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Confesiones.

Autor: Alexyta
last update Data de publicação: 2025-09-20 07:34:21

El auto arrancó con un suave ronroneo del motor mientras ellos continuaban mirándose fijamente. Sus miradas iban entrelazadas en un momento que parecía detener el tiempo.

Emilia no podía creer que ese rostro tan perfecto, con facciones esculpidas como si hubieran sido creadas por un artista renacentista, tuviera un alcance de crueldad tan grande y desconcertante.

—Daña mi mano, no la de Kaan, a él le gusta mucho escribir y es su pasión más profunda. Si le dañan su mano, no podrá hacerlo por alg
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Último capítulo

  • ¡Me perteneces!    Capítulo 21

    Kaan aprovechó el momento de debilidad en que Iker aflojó la presión sobre su cuerpo para liberarse de su agarre.Con movimientos rápidos apartó las manos que lo aprisionaban y escapó de aquel rincón donde por unos instantes sintió que su vida pendía de un hilo. La confusión y la indignación se mezclaban en su mente mientras procesaba lo ocurrido. Solamente había estado despidiéndose de Emilia con un abrazo, un gesto inocente entre dos personas que compartieron muchos momentos juntos.¿Cómo era posible que ese hombre perdiera el control de manera tan violenta ante algo tan simple e inocente?La irracionalidad de su reacción confirmaba sus sospechas: Iker era verdaderamente una bestia impulsiva incapaz de controlar sus emociones.Emilia, consciente del peligro que aún acechaba, le indicó a Kaan que abandonara el balcón. Él captó el mensaje al instante y no dudó en marcharse, sabiendo que si ese hombre volvía a perder los estribos, esta vez quizás no tendría la misma suerte de escapar

  • ¡Me perteneces!    Capítulo 20

    Emilia se colocó un vestido rojo confeccionado en seda pura, ajustado a su esbelta figura con un delicado cuello en V. Las mangas, diseñadas para caer fuera de los hombros, le daban un aire de sofisticación clásica. La prenda se ceñía hasta la cintura, destacando su silueta, para luego desplegarse en una campana hasta los pies. Los bordados y pedrería distribuidos por la tela brillaban bajo la luz, y aquel vestido la hacía lucir como una reina de la época dorada.Emilia descendió las escaleras ya arregladas, con un peinado que combinaba trenzas y ondas suaves, y un maquillaje que realzaba sus rasgos naturales, pues su esposo había contratado a una estilista para que la ayudara con los preparativos, consciente de que ella no estaba familiarizada con los protocolos de eventos tan formales.Era su primera aparición en una gala de alto nivel social, y a pesar de las tensiones y preocupaciones que rondaban su mente, se sentía inmensamente orgullosa de poder entrar a la residencia familiar

  • ¡Me perteneces!    Capítulo 19

    Para Rosalía Karlsson no era un secreto que Iker estaba desprotegido hace mucho tiempo.En sí, si ella quisiera asesinarlo lo habría hecho apenas fue echado de la mansión Lanús, cuando él vagaba por las calles sin rumbo ni protección, vulnerable ante cualquier ataque.No obstante, su odio hacia su propio hijo iba más allá de quererlo muerto; era un sentimiento oscuro y retorcido que había crecido con el paso de los años como una enredadera venenosa.Ella quería que toda la infelicidad posible se plasmara sobre Iker y poco a poco deseara morir del dolor, contemplando cada momento de su sufrimiento como quien admira una obra de arte macabra.Rosalía seguía los pasos de Iker y de Emilia de muy cerca, más cerca de lo que su hijo podía imaginarse, solo estaba esperando el momento adecuado para atacar y darle un segundo golpe.…Emilia, con el corazón latiendo desbocadamente y ferrandose a su bolso, ingresó al hospital para comprobar sus sospechas.Se sentó frente a la doctora que la atendi

  • ¡Me perteneces!    Capítulo 18

    Adem se encontraba sentado al filo de la cama con su cuerpo desnudo, sumido en sus pensamientos.Los problemas financieros que enfrentaban parecían multiplicarse día tras día, causándole un dolor de cabeza constante.Una mano femenina se apoyó suavemente en su espalda y empezó a rodar por ella con ternura, como lo había hecho tantas veces.Al sentir ese contacto familiar, él se tensó, sabiendo que las palabras que estaba a punto de pronunciar cambiarían todo para siempre.—Voy a casarme.Niurka, quien había sido su fiel amante por años, aquella que había tenido que conformarse con apasionadas noches escondidas entre las sombras y encuentros furtivos, sin jamás poder ser presentada ante los familiares ni los amigos de Adem, solo por provenir de una clase social sencilla y trabajadora, algo que en su mundo de alta sociedad era imperdonable, sintió que él corazón se le detenía.Él la regresó a ver con una mezcla de culpa y resignación, consciente de que esas palabras habían lastimado el

  • ¡Me perteneces!    😊

    Esa confesión, pronunciada con tanta seguridad y sentimiento, hizo que el pecho de Iker se inflara de orgullo y felicidad, mientras provocaba en los demás presentes un asombro escandaloso que se reflejaba en sus rostros desencajados.—¿Lo amas? Apenas llevas un mes compartiendo tu vida con él, ¿cómo puedes hablar de un sentimiento como el amor? —le recriminó su padre.—¿Acaso no amabas a Kaan? Era tu prometido desde hace años, lo conocías durante mucho, más tiempo que a ese hombre, compartiste infinidad de momentos con él, construyeron una historia juntos, ¿cómo pudiste olvidarlo tan pronto, como si nunca hubiera significado nada?—Es muy fácil de explicar, padre: no amaba a Kaan, solo sentía una profunda gratitud por su compañía y los momentos compartidos, pero mi corazón nunca le perteneció realmente…—Hija querida, seguramente estás diciendo todas estas cosas por temor a las consecuencias…—Ningún temor me obliga a hablar, madre —dijo tajantemente—. Amo a Iker Lanús con todo mi ser

  • ¡Me perteneces!    😙

    Araya, la madre de Emilia, fue la primera en acercarse. La preocupación se reflejaba en cada arruga de su rostro.—¿Te encuentras bien? —La tocó esperando encontrar algún golpe entre los brazos o costillas, examinando cada centímetro de piel para así tener evidencias de que Iker Lanús estaba maltratando a su hija.—Mamá, estoy bien —dijo Emilia retirándole las manos que tocaban su cuerpo— ¿Qué haces aquí? —miró a los demás presentes con confusión, y deparó la mirada en Iker que se encontraba parado en la entrada— ¿Por qué hay oficiales? —preguntó mientras observaba los uniformados. —Hemos venido por ti —dijo Furak, su padre.Sus palabras cayeron como un pesado manto sobre los presentes. En ese momento, Emilia sintió que una guerra se avecinaba, una confrontación entre su familia y esposo.—¿Por mí? —un grueso nudo rodó por su garganta, dificultándole el habla mientras intentaba procesar la situación—, ¿por qué? —Porque más va a ser, porque ese hombre te tiene secuestrada —acotó Adem

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