Compartilhar

410

Autor: Susan
last update Data de publicação: 2026-08-27 12:12:26

El deportivo avanzaba por la carretera rodeada de bosque a ambos lados, el asfalto extendiéndose oscuro bajo las luces delanteras. A esa hora de la noche apenas circulaban otros vehículos por esa ruta; solo el sonido constante del motor rompía el silencio absoluto que envolvía el camino, junto al susurro ocasional del viento entre los árboles.

Gael observaba por la ventana, con la mirada perdida en la masa borrosa de troncos que pasaba a toda velocidad. Después, lentamente, frunció el ceño.

—
Continue a ler este livro gratuitamente
Escaneie o código para baixar o App
Capítulo bloqueado

Último capítulo

  • Una Heredera en Garantía    546

    El desayuno avanzaba con esa normalidad que no es exactamente normal sino la versión cuidadosamente construida de ella que existe cuando varias personas alrededor de una misma mesa han decidido, por razones distintas, que esta mañana no va a ser el momento de ninguna conversación que importe. Daniel tenía la mirada fija en su taza de café. No la había levantado desde que se había sentado. Ni cuando Eduardo había hecho algún comentario sobre el itinerario del día. Ni cuando Victoria había tomado asiento al otro lado de la mesa con esa calma suya que no revelaba nada desde fuera aunque por dentro estuviera procesando algo que todavía no tenía ninguna forma clara. Isabel, en cambio, había tomado la decisión de que la noche anterior simplemente no había ocurrido. Hablaba con Daniel con esa familiaridad deliberada de quien está demostrando algo sin decirlo en voz alta. Sonreía cuando él respondía con los monosílabos que era lo único que había estado ofreciendo desde que habían llegado

  • Una Heredera en Garantía    545

    La suite de Julián. La luz que entraba solo desde la ventana dando al océano de noche. El vestido metálico deslizándose. El aroma a mar mezclado con el perfume de Victoria y esa manera suya de existir en cualquier espacio que hacía que todo lo demás quedara completamente en segundo plano. La memoria llegó completa y con una nitidez que no pedía ningún permiso para instalarse, y Daniel se dejó llevar por ella con esa desesperación silenciosa de quien está intentando sobrevivir a un momento que no tiene ninguna salida limpia disponible. Soltó el aire. Se giró. Tomó a la mujer frente a él por la nuca y la besó con una intensidad que no correspondía a ninguna de las noches anteriores de ese matrimonio, alimentada únicamente por el recuerdo de lo que había existido en ese otro camarote, de esa otra piel, de esa otra persona que estaba a unos metros de distancia en ese mismo barco dormida o despierta o pensando en él o no pensando en él. Durante unos segundos la ilusión funcionó.

  • Una Heredera en Garantía    544

    Daniel sintió una presión incómoda en el pecho. El tipo que no correspondía a ninguna indigestión ni a ningún cansancio acumulado sino simplemente a ver esa mirada de Victoria desde el otro extremo del restaurante y no poder hacer absolutamente nada con lo que había en ella. Quiso levantarse. Cruzar el restaurante. Decirle algo que no tenía forma todavía pero que existía de todas formas en algún lugar entre lo que había ocurrido en el sendero junto al lago y lo que acababa de ocurrir en esa mesa con Isabel a su lado. Pero no podía hacerlo ahí. No con Isabel a su lado y las personas del crucero reconociéndolos desde otras mesas y toda la arquitectura de esa noche siendo exactamente lo que era. Y antes de que pudiera encontrar ninguna forma de resolverlo, una silueta llegó junto a la mesa donde estaban Victoria y Julián. —Lilian. Aquí estás. Victoria levantó la mirada. Mateo se acercó con esa naturalidad completamente despreocupada de quien ha llegado a un lugar dond

  • Una Heredera en Garantía    543

    El sendero los condujo de regreso hacia la orilla del lago, aunque todavía lo suficientemente lejos de la zona principal como para que el silencio fuera completamente suyo. Victoria se sentó sobre una de las raíces anchas que sobresalían del suelo con esa naturalidad de quien ha encontrado exactamente el lugar correcto sin haberlo buscado. Daniel se acomodó a su lado. Durante unos segundos ninguno dijo nada. Ella terminó apoyando la cabeza sobre su hombro con ese movimiento suave que no anunció ni pidió ningún permiso, y Daniel pasó un brazo alrededor de su cintura atrayéndola levemente hacia él con esa calma de quien hace algo que le resulta completamente natural aunque no lo haya hecho en mucho tiempo. Frente a ellos, el lago se extendía entre las montañas cubiertas de bosque con esa inmensidad tranquila de los paisajes que no necesitan ningún adorno adicional para ser exactamente lo que son. La luz de la tarde había empezado a adquirir esos tonos dorados que solo existen duran

  • Una Heredera en Garantía    542

    El sendero que bordeaba el lago tenía ese silencio específico de los lugares donde el agua está cerca pero no se ve todavía, ese sonido suave y constante que llega antes que la vista y que hace que el aire tenga una calidad diferente a la de cualquier otro espacio. Daniel lo encontró antes de que ella lo viera a él. O quizás al mismo tiempo. Victoria estaba de pie junto a la orilla, mirando el reflejo de las montañas en el agua con esa atención de quien está viendo algo que merece ser visto sin ninguna prisa por llegar a ninguna otra parte. —¿Dónde está tu esposo? Ella giró la cabeza hacia él con esa calma de quien no se sorprende por lo que encuentra aunque no lo esperaba. —En vista de que estás aquí solo... supongo que está con tu esposa. Daniel sonrió. —Sí. Así debe ser. Dio un par de pasos más sobre la hojarasca húmeda, acortando la distancia entre los dos hasta detenerse a un metro de ella, con las manos en los bolsillos y la brisa del lago moviéndole el cabello con esa

  • Una Heredera en Garantía    541

    Daniel caminaba sin ningún destino particularmente definido por las calles de piedra de esa ciudad que olía a madera húmeda y a lago y a algo que no tenía ningún nombre exacto pero que era completamente específico de ese lugar. Fue entonces cuando vio a Julián detenerse frente a uno de los locales antiguos que ocupaban la planta baja de los edificios de piedra a lo largo del sendero principal. El escaparate mostraba botellas de formas y colores distintos con esa abundancia tranquila de los establecimientos que no necesitan convencer a nadie de nada porque el producto habla por sí solo. Daniel observó a Julián entrar. Pensó en continuar caminando. Entró detrás de él. Lo encontró frente a una pequeña barra de degustación, sosteniendo un vaso diminuto entre los dedos con esa calma de quien está realizando una actividad completamente razonable en un horario completamente razonable. —¿Qué haces? Julián giró la cabeza hacia él. —Explorando las costumbres locales, señor. Daniel mir

Mais capítulos
Explore e leia bons romances gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de bons romances no app GoodNovel. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no app
ESCANEIE O CÓDIGO PARA LER NO APP
DMCA.com Protection Status