LOGINCinco años de amor por Declen terminaron convirtiéndose en una pesadilla cuando los padres de Xena murieron trágicamente, mientras que el hombre que amaba se puso del lado de otra mujer y culpó a su familia. Destrozada y traicionada, Xena descubre un testamento secreto de su padre en el que se establece que debe casarse con Xander Blackthorn, el cruel gobernante del mundo criminal y enemigo jurado de Declen. Sin dudarlo, Xena cancela su boda y se casa con el hombre al que todos temen. Sin embargo, Xena no sabe que Xander llevaba mucho tiempo prometiéndole a su padre que la protegería. Ahora, cuando Declen se da cuenta de que Xena realmente lo ha abandonado, comienza la guerra entre los dos hombres. Para vengar la muerte de sus padres, Xena deberá descubrir la verdad detrás de aquel trágico accidente, mientras que su matrimonio con Xander poco a poco se transforma en algo mucho más peligroso que una simple venganza.
View More—Deja de llorar, Xena.
La voz de Declen sonó fría en medio de la intensa lluvia y los sollozos de los asistentes al funeral.
—Tus padres ya están muertos. No tiene sentido seguir llorándolos.
Xena se quedó inmóvil.
Por un instante, solo pudo mirar al hombre frente a ella, como si sus oídos acabaran de interpretar mal las palabras de Declen.
¿Qué acababa de decir?
Lentamente, Xena levantó el rostro empapado en lágrimas. Su mirada pasó del rostro de Declen a las manos del hombre.
Una de sus manos rodeaba con firmeza la cintura de Cecilia, la mujer a quien Xena había conocido durante años como la amiga de la infancia de su prometido.
Cecilia se apoyaba con coquetería contra el pecho del hombre que, durante los últimos cinco años, Xena había considerado el lugar más seguro de su vida. Incluso en medio de la lluvia y del funeral de sus padres, Cecilia aún podía sonreír. Sonreía como alguien que acababa de ganar algo.
El pecho de Xena se sintió como si algo pesado acabara de golpearlo. Sus dedos, que hasta ese momento habían estado aferrados al borde de su propia ropa, se tensaron lentamente.
—Declen… —Los labios de Xena temblaron.
El hombre la miró sin el menor rastro de calidez—. ¿Qué?
Aquella única palabra salió con tanta suavidad que casi se perdió entre el sonido de la lluvia. Sin embargo, Xena seguía sin poder apartar la mirada de la mano de Declen alrededor de la cintura de Cecilia.
Un extraño dolor se extendió desde su pecho hasta las puntas de sus dedos. Se sentía humillada, frente a los ataúdes de sus padres, frente a todos los asistentes al funeral. El mismo día en que su vida acababa de quedar destrozada.
Pero lo que más le dolía no era aquella escena.
Era la realidad de que el hombre que debería haber estado a su lado había elegido abrazar a otra mujer.
—¿Por qué? —La voz de Xena tembló—. ¿Por qué haces esto con mi familia? —Tragó saliva, intentando contener las lágrimas que volvían a amenazar con desbordarse.
Xena estaba segura de que el accidente que se había cobrado la vida de sus padres no había sido una desgracia común. Sin embargo, todavía no tenía pruebas.
Pero al ver a Declen frente a ella junto a Cecilia, sus sospechas se hicieron aún más fuertes.
La mirada de Declen permaneció fría mientras se clavaba en el rostro hinchado de Xena por el llanto.
—Porque tus padres se lo merecían.
Xena se quedó petrificada. Todo su cuerpo se sintió frío, pero no por la lluvia. Miró a Declen sin siquiera parpadear.
¿Se lo merecían?
Durante unos segundos, su mente se negó a comprender aquella palabra.
¿Merecían qué?
¿La muerte?
Su padre, Fransisko, quien había construido Romanov Group desde cero, y su madre, Valerian, la mujer que siempre la había recibido con un cálido abrazo, jamás habían hecho daño a nadie.
