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Autor: Paola Arias
last update Fecha de publicación: 2023-09-04 22:40:11

Dos meses asistiendo a terapia han sido de gran ayuda. Mi madre y mi hermano me han hecho compañía a todo momento, lo que lo hace todavía más llevadero. Sin ellos, nunca me hubiera puesto en pie para empezar a avanzar aunque sea a pasos cortos, pero seguros.

Los recuerdos siguen al ataque y no hay nada que pueda hacer ante ellos. Lloro, grito, saco mi dolor, me culpo, pero al final de cada crisis me prometo seguir avanzando para no dejarme caer nunca más. Entiendo lo que mi hermano me decía hace un tiempo, cuando me dijo que debía pensar en mí. Mi esposo y mi hijo, más mi hermano y mi madre, son mi mayor motivación. Por ellos necesito salir de ese pozo, tratar de ser feliz como tanto lo había soñado, aunque Gonza ya no esté más a mi lado. Por más que lo llore y suplique, él no va a regresar. Prometimos muchas cosas en nuestra unión, por todas esas promesas y sueños, debo seguir así no esté tomando mi mano.

—Quiero ir al cementerio —mi petición tomó por sorpresa a mi hermano—. Creo que ya estoy lista.

—Tenemos que ir en auto, calabacín.

—Bueno, si no tengo más opciones —suspiré, encogiéndome de hombros—. Después de todo, este palo de metal no me dejará correr.

—¿Eso es sentido del humor o solo es una sátira? —enarcó una ceja, ladeando una sonrisa—. Porque déjame decirte que fue un chiste muy malo.

—¿Me ves riendo para que creas que fue un chiste? Por supuesto que es una sátira.

Soltó una carcajada y me abrazó con fuerza, dejando en mi mejilla un sonoro beso.

—Extrañaba a mi calabacín sátiro —me abrazó por los hombros, sonriendo de oreja a oreja—. Voy por las llaves de mi auto y te llevo, ¿de acuerdo?

—De acuerdo.

Me quedé sentada en el sofá esperando mientras Marcus iba por las llaves de su auto a la habitación donde se está quedando. Más que nerviosa, me sentía ansiosa. En estos dos años no he ido ni por equivocación al cementerio. Mi hermano se hizo cargo de sus exequias y fueron amigos cercanos y pocos familiares los que asistieron, mismos que estuvieron con nosotros en nuestra boda.

En un principio pensé que habían llevado su cuerpo a España, lugar que lo vio nacer, pero su madre me aseguró que no tenía derecho alguno de alejarlo de mí, pues su vida estaba hecha aquí y muchas veces se lo dejó en claro.

—¿Estás lista?

—Lo estoy.

Salimos de casa y me quedé mirando el auto por largo rato, indecisa de subirme en el. Mi corazón latía muy de prisa y no me había dado cuenta de que estaba temblando hasta que mi hermano me tomó de la mano y me dio un leve apretón.

—Podemos ir algún otro día, cuando estés lista. No te presiones, calabacín.

—Quiero hacerlo, yo puedo hacerlo... —me repetí varias veces, acercándome al auto sin más.

Solté todo el aire que retenía y subí al asiento del copiloto, sudorosa, temerosa y muy ansiosa. Marcus rodeó el auto y ocupó su lugar, me tomó de la mano y dejó un beso en el dorso de la misma para darme calma y seguridad. Miles de escenarios malos pasaban por mi cabeza, pero decidí no dejarme ir por ellos o no sería capaz de avanzar más.

Durante el camino al cementerio me mantuve con los ojos cerrados, diciéndome una y otra vez que todo estaba bien, que nada malo iba a suceder y que toda mi paranoia se debía al trauma y el miedo de volver a atravesar por lo mismo.

—Llegamos —Marcus me sacó de mis pensamientos y suspiré una vez que abrí los ojos y el cementerio se alzó frente a mí.

En silencio, me guio hasta su tumba y me dejó sola cuando se lo pedí y le aseguré que estaría bien. Miré su rostro por largos minutos, sintiendo mis mejillas húmedas por las lágrimas que no dejaban de salir de mis ojos. Me sentía ahogada, como si un gran peso estuviese presionando mi pecho que no me permitía gesticular palabra alguna.

