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La mujer corría ya sin fuerzas. Su cabello rubio se enredaba en las ramas mientras avanzaba.
"¡No sirve de nada correr, Canary!", oyó rugir a uno de los licántropos. Estaba completamente agotada. Cuatro de ellos la perseguían. Al llegar a la cima de una colina, comprendió que ya no le quedaba ninguna esperanza. Ellos aparecieron frente a ella, enormes, transformados en bestias. "¡Te atrapamos!", rugió uno de ellos. No había escapatoria. Era el final. Resignada, estuvo a punto de entregarse, pero entonces... Otro sonido resonó en el bosque. Todos volvieron la vista hacia los árboles. Y de entre la espesura apareció él. Un enorme lobo rojo, de ojos semejantes a llamas. Rugió con una furia aterradora, amenazando a los licántropos. Ellos retrocedieron y huyeron, desapareciendo entre el bosque. Canary quedó sola con el enorme lobo, que poco después se transformó en un apuesto hombre alto, de cabello pelirrojo y músculos bien definidos. Que estaba... desnudo. Al darse cuenta de que lo estaba mirando, giró el rostro de inmediato, sintiendo cómo sus mejillas ardían. Aún de espaldas, escuchó una leve risa ronca. "Perdóname, pero, por desgracia, no conservo la ropa interior cuando me transformo." Sintió que su corazón se aceleraba. Nerviosa, notó que un gran pedazo de su vestido estaba rasgado. Lo arrancó y, sin darse la vuelta, se lo lanzó. Una vez más, él sonrió. "Gracias." Tras unos instantes, volvió a hablar. "Ya estoy... presentable." Ella se giró con timidez. Ahora el trozo de tela cubría las partes más íntimas de su cuerpo. Él sonrió al verla tan sonrojada. "G-gracias... por ayudarme. Muchas veces ellos me persiguen, pero nunca de esta manera." El hombre apretó la mandíbula. "Merecen la muerte." Ella lo miró directamente a los ojos y se sobresaltó al descubrir el intenso color amarillento de su mirada. "Sí." Una leve sonrisa se dibujó en sus labios. "Soy Vahem", dijo con voz brusca. "Canary... Soy Canary D'rue." Los ojos de él parecieron iluminarse. "Canary... Tú cantas, ¿verdad?" Ella bajó la cabeza al escuchar aquella pregunta. Nadie sabía que cantaba. Solo lo hacía cuando estaba completamente sola, allí, en el bosque. "U-un poco." "Me di cuenta. Cuando cantas, tu voz es como la de una ninfa." Su corazón volvió a latir con fuerza. "¿No es un poco peligroso venir aquí sola? ¿Dónde está tu familia?" Aquella pregunta le oprimió el pecho. "No sé quién fue mi padre y... mi madre murió hace ya algún tiempo." Era horrible decir esas palabras, sobre todo frente a un desconocido. "Entiendo cómo te sientes. Yo también estoy solo", respondió con pesar. "Pero... a veces tenemos que encontrar la manera de seguir adelante, ¿no crees?” Su corazón volvió a acelerarse al ver una leve sonrisa dibujarse en sus labios. Sin embargo, enseguida apartó la mirada. Él la observó por un momento antes de preguntarle: "¿Vives por aquí?" Canary se encogió ligeramente. Era una realidad triste, una que detestaba. "Por desgracia, sí, pero... tengo el sueño de..." Se interrumpió de golpe, avergonzada. Vahem dio un paso hacia ella. "Habla, puedes decírmelo, Canary." La forma en que pronunció su nombre le dio valor. "Yo... quiero vivir en la Capital Azul. Mi madre me contaba historias sobre ese lugar. Es un buen sitio. Sin... esos monstruos. Estoy ahorrando dinero para irme. Ya no quiero vivir aquí." Por alguna razón, Vahem la observó de una manera extraña. "Es un gran sueño. Espero que logres cumplirlo." Ella sonrió levemente, aunque enseguida volvió a bajar la mirada. "Gracias por ayudarme, pero... debo irme." Parecía querer decir algo más, pero permaneció donde estaba mientras ella subía la pendiente para marcharse. "Las cosas mejorarán, Canary." Lo dijo con tanta gentileza que, por alguna razón, su corazón vibró dentro de su pecho. --- Al llegar a su