LOGIN—¿Olivia? —llamó un hombre de mediana edad en cuanto Olivia entró al salón principal, el cual estaba completamente vacío a excepción de unos pocos miembros de la familia.
—¿Abuelo? —respondió Olivia—. ¿Qué está pasando? ¿Por qué está todo tan desierto? —preguntó desconcertada.
—¿Dónde estuviste, Oliv? ¿Cómo se te ocurre desaparecer justo antes de tu boda? —cuestionó Simon, visiblemente furioso.
—Yo... anoche estuve bebiendo con Penelope —respondió Olivia, acercándose a Penelope, quien estaba de pie junto a su madre—. Pel, pasamos la noche juntas, ¿verdad?
—Sí, abuelo. Anoche Oliv y yo estuvimos tomando para celebrar nuestra despedida de soltera. Pero cuando fui al baño, Oliv simplemente desapareció. Poco después se difundió el rumor de que Olivia se había ido con un desconocido —respondió Penelope, haciendo que los ojos de Olivia se abrieran de par en par por la sorpresa.
—¿A-qué te refieres con eso? —preguntó Olivia, completamente atónita.
—¿Acaso no has visto el video que se está compartiendo, Oliv? —intervino Simon.
En ese instante, Olivia sacó su teléfono y, en efecto, se encontró con una noticia que acababa de volverse viral. En el video se veía claramente a Olivia entrando sola a la habitación de un hotel y, unos minutos más tarde, a un hombre ingresando al mismo lugar. Ambos abandonaban la habitación por la mañana. Los reportes aseguraban que la mujer del video era la nieta de Simon Mateus, quien debía casarse ese mismo día, mientras que la identidad del hombre seguía siendo un misterio.
Olivia se quedó estupefacta al leer la noticia; era evidente que la presencia de los reporteros allí no había sido una casualidad.
—¿Esto...? ¿Aland sabe algo de esto? —preguntó Olivia con el corazón en un hilo.
—Por supuesto que lo sabe. La familia de Aland canceló la boda de manera unilateral y todo lo que habíamos planeado se fue al demonio —sentenció Simon.
—¡No puede ser! —exclamó Olivia, saliendo corriendo de inmediato mientras ignoraba los gritos de Simon que la llamaba de vuelta.
—¿Cómo pudo pasar esto? Aland seguro entendió todo mal y por eso canceló la boda —se lamentaba Olivia mientras subía a toda prisa a su auto y aceleraba para salir del lugar.
No le tomó mucho tiempo llegar al edificio donde trabajaba Aland. Entró corriendo a las oficinas, ignorando por completo los gritos de los guardias de seguridad, a quienes esquivó en su carrera. Subió al ascensor directo al piso donde se encontraba la oficina de su prometido.
«Oh, Dios mío, ¿por qué tiene que pasar esto? La boda de mis sueños destruida en un abrir y cerrar de ojos —pensaba desesperada—. ¿Qué fue lo que pasó realmente anoche? ¿Por qué no logro recordar nada?».
«Bueno... excepto el rostro de aquel gigoló», admitió para sus adentros.
¡Ding!
El sonido de las puertas del ascensor abriéndose la sacó de sus pensamientos. Salió a toda prisa y caminó decidida hacia el despacho de Aland.
—¡Aland! —llamó Olivia, abriendo la puerta de golpe. El hombre se encontraba en su oficina, inmerso en una conversación con su secretaria.
Al ver entrar a Olivia, Aland le hizo una seña a su secretaria para que los dejara solos. En la habitación solo quedaron ellos dos.
—Aland, es un malentendido —dijo Olivia, acercándose al hombre, quien la miraba con una expresión completamente fría.
—¿Un malentendido sobre qué? —preguntó Aland, cruzándose de brazos.
—Aland, no recuerdo qué pasó anoche, pero quiero dejarte algo muy claro: no pasó nada entre ese hombre y yo. Penelope me invitó a tomar algo y no recuerdo absolutamente nada más hasta que me desperté esta mañana —explicó Olivia con desespero.
—Penelope ya me lo explicó todo antes de que llegaras, Oliv —repuso Aland, haciendo que ella frunciera el ceño—. Aunque, antes de venir aquí a darme explicaciones, debiste haberte arreglado un poco. Esas marcas rojas en tu cuello me dan asco.
¡Pam! (El corazón de Olivia dio un vuelco).
De inmediato, Olivia se llevó la mano al cuello; no se había dado cuenta de aquello en absoluto. Sacó su teléfono para usar la pantalla como espejo y se quedó horrorizada al ver dos marcas rojas muy evidentes en su piel.