Me senté a un lado de su tumba con algo de dificultad y estirando ese palo metálico tan incómodo para no sentir dolor alguno. Recosté la cabeza de la lápida, tomando una de las rosas rojas y jugando con ella entre mis manos. No sabía por dónde empezar a hablar, es la primera vez que ni tengo palabras para el hombre más importante de mi vida, mi único y eterno amor.

—Perdóname por no haber venido antes —comencé—, pero no ha sido fácil amoldarme a esta vida que no sabía que me esperaba y parece más un infierno que cualquier otra cosa. Te extraño, Gonza, te extraño como no te puedes imaginar. Daría mi vida entera por tenerte aquí conmigo, pero sé que es imposible —acaricié la fotografía y sacudí la cabeza—. Necesito tanto de ti, mi amor. No sé cómo hacer para seguir en esta vida sin tu presencia. Por más que haga el intento, el vacío y la soledad no me permiten seguir. Perdóname por haberte ocultado a nuestro bebé, pero pensé que sería una linda sorpresa para nuestra luna de miel. No hace muchos días me había enterado y me sentía tan feliz, porque aunque fuéramos jóvenes, lo deseaba todo a tu lado. Mi vida era tan perfecta y se desvaneció en cuestión de segundos. ¿Cómo se vive después de ti? —el llanto no me permitía hablar con claridad—. Soy egoísta, ¿sabes? Yo deseo estar contigo y nuestro hijo en lo alto del cielo, mientras mi madre y mi hermano luchan contra una cáscara hueca y vacía. Ellos hacen todo lo posible para que no me deje caer más hondo, pero es que no sé cómo avanzar sin que nuestros sueños me aten a los recuerdos que vivimos juntos. No estoy dispuesta a dejarte ir, ni hoy ni nunca lo haré, mi amor —sollocé todavía más fuerte—. Aunque haya una gran distancia entre nosotros ahora mismo, mi corazón sigue siendo tuyo y lo seguirá siendo hasta el último de mis suspiros, mi amor.

Me mantuve llorando y recostada sobre la lápida, exigiendo respuestas a preguntas que no debería hacer, jurándole amor eterno, pidiéndole perdón por no decirle a tiempo que estaba embarazada y asegurándole que pronto nos volveríamos a encontrar, que me esperara un poco más, pero que a dónde quiera que se encontrara, llegaría con él para ser de nuevo uno solo.

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Último capítulo

  • Volver a empezar   Epílogo

    Aprendí que el tiempo cura las heridas. Aprendí que hay personas que llegan a tu vida para hacerte ver lo que tú no quieres debido a la venda que te has puesto en los ojos. Aprendí que caemos muchas veces, porque la vida es una ruleta y cada día es muy diferente al anterior, pero también aprendí de los errores y del sufrimiento. Aprendí que las personas somos pasajeras, pero si fueron importantes para ti, quedarán como una bonita huella en tu camino. Aprendí a ser feliz a la mala, pero también aprendí que, después de tantos tropiezos y lágrimas, llega la recompensa que tanto nos merecemos.La vida me ha enseñado cosas buenas y malas, pero de todo lo que he vivido, un aprendizaje me ha quedado. Pensé que iba a morir de tristeza y soledad, que jamás podría volver a ver la luz del día y que yo era una persona que había nacido para ser infeliz y desdichada. Ese sentimiento indescriptible que aparece cuando pierdes a un ser amado, no quisiera volver a sentirlo nunca más, pero comprendí que

  • Volver a empezar   Final

    Ante sus palabras mi mente quedó en blanco, no supe qué decir y tampoco pude moverme un solo centímetro de mi lugar.—Yo... Bendito, no sé qué decirte —solté una gran bocanada de aire—. No esperaba que me dijeras algo como eso en un momento tan sensible como este.Soltó una risita, llevando varios mechones de mi cabello por detrás de mi hombro. El tiempo se detuvo para mí luego de que me dijera semejantes palabras, por lo que no me había percatado de que seguíamos unidos.—No lo dije adrede, solo salió sin más —sonrió—. Por supuesto que quisiera casarme contigo y formar la familia que ya somos. Estar a tu lado de por vida es lo que más anhelo, pero también sé que debemos ir a paso lento.Lo miré por largos segundos, trayendo a mi mente todo lo bonito que seriamos si fuésemos la familia que tanto queremos. Nuestro hijo viene en camino y nosotros nos amamos completamente, así que, ¿por qué no unirnos en vida y hasta la muerte? No hay nadie que impida amarnos profundamente para siempre.

