Inicio / Mafia / Una esposa para el MAFIOSO / Extra 1 —La suite de París

Compartir

Extra 1 —La suite de París

Autor: Francis Wil
last update Fecha de publicación: 2026-08-27 12:24:22
Extra 1 —La suite de París

París los recibió con lluvia.

No una tormenta dramática, ni un diluvio capaz de arruinar la ciudad, sino esa lluvia fina que parecía inventada para pegarse a los cristales, borrar los bordes de las luces y volverlo todo más íntimo de lo necesario.

Mauro miró por la ventanilla del coche sin demasiado interés en la Torre Eiffel, ni en los puentes iluminados, ni en las calles que Vera observaba con una sonrisa imposible de ocultar. Para él, París era importante por una so
Francis Wil

Sí, porque se merecían un par de EXTRAS

| 1
Continúa leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la App
Capítulo bloqueado
Comentarios (1)
goodnovel comment avatar
Pecas
Muchas gracias ♡
VER TODOS LOS COMENTARIOS

Último capítulo

  • Una esposa para el MAFIOSO   Extra 2 —El principio del resto

    Extra 2 —El principio del restoDos años después, la casa Greco-Salerno funcionaba como si siempre hubiera existido.No era cierto.Había costado acuerdos, amenazas, reuniones interminables y más de un hombre viejo aprendiendo, a la fuerza, que Vera no era una figura decorativa sentada junto a Mauro. Dirigían juntos. Ninguno detrás del otro. Ninguno por encima. La unión había sacudido demasiadas costumbres, pero había sostenido lo que ambos querían: orden, poder y límites que ya nadie se atrevía a cruzar.Tomás tenía ocho años y una vida peligrosamente normal.Eso era lo que más emocionaba a Vera.Lo veía correr por el jardín con la camisa fuera del pantalón, llegar de la escuela reclamando comida, llamar “mamá” desde cualquier habitación como si la palabra le hubiera pertenecido desde siempre.—¡Mamá, papá dijo que si termino la tarea puedo ir con Bernardo!Vera levantó la vista de los documentos.—¿A dónde?Tomás apareció en la puerta del despacho, más alto, más seguro, con las rodil

  • Una esposa para el MAFIOSO   Extra 1 —La suite de París

    Extra 1 —La suite de ParísParís los recibió con lluvia.No una tormenta dramática, ni un diluvio capaz de arruinar la ciudad, sino esa lluvia fina que parecía inventada para pegarse a los cristales, borrar los bordes de las luces y volverlo todo más íntimo de lo necesario.Mauro miró por la ventanilla del coche sin demasiado interés en la Torre Eiffel, ni en los puentes iluminados, ni en las calles que Vera observaba con una sonrisa imposible de ocultar. Para él, París era importante por una sola razón: Ella. Y porque Vera Greco, su esposa, había organizado aquella luna de miel.Cuando el coche se detuvo frente al hotel, Mauro descendió primero y le ofreció la mano. Vera la aceptó, bajando con elegancia, envuelta en un abrigo claro y con esa mirada que llevaba todo el vuelo prometiéndole problemas.Problemas hermosos, problemas con tacones, problemas con boca roja.—Estás demasiado callada —dijo Mauro, mientras entraban al vestíbulo.Vera no lo miró enseguida. Caminó a su lado, tranqu

  • Una esposa para el MAFIOSO   Capítulo 103 —El hijo elegido

    Capítulo 103 —El hijo elegidoTomás supo que algo pasaba porque Vera no sonrió cuando entró al cuarto.Tenía esa sonrisa suave que usaba con él cuando quería que no se asustara, pero los ojos la traicionaban. Mauro estaba a su lado, serio, con una carpeta en la mano y la mandíbula demasiado quieta.Eso, Tomás ya lo conocía.Cuando Mauro estaba enojado, se le endurecía la mirada.Cuando estaba preocupado, se le endurecía la boca.Esa tarde tenía la boca dura.Tomás dejó el lápiz sobre la mesa. Estaba dibujando una casa con tres ventanas, aunque en realidad la casa tenía más. Le gustaba dibujarla así porque tres ventanas eran fáciles: una para Vera, una para Mauro y una para él.—¿Hice algo malo? —preguntó.Mauro se movió antes de que Vera pudiera responder.—No.Fue una sola palabra, firme, casi brusca. Pero no asustó a Tomás, al contrario, le aflojó un poco el pecho.Vera se sentó en la silla frente a él.Mauro no se quedó de pie. Se acercó y se agachó junto a la mesa, a su altura, com

