Share

3

Author: MAR VILAS
last update publish date: 2024-05-08 22:48:16

Mike le obedeció, presto como de costumbre. Daniel era perfectamente consciente de la suerte que tenía de contar con él, como capataz, como mano derecha y como su mejor amigo y colega. No podía haber elegido mejor padrino para el pequeño David, esa decisión le costó otra discusión con su esposa que no lo soportaba.  Estaba satisfecho de haberse impuesto esta vez.  Con más razón si cabe puesto que el candidato propuesto por Rebeca era el mismísimo Jorge.  Elegir entre Mike o Jorge para padrino de su hijo no tenía color.

Aproximadamente una hora más tarde por el rabillo del ojo observó cómo Rebeca a su vez abandonaba el lugar con su hijo en brazos. La siguió al mismo tiempo que entraba la llamada de Mike. El empleado que lo vigilaba acababa de informar que Jorge se encontraba en la casa cargando maletas en su automóvil.  La mujer se dirigió a la vivienda familiar, allí se encontró con su amante que la esperaba con el coche listo para largarse.  Ese último encontronazo con ella fue el más duro de todos.  Esa vez si discutieron con dureza e incluso golpeó violentamente a su hermano.  Se dio el gusto, Jorge ya le debía demasiadas. Lo hubiera seguido golpeando si Mike no lo llega a sujetar,  no se sentía orgulloso, pero perdió los nervios por completo. Lo cierto es que se le paró el corazón cuando vio que su esposa metía al niño en el auto. ¡Eso no lo iba a permitir!  No lo hizo.  Primero intentó detener a Rebeca con el fin de arrebatarle a su hijo, Jorge se interpuso, así que no le quedó más remedio que tumbarlo con un derechazo que impactó directamente en su cara,  su hermano intentó revolverse, pero Mike lo sujetó, no le costó demasiado, Mike acostumbrado a la vida dura de campo tenía buenos músculos y estaba más en forma que su oponente. Él aprovechó para coger a su hijo en brazos.

-¡Mételo en el coche y que se larguen de una m*****a vez! - ordenó furioso a su capataz.

Para ellos la presencia de David habría sido un estorbo, probablemente sólo lo querían para negociar posteriormente con él y pedirle más dinero. Ya se llevaban suficiente, demasiado para lo que les iba a durar. Jorge no le sacaría nada más y en lo referente a su esposa, le daría lo que le correspondiera legalmente cuando se divorciaran, no iba a regatear, pero tampoco estaba dispuesto a que le tomaran el pelo. Afortunadamente su matrimonio no duró demasiado, así que el sablazo a sus bienes no sería demasiado elevado.  Seguramente mucho menor que la cantidad que había dispuesto en el acuerdo prenupcial que Rebeca se negó en redondo a firmar. Chasqueó los dientes, su ambiciosa esposa se tiraría de los pelos en cuanto se diese cuenta de su grave error.  Caro pagaría haberse dejado enredar por Jorge. Bah… que le importaba a él lo que le sucediera a ese par de desgraciados. No entraba en sus planes dilapidar su patrimonio, la ilusión de sus abuelos y los beneficios de largos años de trabajo de sus padres por un par de vividores que nunca tendrían suficiente.

Los amantes se fueron solos, no los detuvo. Sintió alivió de verse libre finalmente de una mala mujer, una ambiciosa que lo cazó embarazándose, lo despreció hasta la saciedad y luego se largó a las primeras de cambio traicionándolo con su medio hermano.   Ahora estaba solo, bueno… con su pequeño, viviría por y para él. No necesitaba otra mujer en su vida… Y mucho menos una embaucadora como su “queridísima consorte”.

Regresó a la fiesta, atendió a los invitados como si nada hubiera pasado y esquivó todo lo que pudo las preguntas de su madre.

