterarme de que, tiempo atrás, habían intentado asesinar a Esposa. Ese pensamiento me llena de rabia, de náusea y de un odio que jamás creí capaz de albergar. No descansaré hasta verlos tras las rejas, pagando por cada maldad que cometieron.Antes de ponerme en marcha decidí darme una ducha. El agua fría me ayudó a despejarme y a concentrarme en la batalla que se avecinaba. Al salir, tomé el teléfono
MILENA Estaba pensando en las mil maneras de poder escapar de este encierro. Mis ojos se fijaban en el rostro de mi prima Marjorie; apenas reaccionaba, su semblante me decía que estaba drogada. Casi no hablaba, permanecía dormida, ida… y eso me llenaba de rabia e impotencia. Todo esto era obra de esos engendros, y en especial de Gerardo. ¿Quién lo diría? Él resultó ser de lo peor. Por eso siempre digo que no es bueno confiar en nadie, porque jamás sabemos qué es lo que las personas planean en lo más retorcido de su mente.Ahora, lo único que ronda en mi cabeza son preguntas sin respuesta: ¿quién está realmente detrás de mi secuestro? ¿Quién movió los hilos de lo que me hicieron hace cinco años atrás, cuando bombardearon mi vida y lograron que mi auto explotara? ¿Qué sucedió exactamente aquel día? Demasiadas preguntas, demasiados silencios… pero por ahora, lo único que sé con certeza es que necesito salir de aquí cuanto antes.Mis ojos recorren el lugar. Una pequeña ventana, cubierta
NarradorDesde que Derek había llegado al hospital, aquel mismo lugar donde un mes atrás había llevado a Milena por aquel fuerte dolor de cabeza, algo dentro de él no dejaba de oprimirle el pecho. Apenas se presentó en recepción, pidió hablar con el médico que la había atendido. No tardaron en hacerlo pasar. El doctor, al verlo, quedó un tanto sorprendido por la urgencia en su tono.—Doctor, necesito una cita inmediata… y, sobre todo, necesito que me dé más información sobre mi esposa —pidió Derek con seriedad Milena Forbez. Usted la recuerda, la traje hace un mes por un desmayo.Derek le comento algunos detalles de aquella vez.El médico arqueó una ceja, intrigado.—¿Su esposa? ¿La señora Milena? ¿La misma que hace un tiempo atendimos por una cirugía estética?Derek lo miró confundido.—¿Cirugía estética? Si ese mismo que usted comento. Cuando encontró su información.El médico lo observó detenidamente, sin entender.—Es extraño… usted, siendo su esposo, ¿no sabía que ella se practic







