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Capítulo: La cara de los infieles

Author: J.D Anderson
last update Petsa ng paglalathala: 2026-03-10 16:16:35

Todos los invitados ya habían visto su traición. 

La verdad estaba expuesta.

Marisol avanzó dos pasos con una calma tan fría que a muchos les erizó la piel.

Y justo cuando Gael intentó tomarla del brazo, ella levantó la mano y lo abofeteó con fuerza.

Un golpe seco, contundente.

El eco resonó en la iglesia.

Gael retrocedió. Sus ojos, inyectados en rabia y asombro, buscaron los de ella.

—¡¿Te has vuelto loca?! —rugió él.

Marisol no parpadeó. Sostuvo su mirada, más firme que nunca.

Se quitó el anillo lentamente y, sin dudarlo, lo arrojó al suelo con fuerza.

El metal chocó con el mármol. 

—Aquí no habrá boda —dijo ella, con una voz firme que no tembló ni un segundo—. Aquí solo habrá la demostración pública de que eres un cobarde. Un infiel. Que todos se enteren de la poca moral que tiene Gael Hernández.

Hubo murmullos. Otros asentían. Algunos miraban a Gael como si ya no lo conocieran.

Ana reaccionó al fin.

—¡Marisol! ¿Qué significa esto? ¿Cómo te atreves a exponer a mi hija de esta manera?

Y sin pensar, levantó la mano para abofetearla.

Pero Marisol se movió rápido. Detuvo su muñeca en el aire, apretándola con tanta fuerza que Ana soltó un quejido.

—No vuelvas a tocarme —susurró Marisol, con un filo mortal en la voz.

 —¡Marisol! ¡Suéltala! —rugió el padre, Elías, junto al altar. Su rostro estaba pálido, y sus ojos no reflejaban compasión por la traición de su hija, solo furia por el daño a su reputación—. ¿Ya has armado suficiente escándalo? ¿Quieres avergonzar a toda la familia contigo?

Sin embargo, Marisol ignoró a su padre, se giró hacia Jenny, que no dejaba de llorar y mirar a Gael, aterrada. 

No le dio tiempo a reaccionar.

¡PAU!

El golpe fue seco y mucho más fuerte que el que le dio a Gael. Jenny perdió el equilibrio y cayó al suelo, sujetándose la mejilla que empezaba a hincharse.

—¿Te atreves a pegarme? —chilló Jenny con incredulidad.

—¿Pensaste que podías vestirte de santa mientras te revolcabas con el prometido de tu propia hermana? —escupió Marisol.

Elias corrió hacia Jenny y la ayudó a levantarse del suelo. 

Al ver su cara hinchada, se giró hacia Marissa y la fulminó con la mirada. 

—¡Estás loca! ¡Eres tan cruel como tu madre! Jenny es tu hermana, ¿y te atreves a humillarla así en público?

Marissa vio a su padre proteger a la madre y a la hija, y un escalofrío la recorrió.

No discutió, pero con frialdad se quitó el velo.

Lo dobló, lo tomó por la base… y lo colocó sobre la cabeza despeinada de Jenny.

El gesto fue humillante.

—Te queda mejor a ti —dijo con desprecio—. Al fin y al cabo, eres la que se acuesta con el novio.

Luego tomó a Jenny por los hombros y la empujó hacia Gael con un movimiento perfecto, devastador.

—Damas y caballeros —anunció con voz fuerte, clara, firme—, un aplauso para el par de infieles que ahora son libres de amarse sin esconderse como ratas.

Un murmullo eufórico se extendió. Algunos invitados se quedaron de pie, incapaces de reaccionar.

Otros empezaron a comentar sin filtro. Unos pocos hasta aplaudieron suavemente, asombrados por el valor de Marisol.

Ella dio un último vistazo al altar, a la iglesia, a los rostros incrédulos.

Y salió.

Caminó por el pasillo sin llorar, sin temblar, sin mirar atrás.

A sus espaldas, los gritos de Gael golpeaban las paredes, desesperados, mientras los insultos de Ana se mezclaban con el llanto descontrolado de Jenny.

Marisol empujó las pesadas puertas de la iglesia.

El sol de la tarde la golpeó de frente, cegándola por un instante.     

Cerró los ojos.

Por primera vez en meses… era libre.

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Mga Comments (2)
goodnovel comment avatar
Elizabetta River
Odio a los padres que no anteponen a sus hijos
goodnovel comment avatar
Elizabetta River
Me gusta Marisol así se hace ,y el padre en serio es un pollerudo
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