ANMELDENAfuera, los miembros de la manada esperaban noticias de Lyn. Ian era el más impaciente, caminaba de un lado a otro, Shyla intentaba tranquilizarlo y Collin conversaba con Felix, Robin se encontraba al lado de su padre, Briana y algunos miembros de la casa también estaban pendientes, era como si todo en la manada se hubiera detenido, aunque nadie lo dijo en voz alta, la manada necesitaban una buena noticia, una esperanza de un futuro incierto. Jovana salió de la habitación con una sonrisa.—Es un varón —anunció emocionada—. La Luna y el cachorro están bien.La manada tenía un nuevo heredero. Esto fue más importante para los lobos que habían estado acompañando a Graham desde el inicio, por fin el futuro que tantos habían temido perder, finalmente estaba en sus manos.Por otro la, Graham permanecía en la habitación, sosteniendo a su hijo mientras Lyn descansaba. De vez en cuando, el pequeño se movía entre sus brazos y él bajaba la mirada para asegurarse de que estuviera cómodo, aún as
La celebración comenzó poco después, con comida, música y un ambiente que hacía tiempo no se respiraba en la casa de la manada. Graham permaneció junto a Lyn, recibiendo felicitaciones y conversando con los miembros de su territorio, aunque cada cierto tiempo buscaba una excusa para acercarla a él y robarle un beso. Ella fingía molestarse, pero la sonrisa que se le escapaba cada vez que lo hacía demostraba que no tenía ninguna intención de pedirle que se detuviera.Ninguno de los dos creía aún que estaban unidos y que así sería por el resto de su vida.Jovana y el señor Denson, por su parte, parecían no despegarse uno del otro. Lyn los observaba desde cierta distancia, satisfecha al comprobar que su plan avanzaba mejor de lo esperado. Su madre se reía de algo que él acababa de decir y, cuando el hombre le ofreció una bebida, Jovana la aceptó sin discutir.—Estás poniendo esa cara otra vez —comentó Graham cuando se quedaron solos.—¿Qué cara?—La misma que pones cuando crees que estás
Lyn se quedó en la casa de la manada, le faltaban pocos días para el nacimiento de su cachorro y todos estaban nerviosos por la llegada del nuevo heredero. Todos, menos Lyn que tenía otros planes. Graham le había propuesto matrimonio y Lyn quería casarse antes de que su hijo naciera, así que los siguientes días fueron un caos en la casa de la manada. No fue tan difícil buscar a los invitados principales, Jovana y Shyla se encargaron de encontrar todo lo que necesitaban, Collin también se encargó de gran parte de los preparativos, como Beta sabía como organizar un evento tan importante. En tres días ya tenían todo lo que necesitaban. La ceremonia sería esa noche. Esa mañana los miembros de la manada del Norte iban de un lado a otro con flores, arreglos y todo lo necesario para la ceremonia. Después de tantas dificultades, amenazas y pérdidas, finalmente tenían un motivo para reunirse que no estaba relacionado con una guerra ni con la necesidad de defender su territorio.
Lyn se quedó unos instantes viendo la puerta de la oficina de Graham. Había imaginado aquel momento demasiadas veces durante los últimos días, estaba segura que Graham estaría furioso, que quizá no querría verla. Que después de todo lo ocurrido podría haber cambiado de opinión y que ya no querría saber más de ella. Por eso había prolongado esa visita todo el tiempo posible, pero ya no iba a seguir con la duda, lo que sea que le esperará ahí, tenía que enfrentarlo ahora. Levantó la mano y tocó.—Adelante.Escuchó la voz, obedeció y abrió la puerta. Graham estaba detrás del escritorio junto a Collin y Felix. Los tres estaban revisando algunos documentos, pero en cuanto la vieron se detuvieron, Collin vio a Graham, Felix por su parte vio a Lyn, sabía que era la mejor amiga de Robin y que seguro no era su persona favorita en ese momento. —Felix, ven conmigo —le dijo Collin. Él obedeció y caminaron a la puerta para retirarse. Lyn observó a Felix mientras pasaba junto a ella y le lanz
La batalla terminó poco después de la muerte de Max.Ian consiguió dirigir a los guerreros que permanecían en el pueblo y logró detener el avance de los enemigos antes de que pudieran llegar hasta las casas. Los ciudadanos permanecieron protegidos mientras los miembros de la manada combatían en las afueras y, cuando la noticia de la muerte de Max comenzó a extenderse, muchos de los lobos que todavía luchaban terminaron rindiéndose.Algunos intentaron continuar, pero Felix fue quien los detuvo como Beta de Max, tomó el control de los guerreros que quedaban y ordenó que bajaran las armas. No permitió que continuaran las muertes innecesarias y comenzó a organizar a los miembros de la manada para recoger a los heridos, atender a los que todavía podían salvarse y retirar los cuerpos de quienes habían muerto durante el enfrentamiento.Durante horas, todos trabajaron sin descanso, durante varios días la manada seguía irreconocible. Había sangre en los caminos, árboles destrozados, casas dañ
Después de que el cuerpo de Max cayerá al suelo, Graham esperó unos segundos hasta estar seguro que no se moviera, permaneció frente a él, respirando con dificultad, con las garras todavía cubiertas de sangre. Su pecho subía y bajaba de manera irregular y varias heridas atravesaban su cuerpo, algunas profundas, otras rasguños, pero todas demostraban la intensidad de la batalla que acababa de librar.Cuando finalmente Max dió su último respiro, Graham cayó de rodillas al suelo. Ojalá pudiera decir que esto se había acabado, pero aún quedaban demasiados asuntos por resolver, pero al menos, el principal obstáculo lo había vencido. Lyn no pudo ir a su lado porque se encontraba librando su propia batalla interior. —¡Alan!Sus manos temblaron mientras intentaba sostener a Alan cubriendo la herida abierta con desesperación. —No, no, no... —murmuró presionando la herida —. Tienes que levantarte. Solo espera, los médicos vendrán a salvarte, tienes que aguantar. Alan intentó respirar, per