«¡Maldición! ¡Todo es culpa de ese maldito gigoló!», maldijo internamente.
—Estoy ocupado. ¡Lárgate de aquí o llamaré a seguridad para que te echen! —dijo Aland con crueldad, volviendo a centrar su atención en sus papeles.
—Todo esto es una trampa, por favor, créeme. Alguien me tendió una trampa, yo ni siquiera era consciente de estar en esa habitación. Por favor, Aland, confía en mí, hemos estado juntos por un año. Tú me conoces muy bien —le suplicó Olivia con lágrimas en los ojos.
¡Brak!
Aland dio un fuerte golpe sobre su escritorio, sobresaltando a Olivia. —¡Suficiente!
Aland se puso de pie y la clavó con una mirada feroz. —Estoy harto de ti. A partir de hoy, lo nuestro se terminó. ¡Y no habrá ninguna boda entre nosotros, jamás!
¡Pam!
El cuerpo de Olivia comenzó a temblar con fuerza al escuchar aquellas palabras. Aland era el hombre al que había amado durante todo un año; casi todas sus ilusiones de una vida feliz dependían del hombre que tenía enfrente.
—¿A-Aland? —los labios de Olivia temblaban y las lágrimas finalmente desbordaron sus ojos. Su corazón estaba completamente destrozado y sentía un nudo asfixiante en el pecho.
—Ahora sal de mi oficina. ¡Estoy ocupado! —dijo Aland, levantando el teléfono para ordenar a los guardias que sacaran a Olivia de las instalaciones.
—¿Es que ya no tengo ninguna oportunidad? —preguntó Olivia, intentando contener el llanto.
—¿Nos llamó, señor? —dos guardias de seguridad entraron al despacho.
—Saquen a esta mujer de aquí. —¡Y asegúrense de que no vuelva a poner un pie en este edificio! —ordenó Aland con frialdad antes de salir de la oficina a grandes zancadas.
—¿Aland? —lo llamó Olivia, pero él ni se inmutó y se marchó sin mirar atrás.
—Señorita, debe abandonar la oficina de inmediato —le indicó uno de los guardias.
—Puedo irme sola. ¡No me toquen! —exclamó Olivia cuando los hombres hicieron el amago de acercarse.
Olivia caminó a paso rápido fuera del lugar, con el alma completamente hecha pedazos.
—¡Maldita sea! —estalló Olivia una vez dentro de su auto, golpeando el volante con frustración y dolor. Las crueles palabras de Aland seguían resonando en su cabeza, lastimándola profundamente. Estoy segura de que alguien me tendió una trampa. Pero, ¿qué pasó realmente? —murmuró, hasta que la imagen del hombre con el que había pasado la noche cruzó su mente.
—Ese hombre. Estoy segura de que él sabe algo. Tengo que encontrarlo y exigirle respuestas —se dijo a sí misma. En ese momento, su teléfono comenzó a sonar; en la pantalla aparecía el nombre de Simon.
—¿Hola?
—¿Dónde estás, Oliv? —preguntó la voz de Simon desde el otro lado de la línea.
—Estoy conduciendo. ¿Qué pasa, abuelo?
—Regresa a casa de inmediato. Tengo algo que decirte —dijo Simon antes de colgar abruptamente.
—Uf... se suponía que hoy sería el día más feliz de mi vida, y terminó convirtiéndose en el más maldito —se quejó Olivia.
Olivia aceleró y dejó atrás el edificio de Aland.
Al llegar a la lujosa mansión de la familia Mateus, Olivia entró y fue recibida de inmediato por Simon.
—Siéntate, Oliv.
Olivia obedeció y se sentó en el sofá, quedando justo frente a su abuelo.
—¿Tienes idea de que nuestra familia está en boca de todos por culpa de tus malditas acciones? Por si fuera poco, tras la cancelación de la boda, no han dejado de llamar inversionistas para preguntar por el escándalo. ¡Has arrastrado el buen nombre de nuestra familia por el lodo! —bramó Simon, furioso.
—No logro entenderte. Querías casarte con Aland, y te concedí todo lo que pediste. ¿Y con qué me pagas? ¡Avergüenzas a esta familia yéndote a acostar con un maldito desconocido! Incluso la familia de Aland ha retirado sus inversiones de nuestra empresa —se quejó Simon.
—Me tendieron una trampa, abuelo. Todo esto fue una farsa, yo jamás habría traicionado a Aland —dijo Olivia, frustrada al intentar dar una explicación.
