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last update publish date: 2025-09-13 21:01:18

Al día siguiente de terminar el EP, Mariano nos avisó que esa noche escucháramos Radio Vector, porque entre las diez y media y las once pasarían End. Ya teníamos nuestras cuentas de Spotify y iTunes listas, y un nuevo canal oficial en YouTube.

Como los creativos de Vector estaban todos demasiado ocupados, picada porque todo el mundo criticaba el video con letra que hiciera para Hesitation en Movie Maker, decidí que iba a cerrarle la boca a todo el mundo y preparé yo misma el video para

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  • Una Segunda Oportunidad Para Amar   250

    C insistió en subir a su habitación y Stu la acompañó, decidido a no perderla de vista en caso de que cambiara de idea. Nahuel apenas alzó la vista de su computadora para dedicarles una mirada breve. Ella tomó su bolso, besó la frente de su hijo y se dirigió al encuentro de Stu meneando la cabeza.—Va a amanecer allí —rezongó, yendo con él de regreso al elevador.Mariano se asomó a la puerta vecina, apenas vestido, poniéndose los lentes. Saludó con una sonrisa rápida a Stu.—Oye, Ceci, recuerda que mañana salimos a las nueve —dijo, en inglés para no dejarlo fuera.—Sí, papá —respondió ella divertida.—¿Quieres que te llame para despertarte?—Sólo si quieres que te asesine antes del desayuno.—No, gracias. Por cierto, recuerda que desayunaremos a las siete.—Sí, papá.C le hizo un gesto de despedida sonriendo.Tan pronto el elevador se puso en marcha, Stu tironeó de su mano para atraerla hacia él. C se apoyó contra

  • Una Segunda Oportunidad Para Amar   249

    Mis ojos permanecieron clavados en el jardín cuando sentí que te acercabas más a mí. No sabía por qué el miedo me había saltado a la garganta, pero de pronto me temblaban las rodillas.—¿Vamos? —susurraste, tu mano rodeando la mía con una caricia.Me obligué a enfrentarte. No sé qué cara tenía, pero te hizo fruncir el ceño.—¿Qué ocurre, nena? —preguntaste en un soplo—. ¿Acaso…? —Vacilaste, encontraste mis ojos—. ¿Acaso no quieres pasar la noche conmigo?Quiero pasar el resto de mi vida con vos, no una noche.Logré asentir, bajando la vista para escaparme de tus ojos escrutadores. Tus dedos presionaron los míos.—Mírame, nenaObedecí como siempre y me desconcertó tu expresión, entre perpleja y dolida.—¿Qué es lo que no me estás diciendo?Que te amo, tonto. Y en estos meses me había olvidado lo expuesta que estoy ante vos, lo indefensa que estoy, el poder arrollador que tenés sobre mí. Olvidé cómo lidiar con esta vulnera

  • Una Segunda Oportunidad Para Amar   248

    Si metiera todos mis sueños más descabellados en una coctelera, los mezclara hasta hacerlos uno solo y sirviera el resultado en uno de esos vasos con sombrillas de colores, el trago se llamaría Jueves A La Noche.Ahí estaba, a punto de participar de este festival con todos estos monstruos del rock, que nos habían recibido con toda cordialidad desde el primer momento, aun antes de que supieran de mi relación con vos y Ray. Había conocido al resto de Slot Coin en persona, ¡y el temible Brad Johnson me había tratado con algo que parecía simpatía! Había cantado a dúo con el mismísimo Jared Leto y había podido deshacerme en elogios con su hermano, el único baterista del mundo que me hacía prestar atención a lo que tocaba. Me había reencontrado con mi amigo más querido. ¿Qué más podía pedir?Vos, por supuesto.Y ahí estabas. Como siempre, haciendo que el momento terminara de ser perfecto con esa magia de la buena que se te escapa a cada paso. Aprovechando cada oportun

  • Una Segunda Oportunidad Para Amar   247

    Finnegan se les unió con el otro Leto antes de que él supiera qué hacer para no ir a interrumpir a C y a Brad.—¿Entonces? —preguntó Finnegan, deteniéndose junto a Stu—. ¿Haremos algo para el cierre o qué?—¿Te refieres a salir todos a cantar juntos o algo así? —inquirió Grohl.—Deberían elegir una canción con algún significado político —intervino la baterista de C—. Y podrían salir todos con camisetas del festival o algún tema ambientalista.—Ves por qué hacen falta más mujeres en el rock —dijo Grohl muy serio.La baterista asintió riendo y retrocedió un paso para llamar a C a toda voz, ganándose la simpatía incondicional de Stu. Ella llegó apresurada, preguntando qué ocurría, a ocupar el hueco que Stu se apresuró a hacerle entre él y Finnegan.Escuchó lo que decía su baterista y enfrentó a los hombres asintiendo.—The Pretender —dijo sin vacilar. Se volvió hacia Finnegan—. ¿Me prestas tu teléfono?—No les muestres nuestras fo

  • Una Segunda Oportunidad Para Amar   246

    Stu se cambió en tiempo récord. Vistió sus bermudas favoritas, su camiseta negra de Led Zeppelin y tenis de lona, sin calcetines. Antes de dejar su suite, se asomó al balcón y miró hacia el rincón donde C lo esperaba. Una sonrisa se adueñó de sus labios al divisar la figura clara junto al fuego, entrevista en medio de las siluetas oscuras que se movían a su alrededor.Una profunda calma lo acompañaba al esperar el elevador, desaparecida toda su urgencia. Ella estaba allí, a su lado. Y a pesar de la actitud defensiva que esgrimiera en su última conversación, en el momento de volver a estar frente a frente se había olvidado de todo entre sus brazos. Como antes, como siempre, como él soñara.Cruzó el jardín a paso tranquilo, no lo sorprendió escuchar el sonido claro de una guitarra elevándose en la noche de verano. Había demasiados músicos allí reunidos para que ninguno hubiera decidido que era hora de tocar junto al fuego como si estuvieran en una playa californiana.

  • Una Segunda Oportunidad Para Amar   245

    El pecho todavía me ardía, y me preguntaba qué te había pasado para que derribaras todas mis defensas y te sintiera así, cuando llegó Ray. Mi intención era dejar que saludara a sus amigos hasta que me llegara el turno, pero él me señaló desde el otro lado del fuego y se abrió paso hacia mí. Así que me apresuré a su encuentro. Nos dimos un abrazo largo y estrecho, riendo los dos.—El pendejo estará aquí en cualquier momento —me susurró al oído antes de soltarme—. Se retrasó para llamarte.—¿Qué? —pregunté, secándome las lágrimas de alegría.—Me pidió tu número, si puedes creerlo —respondió Ray divertido.Grohl se acercó a estrecharle la mano y palmearle la espalda.—Así que la dama aquí es tu amiga —bromeó—. Cuatro mujeres en la reunión. Dos están casadas entre sí, la otra se fue con tu guardaespaldas, ¿y tú te robas la única que queda, cabrón?—No por mucho tiempo, espero —rió Ray.En ese momento volví a sentirte, una explosión en mi

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