Se connecter⋆. 𐙚˚࿔ ᥫ᭡ Maddison ʚଓ 𝜗𝜚˚⋆
La noche que llegué pasamos a buscar a Giana, pero no la encontramos. Terminamos yendo a cenar solos y no voy a negar que la pasé muy bien; Devont es demasiado agradable, tiene esa forma de hablar en la que hace que todo parezca sencillo.
El domingo lo pasamos juntos, conversando de todo un poco, poniéndonos al corriente sobre nuestra vida, me llevó a conocer algunos lugares increíbles. Además, al parecer está conociendo a una chica y se ve entusiasmado, algo que me alegra mucho, se merece ser feliz y parece que al fin lo está consiguiendo.
El lunes temprano fuimos nuevamente al apartamento de Giana, pero tampoco tuvimos suerte, como Devont tenía que trabajar, pasé el día recorriendo la ciudad y comprando algunas cosas.
Ya tarde cuando regresé al hotel, Giana me llamó: estaba en un viaje de trabajo. Al final quedamos en vernos al siguiente día, por la tarde. Estaré en la ciudad hasta el domingo, así que espero verla al menos un par de días.
Me dijo que fuéramos de compras un vestido y quedamos en encontrarnos en un centro comercial muy exclusivo.
Ahora me estoy preparando para nuestro encuentro con entusiasmo, siempre es bueno ver a los amigos.
Salgo del hotel y tomo un taxi. El calor es insoportable incluso dentro del coche. Al bajarme, la veo de inmediato: Giana está esperándome frente a la entrada, moviendo la mano para llamar mi atención.
—¡Amiga! —exclama, acercándose para abrazarme.
—Por favor, hasta que puedo verte. Pensé que tendría que hacer una cita —le devuelvo el abrazo, riéndome.
—Debiste avisarme que vendrías —reprocha.
—Quería darte una sorpresa, no imaginé que estarías tan ocupada.
—Es que he tenido mucho trabajo.
—Me alegro. ¿Qué tal te va en esa nueva empresa?
—Bien —se aclara la garganta, esquivando mi mirada—. Entremos, el calor es abrumador.
Damos unos pasos al interior y notamos a muchas personas rodeando a alguien para tomarle fotos.
—Debe ser algún famoso —sonríe Giana, sin darle demasiada importancia.
—Cuéntame, ¿cómo has estado? —pregunto, mientras avanzamos entre la gente.
—Bien, la vida por fin me sonríe —suspira—. Estoy ganando muy bien, tengo un apartamento increíble y hasta compré un coche nuevo.
—Me alegro, además estás haciendo lo que te gusta, eso es lo mejor de todo.
—Sí —me toma de la mano para acercarme a un aparador—. Necesito un vestido especial, es probable que mañana tenga un evento importante.
—¿Un Miércoles?
—Estamos en Las Vegas, amiga, aquí todo puede pasar, no importa el día o la hora —se ríe—. ¿Qué opinas de ese? —señala un vestido plateado, brillante.
—Creo que te quedaría perfecto. El contraste con tu piel y la caída de la tela acentuarán tu figura —respondo sin dudar.
—Vamos —dice, apresurada, entrando a la boutique.
Los precios son algo exagerados para mi gusto, pero ella pide el vestido en su talla sin pensarlo dos veces. La acompaño a los vestidores y espero afuera, apoyada en la pared. Cuando Giana sale, me quedo sin palabras: se ve despampanante.
Giana siempre ha sido una mujer muy atractiva. Lleva su cabello castaño largo, perfectamente arreglado. Sus ojos café oscuro iluminan su rostro de una forma que siempre llama la atención y el ejercicio constante le ha dado un cuerpo tonificado. La tela cae con elegancia, marcando su figura sin exagerar.
—¿Te parece formal?
—Por supuesto, es muy elegante —afirmo—. ¿Qué tipo de evento tienes?
Giana no responde.
—Señorita —llama a la chica que nos atendía, esquivando mi pregunta—, ¿puede traerme otros modelos?
