LOGINManchester, Inglaterra.
Hace unos meses atrás…
—¡Eres un maldito imbécil, James O’Connor! No sé para que sigo contigo si ni siquiera quieres tocarme ¿Tanto asco te doy? ¿no soy lo suficientemente atractiva como mujer para que tengamos sexo? ¡Llevamos ocho meses saliendo y todavía no me tocas, James!— me grita la chica frente a mi, paseándose en el medio de la sala de mi departamento, semidesnuda, pareciendo una desquicida. Esa, con la que he estado saliendo el último tiempo para aplacar las inquietudes de mi padre. La verdad es que estoy abocado en terminar mis estudios de post grado y una novia no es lo que tenía en mente para mi, en estos momentos, pero ella era la chica que querían para ser mi futura esposa. Mi padre y el suyo tenían varios planes en común y uno de sus grandes proyectos era unir a sus queridos hijos.
Lo malo es que ella o mejor dicho ninguna mujer me atrae y no es que sea homosexual u otra cosa, es que de verdad no siento absolutamente nada por el sexo opuesto o por mi mismo sexo.
«En este momento desearía ser Christian.»
—Erin…—digo, dando patadas de ahogado, pero no me está resultando como otras veces. Necesitaba mantener la compostura, por lo menos por un tiempo más hasta volver a Dublín.
—¡Erin nada! decide, o me follas ahora como un loco desquiciado o me largo de aquí para no volver a verte nunca más.
¡Bingo!
Se abrieron los cielos y recibí una epifanía. Ella dejó las cosas en claro ¿no? Me estaba dando alternativas y yo gustoso las tomaría. Nunca pensé que hoy sería ese gran día, debí aguantar tanto y al final era tan fácil.
Me levanté tranquilamente de mi asiento y me acerqué a ella, como si de un felino se tratara. Esa mujer que con su mirada seductora juraba que la iba a follar en ese mismo instante como ella quería ¡Qué ilusa!
Lo que no se esperaba era que la tomara del brazo y agarrara sus cosas para luego lanzarla fuera de mi departamento sin ningún remordimiento.
—¡¿Qué… qué haces, James?!
—Lo que me exigiste ¡Ja! me la hiciste fácil, querida Erin— sin mediar otra palabra cerré la puerta de mi apartamento y me fui a servir un whisky para pasar el trago amargo.
—¡Imbécil, abre la maldita puerta! ¡No me puedes estar haciendo esto! ¡Nuestros padres, mi padre te va a matar! ¡Maldito desgraciado, me las vas a pagar!— improperios más, improperios menos, me daban lo mismo, ni por todo el oro del mundo me acostaba con esa loca desquiciada, ya sabía la calaña de mujer que era y cuanto pene había pasado por su cuerpo, de solo pensar en eso me daba asco.
Yo no deseaba tener sexo con ninguna mujer u hombre y definitivamente nadie me podría obligar. Mi vida no era igual que las de otros, no me interesaban las fiestas ni estar metido de cama en cama. En mi vida había un solo gran objetivo, ser el mejor arquitecto de Dublín y tomar el lugar de mi padre en la empresa. Las relaciones eran demasiado complicadas para meterlas en mi mundo ideal, por ende no las necesitaba.
—Primera parte de mi misión, hecha. ni yo mismo me lo puedo creer—digo riendo a carcajadas—Vamos por la segunda O’Connor— hice un salud al aire y luego bebí de mi vaso el líquido ambarino que dentro de mi garganta raspaba al hacerse paso con cada trago. Luego me encerré en mi estudio a trabajar, tenía mucho trabajo atrasado por estar escuchando a la loca de Erin que no podía seguir postergando.
Días despues...
Esperé pacientemente la llamada de mi padre para reprenderme y hacerme entrar en razón. Uno… dos… tres días y nada, esto era raro y ya me estaba dando mala espina. No podía concentrarme en mis estudios y tampoco había avanzado en mi maqueta para la tesis de grado, ¿Será que esa local realmente no haría nada? ¿qué estará maquinando? Es que tampoco había sabido nada de Erin en todos estos días y eso era más que extraño.