-Llevo un rato buscándote hijo – afirmó su madre, que sin esperar respuesta tiró de su brazo para que la siguiera – quiero presentarse a unos conocidos del ayuntamiento.

-¿ Tiene que ser ahora madre? -pregunto con expresión cansada- Justo intentaba esconderme un poquito de tanta gente…

-Conociéndote como te conozco hijo, no entiendo porque has montado todo este circo.

-David lo merece, acabamos de bautizar al heredero del imperio Savater.

-Tienes razón cariño, y a mí me viene de perlas para hacer contactos. Ven, voy a presentarte a alguien del partido. Me han propuesto presentarme a la alcaldía en las próximas elecciones. ¿Qué te parece hijo?

Daniel quedó blanco, no sabía que su madre tuviera tantas ambiciones políticas, esperaba que el escándalo de Jorge y Rebeca no la salpicara demasiado.

Un par de horas más tarde aprovechó que David parecía cansado para retornar al rancho.

Mike y su esposa Marcia se fueron inmediatamente después con sus hijos, un niño revoltoso e inquieto que nada más llegar a su casa saltó del coche a toda prisa para perseguir a dos enormes perros que ya lo estaban esperando para jugar, y un bebé de apenas un año adormecido en brazos de su madre.

Mike, era unos años mayor que Daniel, y se convirtió en una especie de hermano mayor y protector del niño de ciudad cuando este llegaba del extranjero para pasar sus vacaciones de verano.  Entre juegos y travesuras le enseñó a moverse por la zona. Ya de adolescentes empezaron a rondar a las jóvenes del pueblo. Él se enamoró perdidamente de Marcia y casaron al terminar sus estudios universitarios, él de ingeniería agraria y su esposa enfermería, profesión que abandonó pronto al quedar embarazada,  tenía previsto reincorporarse a la vida laboral, pero después de disfrutar unos años de sus pequeños.  Daniel aún enfrascado en sus estudios, no pasaba de alguna relación esporádica sin compromiso ninguno.   Marcia no fue ningún obstáculo en la amistad de ambos, al contrario, los tres se entendían a la perfección. 

Al morir el padre de Mike en un desafortunado accidente, el hijo ocupó su lugar y se convirtió en el capataz del rancho.  Miguel se convirtió en la mano derecha de Daniel, lo mismo que fue su padre con el padre de Dan y sabía que podía dejar en sus manos el manejo de toda la propiedad puesto que la cuidaba como si fuera suya. Ahora que su amigo había vuelto, una vez terminados sus estudios a pesar de haberles dado la sorpresa de aparecer casado con una mujer un tanto estirada,   que no deseaba para nada  adaptarse a la vida de campo y con la que no congeniaban mucho habían retomado la vieja amistad  Para los esposos Oliver fue una enorme alegría que Daniel les ofreciera apadrinar al pequeño y aunque en un principio dudaron ya que pensaban que ese honor debería corresponder a Jorge, la insistencia de este hizo que aceptasen gustosos.

A su observadora esposa Marcia no se le escapaba nada y aprovechó la primera ocasión en que estuvieron solos para preguntar a su marido que tanto se traía con Daniel toda la tarde.  Le insinuó medio en broma que no le serviría de nada mentirle puesto que ya se había fijado que ni Rebeca ni Jorge habían regresado a la fiesta.  No le quedó más remedio que contárselo, no le gustaba ocultarle nada a su esposa. A la mujer no le extrañó, al contrario, pareció aliviada y alegó que era lo mejor que le podía haber pasado a Daniel, sus sabias palabras resumieron perfectamente la situación:

-Quizás estará un poco dolido una temporada, pero pronto encontrará una buena chica con la que ser feliz, y se ha quedado con lo único que le importa, su heredero. Es una buena persona y no se merecía una mujer así.  Si no hubiera sido tan responsable no se habría sentido obligado a casarse y no se habrían aprovechado de su buena fe.