Y así empieza el desfile.
Se prueba vestidos de todos los colores y cortes. Las horas pasan entre cierres que no suben, telas que no convencen, colores que “no son lo que imaginaba”.
—Estoy hambrienta, Giana —me quejo finalmente, cuando ya perdí la cuenta de cuántos vestidos lleva.
—Lo siento, es que de verdad quiero que sea algo muy especial —responde—. Nunca había tenido una invitación como esta, podría ser la oportunidad de mi vida.
—Lo entiendo, pero vamos a comer y después continúas buscando.
—Me llevaré el plata, el negro y el rojo —por fin decide.
—Perfecto, los tres te quedan increíbles.
Salimos de la boutique y nos detenemos a comer. El aire acondicionado del restaurante nos envuelve de inmediato, un alivio después de tantas horas entre telas.
Giana revisa su celular con insistencia.
—¿Algún mensaje importante? —pregunto divertida, mientras dejo mi bolso a un lado.
—Necesito que me confirmen si iré al evento.
—¿Es de trabajo?
—Sí —responde rápido, demasiado rápido—. ¿Cómo están tus padres? —pregunta, cambiando de tema—. ¿Qué tal Xavi?
—Mis padres bien, no quieren dejar de trabajar y están emocionados con su celebración —sonrío al recordarlos—. Y Xavi sigue igual de ocurrente, haciéndome reír por todo.
—¿Qué tal las ventas de los vestidos? —interroga, como si necesitara mantener la conversación lejos de ella.
—Muy bien. Tengo pendiente un diseño especial para la esposa de un jugador de fútbol americano de Denver. Yo le hice su vestido de novia y ahora estarán celebrando su aniversario.
—Qué bonito —dice, pero su mirada vuelve al celular, esperando que este vibre en cualquier momento.
La observo un instante. Está inquieta, más de lo normal, algo me parece extraño en ella, pero si no quiere comentarme, no puedo presionar.
—¿Noticias?
—No —niega con la cabeza, apretando los labios.
—Bueno, vayamos a caminar. Así se te pasarán los nervios y recibirás ese mensaje que tanto esperas.
Terminamos de comer y damos una vuelta por la ciudad. Ella intenta conversar, pero su atención está en otra parte; cada tanto mira el celular. Ya tarde nos despedimos. Sigue inquieta por esa llamada que nunca llegó, pero aún así quedamos en vernos el jueves para ir a un concierto.
Llego al hotel. La reservación de Xavi es una suite en el prestigioso: Hotel y casino Fiesta Inn; conoce al mejor amigo de la esposa del dueño y siempre promociona este hotel, por lo que no me quejo, es grandioso.
Aprovechando el impulso de dejarme consentir, llamo a recepción y pido para mañana a primera hora un servicio completo: masaje, limpieza facial, arreglo de uñas, todo lo que pueda relajarme. Después de semanas tan intensas, siento que me lo debo.
Me doy una ducha para refrescarme, el agua tibia me relaja, pero mi mente sigue inquieta. No puedo dejar de pensar en Giana.
Presiento que me está ocultando algo.
Solo espero que no sea nada malo.
Salgo de la ducha, me pongo la pijama y seco mi cabello para ir a la cama.
A la mañana siguiente, el sonido del despertador de mi teléfono me saca de un sueño profundo. Por un instante no recuerdo dónde estoy; luego veo una pequeña luz filtrándose por las cortinas gruesas, el silencio impecable de la suite y recuerdo que estoy de vacaciones.
Me desperezo con calma, removiéndome en la enorme y suave cama. Veo el reloj y me pongo del pie para ir al baño; me alisto, es hora de ir a mi cita en el spa.
El pasillo se ilumina con la luz del sol reflejada en los ventanales, el lugar desprende un aroma a eucalipto.
—Señorita Maddison, su servicio está listo —me recibe una chica.