cabaña, escondida en medio del bosque, Canary notó que la puerta estaba completamente abierta. Entró desesperada y corrió hacia el pequeño cuarto donde guardaba sus provisiones. Al llegar, sintió que el mundo se derrumbaba. Toda la comida que había almacenado para el invierno había sido destruida. No quedaba nada. La desesperación la golpeó de inmediato. Entonces recordó que había una aldea cerca. Tomó las pocas monedas que tenía y salió apresuradamente en busca de alimentos. --- La aldea era gobernada por un alfa extremadamente violento y controlador. Canary compró lo necesario y se dispuso a marcharse de inmediato. Pero antes de abandonar el lugar, sintió una presencia fuerte y autoritaria. Todo pareció detenerse. La gente se apartó. Y cuando miró por encima del hombro, lo vio. Era el alfa. Alto, de piel blanca, ojos negros como la noche y cabello oscuro. Se acercó lentamente hacia ella. "¿Cuál es tu nombre?" Su voz era extrañamente poderosa y aterradora. "C-Canary... Alfa." Una leve sonrisa apareció en los labios de él. Se acercó aún más y comenzó a rodearla, como si estuviera examinándola. "Eres hermosa. Demasiado delgada... pero hermosa." Ella se encogió un poco mientras sentía las miradas de todos sobre ellos. "¿Eres de aquí?" "No. Vivo en el bosque." El alfa frunció el ceño. "Interesante." Su voz ronroneó junto a su oído. "¿Estás casada?" Canary tragó saliva. "No, alfa." "¿Tienes familia?" Ella volvió a encogerse. "No... Mi madre murió de fiebre." Los ojos del alfa brillaron. "Quiero que seas mía." Canary lo miró sobresaltada. "¿Qué?" "Eres hermosa. Quiero que seas mi esposa." Un tono posesivo impregnó cada palabra. Hablaba completamente en serio. Canary solo quería correr. "¡NUNCA!" "¿Nunca?" El alfa soltó una carcajada. "No es así como funcionan las cosas, Canary... pronto lo descubrirás." Le sujetó el mentón con firmeza. "Si te quiero, te tengo." Ella intentó huir. Intentó resistirse. Pero ya no tenía adónde escapar. Los licántropos la sujetaron por la fuerza y la llevaron a una enorme mansión en el centro de la aldea. Sus gritos no sirvieron de nada. Sus arañazos tampoco. Ni siquiera sus súplicas. No podía creer que aquello estuviera ocurriendo. No quería casarse. No conocía a ese hombre. No sabía quién era. Solo quería escapar. Pero era imposible. Toda la aldea estaba rodeada de licántropos mucho más grandes y fuertes que ella. --- No pasó mucho tiempo antes de que varias mujeres la vistieran con un horrible vestido de novia. Poco después, un hombre la condujo hasta el gran salón principal. Había muchísimas personas reunidas allí. Y el alfa la esperaba frente al altar. Al verlo, se quedó paralizada. "Si no quieres morir, muchacha, será mejor que camines." El licántropo a su lado se lo susurró al oído. Con la garganta cerrada por la angustia, se obligó a avanzar. Las lágrimas calientes resbalaban por sus mejillas. Finalmente llegó junto al alfa. Él sonreía con expresión triunfante. "Comienza." Le ordenó al hombre que parecía ser el sacerdote. El hombre comenzó a hablar y hablar, pero Canary apenas escuchaba. Solo podía suplicar ayuda en silencio. Miraba a cada persona presente, rogando con los ojos que alguien hiciera algo. Pero todos parecían muertos. Fríos. Indiferentes. Finalmente, el sacerdote terminó su discurso y se volvió hacia ella. "¿Aceptas al alfa como tu esposo y tu dueño?" No encontró palabras. La mirada del alfa era gélida. Moriría si se negaba. Y no quería morir. Aunque eso significara casarse con él. "Sí..." El alfa sonrió. Asintió al sacerdote. Pero antes de que el hombre pudiera oficializar la unión... Se escucharon aullidos. Todos los licántropos del salón aguzaron los sentidos. El alfa hizo lo mismo. De repente, alguien abrió violentamente las puertas. "¡LA CASA DE ADORACIÓN ESTÁ EN LLAMAS!" El licántropo gritó desesperado. Todos se pusieron de