Compartir

Capítulo 2

Autor: Maria Pulido
last update Fecha de publicación: 2022-09-08 08:40:26

Farid.

ANUNCIO.

—¡Esto ya es demasiado…! No puedo entenderlo, por más de que trato, ¡no puedo…! —como predije, el periódico fue lanzado a mis pies, mientras bajé mi mirada a todas las hojas de papel en el piso.

Luego posicioné la mirada en mi madre, pero ella me la quitó enseguida, como si se estuviera avergonzando de mi conducta.

—¿Qué querías que hiciera? —respondí en tono neutro—. ¿Qué arrojara a la mujer a la calle…? O mejor aún… ¿Qué la desapareciera por el escándalo que proporcionó? No uso tus métodos, papá, ni los usaré…

Badra, mi madre, se agitó y se levantó rápido, pero el impacto en mi mejilla ya estaba hecho.

Mi cabeza no se volvió a girar hacia él. De hecho, permanecí así, tratando de amortiguar la rabia que eso me causó.

—Farid, te lo advierto, no es a tu manera… esta monarquía nos ha costado sudor, lágrimas y sangre, como para que un dejado como tú, arruine todo eso. Se suponía que precederías la reunión… una reunión tan importante para Angkor como ninguna, y sabiendo esto, vas, dejas tiradas tus responsabilidades, y te encierras en la oficina con una mujer que ni quiero saber quien es…

En las noticias, no había nada de aquella chica que ya conocía como “Alana”, pero tampoco iba a soltar una palabra sobre eso.

—¡Dios…! Si no fuera por mi descendencia, dejaría a Karim en el trono.

Sonreí ante la idea. Mi hermano menos quería esta posición, además de sus modos que por supuesto papá no sabía de él. Ni siquiera quería imaginarme cuando sus acciones se destaparán.

—No tengo problema alguno con eso. Mi hermano puedo hacer un trabajo maravilloso…

La ira en los ojos de Remuel, se encendió más, y los ojos de mi madre me advirtieron en una negación para que no siguiera.

—De ninguna manera… eres el primogénito, el futuro rey de esta nación, y escúchame bien Farid, si no decides pronto, yo mismo te buscaré una esposa, y te casarás con ella sin refutar… No vas a zafarte de tus obligaciones, ni te dejaré el camino fácil. ¿Crees que irte por el mundo a explorar la naturaleza es tener un objetivo en la vida?

De mi rostro se quitó toda la gracia anterior, y en este momento lo miré fijo también.

Tener una visión diferente no era equivocarse, mi estilo de vida discrepaba mucho de sus formas.

Angkor siempre tuvo una regla para suceder a la corona, y ese era que el príncipe, o futuro rey, debía tener una esposa. Todos se habían casado para ejercer su mandato, o al menos, se había concretado un casamiento si ya la corona se hubiese puesto en la cabeza.

No deseaba reinar Angkor, aunque amaba a mi país con locura. No había sido mi sueño, y literalmente llegaría a la corona por pura obligación.

Tener una esposa por compromiso y cumplimiento, tampoco me incomodaba, pero en lo único que no iba a llevar la cuerda a este hombre, era en gobernar de una forma tan disociada.

Lo único que me mantenía aquí, era que después de ser coronado, no tenía la obligación de seguir sus órdenes, mi vida estaría alejada de sus reclamaciones, y desde este punto, muchas cosas cambiarían.

Principalmente, Angkor, y sus pendejas restricciones que solo me dolían la cabeza.

Sonreí con eso, y entonces levanté la cabeza.

—¿Por qué no haces una invitación? ¡Solicita una esposa para el príncipe! Que desfilen delante de ti, y elige una que esté a la altura de tus ojos… —Caminé hasta la salida, mientras mi madre reclamó.

—Farid…

Entonces me giré furioso hacia ella.

—Basta, madre… no te preocupes por mí, sigue complaciendo todo lo absurdo de mi padre, y no le refutes en nada… de igual forma, no es tu vida la que intentan controlar.

Caminé escuchando como el grito de mi padre resonó por el salón, y me fui al patio principal, para ir directamente a la caballeriza que quedaba un poco lejos del palacio.

La naturaleza era el único punto que aligeraba mis hombros, y cuando cepillé con mis manos el cabello del animal, sonreí recordando el rubor de esas mejillas rojas.

No sabía por qué ahora mismo estaba pensando en ella. Pero su rostro no podía salir fácilmente de ningún pensamiento cuerdo que la hubiese visto tan de cerca.

Por la tarde fue atajado por Abud, que me presentó un informe general de lo que tenía en agenda para mañana, y me senté en la silla giratoria para preguntar:

—¿Cuáles son las restricciones generales de Yomal? —él pareció consternado incluso con esa pregunta simple, y dejando la computadora portátil, se sentó firme.

