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Una madre para mi hijo
Una madre para mi hijo
Autor: Giss Vargas

PRIMER ENCUENTRO

Autor: Giss Vargas
last update Fecha de publicación: 2021-04-21 13:09:08

Lilibeth Domínguez

Voy camino hacia una cafetería muy linda que encontré ayer en Orvieto, Italia. Es un lugar muy tranquilo y me gusta. Tiene poco más de una semana que me mudé aquí, ya que en mi país no tengo nada que me retenga. Después de la muerte de mis padres, me sentía tan sola que necesitaba buscar una nueva aventura, pero nunca pensé que lo que viviría en los siguientes días sería más que una aventura.

Salgo de la cafetería con un delicioso helado cuando veo a un hombre que me corta la respiración. Está sentado, pero puedo deducir que mide más de un metro ochenta, es fornido, ojos azules que destacan sobre su piel bronceada sobre todo con ese cabello negro azabache y la mujer que lo acompaña es hermosa en toda la extensión de la palabra. Cabellera rojiza, de piel blanca, alta y de buen cuerpo, ya que desata las miradas de todos los hombres que pasan por ahí, nuestras miradas se encuentran unos segundos y siento como un vuelco al corazón, pero yo soy la primera en desviar la vista y después sigo mi camino.

Hace dos días de mi primer encuentro con aquel hombre y aún no puedo olvidar esos hermosos ojos al igual que esos labios que parecían invitar a besarlos, estoy en la misma cafetería de ese día grabando un pequeño video para subirlo después a mis redes sociales —porque no me gusta hacer lives—, cuando detrás de mí escucho muchos disparos y por lo fuerte de estos deduzco que es un arma de alto calibre.

Todas las personas comienzan a correr y gritar tratando de protegerse, al mismo tiempo que se escucha el chirrido de una camioneta, me agacho y cuando estoy a nada de salir corriendo como los demás, puedo darme cuenta de que todos los impactos de bala iban dirigidos contra esa camioneta lujosa que está a solo unos pasos de donde me encuentro, sin previo aviso se abre la puerta trasera y veo como una mujer bañada en sangre se cae sosteniendo algo en sus brazos.

Estoy a punto de dar media vuelta cuando ella repara en mí y me mira con unos bellos ojos verdes, suplicando mi ayuda, y, como la tonta que soy no dudo en acercarme a ella. Se levanta un poco y veo un bebé de aproximadamente cinco meses en sus brazos.

Ella ha estado tratando de protegerlo todo este tiempo, no sé si él está herido, debido a que llora con todas las fuerzas de sus pulmones, me lo entrega y me dice algo que no logro entender —debido a que no sé italiano—, después de esto se arranca una cadena de plata de su cuello la cual me entrega e intenta alejarme con sus manos cuando escuchamos el ruido de varios autos tratando de llegar al lugar donde nos encontramos, doy media vuelta y salgo corriendo de ahí no sin antes darle una mirada a esa mujer que ha dado su último respiro.

Corro entre las calles vacías, ya que todos se han alojado en locales o en sus casas para mantenerse a salvo, cuando estoy a una distancia prudente y creo que nadie me sigue, me doy a la tarea de revisar al bebé que llevo en brazos, este sigue llorando, pero afortunadamente está ileso, me quito mi chamarra y envuelvo con ella al pequeño.

Después de aproximadamente una hora de caminar sin rumbo, no sé a dónde dirigirme, si a mi pequeña habitación de hotel o entregar a este bebé a las autoridades. No quiero meterme en problemas y menos siendo una turista.

He decidido llevarlo a las autoridades cuando escucho a mis espaldas unos gritos de hombres y el ruido de al menos cinco camionetas, el miedo me invade y creo que son los que están detrás de este bebé por lo que no me queda de otra que correr nuevamente, solo he avanzado unos cuantos metros cuando una camioneta me cierra el paso.

Pienso que es nuestro fin, cuando se baja de la parte trasera un hombre, pero por los nervios no lo reconozco así como por las lágrimas que escapan de mis ojos, las cuales me nublan la vista, me veo rodeada de varios hombres con armas largas, por fin cuando este hombre se planta delante de mí, me doy cuenta de que es el mismo hombre de hace dos días y mi alma se me cae a los pies.

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Comentarios (1)
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Maria Madalena Pos
necessário estar em português. tenho dificuldades interpretativas no espanhol
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