Me entrega una bata y me guía hacia una sala donde la música es apenas un murmullo. Me recuesto en la camilla mientras la masajista prepara los aceites. El primer contacto de sus manos tibias en mi espalda me hace soltar un suspiro.
El masaje es lento, profundo, liberando tensiones que llevaba semanas acumulando. Después viene la limpieza facial: vapor cálido, toallas perfumadas, movimientos delicados que me hacen cerrar los ojos y dejarme llevar. Las uñas son la última parte, al terminar, me ofrecen un té de jazmín y me quedo unos minutos en la sala de relajación. El silencio es tan perfecto que me siento renovada.
Salgo del spa con la sensación de haber recuperado algo que hacía tiempo no sentía: paz.
Paso al restaurante y disfruto de una comida abundante. Luego le pido a la recepcionista una lista de los paseos que ofrece el hotel; no quiero quedarme encerrada. Hago un pequeño itinerario mental y subo a cambiarme. Cuando ya estoy lista para salir, mi teléfono suena. Es Giana.
Buenos días, mis bellas. Es hoy, es hoy, arrancamos oficialmente con las actualizaciones diarias. Gracias por estar aquí, por su cariño y por acompañarme en cada historia. Las quiero un montón.
Unas horas después regresamos al hotel. Decidimos bañar a Jayden para que pueda descansar mejor; aunque en realidad es un niño muy tranquilo, está acostumbrado a viajar, así que nunca batallamos. Jarrett está terminando de vestirlo para acostarlo en su cuna. Siempre pedimos que nos coloquen una en el penthouse para que sea más cómodo para él. Yo aprovecho para dejar listas las cosas del bolso donde cargo todo lo de Jayden. —Ya se durmió nuestro pequeño —me informa Jarrett. —Qué bien, ya terminé —me giro para mirarlo y me sorprendo al verlo; está recién duchado y lleva puesto uno de los monos que usa para las carreras.—¿A dónde vas? —pregunto, ladeando la cabeza mirándolo de pies a cabeza. —A mi próxima carrera —avanza curvando los labios con una sonrisa coqueta. —Mmmm —me muerdo el labio, sugerente—. ¿Y en esta carrera también serás el primero en llegar a la meta?—No —niega con la cabeza—, esta vez prefiero ir con calma, hay cosas que se deben disfrutar con lentitud —me rodea po
「 ✦ ࿔˚⋆જ⁀➴ Maddison ⍣ᝰ ⚡︎ ✦ 」Jarrett acaba de ganar de nuevo; estamos en España. Ha sido una carrera increíble. Nuestro pequeño es el más emocionado: tiene dos años y ama los coches tanto como su padre, aunque mucho tiene que ver el hecho de que, ahora que está un poco más grande, Jarrett lo lleva con él a practicar.Estamos por cumplir tres años de matrimonio. Creemos que en la boda de Devont y Sheryl fue cuando quedé embarazada, porque estuve enferma y tomé antibiótico. La sorpresa llegó de forma inesperada, pero fue lo mejor que nos pudo pasar. Aún recuerdo que llevaba días durmiendo demasiado, sin ningún otro síntoma. Jarrett estaba preocupado y me obligó a ir al médico; la doctora recomendó hacerme la prueba de embarazo y resultó positiva. Estábamos muy felices, ambos lloramos de alegría. Toda la familia recibió la noticia con mucha felicidad, sobre todo mis padres, que siempre anhelaron tener más hijos. Mi papá es el abuelo consentidor y ni qué decir de mi madre, es muy amorosa
Minutos más tarde, son declarados marido y mujer.Entonces, sellan su promesa con un beso profundo y apasionado, el comienzo de una nueva vida juntos.Después de la ceremonia, todos nos reunimos alrededor de una mesa larga de madera rústica. Hay luces cálidas colgadas entre dos rocas, creando un pequeño oasis de luz en medio de la oscuridad. La cena es sencilla pero deliciosa: carnes asadas, ensaladas frescas, pan artesanal y vino frío.La música no viene de bocinas, sino de una guitarra acústica que uno de los amigos de Sheryl toca mientras la pareja baila su primer baile rodeados por la inmensidad del desierto. No hay pista, ni coreografía, ni protocolo. Solo ellos dos, moviéndose despacio bajo un cielo lleno de estrellas.—Ha sido una boda preciosa y muy emotiva—susurra, Maddison.—Sí, ha sido perfecta —confirmo.La noche termina con risas, historias y un fuego pequeño que todos rodeamos para mantenernos cálidos. —Que boda tan encantadora —expresa Xavi, cuando regresamos al hotel.