  • Volver a empezar   Cásate conmigo

    El beso que nos dimos fue desde lo arrebatado y torpe, hasta lo suave y profundo. Nuestros labios se acariciaron como hace mucho no lo hacían, disfrutando del contacto apasionado.En medio de esa alocada forma de besarnos, la ropa empezó a estorbar. Mis manos se movieron por sí solas al igual que las suyas, quedándonos piel a piel para poder palpar la carne del otro sin obstáculo alguno.Los besos subieron de intensidad, así como las caricias y nuestras respiraciones. En ese instante donde solo existíamos los dos y no habia nadie que nos pudiera frenar, la calma y la ansiedad nos estaba jugando una mala pasada. Queremos ir tan lento como podamos, disfrutar de la piel y del calor del otro, pero esa necesidad que tenemos de consumirnos por completo luego de tanto tiempo sin fundirnos en los brazos del otro, no nos permite ir a paso lento. Deseo ser devorada con esa pasión y ternura que siempre lo ha hecho.Y en esa expresión tan sensual, en la forma en que respira agitado y araña mi piel

  • Volver a empezar   Te amo

    MargotAntes hubiera hecho hasta lo indecible para estar lo más lejos posible de Gabriel y de todo lo que él despierta en mí, pero ahora que lo tengo más cerquita de mi ser, quisiera que el tiempo nos congelara justo en este instante donde solo somos él, nuestro angelito y yo.Los días van corriendo con suma rapidez, no quiero que este mes que vamos a estar aquí se acabe nunca. No quiero alejarme de él, porque me he dado cuenta en los últimos días que lo necesito más de lo que pude imaginar. Necesito de sus brazos, de sus besos, de sus tiernas caricias, de sus hermosas palabras de amor, de su amor profundo y pasional. Necesito todo de él con una urgencia que me agobia y me hace sentir grandes deseos en la piel y el corazón.Esta distancia que tomó de mí me está haciendo mucho mal, pero lo acepto todo, porque prefiero tenerlo aquí cerquita que lejos de mí. Mas me cansé de esperar a que me dé luz verde o tome la iniciativa, porque no veo sin interés alguno de hablar sobre nosotros.Sé q

  • Volver a empezar   Difícil

    GabrielHay momentos únicos en la vida, aquellos que recordarás hasta el último de tus días como los mejores y llevarás en el corazón como los más bonitos que viviste. Mi vida estaba siendo un caos los últimos meses, me sentía abarrotado de todo, que no podía más por culpa del amor. Mi humor estaba cada vez peor y mi corazón se sentía cada vez más vacío.Me enamoré de una mujer que no es mala persona, todo lo contrario. Margot es muy buena, ella tiene un corazón muy lindo, pero sus miedos e inseguridades rebasaron mi límite. Quizás era mucho su sufrimiento y dolor, que a mí me quedó grande sacarla de ese pozo en el que se encontraba. Aún no sé si salió adelante o sigue estando en ese punto muerto, escudándose para no salir herida.Siempre quise ir a buscarla y saber cómo se encontraba, pero perdía el valor al saber que ella debía sanar su alma y su corazón por su cuenta. Si ella me pedía tiempo, era porque lo necesitaba. Y en cierto modo, yo también lo requería.Con el paso de los día

  • Volver a empezar   Tarde

    No sé cómo lo hizo, pero Gabriel consiguió tener un mes completo de vacaciones. Es bien sabido que es uno de los jefes en la constructora que tiene en sociedad con Keith, pero eso no quiere decir que pueda dejar su trabajo como si nada. Es por eso que Katie se hará cargo de sus proyectos durante el tiempo que esté fuera de la empresa, aunque lo hará estando en otra ciudad.Mi madre se rehusó a venir con nosotros, alegando que debíamos solucionar los problemas que tenemos sin que nadie nos interrumpa. Nadie más que mi madre sabe que nos fuimos juntos a la casa de campo de mi hermano. Todavía no me siento preparada para contarle la verdad a Keith y Melanie, aunque ellos intuyen que entre nosotros existe algo más que comentarios sátiros.El viaje fue largo, no podía dejar de imaginar lo peligroso que era que estuviéramos a solas, en un lugar completamente apartado de la población y con este revolú de hormonas en mi interior. En mi mente he creado cientos de escenarios, unos más sátiros

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