pie. "¡NECESITAMOS AYUDA! ¡PARECE UN ATAQUE, ALFA!" El alfa rugió. "¡VAYAN TODOS!" Ordenó sin apartar los ojos de Canary. Los licántropos salieron corriendo de inmediato. Canary ni siquiera sabía si seguía respirando. Pronto solo quedaron ella, el alfa y dos guardianes. El alfa la observaba de forma extraña. Entonces se escucharon nuevos aullidos. Y gritos. De repente, todas las antorchas del salón se apagaron. Los dos guardianes se transformaron y adoptaron posiciones de combate frente a la entrada. Una vez más, las puertas se abrieron. O mejor dicho... Fueron arrancadas de sus bisagras. Y allí estaba él. Frente a ella. Vahem. En su forma bestial. Su hocico estaba cubierto de sangre. Los dos guardianes se lanzaron sobre él. Pero fueron derribados en cuestión de segundos. Sus cuerpos salieron despedidos y sus cuellos se rompieron con un sonido aterrador. Canary gritó. El alfa soltó una carcajada. "Así que aquí estás... Rouge. Quién diría que todavía guardas tanto resentimiento." Vahem respondió con un gruñido feroz. El alfa hizo lo mismo. "¡Mírame como un hombre, bastardo!" Pero Vahem permaneció en su forma de lobo. El alfa rodeó la cintura de Canary con un brazo. "Ella es mía." Vahem rugió con furia. El alfa sonrió. "Perfecto. Terminemos con esto." Canary cayó de rodillas, temblando. Entonces todo ocurrió demasiado rápido. Vahem se lanzó hacia ellos a una velocidad imposible. Canary sintió una presión contra su espalda. Todo se volvió oscuro. Confuso. Cerró los ojos. Y de pronto sintió que se movía. Muy rápido. Cuando volvió a abrirlos, estaba sobre el lomo de Vahem. El enorme lobo rojo corría hacia el bosque a toda velocidad. Detrás de ellos resonaban los gritos y los aullidos furiosos del alfa. Cada vez más cerca.Todavía sintiendo el cuerpo tambaleante, Canary consiguió ponerse de pie. Miró de reojo el cuerpo sin vida de su hermana mientras su corazón latía con fuerza dentro de su pecho.Luego volvió la mirada hacia el frente y vio a Vahem al otro lado. Ya no era la bestia de pelaje rojo. Había vuelto a ser su Vahem, con el cuerpo completamente intacto, como si ninguna espada hubiera atravesado su cuerpo.Él la miró y sus miradas se encontraron.A pesar de estar débil, Canary corrió hacia él, y Vahem hizo lo mismo. Ambos chocaron el uno contra el otro mientras Vahem la levantaba en el aire y ella envolvía las piernas alrededor de su cuerpo, aferrándose a él.Sus labios se encontraron con intensidad. Sus lenguas y dientes se entrelazaban dentro de sus bocas, porque aquella cercanía por sí sola no era suficiente."Nunca vuelvas a hacerme esto." Susurró entre jadeos contra sus labios."Nunca más, mi amor."Sentía ganas de llorar, pero aquel no era momento para eso.Sin perder tiempo, Vahem comenz
"¡VAHEM, VAHEM!" Canary gritó a todo pulmón mientras caía al suelo junto al cuerpo de Vahem. Lo tendió boca arriba; su abdomen sangraba profusamente. Su cuerpo estaba débil, la vida abandonaba lentamente su cuerpo. Todo a su alrededor parecía haberse detenido; todos parecían haberse detenido para mirar a Canary mientras gritaba el nombre de su macho. No podía ser. Todavía tenían tantas cosas por vivir. Debían tener hijos, viajar por el mundo, vivir una vida larga y feliz el uno junto al otro. Canary no podía vivir sin Vahem; él era suyo. Completamente suyo, una parte de su cuerpo, de su propia carne.Sacudió su cuerpo, casi inerte."¡VAHEM, MI AMOR... MI AMOR! ¡MI TODO! MÍRAME... ¡NO TE VAYAS, NO TE ATREVAS A DEJARME!"Lentamente, él levantó un brazo y le tocó el rostro con debilidad. Canary apretó su mano. Él escupió un poco de sangre."Vuelve a mí... Vahem, Vahem, no me hagas esto."Las lágrimas cayeron sobre su rostro mientras ella acariciaba su cuerpo.Él se estremeció. Quería dec