  • Una esposa para el MAFIOSO   Capítulo 102 —Con todas las de la ley

    Capítulo 102 —Con todas las de la leyLa ceremonia no se organizó en menos de seis horas. Vera la había organizado durante semanas. A escondidas, con nervios, con miedo.Con una ilusión tan grande que a veces tenía que encerrarse sola para respirar y repetirse que no estaba cometiendo una locura. Porque una cosa era amar a Mauro Greco con todo lo que tenía, y otra muy distinta era preparar una renovación de votos sin decirle nada al hombre más desconfiado del continente.Jorge había sido su cómplice.No porque quisiera meterse en asuntos románticos, como se encargó de aclarar unas veinte veces, sino porque Vera lo había mirado una tarde, con los ojos llenos de miedo y esperanza, y le había dicho:—Necesito ayuda. Y necesito que no le digas nada.Jorge la había observado en silencio.—Mauro me mata si se entera.—Por eso necesito que no se entere.—Vera…—Jorge, por favor.Él había suspirado como si acabaran de entregarle una guerra imposible.—Está bien. Pero conste que no hago esto po

  • Una esposa para el MAFIOSO   Capítulo 101 —La única valija

    Capítulo 101 —La única valijaEl año se cumplió un martes. Mauro lo supo antes de abrir los ojos.No porque llevara la cuenta en un calendario, ni porque alguien se lo hubiera recordado. Lo supo porque el cuerpo llevaba días avisándole. Una tensión baja, incómoda, silenciosa. Una especie de espera que le mordía debajo de las costillas cada vez que Vera cruzaba una habitación, cada vez que Tomás la llamaba desde el jardín, cada vez que ella usaba el apellido Greco en voz alta con una naturalidad que todavía le desarmaba algo por dentro. No había querido preguntarle, aunque tuvo que morderse la lengua un par de veces, pero respetó el tiempo de Vera.Un año. El plazo que él mismo le había dado, la puerta abierta, la libertad prometida.Mauro se vistió despacio esa mañana. Eligió una camisa negra, la abrochó mal dos veces y terminó soltando una maldición baja frente al espejo, pero igual salió así y se metió en la oficina, tratando de no pensar.Jorge, que acababa de entrar al despacho con

  • Una esposa para el MAFIOSO   Capítulo 100 — El peso del anillo

    Capítulo 100 — El peso del anilloEl anillo le quedaba pesado aunque no le quedara grande.Vera lo miró en su dedo como si aquella pieza pudiera quemarla. No era una joya. No era un regalo de padre a hija. Era un sello, una llave, una amenaza antigua convertida en herencia.La sala seguía en silencio.Los hombres de la facción Salerno permanecían de pie, algunos con la cabeza inclinada, otros demasiado rígidos para que el gesto pareciera sincero. Lorenzo estaba frente a ella, pálido por el esfuerzo de la ceremonia, pero sereno. Mauro, a su lado, no había dicho una palabra desde que el anillo pasó a la mano de Vera.Eso la sostuvo más que cualquier discurso.Mauro no decidió por ella. No la empujó. No ocupó el espacio que acababan de darle. Solo estuvo allí, cerca, como una fuerza disponible.Vera levantó la vista hacia Lorenzo.—No sé si puedo aceptar esto.La confesión salió limpia. Sin vergüenza.Lorenzo no pareció sorprendido.—Entonces no aceptes por obligación.Uno de los hombres

Más capítulos
Explora y lee buenas novelas gratis
Acceso gratuito a una gran cantidad de buenas novelas en la app GoodNovel. Descarga los libros que te gusten y léelos donde y cuando quieras.
Lee libros gratis en la app
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status