-Bueno, espero que Daniel se lo tome con tanta filosofía como tu – respondió a su esposa un tanto dubitativo. Conocía el fuerte carácter de su amigo y estaba seguro de que no aceptaría demasiado bien una puñalada de ese calibre y mucho menos estando involucrado su hermanastro, con el que tenía seguro más de una cuenta pendiente. Desde el punto de vista masculino -Una cosa es divorciarse de mutuo acuerdo y otra muy distinta que te la peguen y nada menos con la persona que te ha estado haciendo la vida de cuadritos desde que naciste - En fin, el tiempo suele poner las cosas en su lugar.

-Tiempo al tiempo mi vida, no creo que lo que más le haya dolido sea la pérdida de la esposa a la que no amaba, creo que sentirá más la traición de Jorge. Por lo tanto, no debemos temer por su corazón... – Agregó su esposa corroborando sus pensamientos, pero desde el punto de vista femenino, obviando el orgullo de macho herido de muchos hombres, entre los que se incluían por supuesto Mike y Daniel.

-Si…tú lo dices, mi brujita..., – Bromeó su marido dando por cerrada una conversación que lo incomodaba con un beso cariñoso a su esposa, el futuro no estaba en sus manos.

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • Un regalo del destino   EPILOGO

    -¡Joder! Dios, ¡maldita sea! – se escuchó por enésima vez en pocos minutos - ¿Por qué cojones tardan tanto?-¿Quieres hacer el maldito favor de calmarte Dan? O vas a infartarte y pasarás tu Luna de Miel en la UVI del hospital – Advirtió Mike medio en broma, pues, aunque bromear con una enfermedad no era demasiado correcto, entendía que, por su constitución y estado físico, su amigo estaba bastante lejos de ser candidato a s-¿Te parece poco haber esperado más de cuarenta minutos a que llegara Débora?-Si tenemos en cuenta que esperaste más de treinta año por ella ¿Que son cuarenta miserables minutos? – prosiguió mofándose Mike.-Pues eso, cuarenta interminables minutos en los que pensé de todo, con la racha que hemos llevado estos últimos tiempos, tengo derecho a tener miedo. Bufó con cara de pocos amigos.-Pero la espera valió la pena o no – lo animó su compañero mientras le daba un suave toquecito en el hombro.Y tanto que valió la pena, ¡Dios! O quien fuera, si las Moiras [i] o las

  • Un regalo del destino   222

    Dan no lo siguió, prefirió socorrer a Débora que estaba en el suelo ya sin sentido, la bala había entrado por la espalda, usó lo único que tenía a mano para presionar la herida y evitar más pérdida de sangre y que no era otra cosa que la chaqueta de su esmoquin, en bastante mal estado después de la pelea. Su madre había aprovechado ese tiempo para llamar a una ambulancia desde el teléfono fijo que había en el invernadero. Luego, cuando Jorge ya había huido dio parte a la policía. Nada más colgar cargó en brazos para tranquilizar al pequeño David que se había refugiado entre sus piernas y no paraba de llorar. Lisbeth estaba en trance…, apoyada junto a la pared observaba la escena como si no fuera con ella. Los ojos fijos en Débora que se desangraba en el suelo víctima de una bala que había de ser para… había de ser para… para ella. ¡Dios! Con lo mal que se había portado con su cuñada y esta no había dudado ni un segundo en detener un disparo para salvarle la vida…Recordó las duras p

