Home / Romance / Yo seré sus ojos, jefe / Capítulo 2. Hermosa dama.

Share

Capítulo 2. Hermosa dama.

Author: Maya Briceño
last update publish date: 2023-04-18 08:33:12

Oriel Moreau

La veo retirarse de la oficina y sonrío un poco más.

Esperanza es una mujer interesante, no creí que la volvería a ver después de que me tiró el té encima en aquella cafetería, vaya suerte tengo de encontrar aquí como mi secretaria.

Danielle entra y me mira acercándose, se sienta frente a mí, me quito los lentes de sol para mirarlo mejor.

— Por poco descubre que no estoy ciego — suspiro, el castaño mira hacia la puerta para luego mirarme.

— Sigo sin entender por qué haces creer a todo el mundo que aun estás ciego, hace 2 años que te operaste, Oriel — miro hacia el ventanal.

— Tengo cosas que descubrir, Danielle, sobre todo tengo que seguir fingiendo para descubrir quien ha estado poniendo en crisis la empresa que mi abuelo dejó, sobre todo, saber quién asesinó a Gabrielle — lo veo mirar hacia otro lado — Tu hermano fue un buen hombre que estuvo a mi lado todos estos años, incluso él sabía quién era mi esposa — miro los lentes.

— Entiendo… empiezo a comprender a donde quieres llegar con esa farsa… en cuanto a tu ex esposa… — lo miro, parece dudoso.

— No quiero saber cómo se veía mi ex esposa, si me dejó por mi ceguera y por pobre, o por otra razón, ya no me importa — me pongo los lentes y me cruzo de brazos recostándome en la silla — Ahora hay una hermosa dama en la cual estoy interesado, y es esa Esperanza — Danielle niega levantándose.

— A las 3 es la reunión con los inversionistas, trata de no será obvio con tu mirada, porque creo que Esperancita parece dudar un poco — se va y miro hacia la puerta.

(…)

Los noruegos hablaban y hablaban, a mi lado se encuentra Esperanza con una sonrisa fingida explicando el asunto que había dejado Malcolm, había muchos proyectos y reuniones que terminaron en mis manos después de que Malcolm dejara el puesto de Ceo y me lo regresara a mí.

Claro, esto mis padres no lo saben, pero no hace mucho descubrí algunos papeles a mi nombre, tal vez, después de la muerte de mi abuelo, haya dejado un testamento de cual yo no estaba enterado por el simple hecho de estar ciego.

— Bien, al parecer lo que quieren es hacer una colaboración de nuestra marca con la suya — asienten y me quedo callado.

— Si, señor Moreau, lo siento — se disculpa y trato de no rodar los ojos. Miro el documento recordando todo lo que me comentó Danielle ayer sobre este acuerdo, vaya que Malcolm no supo elegir buenos inversionistas.

— Siento que hayan tenido que viajar de muy lejos, pero tengo que rechazar este proyecto, su empresa no tiene lo que estamos buscando — me levanto, la castaña se levanta igual sin decir nada, quiero creer que se dio cuenta de que este proyecto no iba para ningún lado.

Los noruegos se levantaron mirándose intentando detenernos.

— Fue un gusto vernos, señores — habla ella, desde que la escuché hablar, mi mente ha estado divagando entre mis recuerdos, intentando encontrar a la persona a la que se me hace parecida su voz.

Me guía fuera del restaurante como toda una experta, lo que me hace curioso.

— ¿Cómo sabes ayudar a un ciego? — pregunto viendo que llegamos al carro, se detiene, por su rostro parece estar nerviosa.

— Tenía un conocido que era ciego… — responde sin dar más detalle, lo que me da más curiosidad — Estamos cerca del carro — dice abriendo la puerta del copiloto, me hace entrar y luego cierra para respirar con calma, es hermosa, pero haces unos gestos graciosos.

(…)

Observo un poco a la castaña que revisa documento por documento, mientras que yo nada más me limitaba a escuchar conversaciones que se realizaron unos meses antes a pedido de Malcolm que no sabía que yo había recuperado la visión. Detengo la reproducción de un audio y suspiro.

— Ya debe ser tarde — siento que me mira — Puede regresar — continuo, parece levantarse con rapidez, como sí no le gustara estar en el mismo espacio que yo encerrada.

— Buenas noches… — esta por irse, pero detiene su paso para voltearse a mirarme — ¿Está bien que me vaya y no lo acompañe? — sonrío un poco.

— Soy ciego, no invalido, señorita Esperanza — la veo sonreír, suspira mirándome de una manera que no puedo lograr descifrar para nada.

— Bien, me iré — asiento y se va cerrando la puerta, espero un buen rato hasta que por fin pude quitarme los lentes de sol.

