Share

5

last update publish date: 2023-02-23 09:07:51

—¡Por encima de mi cadáver! —chilló una mujer de pelo violeta y ojos avellana.

—Vamos Isabel, tranquilízate, no he terminado de explicártelo —dijo Andrew con voz tranquilizadora.

Estaban en la casa de dos de los mejores amigos de Andrew: Patrick e Isabel.

Después de que Chris y Andrew planearan todo, decidieron hacerles una visita a sus amigos para proponérselo. Sabía que iba a ser difícil, pero ellos aseguraban que todo iba a estar muy controlado, las 24 horas del día.

Patrick estaba sentado en un sillón cerca de Isabel que se encontraba de pie, imponiendo su carácter. Entonces miró hacia un bebé que se encontraba entre los brazos de Chris y que estaba jugando con un cochecito de juguete que ni siquiera le cabía en la manita.

Se reía y se podía observar que todavía no tenía ningún diente. Tenía el pelo de un pelirrojo anaranjado al igual que el padre y ojos avellana al igual que su madre.

Patrick se le quedó mirando mientras decía:

—No creo que sea buena idea —concluyó con un suspiro.

Andrew puso los ojos en blanco e Isabel suspiró de alivio. Chris estaba demasiado ocupado para escuchar mientras jugaba con Steve.

—Vamos, es solamente durante unos meses —suplicó Andrew—. Además, seguro que Madison lo cuidará y le querrá como si fuera suyo —dijo sonriendo.

—¿Y Carter? —preguntó entre dudosa y enfadada Isabel—. Estoy segura de que no le gustan nada los bebés —dijo cruzándose de brazos.

—Sé que Carter es frío y arrogante, pero darle una oportunidad —dijo esta vez serio—. Es mi hermano y estoy seguro de que logrará cuidar de Steve —dijo decidido.

Isabel y Patrick se miraron en silencio, sólo se escuchaban las risitas de Steve y Chris.

—¿Y por qué no adoptan a un bebé? —preguntó Patrick, intentando resistirse.

Le costaba mucho imaginar tener que separarse de su hijo durante meses.

—Patrick, tú sabes que los trámites de adopción no se hacen de un día para otro… —dijo con voz cansina Andrew—. Por favor, irán a visitarlos a menudo como si les hubiera encantado y quieran volverlo a ver… ¡Es así de fácil! Carter no tiene ni idea de que tienen un hijo, así que eres el único con el que puedo contar… Por-fa-vor —suplicaba Andrew como un niño pequeño, mientras ponía pucheros para convencerlos—. Es para salvar a su mejor y viejo amigo Andrew… ¡¿O acaso queréis que me muera de histeria?!

—¡Vale, vale! ¡Ya está bien! ¡Andrew! ¡Tú mismo sabes lo que es ser padre, ¿no?! Pues como le pase algo al niño, te juro que te dejaré sin el placer de tener otro hijo, ¡¿entiendes?! ¡Jum! —decidió Isabel.

Patrick dejó escapar un sonidito de alivio por haber acabado con aquella disputa, pero aún estaba preocupado por lo que pudiera pasar.

Andrew se lanzó a abrazar a sus dos amigos, mientras ellos se lo devolvían a regañadientes, pero contentos por haber podido ayudar a su amigo. Después de todo, podían confiar en él además de que podrían ir a verle todo los días que quisieran, entonces lo tendrían controlado todo.

Solo faltaba saber si el plan surtiría efecto o al final si podría ser que Andrew se muriera de histeria…

**

—Lo pondremos en adopción —dijo Carter de repente.

Chris y Madison pegaron un respingo de la sorpresa. El niño jugaba con los mechones azules de Madison que le caían por los hombros; estaba riendo, como siempre.

Chris había llegado hacía veinte minutos, y Carter y Madison le contaron todo lo que había ocurrido. Se alegraba de ver a Steve bien.

Parecía que a Madison le había caído bien, pero como antes de entrar estaba muy seguro de que Carter no lo pondría en adopción, aquella inversa le sorprendió mucho.

Miró a Madison y la vio tan sorprendida como él, aunque después bajó la mirada, con ojos tristes pero serios. Chris tragó grueso; tenía que hacer algo si Madison también estaba de acuerdo con Carter.

—Quizá Carter tenga razón… —susurró dubitativa Madison, mientras miraba al pequeño Steve. Carter y ella habían encontrado aquel nombre en la mantita amarilla y supusieron que se llamaba así—. No me gustan los orfanatos, pero ahora mismo no sé si podré cuidar de un bebé… y no creo que a Carter le entusiasme la idea —dijo mirándolo de reojo.

Este se cruzó de brazos con el ceño fruncido.