—Infinidades para nuestro país… No hay acuerdos, alianzas, ni ningún tipo de unión entre sus habitantes y los ciudadanos de nuestro país.

Apreté mi mandíbula.

—¿Puedes darme esos documentos mañana? Me gustaría repasarlos —Abud asintió.

—Por supuesto… y realmente se lo aconsejo. Señor, una cosa más… la mujer con la que usted habló…

—No lo repitas, y que mi padre no se entere de su identidad… ¿Has hecho lo que ordené? —Abud asintió.

—La han resguardado hasta la salida. Nadie sabe de quién se trata, y hemos puesto en los medios que, es una ciudadana de Angkor rebelde…

—Perfecto… también le aconsejé que no volviera a utilizar su entusiasmo aquí, no al menos hasta que Remuel deje este gobierno.

Abud pareció un poco asombrado, y a continuación preguntó.

—¿Qué quiere decir?

Tomé una aspiración profunda, y miré hacia la puerta para cerciorarme de que estuviéramos solos.

—Muchas cosas van a cambiar cuando suceda el trono, Abud… incluso, aunque te parezca raro, ahora mismo estoy deseando llegar a él… mi padre no lo sabe, pero en vez de joderse en mí, está convirtiendo a un poderoso rival suyo.

***

Unos días después, por la mañana, me estaba preparando para una entrevista en el palacio, mientras una mujer arreglaba su chaqueta, y apretaba una coleta en mi cabello.

Otra persona arengaba un poco mi barba, mientras miré el reloj.

Había estudiado un poco el libreto, pero sonreí cuando en mi mente supe que no diría nada en lo absoluto de lo que habían escrito para decir, e iba a dar rienda suelta a mis propios ideales, y lo que se me diera la gana de contar.

Y para cuando faltaban diez minutos para entrar a esa entrevista en uno de los salones reales, Abud entró agitado, mirándome como si viniera con una noticia desastrosa.

—Farid… —Utilizó mi nombre como muy pocas veces, mientras ordené rápidamente al personal retirarse cuanto antes.

—¿Qué pasa?

Abud pasó un trago, y luego me pasó la prensa oficial del palacio.

—Creo que tu padre… míralo con tus propios ojos…

Tomé el periódico en mis manos, y solo el título en la mitad de la página principal con mi foto, hizo que se me cortara la respiración:

“Se busca esposa para el príncipe”

Y antes de que leyera la descripción, mis manos temblaron de la misma adrenalina que sentí correr por mis venas…

Mi padre estaba llegando demasiado lejos, pero mi cabeza fría era mi mejor aliada en estos momentos.

Mi boca se torció en una sonrisa fría, y si este era el comienzo de una batalla, yo formaría la misma guerra…

Continúa leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la App
Comentarios (3)
goodnovel comment avatar
Yasmin Sanchez Rodriguez
Ya me puedo imaginar lo que pasa por esa cabeza de picaron.
goodnovel comment avatar
SAM
Como cada una de tus historias esta promete ser excepcional! Maravillada desde el minuto cero ! Las historias de mMajo siempre serán las mejores
goodnovel comment avatar
Nancy Díaz81
Ay!! Farid... Ojalá no se te volteen las cosas, solo por llevarle la contraria a tu papá!!!
VER TODOS LOS COMENTARIOS

Último capítulo

  • Una Esposa para el Príncipe    Agradecimiento

    Chicas lindas, después de tanto tiempo, he culminado esta saga de REINOS que había aplazado por tanto tiempo. Nuevamente, terminamos una historia con su acompañamiento y apoyo, y no me queda nada más que agradecer por su cariño tan bonito, y todos los comentarios que recibí de su parte. Las quiero mucho, ustedes ya lo saben, espero seguir leyéndolas en mis próximos proyectos, porque no saben lo bien que se siente cada palabra que ustedes escriben para cada uno de mis personajes. No habría nada de esto sin su apoyo y sin más que decir, les envío un gran abrazo. Me encuentran en la camarita como majonissi Majo.

  • Una Esposa para el Príncipe    Epílogo

    Alana.BODA.—¡Sí, acepto! —ambos dijimos al unísono, y no pude evitar sonreír cuando Farid me besó, aún y cuando el clérigo encargado de casarnos, no nos había dicho que nos uniéramos al beso.Las manos de Farid acunaron mi rostro y su boca saboreó mis labios sin importar que una multitud nos estaba observando. Su lengua tocaba la mía con suavidad, al mismo que tiempo que el gesto me hacía promesas inimaginables.La gente se puso eufórica en el instante mientras la capilla repleta se inundaba de aplausos ante el evento.Y cuando nos despegamos, noté que mi padre desde los primeros puestos junto a Omar se unía a la ovación de la gente.También pasé la vista hacia mi amiga Abigail, que era mi dama de honor, y luego sonreí a la reina que estaba sentada en la silla de la realeza.Mi corazón latía con fuerza cuando el sacerdote dijo las palabras y luego, a diferencia de cualquier boda en el mundo, comenzó la coronación.Farid ya tenía su corona en la cabeza, pero él me llevó de la mano, m