Xena soltó una pequeña risa, no una risa de felicidad, sino una risa nacida de la desesperación. Las palabras de Declen le habían golpeado el pecho con un dolor mucho más profundo.
—¿Por qué…? —La voz de Xena apenas fue audible.
Declen permaneció en silencio. Cecilia, en cambio, se pegó aún más al cuerpo de Declen. Aquel pequeño gesto se sintió como una humillación para Xena.
Xena cerró los puños. Quería gritar, apartar a Cecilia e incluso abofetear a Declen. Pero aquel era el funeral de sus padres. Bajó la cabeza y se mordió el labio, conteniendo la ira que ardía en su pecho.
—Hace cinco años, los padres de Cecilia murieron en un accidente provocado por tu familia. —La voz de Declen sonó sin la menor compasión—. Durante cinco años, esperé el día en que esa deuda tuviera que ser pagada.
El mundo de Xena pareció detenerse. Levantó lentamente la cabeza y miró a Declen, luego a Cecilia y, finalmente, volvió a mirar a Declen.
Los recuerdos de los últimos cinco años comenzaron a desfilar por su mente. El primer momento en que se tomaron de la mano, su primera cita, la noche en que Declen se quedó a su lado cuando estaba enferma, hasta el collar que todavía llevaba alrededor del cuello.
Todos aquellos abrazos, promesas y palabras de amor ahora parecían mentiras.
¿Había sido todo una farsa?
—No… Declen. —Xena negó lentamente con la cabeza—. Mis padres nunca hicieron eso. Tú sabes que son inocentes.
—No me importa.
Aquella breve respuesta destruyó lo último que quedaba de esperanza en el corazón de Xena. Ya no dijo nada más. Aquel dolor había hecho añicos sus sentimientos.
Declen acercó aún más a Cecilia.
El movimiento hizo que el pecho de Xena volviera a dolerle.
Entonces Declen dijo con voz fría:
—Pero no te preocupes, Xena.
Hizo una breve pausa.
—Nuestra boda la próxima semana seguirá adelante.
Xena levantó la cabeza—. ¿Qué?
—Cumpliré mi promesa.
Los ojos de Xena se abrieron de par en par. En medio de todo aquel dolor, aquella frase sonó más como una amenaza.
—Declen…
Pero el hombre ya se había dado la vuelta. Cecilia esbozó una pequeña sonrisa antes de seguir sus pasos.
Xena permaneció inmóvil. No lo siguió.
Poco a poco, su mirada se desvió hacia los dos ataúdes frente a ella.
Los ataúdes de sus padres fueron bajando lentamente al interior de la tumba. Con la primera palada de tierra, todo el calor, la seguridad y el amor que Xena había conocido desaparecieron sin dejar rastro.
El cuerpo de Xena cayó sobre el montículo de tierra de las tumbas de sus padres después de que los asistentes se marcharan. Sus lágrimas ya se mezclaban con la intensa lluvia. Sus manos se aferraron con fuerza a la lápida de su padre.
—¡Papá, mamá! Perdónenme, Xena… Perdónenme porque mi amor por ese hombre me impidió ver lo que realmente estaba sucediendo.
Bajó la cabeza.
—Xena está segura de que ustedes no son culpables.
En medio de la intensa lluvia y de la desesperación que destrozaba el corazón de Xena, una figura alta vestida de negro se acercó por detrás.
El hombre permaneció en silencio, cubriendo a Xena durante unos instantes con un gran paraguas negro, y luego se marchó sin más.
A Xena no le importaba quién fuera, pero aquel pequeño gesto de atención le proporcionó un instante de calidez.
Una calma momentánea en medio de un mundo que se había hecho pedazos.
Pasaron varios minutos. Xena, hundida en su dolor y sola sobre las tumbas, levantó la cabeza. Se secó con brusquedad las lágrimas de su rostro, ya sucio, y contempló la fotografía en blanco y negro de sus padres.
Las palabras de Declen volvieron a resonar en su cabeza.
Xena cerró los puños.
Esta vez, no volvería a buscar la atención de Declen. Buscaría la verdad y limpiaría el nombre de sus padres.