De pronto las luces se apagan después de dos horas en la que me encontraba mirando algunos documentos, por la ventana cubierta por una cortina, puedo ver la silueta de un hombre pasar, me levanto en silencio tomando las gafas, entro al armario y escucho como la puerta se abre.

Espero con paciencia hasta que abro la puerta dándole en la cara, noto un arma con silenciador y era más que claro que alguien me quiere muerto por alguna razón. Veo que se mueve, toma el arma y dispara, pero soy más rápida y la esquivo.

Sigue disparando hasta que logro salir de ahí dejando mi bastón después de lanzarle una patada en el estómago que lo priva del aire, entro en el ascensor esperando que luego las cámaras de seguridad sirvan de algo, aun que este arriesgando mi plan de permanecer ciego.

Al llegar al lobby me encuentro con Danielle que se acerca y me mira, me aflojo la corbata un poco buscando un poco de aire.

— ¿Por qué te ves agitado? — frunce el ceño sin entender.

— Alguien ha mandado a matarme — mira a su alrededor y me ayuda a salir del edificio comenzando a llamar a la policía mientras me siento en el escalón a la entrada de la empresa.

— No le vi la cara, pero tenía un arma — me mira caminando de un lado a otro después de llamar, se detiene y me mira — Si alguien te ofrece dinero a cambio de dejarme, hazlo, acéptalo y vete del país — frunce el ceño.

— ¿Estás loco? Por poco no te matan, Oriel — niego poniéndome los lentes, escucho que llega la policía y se acercan unos oficiales mientras otros entran.

— ¿Lograron ver al ladrón? — Danielle al escuchar aquello lo miro de mala manera haciendo que el oficial me mirara apenado por la pregunta.

(…)

Me quito la corbata entrando al cuarto, calmándome un poco por lo ocurrido hace unas horas, por suerte, la castaña no se había quedado conmigo hasta tarde o también hubiera salido herida. Sé que no debería de dudar de mi familia, pero siempre los más cercanos son los menos leales.

Al sacarme el saco escucho el teléfono, lo saco del bolsillo y veo que es Danielle.

— ¿Sucede algo? — pregunto caminando hacia la cama, me siento esperando que el castaño responda.

— Lo siento, debo viajar, así que no podre seguir siendo su asistente, señor — cuelga y suspiro mirando el teléfono, de verdad que alguien está detrás de mí.

Sabia que esto iba a suceder, pero estaba bien, era mejor arriesgarme solo a arriesgar a más personas. Pero tendré que buscar a alguien que no se deje comprar, aun no es momento para yo mostrarme al mundo como el verdadero heredero.

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • Yo seré sus ojos, jefe   Epilogo.

    Jade McCain.6 años después.Me estiro en mi lugar sacando toda la pereza acumulada en mi cuerpo al ver que había terminado después de largo meses en una pintura, escucho la puerta cerrarse y me levanto para salir del cobertizo que Oriel hizo en casa, la misma casa que vine por primera vez, hubo muchos arreglos, hasta se hizo un tercer piso para más espacio.— ¡Mamá! — miro hacia la puerta de la cocina en donde camina en dirección a mí, Olivia y tras de ella, Oriel, al parecer discuten sobre algo serio por como lucen sus rostros.— ¿Qué sucede? — pregunto acercándome a ellos, ambos se miran y Olivia suspira.— Me tengo que ir este fin de semana a Canadá para la competencia de karate y papá no me quiere dejar ir porque van puros muchachos — me explica, lo escucho quejarse y la rubia lo mira de pronto — No me interesan los hombres en esta etapa importante de mi vida, papá, por Dios — se aleja de nosotros entrando a la casa molesta, lo miro a la cara sin creer lo que he escuchado.— Tien

  • Yo seré sus ojos, jefe   Capítulo 52 Oportunidad.

    Oriel Moreau.Observo la puerta de la habitación de Beck, después de 6 meses en coma luego de enfrentarnos a mi supuesta madre, pasaron muchas cosas, pero ahora lo que realmente me importa es que Beck ha despertado por fin, no he podido dormir ni descansar bien desde aquel día, pero al menos me siento tranquilo sabiendo que mi padre y su amante están tras las rejas y lejos de la ciudad con una condena de 50 años, suficiente como para vivir tranquilo por un tiempo.En cuanto a Jade, las cosas no han avanzado para nada desde que Beck había caído en coma, pero al menos se volvió a mudar conmigo, aunque ahora no nos vemos como creí que nos veríamos gracias al trabaja, a venir hacia la clínica y hemos estado ocupado en estos 6 meses que no he podido encontrar la oportunidad de arreglar las cosas con ella y eso me vuelve totalmente loco.— ¿En serio se despertó? — escucho unos pasos apresurados hacia a mí, miro a la castaña mirarme esperando la respuesta a su pregunta, asiento y mira hacia

  • Yo seré sus ojos, jefe   Capítulo 51 Un buen amigo.

