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Capítulo 93

Penulis: Kester
last update Tanggal publikasi: 2026-10-31 10:58:13

De repente, el timbre del teléfono de Jessica rompió el silencio de la habitación. La mujer se volvió de inmediato y tomó rápidamente su móvil, como si hubiera estado esperando precisamente aquella llamada.

—Hola, señora Jessica. —Se escuchó la voz suave de una mujer al otro lado de la línea—. Los pasaportes que solicitó ya están listos. ¿Desea venir a recogerlos a nuestra oficina o prefiere que se los enviemos a su domicilio?

Jessica tomó aire brevemente.

—Los recogeré personalmente. Gracias.

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    El automóvil de Amora redujo la velocidad justo frente al edificio del Café Batavia. La luz de las farolas se reflejaba en el parabrisas, proyectando sombras tenues sobre su rostro sereno... demasiado sereno para alguien que estaba sumida en la desconfianza.Apagó el motor. Durante unos segundos, permaneció inmóvil, con ambas manos todavía apoyadas en el volante. Sus ojos recorrieron los alrededores, examinando cada rincón con cautela.—¿Por qué tiene que ser aquí...? —murmuró en voz baja.Sin embargo, no quería levantar sospechas. Con movimientos controlados, tomó el bolso que había preparado con antelación. Abrió la puerta del automóvil, bajó y se irguió. Su mirada volvió a recorrer el estacionamiento. Miró a izquierda y derecha, tratando de encontrar a la persona con la que había estado intercambiando mensajes unos minutos antes.No había nadie.Solo se escuchaba el ruido de los vehículos que pasaban y se veía a algunas personas entrando y saliendo del café.De repente, sonó una no

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    El médico, que había llegado quince minutos antes a la residencia de Vicktor, finalmente cerró su maletín médico con un suspiro de alivio. Acababa de terminar de examinar a Kelly: le había pedido a la pequeña que abriera la boca, le había iluminado los ojos con una pequeña linterna y le había hecho algunas preguntas sencillas.Kelly había obedecido sin protestar, aunque de vez en cuando fruncía el ceño, como si le pareciera extraño que la examinaran de aquella manera.Detrás del médico, Vicktor y Amora permanecían de pie, uno al lado del otro. Ninguno se atrevía a decir una palabra; solo intercambiaban miradas llenas de esperanza.—No hay nada fuera de lo normal —anunció finalmente el médico, volviéndose hacia ellos—. Todas sus respuestas son normales.Vicktor soltó el largo suspiro que había estado conteniendo.—Gracias a Dios, Kelly ya se ha recuperado de la amnesia —añadió el médico con un tono ligero, pero lleno de seguridad.Los ojos de Vicktor se llenaron de lágrimas al instante

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    La oficina del director ejecutivo estaba sumida en una profunda tranquilidad, aunque en su interior se escondía una tensión imperceptible. Detrás de un amplio escritorio de diseño elegante, Vicktor Caldwell permanecía sentado con un aire de absoluto control. Mientras tanto, Amora estaba de pie a su lado, sin apartar la mirada de la mesa que tenían delante.Vicktor levantó su teléfono y marcó el número de su secretaria.—Trae inmediatamente a mi despacho los documentos que estaban programados para hoy —ordenó brevemente, con firmeza y sin rodeos.—De acuerdo, señor Vicktor.La llamada terminó.A su lado, Amora no conseguía ocultar su inquietud. Entrelazaba los dedos y, de vez en cuando, tamborileaba suavemente sobre la superficie de la mesa. Su mirada estaba llena de expectación y ambición.—¿No puedes esperar más? —preguntó Vicktor, lanzándole una mirada de reojo con una leve sonrisa.Amora levantó ligeramente la barbilla.—Por supuesto. Llevo demasiado tiempo esperando este momento.

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