ログインLila. Durante el viaje en avión realmente dormí muy poco, la realidad era que le tengo un poco de fobia a la altura, nada extremista solo que me pone incómoda a la hora de relajarme. Sin embargo Gianluca llevaba roncando al menos unas siete horas y era bastante desesperante, sentía que los demás pasajeros me miraban y susurraban. Traté de despertarlo varias veces o al menos que se diera vuelta para que lo hiciera un poco menos pero era imposible. Si hubiese pasado en clase turista al menos sabría que varios estarían en la misma situación, pero íbamos en clase ejecutiva, y la mayoría eran personas adineradas que creían que si una persona se tiraba un pequeño gas, estaba comenzando una guerra nuclear, era algo inconcebible para ellos, por eso era aún mas frustrante aquella situación, no solo era incómodo sino que me daban ganas de abrir la compuerta y tirarme al vacío ahí en ese mismo momento ya que era demasiado fuerte el ronquido de mi queridisimo novio. Para cuando aterri
Lila. Preparando el equipaje que llevaría durante esta semana para la boda de Charlotte, me encontraba en una disputa modelística. Tenía frente a mí dos tipos de vestido uno azul con detalles de brillos imperceptibles si los mirabas de cerca pero que si te colocabas a la luz brillaban de tal manera que parecía un cielo nocturno estrellado, era precioso y por el otro tenía un verde esmeralda con espalda descubierta y un corte en un costado de la falda que no dejaba nada a la imaginación. Sentía que era la decisión más difícil que tenía que tomar, inclusive mucho más difícil que elegir que tipo de camisa debía usar Gianluca para las reuniones de carácter administrativo del bufet. No es que creo que elegir una camisa sea algo complicado, sino que el complicado sin ninguna duda era el mismísimo Gianluca. Ustedes tendrían que ver lo que es su armario, tiene varios trajes, casi todos hechos a medida, de diferentes diseñadores en tonos azules, negros, grises, uno o dos en blanco y
Gianluca. Todavía no podía entender el descaro de Clayton al invitar a Lila,a la boda de charlotte, como su acompañante. Entiendo que solo se hayan visto una sola vez, por lo que me dijo ella, pero todavía no podía comprender ,con más razón,por que toma esa decisión de hacer ese tipo de invitación. Por eso mismo, le pedí a Vincent que aceptara las invitaciones y confirmara nuestra presencia. No es que me interesara en absoluto estar en esa boda, pero quería hacerle saber a Clayton que Lila estaba conmigo. Si lo sé, ustedes pensarán que soy muy exagerado, Lila también lo piensa, ya que se que nunca tendría algo con él, pero yo realmente quiero dejarle en claro la relación que mantengo con ella. Si él insiste en que quiere mantener algún tipo de contacto, pues lo lamento por Charlotte pero no creo que su hermano termine ileso en esa fiesta. Los días van pasando y el ambiente en la oficina no es el mejor,ya que estoy teniendo algunos problemas con Lila, y no estoy hablando
Lila. Con el correr de los días, todo había vuelto a la normalidad, eso hacia que todo fuera más relajante con respecto al trabajo. Aunque los casos seguían llegando, ya no estábamos corriendo a contrareloj con el caso de los Franklin ya resuelto. Se podría decir que tenía unas pequeñas vacaciones de la tortura mental de Gianluca. Por que si, así como lo ven todo serio, todo meticuloso con su trabajo, la realidad es otra. Es demasiado orgulloso en reconocer que se equivoca, demasiado desordenado con su trabajo y olvidadizo de las reuniones esenciales que determinan si puede ganar la demanda. Últimamente durante este tiempo se podría decir que estuvo en sus días. Me estaba aplicando la ley del hielo, no emitía palabra, como si yo no existiera, como si no estuviera a su lado las veinticuatro horas del día. Si gritara o discutiera, al menos podría defenderme con mi mano apretando con fuerza sus partes íntimas, sino que hace todo lo contrario. No habla, no me mira y ni siquie
Lila. Pasaron varias semanas luego de aquella llamada de Timy, se podría decir que todo había vuelto a tener cierta normalidad. Esa misma noche, Gianluca me había dicho que no pudieron rastrear la llamada, que probablemente la había hecho desde un teléfono desechable, a pesar de que el número era de él no lograron conseguir nada. A pesar de que en este momento no tenía una buena imagen de Timy, aún me preocupaba, veinte años de amistad, de ser familia prácticamente no se pueden borrar con una mala acción. O eso al menos quería creer que no se podían borrar de la nada. Con lo que tiene que ver con el juicio, había sido ganado por los Franklin, habían recompuesto su imagen manchada por Rogers y todo estaba encaminado para ellos en su empresa. Tendríamos una cena en pocos días para festejar el haber ganado ya que representaba un gran ingreso de capital para el bufete. Eso me reconfortaba bastante, y puso en la balanza muchas buenas cosas con respecto a mi desempeño y me enc
Lila. Me sentía abrumada por todo lo que estaba pasando. Saber que alguien me estaba siguiendo me ponía en alerta todo el tiempo. No quería pensar en eso pero era imposible. El solo hecho de que Timy estuviera detrás de todo esto me ponía nerviosa. No me sentía felíz en lo absoluto, no quería estar escondida, ni encerrada en un departamento como si hubiese hecho algo mal por que tenía a alguien tras mis pasos. No era justo, que después de todo lo que trabajé y me dediqué a estudiar la abogacía para ser quien soy ahora, no pudiera ir y venir tranquila sin que nadie me molestara y ahora todo mi esfuerzo se viera truncado por todo lo sucedido con Rogers y ahora con Timy. ¿Por qué de todas las personas tenía que ser él? Pensé que siempre estaría ahí para mí, apoyándome como lo hizo desde el día uno en que elegí esta carrera, quien me ayudó muchas veces a estudiar, quien me traía un café cuando no podía pasar tiempo con él. Quién me daba ánimos antes de cada exámen, aún cuan