  • Una Esposa para el Príncipe    Capítulo 45

    Alana.PEDIDA DE MANO.La reunión había demorado más de lo planeada, y aunque pensé que eso sería razón suficiente para que Farid desistiera de su idea, ahora mismo estábamos pasando el puente improvisado por debajo de los muros, mientras una caravana de escoltas y guardias, nos seguían el paso.Me mordía la boca por dentro y solo imaginaba escenarios. Pero de cierta forma también rezaba, porque mi padre, que se destacaba por ser tosco e imprudente, en muchas ocasiones, mantuviera la compostura frente a Farid.Sin embargo, era el rey de Angkor el que estaría delante de él, ¿no? Era casi obligatorio que debía portarse a la altura.De un momento a otro, y entre mis pensamientos, sentí cómo la mano de Farid envolvió la mía, haciéndome girar hacia él.—Tienes las manos heladas… —Sentí un poco de pena para con él, pero afirmé.—Creo que estoy muy asustada… —Farid me sonrió, y como costumbre suya, besó el dorso de mi mano.—¿Cuál es la razón?—Mi padre, por supuesto… a veces es…—¿Y tienes

  • Una Esposa para el Príncipe    Capítulo 44

    Alana.REGRESO A ÉL.Estaba tronando mis dedos en este momento, mientras me obligué a caminar en este pequeño despacho para drenar mis nervios.Había pasado mucho para mí, aunque el resumen era de días desde que su mirada se posó en mí por última vez, y aunque había pensado de mil formas entrar de nuevo a Angkor, no había otra que esta para empezar de cero, y que a la vez me tenía aquí como unan niña de 5 años mientras me temblaba todo el cuerpo. Tenía un vestido sencillo ahora, unas sandalias altas y el cabello que fue arreglado por Abigail, y la que también había hecho mi maquillaje. Había quedado conforme con mi apariencia, pero era lo que menos me importaba ahora.Después de que le di la nota Samir y él me aseguró entregársela a Farid, me pasó a este despacho y me reí negando, y sabiendo a la vez que todo estaba iniciando como la primera vez.Sin embargo, ahora era todo diferente, y ya no quería ni una sola mentira entre nosotros.Me giré de golpe cuando escuché que la puerta se

  • Una Esposa para el Príncipe    Capítulo 43

    FARID. AKRAM. Colgué la llamada y dejé el teléfono sobre la mesa, para recostarme en el asiento y apretar los ojos. Eran los ocho de la noche y aún tenía mucho por hacer, pero cuando mi madre entró en el despacho, supe que por ahora estaba finalizado el trabajo. —Si no vengo… te quedarás aquí hasta media noche, tal y como lo ha hecho todos estos días desde que Alana se fue… —tomé un suspiro y sonreí de medio lado. —Prefiero mantener mi cabeza ocupada. —Pero no así, además, llegará en cualquier momento… y este tiempo separados, les ayudará a valorarse más… —Asentí y luego me puse de pie. —Tu siempre tan sabia. —No siempre… Me acerqué a ella y pasé el brazo sobre sus hombres mientras caminamos rumbo a la salida. Remuel estaba de viaje, por petición de mi madre. Después de todo el lío que se suscitó entre ambos, y que me negué a dirigirle la palabra, estaba replanteando su vida, ahora que no lo tomaba en cuenta ni siquiera para elegir una cena en el palacio. Badra le aconsejó t

  • Una Esposa para el Príncipe    Capítulo 42

    Alana.PAPÁ.Unos días después estaba caminando lento, mientras Abigail tomaba mi brazo para llegar hasta un auto que había sido preparado para mi salida.Eran las once de la mañana, estaba haciendo frío, pero entre las nubes, se podía ver y sentir la calidez del sol.Farid no estaba conmigo en este momento. Había estado desde tempranas horas en la clínica con su madre, y se había despedido de manera informal, como quien no quería decir adiós.Aún no sabía cuánto tiempo iba a pasar desde que regresara o no, pero entendía su cara dura, y su manera voluble de venir a decirme que tomara el tiempo que necesitara.No pudimos darnos un abrazo o un beso, porque Badra estuvo como una sombra, y solo nuestras miradas, inspiraron en el otro lo que nos consumía por dentro.Entramos al auto, y noté como Samir era quien estaba a cargo de nuestra salida.Después de estos días habían colocado un puente provisional entre las dos fronteras, y a estas alturas, los autos y todo tipo de transporte liviano

Más capítulos
Explora y lee buenas novelas gratis
Acceso gratuito a una gran cantidad de buenas novelas en la app GoodNovel. Descarga los libros que te gusten y léelos donde y cuando quieras.
Lee libros gratis en la app
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status