La tierra apestaba a hierro y a carne podrida, y tenía un sabor amargo a medida que se acercaban. Había tantas cabezas, brazos y piernas arrancados de sus cuerpos. Hombres que todavía agonizaban en el suelo. Canary sentía que aquel era un mundo completamente diferente al que había conocido hasta ese momento.Merydia tomó la delantera en la batalla, desobedeciendo las súplicas de Vahem, Klaus y Markus.Ella no tenía miedo.A medida que los hombres de Daros se acercaban, levantó los brazos sin mostrar el menor indicio de temor y lanzó a una buena parte de ellos hacia un lado. A otros los desmembró con un simple chasquido de dedos.Merydia era extremadamente poderosa, pero aquel tipo de magia exigía demasiado de ella.Aun así, no se detuvo.Mientras los hombres avanzaban hacia ella, su cuñada levantaba los brazos y los arrojaba hacia los lados. Al mismo tiempo, Daros ordenaba que más de sus hombres entraran en el campo de batalla.Aquello no era suficiente. Merydia era demasiado poderosa
El grupo regresó apresuradamente al palacio, mientras Merydia y Markus se quedaron atrás para ayudar a los aldeanos que necesitaban refugiarse en las cámaras de seguridad del palacio.Todos los licántropos fueron puestos en alerta alrededor de todo el palacio, mientras el ejército real se preparaba en la parte trasera.Klaus permaneció en el gran patio, dando algunas últimas instrucciones de emergencia, mientras Vahem y Canary subían a su habitación.Vahem entró tirando de Canary consigo mientras se dirigía apresuradamente al otro lado de la habitación para tomar la armadura que había mandado hacer para ella.Sin perder tiempo, colocó la armadura sobre su cuerpo y la cerró con agilidad."Vahem..."Él sostuvo su rostro entre los dedos y besó sus labios de manera larga y pausada. Un beso romántico, un beso de despedida. Ella se apartó, sintiendo el corazón oprimido."¡No! No vamos a hacer esto. ¡No vas a besarme así, Vahem!"Él tragó saliva mientras sus ojos se teñían de rojo."Esta pue
El encuentro con Daros debía ser rápido. Así que todos se prepararon lo más rápido posible.Los licántropos fueron enviados por delante para que permanecieran escondidos en el bosque. Mientras tanto, el resto del grupo iría a caballo.Canary estaba en el patio, esperando al resto del grupo. Cuando Vahem se acercó, la abrazó por detrás y besó lentamente su cuello. Ella sintió varios escalofríos mientras él recorría su cuerpo con las manos. Sin demora, sintió que el macho colocaba una daga dentro de su bota, y sonrió."¿Para qué es esto?""Quiero que estés lo más segura posible." Se apartó rápidamente."Yo también quiero que lo estés. ¿Está bien armado?""Puedes apostar a que sí." Su rostro adquirió una expresión extremadamente maliciosa. Canary puso los ojos en blanco cuando comprendió a qué se refería el macho."Eres extraño.""Lo sé." Se acercó de nuevo, besando suavemente la superficie de sus labios.Mientras preparaban los caballos a su lado, Merydia, Klaus y Heloíse no tardaron en
Canary estaba acostada junto a Vahem, disfrutando de la respiración agitada de su macho, mientras la luz de las velas se reflejaba sobre su cuerpo desnudo. Ella se estremeció mientras dibujaba suaves círculos sobre su pecho."¿Qué estás haciendo?""Dibujando mi nombre sobre ti." Él sonrió de lado mientras masajeaba su espalda desnuda."Mi nombre ya está marcado en mí, Canary." Ella esbozó una pequeña sonrisa mientras alzaba la mirada hacia él."Esta podría ser nuestra última noche juntos." Él apoyó un dedo sobre sus labios."No pienses así.""Es imposible no pensarlo. ¡Daros ya está a nuestra puerta! Y... Lídia no se irá sin provocar una masacre." Él respiró profundamente."No voy a dejar que te haga nada, ni a ti ni a nadie. Esta vez... le arrancaré la cabeza a esa zorra." Canary se estremeció mientras acariciaba su cabello."Vahem... No quiero morir, y sobre todo... no quiero que tú mueras." Las lágrimas brotaron de inmediato de sus ojos. Él se sobresaltó, la recostó sobre la cama y







