Mag-log inEs que Graham también se lo gana, esperaba que Lyn estuviera ahí y le perdonara dejarla e irse con Kassidy, no mi lobo, esto le va a costar jajaja
Alan tuvo que detenerse un instante al ver a su Alfa, ellos los olieron de inmediato y vieron en su dirección. El lugar era perfecto, lo suficientemente lejos de la batalla, pero cerca de la ciudad a la vez. —Aquí está la loba —se adelantó Amira —. Ella es quien dice tener un hijo de Graham, puedes matarla y él te entregará la manada. —Tuvo suerte de encontrarme —habló Alan —. Por poco y unos lobos la matan. —Es cierto —suspiró Amira —. Gracias por mandar al joven Alan, no hubiera podido llegar hasta aquí cuando detuvo a esos lobos. Max miró a Alan, lo analizó un segundo, sospechaba que ya estaba trabajando para Graham, pero Amira decía que le había ayudado a traer a la loba hasta aquí. Alan no se atrevería a traicionarlo y presentarse de esa manera tan descarada frente a él, sabía que lo mataría en un instante, no se arriesgaría. —Lo hicieron bien —miró a uno de sus guerreros —. Ve y envía el mensaje a uno de sus guerreros, tenemos a su Luna y será intercambiada si se rinde. —
Alan iba camino a la casa de Lyn, sabía que ahora la ciudad era peligrosa y quedarse en la casa de la manada no era una opción. Conociendo al Alfa Max sería el primer lugar que tomaría. Pero era posible que la casa de Lyn fuera el lugar más seguro ahora. Decidió irse por el bosque, evitando todo ataque de cualquier lobo, estar en las calles ahora no era seguro. Estaba cerca de la casa cuando sintió el aroma y la presencia de Lyn. Se detuvo.“No puede ser, ella está en su casa”, pensó. Pero el aroma era intenso y además aún tenía la conexión, ella estaba ahí y podía sentir en su interior que algo malo estaba pasando. Decidió ir al lugar de donde venía su aroma, entre más se acercaba, más lo podía sentir, estaba completamente seguro que Lyn estaba ahí, volvió a detenerse cuando la vio. Una mujer llevaba a Lyn en los brazos, no sabía quién era, pero su lobo reaccionó cuando se dio cuenta que Lyn estaba inconsciente. —Tenemos que salvarla —rugió su lobo. Alan logró contenerlo. —Es
Amira sostuvo a Lyn hasta asegurarse de que había perdido completamente el conocimiento.—Está hecho —murmuró.Soltó un suspiro de alivio, no había arrepentimiento en su voz. Solo determinación.Miró hacia el interior de la casa, no había nadie cerca. Todo estaba exactamente como lo había planeado.Durante días había dejado pequeñas cantidades de su aroma en diferentes lugares. Había tocado objetos, recorrido los límites y permanecido el tiempo suficiente alrededor de la casa para que su presencia no resultará extraña. Si alguien olfateaba el lugar después de encontrar a Lyn desaparecida, su aroma no sería una sorpresa, parecería que simplemente había estado allí.Además, había estudiado cada rincón de la casa, sabía dónde estaban las habitaciones, las puertas y ventanas, las cuales permanecían abiertas y cerradas, conocía a los guerreros cercanos porque había visto el plan de Graham sobre la mesa, ella fue una sombra todo por un objetivo. Capturar a Lyn y llevarla con Max. Sabía qu
Por otro lado, Lyn permanecía junto a una de las ventanas de la sala, observando el vehículo de Collin estacionado frente a la casa.El movimiento en el exterior había aumentado durante las últimas horas. Guerreros iban y venían, algunos se alejaban hacia la frontera y otros regresaban para recibir nuevas instrucciones. Aunque nadie le había dicho directamente que la guerra había comenzado, Lyn podía sentirlo.Había algo diferente en el ambiente. Una tensión que parecía haberse instalado sobre toda la manada.Se llevó una mano al vientre y cerró los ojos. Buscó el enlace mental que compartía con Collin.—¿Collin? ¿Estás ahí?—Sí, ¿sucede algo? —contestó él desde afuera. Ella soltó el aire.—Deberías estar peleando junto a tu Alfa.Hubo un breve silencio.—Estoy exactamente donde el Alfa quiere que esté. Lyn miró nuevamente hacia el vehículo, no lo podía ver a él, pero lo sentía. —La guerra ya comenzó. O está a punto de comenzar. Necesitarán toda la ayuda posible. —Te aseguro que l
Graham apenas tuvo tiempo de alejarse de las celdas antes de dirigirse hacia la sala de reuniones.Aún no podia creer lo que había pasado con Kassidy, pudo escuchar sus lamentaciones, pero aún así no aceptó que ella había engañado y lastimado a Lyn. Recordó como encontró a Lyn en la celda, estaba casi agonizando, eso lo había provocado Kassidy, por eso no debía tener compasión de ella, porque Kassidy no tuvo compasión de nadie, ni tampoco aceptaba sus errores. Pero ahora no era momento de pensar en Kassidy, era momento de pensar en lo que sucedería con su manada. La guerra había comenzado, algunos de sus grupos ya estaban siendo atacados y la clave de está situación era él, debía defender a su manada y encontrar a Max. Roe ya se encontraba en la sala de reuniones, revisando mapas junto a algunos guerreros que estaban por salir. Por medio del enlace mental podía comunicarse con algunos grupos de guerreros aunque estuvieran a kilometros. La distancia no importaba si pertenecían a su m
Graham mantuvo a Kassidy sujetada del brazo mientras salía de la casa. Empezó a enviar mensajes rápidos a través del enlace mental a todos los demás, necesitaba estar al tanto de todo y encontrar a Max para pelear, pero no podía dejar a Kassidy aquí y suelta. Le inquietaba lo que pudiera hacer y sobre todo le inquietaba Lyn, quería ir a protegerla, pero hacerlo podía poner a toda la manada en riesgo. La guerra con la manada Sur empezó en el peor momento. Alan fue detrás de él, no sabía muy bien qué hacer, no se atrevía ni a mirarlo. Kassidy intentaba suplicar y dar alguna falsa explicación, pero Graham no la estaba escuchando. —Graham, por favor —insistió Kassidy mientras caminaban—. Tienes que escucharme. No fue así, yo jamás quise hacerle daño a Lyn, es mentira, lo que sea que ella te haya dicho. Te aseguro que es mentira, hace lo que sea para ponernos en contra, no le caigo bien y lo acepto, pero por favor… —¡Cállate! —le gritó. —¡Puedo explicarlo! —sollozó, las lágrimas le c