    Jade McCain.6 meses después.Miro el cuerpo tendido en aquella camilla de hospital, han pasado ya 6 meses desde que la impostora que se hacia pasar como la madre de Oriel nos amenazara en el cobertizo de mi casa, la cual ya no vivo, desde entonces, los médicos intentaron salvar la vida de Beck cuando este recibió un disparo en el pecho salvando mi vida por alguna razón que desconozco.La puerta de la habitación vip se abre haciendo que mire al rubio entrar con un bolso con algunas cosas, aunque ambos seguimos normales por nuestros hijos, han pasado cosas y roces entre ambos, pero a pesar de estos meses, hemos estado en nuestras cosas, al igual que estar pendiente de que Beck despierte alguna vez.—¿Estás cansada? — me pregunta pasándome una botella de jugo de naranja que tomo sin rechazarlo.— Estoy bien, ¿Cómo te ha ido este mes? No nos hemos visto mucho y siento que los gemelos pueden olvidarte en cualquier momento por tu ausencia… — digo mirando la botella sin ser destapada aún.—

  • Yo seré sus ojos, jefe   Capítulo 50 No es mi madre…

    Oriel Moreau.Salgo de la habitación de los gemelos, observo la hora que da el reloj del pasillo y suspiro viendo que da las 1 de la madrugada, camino hacia el cuarto de Olivia en donde duerme bien, luego al cuarto de Jade en donde no la encuentro, frunzo el ceño y entro a la habitación intentado buscarla, es ahí cuando sale del baño y me mira confundida, suspiro.Aunque hace unos días me pidió perdón, hemos estado alejados y eso puedo entenderlo un poco, no pensaba dar ningún paso, solo ayudarla con los niños que apenas tienen días de nacidos y ayudarla a ella porque casi la pierdo, aunque ella lo tome mucha importancia en lo que sucedió por estar en coma esos 3 días.— ¿Pasa algo? — pregunta acercándose a la cama, niego suspirando.— Nada, descansa, los gemelos lograron dormirse hasta ahora — asiente y me retiro de ahí, me había tomado un año sabatino en la empresa para dedicarme a nuestros hijos, aunque la castaña no quiera que lo haga, pero lo hago porque quiero estar cerca de ell

  • Yo seré sus ojos, jefe   Capítulo 49 Sentimientos.

    Jade McCain.Abro los ojos mirando el techo blanco de la habitación, no recuerdo lo que pasó, solo sé que escuche un llanto y ya nada. Intento sentarme, pero me duele el vientre bajo, observo un poco la habitación privada y me encuentro con la escena de Oriel cargando a un bebé, mis sentimientos se revuelven dentro de mi pecho al ver como lo pasea por la habitación, miro a mi lado encontrando al otro bebé bien dormido, su manta es azul, por lo que me da a entender que Oriel tiene a la niña.Siento mi garganta seca, me quejo un poco al querer tomar el vaso de la mesita, miro hacia Oriel que ya me ha mirado, se acerca por completo a mí, deja a la niña en la cuna de cristal junto a su hermano y me da un vaso con agua.— ¿Te duele algo? — pregunta mirando, tomo agua en silencio, se queda sentado en una silla a un lado de la camilla, no sé que fue lo que pasó, pero lo veo preocupado.— ¿Pasó algo? — pregunto sin dejar de mirarlo a los ojos, me esquiva la mirada y se pone a ver a los gemelo

  • Yo seré sus ojos, jefe   Capítulo 48 Nacerán.

    Oriel Moreau.— ¡¿Qué?! — pregunto levantándome de la silla, Beck mira a otro lado pensativo, como si no debió haberme dicho todo lo que le dijo Jade hace una semana, no sabía que estuviera tanto tiempo sin decírmelo, me mira y se pone serio.— Tu madre fue la que hizo que ustedes se divorciaran, estaba en constante contacto con Jade y la tenía tan amenazada hasta con matar a su madre y quitarle todas las pertenencias si no se divorciaba de ti, prácticamente logró lo que hace unos años no había logrado, y ahora que no tiene nada de dinero, puede hacerle algo a Jade, ¿No crees? — se explica de una manera tan rápida que no me dejó responder al ver que la puerta de la oficina es tocada y abierta enseguida por Olivia, tras de ella la seguían los guardias.Levanto mi mano deteniendo a los guardias de tomarla y llevársela, supongo que se me había olvidado por completo en autorizar el ingreso de mi propia hija, me acerco con rapidez a Olivia viendo que trata de respirar con calma alguna.— ¿

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status