LOGIN9 años y 6 meses después…
— Y estos son los diseños para la nueva colección de verano… Varios ejecutivos proponen que sean ediciones limitadas. Hago una mueca en lo que reviso las páginas, los diseños de la nueva colección de joyería son hermosos, no entiendo porque la propuesta de hacerlos “limitados” siempre se hace una producción de unas cuantas miles de piezas, al hacerlas limitadas estamos hablando que la producción se reduce a unas cientas y aunque los precios suben al ser algo de edición limitado sigue siendo unas cuantas cifras más baja la ganancia a si se producen como una pieza normal de temporada. — ¿Por qué haríamos eso? - Jessenia mi asistente se encoge de hombros. — Piensan que le dará más exclusividad a la marca, lo propuso el señor Mich.- pongo los ojos en blanco y niego con la cabeza, Jessenia mira a los alrededores antes de inclinarse a hablarme más bajo, no entiendo porque hace eso, solo estamos ella y yo aquí. — Acá entre nosotros, siento que lo hace por su sobrina, es la diseñadora de esta colección, siento que busca darle prestigio al nombre de ella. Suspiro en lo que me dejo caer en el respaldo de la silla, no suena descabellado, el señor Gustavo Mich se esforzó mucho para que su sobrina pasará las pruebas para trabajar con nosotros, es obvio que busca abrir más caminos, pero no será a costa de mi negocio. — Me encargaré de pisotear la idea en la siguiente junta, ya había dicho que las únicas colecciones de las que se van a sacar ediciones limitadas serán por aniversario o un día festivo conmemorativo. — Suerte con eso. Y vaya que la necesitaba, el señor Mich podía ser muy persistente cuando quería algo, por no decirle aferrado y necio, mi celular personal comenzó a sonar, el ver la pantalla tan solo deje escapar otro suspiro lastimero, me apresuré a tomar la llamada. — ¿Si? diga… — Señora Bickford. - tenso la mandíbula y me esfuerzo por no hablar de mala manera. — Dígame. — Buenas tardes, necesitamos que venga a la escuela, es Meisy, tratamos de localizar a su esposo, ya que el número de él aparece en el registro como el primordial, pero no respondió - qué novedad… — Claro, voy para allá. - dejó el teléfono a un lado y me levanto de la silla, Jessenia me observa con atención. — Tengo que ir a la escuela de Meisy, se metió en problemas de nuevo seguramente y su padre como siempre, brilla por su ausencia. — Yo no sé por qué no se divorcia de ese hombre, es un esposo patético y como padre ni se diga.- suelto una risita y tomo mi bolso. — Es bueno en la cama… - digo sin voltear a verla, ella resopla. — Por favor, soy vieja no estúpida, apuesto a que ese panzon no se alcanza a ver el aparato. Aprieto los labios y tan solo levanto ambas cejas, las carcajadas de la señora Jessenia llenan la oficina, es una mujer de 47 años con un espíritu de una veinteañera. — No tengo nada que decir al respecto sobre eso… llámame si surge algún detalle, volveré cuando termine. — Descuida, faltan 3 horas para la salida, estoy segura que puedo mantener en orden este lugar en tu ausencia.- levanta el mentón con orgullo y menea su corto cabello cobrizo a los lados, pongo los ojos en blanco y avanzó a la puerta. — Nada de tirarse a alguien en mi escritorio… Nos vemos mañana Jessenia. Cierro la puerta dejando atrás sus carcajadas, avanzó al elevador regalando unos cuantos asentimientos de cabeza a quienes me saludan en el camino, llego al piso en donde se encuentra el estacionamiento subterráneo, mi auto no se encuentra tan lejos así que me subo y emprendo el viaje a la escuela de Meisy, me pregunto en qué problema se habrá metido esa chiquilla ahora, lo peor de todo es que tiene todo el maldito carácter de Aaron y no solo eso es un clon de su padre físicamente. Llegó a la zona escolar más exclusiva de la ciudad, preescolar, primaria, secundaria, preparatoria y universidad… todas separadas, pero en la misma zona, posiblemente ocupan dos códigos postales entre todos, llegó al área de secundaria, se me permite el acceso a las instalaciones, Meisy va en su último año de secundaría, no le está yendo nada bien. En la oficina de la directora ya está Meisy sentada o más bien desparramada en la silla con los brazos cruzados sobre el pecho, al entrar evita mirarme a toda costa, avanzó y tomó asiento al lado de ella, la directora me observa con total seriedad. — Señora Bickford, gracias por venir. — Llamame señora Milligan, por favor .