—¡Papá, mamá! Xena ya no quiere este matrimonio. Xena promete vengarse de ellos y limpiar sus nombres.
Xena salió del cementerio, ignorando a los hombres de Declen que la esperaban. Detuvo un taxi y abandonó el lugar.
Tres días después, la residencia Romanov se sentía como una casa vacía.
Ya no había risas ni conversaciones en el comedor. Xena apenas salía de la habitación de sus padres. Declen tampoco se había puesto en contacto con ella.
Por las redes sociales de Cecilia, Xena solo sabía que estaban de vacaciones juntos.
Todo se sentía como un cuchillo que seguía hundiéndose en una herida que aún no había tenido tiempo de cicatrizar.
Finalmente, Xena apagó su teléfono.
Ya no quería ver nada más.
En la espaciosa sala de estar, Xena permanecía acurrucada sobre el sofá de terciopelo, mirando sin expresión por la ventana, donde la llovizna aún mojaba la tierra.
El señor Ilyas, el abogado veterano de la familia Romanov que acababa de llegar, estaba sentado frente a Xena con el rostro demacrado y cargado de preocupación. Llevaba una gruesa carpeta con los últimos documentos que había dejado el padre de Xena.
—Xena, sé que todavía estás de luto, hija, pero tienes que escuchar esto. —La voz del señor Ilyas tembló mientras abría una hoja de papel oficial con el sello dorado de la familia Romanov—. Este es el último testamento de tu padre.
Xena parpadeó. Sentía la cabeza muy mareada debido a la falta de sueño y al llanto que no había cesado.
—¿Qué testamento, tío? No me importa la empresa. Solo quiero que papá y mamá regresen.
—Escucha, Xena —lo interrumpió el señor Ilyas con tono serio—, tu padre estableció que los derechos completos de liderazgo sobre Romanov Group, así como la protección absoluta de todos los bienes de la familia, solo podrán ser entregados al hombre que realmente te ame con sinceridad.
Xena frunció el ceño.
—¿Un hombre?
El señor Ilyas asintió.
—Tu padre no confiaba en Declen. Ya te había comprometido con alguien antes de que ocurriera aquel accidente.
Xena guardó silencio. Una parte de ella quería creerlo. Pero otra parte sentía miedo.
Si su padre ya sabía algo…
¿Por qué nunca se lo había contado?
—Tío… —La voz de Xena tembló—, ¿quién es el hombre que eligió papá?
El señor Ilyas no respondió de inmediato. Su expresión se volvió seria, e incluso había un leve rastro de duda en sus ojos.
Xena notó el cambio.
—¿Tío?
El señor Ilyas cerró lentamente la carpeta.
—Ese hombre no es alguien a quien puedas tratar como a un hombre cualquiera. Su nombre es Xander Blackthorn.
Xena se quedó paralizada.
Había escuchado aquel nombre alguna vez en los susurros de la gente de la alta sociedad.
Xander Blackthorn, el hombre conocido por su poder y su crueldad. Incluso las personas que poseían riqueza e influencia preferían no tener nada que ver con él.
—¿Xander Blackthorn? —susurró Xena.