—¿Una trampa de quién? ¿Estás segura de que fue una trampa? Tu prima estuvo allí y me dijo que te fuiste por tu propia cuenta. ¡Ya basta de excusas, Olivia! —sentenció Simon. Olivia se sentía acorralada; ¿cómo podía explicar algo que ella misma no recordaba?
—Haremos lo siguiente: la boda sigue en pie. Anunciaré que la ceremonia se pospone para el próximo mes —declaró Simon.
—¿Q-Qué? —Olivia frunció el ceño, confundida.
—No me importa cómo lo hagas, pero tienes que encontrar un prometido en el transcurso de este mes. No me importa quién sea, no pondré objeciones con tal de que la boda se lleve a cabo. Pero con una condición: no volverás con Aland. ¡Bah! Esa familia se atrevió a humillarte a ti y a los nuestros como si ellos fueran perfectos —añadió Simon con desdén.
—Si no es con Aland, ¿con quién se supone que me case? Abuelo, hablas de buscar un esposo como si fuera elegir ropa en una tienda: si te gusta algo, simplemente lo compras —reprochó Olivia.
—No acepto discusiones. Esa es mi condición. Si no encuentras a nadie, yo mismo elegiré a tu futuro esposo. Estoy seguro de que al señor Holand no le importaría —respondió Simon.
—¡Abuelo! ¡Ese hombre ya está por tener nietos! —protestó Olivia, pero su abuelo se limitó a encogerse de hombros.
—Recuerda, tienes un mes, Oliv —dijo Simon, poniéndose de pie—. Ah, por cierto, dame tus tarjetas de crédito y las llaves de tu auto —añadió, extendiendo la mano hacia ella.
—¿Por qué? —preguntó Olivia, desconcertada.
—Como castigo por el desastre que provocaste. No saldrás de esta casa ni tendrás acceso a ningún beneficio durante la próxima semana.
—Abuelo... —gimoteó Olivia.
—No insistas, Oliv. Te he consentido demasiado todo este tiempo —Simon suspiró—. Esta vez vas a tener que obedecerme.
Dicho esto, Simon se retiró, dejando a Olivia sumida en una profunda frustración.
***
Piiiii...La línea en el monitor se volvió completamente plana. El cuerpo de Zayden se derrumbó en el suelo, rompiendo en un llanto desconsolado con el corazón hecho pedazos.—Me iré contigo, Oliv. Me iré contigo muy pronto —murmuró Zayden.Cinco Años Después...—¡Jovano Eldrian Sanders! ¡Kevano Elvander Sanders! —gritó Clif desde la orilla del río—. ¡Kaisan Athazaky!—¡Sí, tío!—¡Sí, papá! —respondió Kaisan.—Salgan rápido, ya casi anochece —gritó Clif.—Solo hemos conseguido unos pocos peces —se quejó Kevan mientras comenzaba a subir a la orilla.—Déjalo ya, vámonos o la tía Ivy se va a enojar —dijo Kaisan.—Dense prisa, chicos. No se tarden —dijo Clif.Los tres niños salieron a la superficie con la ropa completamente sucia de barro y sosteniendo un pez cada uno.—Cielos, Ivy va a regañarnos otra vez si nos ve así —se quejó Clif dándose un golpe en la frente—. Vamos a casa.Caminaron junto a Clif de regreso a la villa en Lausana, la cual había sido remodelada para ser mucho más ampl
—¡Zayd! —llamó Olivia con voz débil.—Aquí estoy —respondió Zayden.—S-si algo pasa... por favor, prioriza la seguridad de nuestros hijos —dijo Olivia débilmente.—No digas cosas raras. Vas a estar bien —dijo Zayden—. Todos van a estar bien.Zayden no dejó de repetir esas palabras hasta que llegaron al quirófano, donde su mano tuvo que soltar la de Olivia. En realidad, el propio Zayden estaba aterrorizado; tenía pánico de que le pasara algo a Olivia y a sus bebés.Una vez que Olivia entró al quirófano, Zayden se dejó caer junto a la puerta, sujetándose la cabeza y llorando en silencio. En realidad, el asunto de la maldición no solo seguía persiguiendo a Ariana, sino que también atormentaba a Zayden. Y ahora su miedo era aún mayor, sabiendo que en ese preciso instante su esposa se debatía entre la vida y la muerte allí dentro.—Soy consciente de que soy un hombre lleno de pecados e impuro. He matado a mucha gente... Pero, ¿puedo suplicarte, Dios? Por favor, no te lleves a mi esposa ni
