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Capítulo 14.

Autor: Kester
last update Fecha de publicación: 2026-09-27 18:55:10

Vicktor realmente no reconocía el rostro de Amora, que ahora era completamente diferente, mucho más elegante y deslumbrante. Las cirugías, el paso del tiempo y las viejas heridas la habían convertido en una persona completamente nueva. Sin embargo, Amora jamás podría olvidar el rostro de aquel hombre, el hombre que una vez había destruido su vida sin piedad.

—Señorita, señorita, ¿se encuentra bien?

La voz de Vicktor se escuchó claramente, mientras agitaba una mano frente al rostro de Amora, que
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Último capítulo

  • Vamos a Divorciarnos, Señor CEO!   Capítulo 26.

    Vicktor acababa de llegar a casa hacía unos cinco minutos. Sus pasos eran pesados, pero su mente estaba aún más agobiada. Sin mirar a nadie, se dirigió directamente al estudio y cerró la puerta de un portazo tan fuerte que el estruendo hizo vibrar las paredes.Su mano tomó el marco de una fotografía que estaba sobre el escritorio y lo arrojó al suelo, haciéndolo añicos.—¡Maldita sea! —gritó—. ¡Ese hombre se atrevió a herir mis sentimientos!La respiración de Vicktor se aceleró. El rostro de Elisha riendo junto a Roy daba vueltas una y otra vez en su mente, clavándose en su pecho como espinas. Sabía que no debería importarle. Pero ¿desde cuándo Elisha era capaz de poner su corazón de aquella manera? Era un hombre casado, y Lucy —la mujer que ahora era su esposa— jamás aceptaría saber que sus sentimientos por Elisha habían llegado tan lejos.Sus manos se aferraron al escritorio, temblando mientras contenía la ira que amenazaba con estallar. De repente, unos golpes resonaron desde el ex

  • Vamos a Divorciarnos, Señor CEO!   Capítulo 25.

    Dentro del coche de Roy, que avanzaba lentamente bajo la luz de las farolas, Amora permaneció en silencio durante bastante tiempo. Su mirada estaba fija en el rostro del hombre a su lado, intentando adivinar quién era realmente Roy, como si conociera su verdadera identidad más profundamente de lo que ella misma comprendía.—Elisha, ¿giro a la izquierda o a la derecha? —preguntó Roy sin apartar la mirada de la carretera, con los ojos concentrados en la bifurcación que tenían delante.Amora no respondió. Tenía las manos entrelazadas sobre el regazo y el cuerpo rígido, mientras su rostro permanecía tenso. Roy soltó un suspiro pesado y luego estacionó el coche a un lado de la carretera.—¿El, Elisha? —la llamó con voz más fuerte.Amora se sobresaltó, como si acabara de despertar de sus pensamientos.—¡Esta no es mi casa, Roy! —respondió rápidamente, con un leve tono de pánico.—Sí, lo sé —contestó Roy con calma, sin apartar las manos del volante.Amora lo miró con desconfianza.—Entonces,

  • Vamos a Divorciarnos, Señor CEO!   Capítulo 24.

    El hombre apartó una silla frente a Amora sin pedir permiso. El chirrido de las patas de la silla contra el suelo de mármol hizo que varios clientes volvieran la cabeza, pero al hombre pareció no importarle. Con toda tranquilidad, se sentó y sirvió vino en la copa vacía que tenía delante, como si aquella mesa le perteneciera.Amora solo pudo quedarse mirándolo, mitad sorprendida y mitad molesta. Pero, por alguna razón que no lograba explicar, no fue capaz de rechazarlo. Había algo en la mirada de aquel hombre —serena, pero penetrante— que le dejó la lengua muda.—¿Por qué? ¿No te gusta mi presencia? —preguntó el hombre con tono despreocupado, aunque había un matiz de provocación en su voz.—N-no, señor. —Amora intentó sonreír, pero su corazón latía aceleradamente sin razón aparente. Una extraña sensación —una intuición— le decía que aquel hombre no era un cliente cualquiera.—Permíteme presentarme. Me llamo Roy. —Extendió la mano, con los dedos largos y fríos.—E-Elisha —respondió Amo

  • Vamos a Divorciarnos, Señor CEO!   Capítulo 23.

    El vapor cálido llenaba la habitación, mientras la espuma del jabón cubría la pálida piel de Amora, sumergida en la bañera. El agua debería haberla relajado, pero la mente de Amora no dejaba de dar vueltas, pensando en el hombre que había ido a su casa aquella tarde. La mirada penetrante de aquel hombre aún permanecía en su mente, como si ocultara un secreto que no podía expresarse con palabras.—Si Mommy no me hubiera ordenado entrar rápidamente en mi habitación... —murmuró Amora, mirando su reflejo sobre la superficie del agua—. Seguramente habría descubierto quién era realmente ese hombre.Respiró profundamente, recordando las cosas extrañas que hasta entonces solo había considerado coincidencias: el misterioso paquete procedente de Corea del Sur, las llamadas silenciosas en mitad de la noche y hasta el cambio de actitud de su madre desde que se habían mudado a Nueva York.Amora se mordió el labio inferior, mientras su mente oscilaba entre la sospecha y el miedo.—O quizá... —susur

  • Vamos a Divorciarnos, Señor CEO!   Capítulo 22.

    Por primera vez en la historia de Shane Group, un presidente y director ejecutivo decidió acompañar personalmente a su modelo al lugar de la sesión fotográfica. Vicktor Caldwell, un hombre conocido por su frialdad y por rara vez mostrar alguna expresión, esta vez estaba sentado tranquilamente en una silla de espera, sin apartar la mirada de Elisha, que posaba bajo las luces del estudio.Cada movimiento de Elisha parecía elegante y perfectamente entrenado. Sus delicados dedos jugaban con una cinta en su cabello mientras sostenía el producto, mientras que su suave sonrisa parecía atrapar a cualquiera que la mirara. Los gruesos labios inferiores de Vicktor se curvaron ligeramente, algo que rara vez ocurría en público.Habían pasado casi dos horas. Los miembros del equipo iban y venían, cambiando los accesorios y ajustando la iluminación. Curiosamente, Vicktor no se movió ni un centímetro. Permaneció allí, esperando hasta que la sesión fotográfica terminara por completo.Varios empleados

  • Vamos a Divorciarnos, Señor CEO!   Capítulo 21.

    Por alguna razón, el corazón de Vicktor sentía que Amora estaba cerca de él en ese momento. Aquella sensación llegó de repente, sin ninguna explicación lógica. Incluso podía percibir una presencia familiar, el suave aroma que antes siempre impregnaba su almohada. Sin embargo, plenamente consciente de la realidad, Vicktor sabía que Amora se había ido. Su exesposa había abandonado la casa aquella noche y, después de eso… simplemente desapareció sin volver a dar señales de vida.Miró la carretera frente a él, sintiendo los ojos pesados. Los recuerdos del pasado hicieron que perdiera la concentración.—¡Vicktor, cuidado!El grito fue tan real: la misma voz, el mismo tono, incluso aquella vibración que hizo que su corazón dejara de latir por un instante. Vicktor giró el volante instintivamente hacia el arcén y pisó el freno con todas sus fuerzas. Los neumáticos chirriaron con fuerza antes de que el coche se detuviera bruscamente.—¡Vicktor! ¡Casi tenemos un accidente! —exclamó Elisha presa

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