Al cuarto día me decidí por llamar a mi padre, era demasiado extraño que el señor James O´Connor no me hubiese llamado, sobre todo por que era él el que estaba interesado en esta relación. Marqué su número y al segundo ring se escuchó una voz, pero quien me contestó no fue mi padre, era mi hermano menor, por lo que mis alarmas se activaron.
—¡Hola hermanito lindo, qué gusto escuchar tu respiración entrecortada tras la línea! ¿Qué estás haciendo pilluelo?— me saluda el muy imbécil, riendo a carcajadas.
—¿Dónde está papá?
—En una junta con el padre de Erin y debo decir que está bastante molesto ¿Qué hiciste ahora, hermanito?
—Nada que te importe— gruño molesto, esto será peor de lo que imaginaba—, pásale el teléfono. Necesito hablar con él.
—Eres un fastidio, hermanito. A propósito, la loca de tu novia también está aquí— me dice en tono divertido y estoy que exploto.
—¡Mierda!—esto no me lo esperaba, así que por eso era el silencio.
—Sí, m****a hermanito ¿Qué le hiciste para que llore tanto como lo está haciendo ahora? ¿No me digas que eres un abusador, hermanito?
—¡¿Qué?!¡No! ¡Ya cállate, pendejo! ¿Sabes qué? No me des con mi padre, iré hoy mismo para allá.
—Uy, me quedaré en casa entonces, esto se pondrá buenísimo.
—Idiota.
—Nos vemos, hermanito.
Corté la llamada y comencé a preparar mis cosas, lancé unas cuantas prendas a la maleta, eso no importaba, solo quería terminar con todo esto. El viaje de Manchester a Dublín no era tan largo, pero debia cerrar este desastroso capitulo de mi vida y la única forma de hacerlo, era volviendo a casa.
Perdona nuestros pecados.Y por fin empezamos con esta historia. Espero y les guste y disfruten tanto como yo al hacerla.Sinopsis Él, un hombre entregado a su familia. Que se ha levantado varias veces y ha sabido aprender de los errores.Ella, una mujer fuerte y decidida que entregó su vida y su amor a una vocación.Ellos, dos niños que no tienen nada, Pero entregan todo.Separados no son nada, juntos lo son todo.Porque todo comenzó con una visita inesperada .Un trabajo en común.FamiliaDolorRedención.¿Qué hará la hermana Ángeles al sentir que está cometiendo el pecado original?Cómo les había dicho, por fin sale a la luz la historia de la hermana Ángeles y nuestro Higlander maduro.Las espero en este mismo libro y solo les daré un bocadito.Actualizaciones, ya veremos. Todo depende de mi locura.Prefacio.Estaba sentada junto a mi amiga frente al mejor de los abogados de la ciudad, su hijo, que, de manera muy profesional sacaba sus apuntes y nos miraba de reojo.—Ya, Thomas. N
El despertar de la Bella durmiente.Prólogo.Oxford, en los dormitorios de la escuela de medicina, hace siete años atrás...—¿Piensas vestirte así para tu cumpleaños Daria? —le pregunta Cat, su mejor amiga con la que está hablando por videollamada.—No haré nada del otro mundo, Cat. Solo leeré un rato mi novela y luego me iré a dormir.—Pero mujer, estás cumpliendo veintidós, eso pasa una sola vez en la vida.—Nunca te he entendido, la gran Daria Lewis, la mejor de la clase y el objeto de deseo sexual de media facultad ¿no quiere celebrar su cumpleaños?—No es que no quiera, amiga. Es solo que esperaré al fin de semana que Vannah esté libre de su guardia en el hospital y viajaremos juntas para celebrar con mi papá.—Pero vamos, aguafiestas. Disfruta de la vida que es corta—dice en tono dramático su amiga y Daria suelta una carcajada al verla como coloca sus manos en las caderas.—Está bien, está bien, pero volveré temprano, no pienso descuidar mi descanso diario y mi tratamiento de be