Unos meses después...—Hermana, ¿estás bien? —preguntó Ivy al ver a Olivia hacer muecas de dolor, visiblemente incómoda.—Estoy bien, Ivy. Estos dos bebés están tan activos que no dejan de patear —se rio Olivia entre dientes.A Ivy le daba mucha pena ver a Olivia pasar por tantas dificultades y dolor. El sudor ya le caía a chorros por las sienes.—Toma un poco de agua, hermana. —Ivy le entregó un vaso de agua a Olivia, y ella bebió bastante de un solo trago.—¿Cómo va tu embarazo? —preguntó Olivia.—Bien, hermana. Ayer Clif y yo fuimos a la revisión y nos hicimos una ecografía, pero todavía no se ve el sexo porque apenas tengo tres meses —se rio Ivy.—Ten paciencia. Normalmente a los cinco o seis meses ya se puede ver —respondió Olivia—. Por cierto, Zayden aún no ha regresado.—¿Quieres que le pregunte a Clif? Para que el señor vuelva más rápido —ofreció Ivy.—No hace falta. Ya volverá pronto. Ivy, ¿puedes ayudarme a levantarme? Quiero dar un paseo por el jardín. Estar sentada todo el
Las palabras de Ariana se cortaron de golpe cuando Laurent le selló los labios con un beso. Sorprendida por el gesto, ella reaccionó tomándose instintivamente de la chaqueta del traje de él para mantener el equilibrio. Sin quedarse pasiva, Ariana le correspondió el beso con intensidad mientras cerraba los ojos.Sintiendo que le faltaba el aire, Laurent apartó ligeramente el rostro. Contempló los labios de Ariana, humedecidos y sutilmente hinchados a causa de su ímpetu, y con el pulgar acarició esa suave superficie rosada.—Tengo la impresión de que no podré detenerme —murmuró Laurent soltando una risita.—Contente. De todos modos, falta muy poco para que nos casemos —dijo Ariana.—Sí, tienes razón. Debo contenerme —respondió él, aunque no pudo evitar besarla una vez más en los labios, lo que le valió un suave golpe de Ariana. Ella sabía perfectamente lo astuto que era Laurent para aprovecharse de cualquier descuido.—¿Qué estás viendo? —preguntó Zayden acercándose a Olivia, quien esta
—¿Así que decidiste aceptarlo? —preguntó Zayden, haciendo que Ariana se girara a mirarlo.—¿Acaso no puedo? —en lugar de responder, Ariana devolvió la pregunta.—No. Solo me estoy asegurando de que no lo aceptes simplemente porque te sientes sola por haber estado demasiado tiempo sin nadie —bromeó Zayden, lo que le valió un almohadazo de parte de su hermana mayor.—Deja de decir tonterías —refunfuñó ella.Olivia, que también estaba allí, no pudo evitar soltar una risita al verlo, aunque hizo una pequeña mueca de dolor al cambiar de posición en el asiento.—¿Qué pasa? ¿Estás cansada? —preguntó Zayden.—Sí, me duele mucho la espalda.Zayden la ayudó acomodándole una almohada tras la espalda y asegurándose de que su esposa estuviera cómoda.—¿Has vuelto a ir a control, Oliv? Normalmente hay medicamentos para aliviar la fatiga. Pídele también una crema para aplicarte en la piel y reducir la pesadez y la hinchazón en los pies. Veo que los tienes bastante hinchados —comentó Ariana.—El médi
—Ory, ¿dónde estoy? —preguntó Laurent.—Está en el Hospital Heaven, señor —respondió Ory con evidente preocupación—. Menos mal que ha recobrado el conocimiento y su estado va mejorando. Tenga por seguro que muy pronto se recuperará por completo —explicó con notable alivio.—Ory, ¿cuánto tiempo estuve dormido? —inquirió Laurent, ignorando sus palabras.—Dos días desde que lo operaron —contestó Ory.—¿Qué? —Laurent quedó estupefacto ante esa revelación—. Ory, mientras estuve inconsciente, ¿Ariana vino a visitarme? —preguntó con desesperada curiosidad. Por su parte, Ory se mostró nervioso y confuso ante la interrogante.—¿Por qué pones esa cara? —insistió Laurent, leyendo el gesto de su asistente.—Desde que entró al hospital y fue intervenido, la señorita Ariana no ha venido ni una sola vez a verlo —informó Ory en ese momento.—Aria, ¿qué pasa? ¿Por qué haces esto? —murmuró Laurent para sí mismo.Ariana se sobresaltó al ver a alguien parado justo frente a su automóvil apenas traspasó el