—Yo que ustedes no lo llevaría a un orfanato… Ya saben lo mal que lo pueden pasar allí los pobrecitos —dijo Chris con voz inquisitiva, mientras se levantaba del sofá con indiferencia.

—¿Y entonces qué hacemos? A mí también me da pena, pero no quiero tener que cuidar de un bebé… Por lo menos no todavía —dijo sincero Carter.

Madison seguía mirando a Steve y aunque era cierto de que no estaban seguros, se notaba a kilómetros que se quería quedar con él.

No sabían cuanto tiempo se había quedado así, en silencio. Hasta que Madison se levantó con el niño en brazos y dijo:

—No me gusta para nada la idea, pero supongo que es lo único que se nos ocurre y seguramente que Chris y Amelia no se lo querrán quedar, ¿no es así? —preguntó inquisitiva Madison.

Carter miró a Chris, esperando una respuesta. Éste se quedó mudo, sin poder decir una palabra.

Carter suspiró y miró su reloj.

—Son las 9:30 de la mañana… Hay varios orfanatos en la ciudad, por lo cual, iremos al más cercano y después, se acabó el asunto —dijo firme.

Bien, no tenía ningún conocimiento de cómo se trataba a un bebé y tampoco tenía la intención de tener ninguno, pero sabía que le iba a dar mucha pena tener que dar en adopción a un niño que ni siquiera ha tenido el amor de unos padres.

—¡Pero Carter! ¿No te da pena el pobre? ¿Sus padres le han abandonado y ustedes lo vuelven a abandonar? ¡Vamos, por Dios! ¡Tengan un poco de juicio! –decía Chris, desesperado para intentar frenarles.

—¡Pues si tantas ganas tienes de que se quede, quédatelo tú! —gritó Carter, empezando a perder los nervios de nuevo.

Los dos se miraron a los ojos seriamente, hasta que escucharon los leves sollozos de Steve y a Madison susurrándole para que se calmara. Los dos comprendieron que estaban asustando al pequeño y se tranquilizaron.

—Chris, no queda otra… ¿Vienes con nosotros? —preguntó comprensible.

Entendía las palabras de su amigo, pero él sabía que, aunque Madison dijera que no sabía si podía cuidar de él, si podía y lo estaba demostrando en aquellos momentos, pero el problema era él.

No tenía el carácter ni la personalidad adecuados para poder cuidarlo. Y eso, aunque intentara no pensar en ello, le enfurecía aún más que pensar en los malditos padres que habían abandonado a Steve.

—De acuerdo —suspiró Chris cansado—. Los espero en la entrada —acto seguido salió por la puerta y se metió rápidamente en el ascensor.

Le dio como un paranoico al botón que señalaba la planta baja y mientras, iba marcando el número de Andrew. Éste no descolgó hasta que Chris salió del edificio:

—¿Sí? —preguntó la voz amable de Andrew.

—Houston, tenemos un problema —contestó la voz preocupada de Chris.

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • Unidos por un bebé   Epílogo 2/2

    Cerca de allí, sentados en unos sillones, sus maridos también discutían sobre el mismo tema.—Pues entre los niños y yo hemos decidido que se llame Reinaldo. Susan no ha puesto ninguna queja, así que con ese nombre se quedará —comentó Pablo, mientras daba un sorbo al café.—A Sienna y Mildred les gusta el nombre de Adriano. Me gusta cómo suena y no se me ocurre otro, así que supongo que se llamará así; si Mildred no le da el cambiazo en el último momento —dijo Jhonny, recordando con pesadumbre que su mujer había escogido concienzudamente el nombre de su hija, para después cambiarlo rápidamente.—Mi hijo se llamará Richard. Madeleine y yo le hemos dado muchas vueltas y de la larga lista de nombres que hizo Madison, yo creo que es el más bonito —contestó Carter, imaginándose a un hermoso niño de pelo negro y enormes ojos verdes.—Cartersito, no me digas que te has dejado llevar por tu intuición; sé lo que estás pensando —dijo Chris en tono burlón, mirándole de reojo.—Cállate, idiota. F

  • Unidos por un bebé   Epílogo 1/2

    Siete años más tarde…En el salón de la gran mansión de los patriarcas Rogers (Brandon y Sophie) se encontraban sentados en un sofá a dos chicos jugando concentradamente a un videojuego. El mayor de los dos, que parecía tener unos 15 años, de pelo rubio platino, largo y lacio, con ojos completamente negros y penetrantes, que no dejaba de mirar la pequeña consola que tenía entre las manos. Profería pequeñas exclamaciones cada vez que parecía que estaba ganando.El otro parecía tener unos 11 años y presumía de una cabellera completamente roja de pelo ondulado, acompañado de unos vivaces ojos avellana claro que se desplazaban por la pantalla de otra consola que iba moviendo de un lado a otro en sus manos. Sacaba la lengua por las comisuras de sus labios en señal de esfuerzo.Los dos estaban en empate y no sabían quién sería el ganador hasta que:—¡Steve! —gritó alegremente una dulce vocecilla, proveniente de una niña que acababa de entrar corriendo en la sala.—¡Madeleine! —gritó con