—Muy buenos días, Norteamérica, y todo aquél que nos quiera escuchar a través de nuestras redes sociales, comenzamos con otra semana y nuevos temas sobre salud mental y otras hierbas— dice mi amiga al micrófono, si bien es cierto que el programa de televisión es un éxito y estábamos ad portas de obtener nuestro primer Globo de oro, no dejábamos de hacer, por lo menos una vez a la semana nuestro podcast, era como nuestro bebé y gracias a ambos programas éramos la nueva sensación en el ámbito de la salud— Les saludamos desde nuestro querido Hospital General, que hoy cumple cien años desde su fundación. Soy Val Scott.—Y Savannah Lewis, es un placer estar nuevamente frente al micrófono para poder acompañarlos y ser una herramienta para que ustedes puedan sentirse más apoyados y acompañados.—Esta semana, como estamos de celebraciones queremos hacer la siguiente solicitud a nuestra audiencia.—Así es Val, hoy queremos que ustedes nos cuenten ¿Cuál ha sido su mayor celebración? Puede ser u
Siempre que veía a mis amigas y me contaban sus historias de amor con sus parejas yo pensaba en que eso para mí sería absolutamente un imposible.Vivir a través del sexo sin compromiso, con solo un contrato de dominador/sumiso era mi forma de expresar y saciar mis necesidades, unas que en mi campo yo delimitaba como fisiológicas , pues eliminaba el factor emocional y cuán equivocada estaba de todo eso, pues mucho, más cuando todo aquello que pensaba se fue al tacho de la basura con la aparición de él frente a mí. Ese niño bonito con carita de Ángel que me hizo replantear todo cuánto había menospreciado en mi vida. Nuestros encuentros y desencuentros, la forma en que no nos soportábamos como Vannah y James que quedaban absolutamente olvidados cuándo éramos Queen y Ángel en esa habitación dorada, eran tantas las cosas que me hacían sentir distinta y un tanto preocupada.No negaré que enamorarme de él ha sido un desafío a diario, pero es tan maravilloso todo lo que él me da que no pude r
—¡Yo me opongo!—¡¿Qué?!Nos volteamos con Savannah para ver al imbécil que se está ganando el gran detalle de que lo mate, lo corte en pedacitos y lo lance al río Hudson, es que ¿cómo mierda se le ocurría entrar así?—¡Lo mato!— ¡James!— Me doy la vuelta y aunque mi Moritas intenta sostenerme me suelto de su agarre y camino hecho una furia en contra de ese idiota que tengo por hermano que está parado en medio del salón con los brazos abiertos y una sonrisa ladina que estoy a punto de desencajar.—Hermani—No lo dejo terminar, cuando mi puño choca contra su mandíbula y lo lanzo al suelo sin importarme nada, estaba tan molesto con él porque se había ido y me dijo que no le importaba que me casara que era una pérdida de su preciado tiempo el venir aquí que tenerlo ahora era distinto a lo que imaginé pues ya me había hecho a la idea de que no estuviera aunque me doliera en el alma.—¡James O’Connor, Basta! —mi Moritas se acerca a paso raudo y trata de detenerme, pero estoy tan enojado co
—Deja de pasearte como un león enjaulado, James y disfruta de este día — me dice entre risitas Russell, mientras arregla mi corbata.—Se ven tan bellos así, me estoy poniendo celoso.—Aaron…Exclamamos los dos y yo lo miro furioso, mientras Ethan, Jex y Thomas se ríen del desubicado de mi amigo.Y, por fin, ha llegado el día más esperado. Hoy, es el día de nuestra boda.Estamos en la habitación que el hotel preparó para “el novio” y sus padrinos, porque sí, a falta del idiota de mi hermano que aún no ha dado luces me he llenado de padrinos junto a estos locos deschavetados.Lo peor es que ya llevo veinticuatro horas sin ver a mi Moritas ni a mis bebés, pues las mujeres de la familia se la llevaron para que cumpliéramos la tradición como dijo mi padre…“A la usanza antigua, como lo hicimos con tu madre” me dijo el día que me entregó el traje y el anillo que él le dio a ella en su matrimonio.Así que aquí me tienen con las bolas al aire, como todos los varones en esta habitación, vestid