—¡Mentira! ¡Todo eso es una gran mentira!El grito de Xena rompió el silencio opresivo que se había apoderado del despacho de David. Su cuerpo quedó rígido mientras sus ojos permanecían fijos en la pantalla del televisor, donde aparecía el rostro de Darren sobre un podio. Su respiración se aceleró, y la mano que Xander sostenía entre las suyas tembló violentamente.En la pantalla, la voz de Darren volvió a resonar con fuerza, cortando el aire.—Los documentos para transferir las acciones de Romanov Group a Vance Corporation fueron firmados por el difunto Fransisko Romanov antes de su muerte. La apropiación ilegal llevada a cabo por Xena Romanov y Xander Blackthorn constituye un acto ilícito.Xena negó enérgicamente con la cabeza. Luego se volvió hacia Xander, con los ojos anegados en lágrimas y una expresión de profundo pánico.—¡Xander, por Dios, jamás vendí ningún secreto! ¡Nunca transferí las acciones de mi padre a Henry ni a Darren! ¡Esos documentos son falsos! —exclamó Xena, elev
—¡¿Crees que ya ganaste solo porque tienes ese pedazo de papel, Xander?!La voz de David resonó con fuerza en el despacho, que de pronto se había sumido en una atmósfera tensa. El anciano respiraba agitadamente, con los ojos enrojecidos mientras miraba a Xander con una furia que estaba a punto de estallar. Inmediatamente, presionó con manos temblorosas el botón del intercomunicador de su escritorio.—¡Que venga todo el equipo legal de Blackthorn Group a mi despacho ahora mismo! —le gritó David a su secretaria—. ¡Contacta también a la junta directiva! ¡Congela todas las cuentas operativas de Romanov Group y revoca de inmediato todos los permisos de acceso de Xander a este edificio!Cecilia, que permanecía de pie en un rincón de la habitación, esbozó una sonrisa burlona.—¡El tío David tiene razón! ¡No eres más que un mocoso insolente, Xander! ¡Sin el prestigioso apellido Blackthorn, tú y esa mujer que tienes al lado no son nadie!Declen apretó los puños con fuerza y miró a Cecilia con
—¡Siéntate aquí y no te muevas ni un poco, Xander!La voz de Xena sonó firme en cuanto entraron en el dormitorio principal del segundo piso. Su rostro, todavía húmedo por las lágrimas, reflejaba una determinación imposible de cuestionar.Xander miró a su esposa durante unos instantes antes de soltar un largo suspiro. Finalmente, obedeció sus órdenes y se sentó en el borde de la enorme cama. Su camisa blanca, sucia de polvo y manchada de sangre seca, se sentía cada vez más rígida sobre su cuerpo.Xena se dirigió rápidamente al baño, tomó el botiquín de primeros auxilios y regresó para sentarse justo al lado de Xander. Sus manos temblaron ligeramente al abrir el frasco de antiséptico y verter un poco del líquido sobre un algodón estéril.—Esto te va a arder un poco —susurró Xena con dulzura.Sus dedos se movieron lentamente mientras presionaba el algodón contra el rasguño de la mejilla izquierda de Xander. Él ni siquiera hizo una mueca de dolor. Sus ojos oscuros permanecieron fijos en e
—¡No necesitas recordarme cómo murió mi madre, porque jamás lo olvidaré! —rugió Xander con una voz atronadora. Su mandíbula se tensó mientras clavaba la mirada en la cámara de vigilancia instalada en una esquina de la habitación.Las venas del cuello de Xander se marcaron visiblemente. La furia que le ardía en el pecho estuvo a punto de hacerle perder el control por completo.La risa burlona de Henry Vance volvió a resonar por los altavoces internos.—David tiene mucha suerte de contar contigo. Lástima que sea tan estúpido.Xander apretó con fuerza su rifle y dio un paso hacia la pared de acero donde estaba instalada la cámara de vigilancia.—¡Ni se te ocurra usar el nombre de mi madre para provocarme, viejo!—¡Señor Xander, contrólese! —intervino Mark rápidamente, sujetándolo por el hombro con una expresión de profunda preocupación—. ¡No permita que Henry controle sus emociones! ¡Esta es una trampa para obligarlo a tomar una decisión precipitada! ¡Nuestro objetivo principal aquí es n


















Bienvenido a Goodnovel mundo de ficción. Si te gusta esta novela, o eres un idealista con la esperanza de explorar un mundo perfecto y convertirte en un autor de novelas originales en online para aumentar los ingresos, puedes unirte a nuestra familia para leer o crear varios tipos de libros, como la novela romántica, la novela épica, la novela de hombres lobo, la novela de fantasía, la novela de historia , etc. Si eres un lector, puedes selecionar las novelas de alta calidad aquí. Si eres un autor, puedes insipirarte para crear obras más brillantes, además, tus obras en nuestra plataforma llamarán más la atención y ganarán más los lectores.