FAZER LOGINDejame saber si deseas la segunda parte.
POV DE PRIETOSubimos al coche aplaudidos por todos los invitados, mientras el cielo nocturno se ilumina con una tras otra explosión de pirotecnia que dibuja constelaciones efímeras sobre nosotros. Los destellos multicolores reflejaban en su rostro, creando juegos de luz que resaltan cada detalle de su expresión radiante.Ya dentro del vehículo adornado con flores blancas y cintas plateadas, la miro intensamente, la observo por unos segundos que parecen eternos, absorbiendo cada detalle de su rostro enmarcado por el delicado velo, y recuerdo con nitidez la noche en que la conocí.Estaba vestida de novia, luciendo hermosa como ahora, con ese brillo especial en los ojos que cautiva almas, solo que ese día se había casado con alguien más, pero ahora, tras superar innumerables obstáculos que el destino colocó en nuestro camino, era mía, mi esposa, mi compañera para recorrer los senderos de la vida que se extendían prometedores ante nosotros.Acerco mis manos temblorosas a su rostro angelic
Dos años completos han transcurrido desde el día en que quedé viudo, sumido en una aparente soledad. Ahora llegaba el momento de presentar ante la sociedad a mi verdadera mujer, a la única que realmente amo con cada fibra de mi ser, a la que siempre amaré hasta que mi corazón dejé de latir.Durante este extenso período de duelo fabricado, no había logrado encontrar ni el más mínimo rastro del miserable de Kiran, quien probablemente estaba muerto, o quizás escondido como una rata asustadiza en cualquier rincón olvidado de la bella Italia. De una cosa sí estaba seguro, y era que de este territorio no había conseguido escapar, mis contactos vigilaban cada puerto y aeropuerto con.Me encontraba esa tarde preparándome para una reunión importante en el ámbito empresarial, en la que casualmente, o se podría decir que, con una perfecta sincronización fingida, conocería ante los ojos curiosos del mundo al supuesto amor de mi vida.Sería esta noche, bajo las luces tenues y las miradas indiscret
POV DE PRIETOMe acerco a ella con pasos cautelosos, estudiando cada detalle de su presencia. Acaricio su rostro delicado, asustado y hermoso, sintiendo bajo mis dedos la suavidad de una piel que parece haber sido bendecida por algún Dios supremo.La tensión en el ambiente entre nosotros es como un tercer ser invisible que observa nuestro encuentro con curiosidad malsana.No se mueve, está quieta, completamente inmóvil como una escultura tallada por el más hábil de los artistas; ni siquiera respira, conteniendo el aliento como si temiera que el simple acto de llenar sus pulmones pudiera desencadenar una tormenta.Es como si solo verme la ha paralizado, congelándola en un instante eterno donde el tiempo pierde su significado y solo existe este momento de vulnerabilidad entre dos almas que se reconocen en la oscuridad.—Te amo, mi sultanita, y cuando amo, no lastimo —pronuncio estas palabras con voz suave.Me mira fijamente con esos ojos que parecen contener universos enteros de dudas y
La noticia sobre la muerte de Priscila se esparció como pólvora, por todos los canales televisivos, incluso los que Leyla podía ver desde su encierro.Las imágenes del trágico accidente aparecían en cada transmisión, acompañadas de titulares impactantes y periodistas que relataban con los detalles del fatal incidente que había acabado con la vida de la esposa de Prieto De Luca.La cobertura, saturaba cada espacio informativo con especulaciones sobre las circunstancias del suceso y entrevistas a personas cercanas que expresaban su conmoción ante tan pérdida.Los noticieros interrumpían su programación habitual para transmitir en directo desde el lugar del siniestro, donde los restos del vehículo destrozado servían como fondo para las crónicas que intentaban reconstruir los últimos momentos de vida de Priscila, quien aparentemente había perdido el control en una curva pronunciada.Leyla mordió su labio inferior con tanta fuerza que casi logró hacerlo sangrar al ver tal noticia, de la cu
Priscila agarró su cartera con determinación, sus dedos aferrándose firmemente a la suave piel del accesorio mientras sentía que la adrenalina comenzaba a circular por sus venas.Había llegado a un punto donde la paciencia se había agotado por completo y la indignación superaba cualquier sentimiento de amor que alguna vez hubiera albergado.Las circunstancias la habían empujado a tomar medidas drásticas; le haría una visita personalmente a su padre, puesto que, si dejaba pasar un tiempo más, un solo día adicional en este juego de apariencias, su esposo se saldría con la suya como siempre lo había hecho a lo largo de su vida.La manipulación y el engaño habían sido sus herramientas predilectas, pero esta vez Priscila estaba decidida a desenmascararlo, a exponer la verdadera naturaleza del hombre que se ocultaba tras esa fachada de político prometedor y esposo devoto que había construido ante la sociedad.Antes de salir de la habitación matrimonial, aquella que irónicamente apenas compa
Priscila observa con asombro y terror cómo el que cree es su esposo ha enviado a acabar con una familia entera. Sus pupilas se dilatan mientras su respiración se entrecorta ante las imágenes explícitas que tiene frente a ella.Nunca había imaginado que el hombre con quien compartía su lecho, con quien había construido una vida, fuera capaz de orquestar tal masacre. Sabía que era un demonio, pero no el diablo.Las fotografías muestran sin piedad los cuerpos inertes, la sangre derramada sobre el suelo de mármol de aquella mansión que una vez rebosó de vida y ahora solo albergaba muerte.Sus manos temblorosas pasan una a una las imágenes mientras su mente intenta procesar la monstruosidad que su esposo ha ordenado ejecutar sin el menor atisbo de remordimiento.Un escalofrío recorre su espina dorsal mientras comprende que se ha casado con el mismo diablo.Prieto ingresa a la habitación con paso firme y decidido, como quien no carga con el peso de las vidas que ha arrebatado. Ella esconde