「 ✦ ࿔˚⋆જ⁀➴ Jarrett ⍣ᝰ ⚡︎ ✦ 」Durante nuestra luna de miel viajamos a Denver para asistir al partido al que Brett nos había invitado. Por supuesto, me puse el jersey que me regaló, lo que pareció alegrarle más de lo que estaba dispuesto a admitir.Pasamos el resto del día con ellos y fue una experiencia muy grata. Son una familia muy unida, cálida y alegre. La madre de Brett me pareció una mujer encantadora, de esas personas capaces de hacerte sentir bienvenido desde el primer momento. Su hermano, Jonás, es algo serio, pero muy agradable; está completamente embobado con su pequeña Hazel, que tiene apenas unos meses de nacida y ni qué decir de su niño, Caleb. En cuanto al padre de Izan. Resultó ser uno de los mayores admiradores de su yerno. Me hizo reír más de una vez con el entusiasmo que demostraba durante el partido y con su atuendo, completamente acorde con la ocasión. Parecía dispuesto a saltar al campo en cualquier momento para apoyar al equipo. Aunque no le ganó al atuendo de la
Poco después, una caravana de vehículos nos sigue hasta el Rockefeller, donde tendrá lugar la recepción. Al llegar al Salón Rainbow, incluso yo me quedo sin palabras.El lugar parece sacado de un sueño. Cientos de luces cálidas cuelgan del techo como si fueran pequeñas estrellas suspendidas en el aire. Los elegantes arreglos florales adornan cada mesa con una belleza delicada y sofisticada, mientras las luces de Nueva York brillan al otro lado de los enormes ventanales, convirtiendo la ciudad en el telón de fondo perfecto para nuestra celebración.Todo ha sido preparado con un cuidado extraordinario.Exactamente como lo imaginamos.—Quedó más hermoso de lo que imaginaba —susurra Maddison contemplando el salón.La observo durante unos segundos antes de responder.—Sí, aunque nada se compara con tu belleza.Ella gira el rostro hacia mí y sonríe.—Eres un adulador.—No. Soy un hombre que dice la verdad —replico con total convicción—. Además, soy tu esposo. Tendrás que acostumbrarte.Una s
「 ✦ ࿔˚⋆જ⁀➴ Jarrett ⍣ᝰ ⚡︎ ✦ 」La mañana transcurre con tranquilidad. Desayuno sin prisas y comienzo a prepararme varias horas antes de la ceremonia. Para mi sorpresa, los nervios no desaparecen ni cuando termino de vestirme, al contrario, se intensifican. Al bajar las escaleras, me encuentro con mis padres y sus respectivas parejas esperándome en la sala.—¡Yayett! —Harmony corre hacia mí y se lanza a mis brazos.Me agacho para abrazarla y la levanto con facilidad.Desde que llegó a nuestra familia se ve más alegre, más risueña. Tiene esa felicidad despreocupada que solo poseen los niños que se sienten amados. Adora a sus padres y no pierde oportunidad de recordárselo, llenándolos de alegría con cada muestra de cariño. Mi padre, que nunca fue un hombre especialmente cariñoso, ha cambiado mucho con ella y con Martina. A veces todavía me sorprende verlo tan cursi y enamorado. —Estás preciosa —le digo, dejándola de nuevo en el suelo después de darle un beso en la mejilla. Harmony sonríe