  • Un regalo del destino   221

    Débora movió los hombros y no respondió. Se colocó al lado de Jorge, frente al juez con la cabeza baja. Oyó como este empezaba a hablar, apenas entendía lo que decía, sólo cuando se acercaron Daniel y Lisbeth y escuchó su nombre prestó atención, respondió con un escueto si consiento a la pregunta de rigor. No quería dudar, y no lo hizo. Jorge también respondió sí y la ceremonia concluyó. Ya estaban casados. Los invitados aplaudieron y Jorge la tomó en sus brazos para besarla, se dejó llevar, pero no respondió al beso. El juez les pidió que lo acompañaran a una mesa retirada y les mostró los papeles que tenían que firmar. Jorge lo hizo primero, seguido de Lisbeth, Daniel tomó la pluma de la mano de su hermana y firmó. Luego la miró a los ojos y con una mirada le indicó que se acercara, al darle la pluma sus manos se rozaron, la de ella temblaba tanto que no pudo sujetarla y cayó encima de la mesa. Dan la recogió y volvió a dársela acompañando su mano hacia el lugar donde tenía q

  • Un regalo del destino   220

    Jorge le informó que había alquilado una casa en ese mismo barrio para que vivieran después de la boda, no se la mostro, Débora tampoco se lo pidió, no le hacía nada de ilusión verla, así que no insistió. En lo que si no transigió fue en tener luna de miel, con la excusa de no separarse de sus hijos consiguió evitarla. Esa actitud de Jorge la tenía un tanto desubicada, tan ansioso que se había mostrado por casarse, ahora ni se enojaba si ella no quería ver la casa ni mostró demasiada pena por no poder disfrutar de la Luna de Miel. Sintió un escalofrío, era como si supiera que no iban a necesitar ni la casa ni la luna de miel. Otra cosa era el acoso al que la sometía todas las noches, Jorge reclamaba poder entrar en su habitación, la acosaba con verdadera insistencia, a Débora no le quedaba más remedio que despedirlo con la misma excusa-No me parece correcto tener relaciones en la casa de Helen – Desde luego no iba a permitir que la tocara hasta después de la boda luego no podría e

  • Un regalo del destino   219

    Eso era relativo, quizá también los seres tan despreciables como Jorge podían llegar a cambiar, por intentarlo no quedaría. Débora amaba demasiado a Daniel para orillarlo a vivir una vida de desgaste continuo que acabaría con ambos, ya no le quedaban fuerzas para luchar.-Ahora quizá te dolerá un poco, pero con el tiempo todo quedará diluido, si Jorge se olvida de ti podrás volver a encontrar el amor. Inténtalo al menos – le hizo prometer – Podrás ver a los gemelos cuando quieras y tenerlos contigo todo el tiempo que quieras, no voy a oponerme…-¿Estás decidida, pues?-Si…, - Asintió segura-Quiero que sepas que no me rendiré. Voy a estar al pendiente de ti y si ese desgraciado te lastima lo mataré. Y no podrás impedirlo – añadió al ver la expresión asustada de Débora al escuchar el verbo matar - Recuerda que yo siempre estaré aquí para ti. Me tendrás a tu lado en cuanto me necesites y si decides volver te estaré esperando. – le aseguró antes de salir de la habitación, sin mirar atrás

  • Un regalo del destino   218

    Daniel lo sabía, pero ahora acababa de constatarlo. A Jorge no le importaba Débora ni nada, sólo fastidiarlo a él. Fue su único objetivo desde que eran niños. Se lo recriminó, pero Jorge no estaba por la labor, burlándose de él le remarcó que se estaba repitiendo demasiado. Él siempre guardaba sus cartas y siempre lo había ganado. Consiguió que tuviera la infancia más infeliz posible, lo alejó del cariño de la familia. Ya de jóvenes, las novias no le duraban demasiado, él se ocupaba de ello. Luego le presentó a Rebeca, planeó la boda y luego se la quitó. Ahora había tenido un poco más de trabajo con Débora, pero también se la había robado delante de sus narices y encima obtenía doble botín pues sabia cuanto le importaba la chica, añadió cínicamente que no se confiara porque no se olvidaría de él, seguiría fastidiándolo hasta la muerte de alguno de los dos. Daniel optó por cambiar de táctica y mostrarse también irónico…-No te da pena estar con una mujer que quiere a otro… - le preg

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status