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Author: Susan
last update Petsa ng paglalathala: 2026-02-04 11:30:15

La palabra "exclusivo" vibró en el aire entre ambos, cargada de una doble intención que a Victoria le costó ignorar. Daniel la estaba retando, no solo a encontrar una empresa, sino a demostrarle que ella podía ser lo que él necesitaba sin recurrir a su "amigo".

—Si no puede encontrar lo que busco —continuó él, bajando el tono de voz mientras sus ojos grises la recorrían con lentitud—, tal vez es que no eres la estratega que Obsidian necesita. O tal vez… es que tu lealtad todavía está con el h
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    Habían pasado siete días de catorce. La mitad exacta de un viaje que había resultado ser considerablemente más complicado de lo que cualquiera había anticipado cuando había subido a ese barco, aunque las complicaciones no hubieran tenido nada que ver con el mar ni con ningún itinerario. La fiesta que Eduardo había organizado en honor al cumpleaños de Daniel ocupaba el salón principal con esa energía específica de los eventos que han sido planeados con suficiente anticipación como para que todo funcione exactamente como debe funcionar, y que aun así tienen ese elemento de espontaneidad que los hace sentir genuinos. La música llenaba el espacio con esa presencia que no obligaba a nadie a dejar de conversar pero que hacía que todas las conversaciones tuvieran un ritmo ligeramente diferente al habitual. Las copas de champán circulaban con esa frecuencia de las noches que no tienen ningún horario de cierre oficial. El humo fino de los puros flotaba sobre las mesas de juego donde vari

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    El sendero había terminado de manera casi inesperada, abriendo de pronto hacia una pequeña ensenada escondida entre formaciones de roca que el mar había tallado durante suficiente tiempo como para que el resultado tuviera esa suavidad específica de las cosas que fueron hechas sin ninguna prisa. No era exactamente una playa privada. Pero sí lo bastante apartada para que apenas hubiera un par de personas a la distancia, sentadas bajo una sombrilla con esa tranquilidad de quien ha encontrado exactamente lo que buscaba sin haberlo buscado del todo. Las olas llegaban con menos fuerza allí, amortiguadas por las rocas que cerraban la ensenada por los lados, con esa suavidad específica del agua que ha perdido algo de su urgencia antes de llegar. El ruido del puerto había desaparecido completamente. Solo quedaba el mar. Victoria respiró hondo, con esa respiración de quien está recibiendo algo que no sabía que necesitaba hasta exactamente ese momento. —Creo que este lugar no venía en el

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    Media hora después, el vestíbulo principal del Ocean Crown era un constante ir y venir de invitados con sombreros, bolsas de playa y esa energía específica de los grupos que están a punto de tener tiempo libre y que ya lo sienten antes de que oficialmente comience. Eduardo sostenía un micrófono portátil en el centro del espacio, con esa postura de quien ha hecho ese mismo gesto suficientes veces como para que le resulte completamente natural, mientras el personal terminaba de organizar el orden del descenso con una eficiencia que no dejaba ningún espacio muerto entre una cosa y la siguiente. —Buenos días a todos. Las conversaciones se fueron apagando con esa cadencia gradual de los grupos que responden a una voz amplificada. —Bienvenidos a Santa Aurelia. —Eduardo sonrió con esa amplitud que era completamente suya. —Espero que aprovechen cada hora del día. El barco permanecerá atracado hasta las seis de la tarde y el último llamado será a las cinco y media. Levantó un dedo.

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