  • Unidos por un bebé   74 (final)

    Un año después…—Claro que se lo voy a decir, Amelia. Sólo estoy esperando el momento adecuado —decía Madison a través de su celular.Daba vueltas por la gran habitación en albornoz. Desde que estaban de vacaciones en Hawaii, sólo se había puesto bikinis, bañadores y algún que otro vestido que le permitiese ir fresquita por la calle. En la casa de vacaciones que tenía la familia Rogers en aquellas islas estadounidenses, le parecía muy cómodo estar en albornoz y en pijama.—Sí, está bien. Creo que se lo voy a decir ahora —dijo sonriendo inconscientemente, mientras miraba por las cristaleras que daban a la piscina donde Carter se estaba dando un baño nocturno… desnudo—. Bueno, quizás dentro de un rato —cambió de parecer, mordiéndose el labio inferior mientras pensaba en cosas lujuriosas y poco inocentes.En ese momento, Carter dejó de nadar y se sujetó al borde de la piscina que daba al pequeño trozo de playa privada que tenía la casa. La luna brillaba en lo alto del oscuro cielo lleno

  • Unidos por un bebé   73

    Carter la dejó llorar. La observó detalladamente, mientras llevaba una ropa distinta y mostraba síntomas de severo cansancio.—¿Cuánto… cuánto tiempo llevo aquí? —preguntó una vez se había calmado. Tenía miedo de la respuesta.—Tres días —respondió Madison secándose las lágrimas.Carter se relajó ante la respuesta. Sabía que la causa de que ella estuviera así era él, y no se hubiera perdonado por hacerle pasar por esto más tiempo.Tras aquella pregunta, ninguno de los dos volvió a hablar. Tenían muchas cosas para preguntarse y muchas cosas que decir, pero en ese momento no podían abrir la boca hasta que alguno de los dos supiera bien qué decir. Y la primera fue Madison:—Megan… Megan se encuentra bien, nos salvaste a las dos —comenzó a decir Madison, con la cabeza gacha y sus puños apretados fuertemente contra sus piernas—. Si yo no hubiera huido, todo esto no habría pasado; yo habría escuchado lo que tenía que decir Megan y tú no habrías tenido que estar aquí ahora. Huí cuando lo q

  • Unidos por un bebé   72

    Madison se levantó del suelo a duras penas, ya que se había golpeado la cabeza y todo le daba vueltas. Abrió los ojos y vio que Megan estaba a su lado, reincorporándose también. Mientras, se dio cuenta del ruido que se había producido a su alrededor: gente gritando y chillando, mirándolas con preocupación y llamando por teléfono apresuradamente.Pronto cayó en la cuenta de que había ocurrido un accidente de auto y ellas habían sido salvadas. ¿Por quién? Su mente se aclaró de repente. Carter…Dejó de importarle lo más mínimo su dolor de cabeza y corrió desesperadamente hacia el tumulto de gente que rodeaba al accidentado. No escuchó la voz de Megan llamándola ni vio si la seguía o no; de todas maneras, ella también calló cuando vio el cuerpo.Carter se encontraba a varios metros del auto que lo había atropellado. Un grupo de policías que pasaba por allí ya se había hecho cargo de la situación y no dejaban que nadie se acercara para no empeorar la situación. El conductor del auto se

  • Unidos por un bebé   71

    Derek se dio la vuelta y le abrazó con todas sus fuerzas, esta vez dejando que Megan se desahogara y se tranquilizase.Unos minutos después, la chica se fue calmando. Derek no la soltó aun así. Vio que le temblaban las piernas por haber corrido mucho.—¿Quieres sentarte? —preguntó con voz tranquila, contra el pelo castaño de Megan.Ésta asintió, su cara escondida en el pecho del rubio. La tomó delicadamente por los hombros y la guió hacia el banco. La sentó y él se quedó de pie en frente de ella. Megan había dejado de llorar, pero todavía no le miraba a la cara. Estaba encogida sobre sí misma; ya no parecía la mujer imponente que era. Parecía una niña pequeña perdida y asustada. Esperó a que ella comenzara a hablar cuando estuviera preparada.—Tenías razón; Carter no dejaría de amar a Madison aunque consiguiera separarlos y he sido una idiota en pensar lo contrario. Ahora me siento como la peores de las basuras, por haber hecho infeliz a dos personas por mi jodido egoísmo y miedo.

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status