- no soporto que me llamen por el apellido de Aaron, la directora, aunque algo impresionada asiente. — Señora Milligan, tenemos… problemas con Meisi —¿¡Conmigo?! yo no soy el problema… el problema son todas aquellas “señoritas perfectas” que se creen mejor que todos.- Meisy grita, cierro los ojos con fuerza, sus arrebatos tan dignos de Aaron. — Estará suspendida por tres días por pelearse con una de sus compañeras, entenderá señora Milligan que la violencia no es aceptable, usted mejor que nadie lo sabe, ya que estudió aquí, si su hija no se comporta nos veremos en la forzosa necesidad de darla de baja y…. Meisy se levanta de la silla de manera abrupta y sale de la oficina, dejó escapar un suspiro y voy tras ella, lo menos que necesitamos es que después de ese ultimátum se meta en más problemas, trato de seguirle el paso lo mas que mis zapatillas me permiten, al llegar al exterior avanza al estacionamiento y va directo a mi auto, le quitó el seguro con el control y la veo entrar en el asiento del copiloto. En silencio me escabullo en el asiento del conductor, no sé qué decirle, sinceramente soy un asco para esto. — Alejandra… ¿Dónde está Aaron? .- Meisy escupe la pregunta con tanto desprecio, por lo menos mi nombre no lo dijo con tanto odio como el de su padre, me rasco la parte trasera de la cabeza en lo que sigo conduciendo. — No lo sé, me dijeron que no respondió. Meisy resopla y se queda con la mirada fija en la ventana, de inmediato me arrepiento de haber dicho eso, Aaron es despreciable, pero lo menos que quiero es crear aún más discordia entre él y Meisy, quizás pude haber dicho que estaba en una junta, pero a quién engaño, Meisy es lo suficiente grandecita para saber como es Aaron y esa basura no se merece ni por asomo que trate de limpiar su honor. — No es responsabilidad tuya Alejandra… no deberías de dar la cara por mi, tu no eres mi mamá. Eso ultimo lo dijo con una pizca de dolor en su voz, no el desprecio que iba dirigido a su padre, ella tenía razón, yo no era su madre biológica, Meisy no era mi hija, pero de Aaron si, Meisy era el secreto mejor guardado de los Bickford.3 años después... MeysiEl timbre suena anunciando el final de las clases; hoy es mi último día en esta escuela, el ciclo terminó, le sigue la universidad, pero no estoy segura de que camino tomar... avanzo por los pasillos admirandolos por última vez, salgo del instituto y veo el auto negro que espera por mi. — Ey Meisy ¿Sales con ese bombón? - instantáneamente hago una mueca de asco. — Es mi papá. El grupo de chicas abren mucho los ojos y miran a Jonathan, mientras me acerco él avanza para quitarme la mochila y comenzar a fortarme la cabeza, despeinandome. — Hola Meisy, ¿Cómo te fue? — ¡No hagas eso! Ya no soy una niña...- se acomoda los lentes negros y sonrie ampliamente. — Sigues siento una mocosa para mi, vamos date prisa hoy es viernes de pizza.— ¿Estás feliz por la pizza o porque Alejandra no cocina? . - me señala con el dedo índice amenazante.— Oye, ni se te ocurra decirlo frente a ella... Ale, se esfuerza. Aprieto los labios y niego con la cabeza, entro en el auto y
Alejandra Me gustaría decir que después de ese día todo fue miel sobre ojuelas, pero no fue así; el caos que se hizo por la detención de Aaron fue una bomba que arrasó con todo, gracias a la ayuda de Marcus teníamos el audio donde Aaron confesaba sus laxos con él, "Jaguar" un contrabandista buscado, además de confesar que él fue el responsable de mi "secuestro". Su abogado dio bastante pelea, el juicio duro meses por las investigaciones, en un punto las cosas comenzaron a torcerse, descubrieron que en la oficina de Aaron no habían cámaras de seguridad y comenzaron a sospechar que yo y Jaguar estábamos confabulados, era la única grieta que en todo el caso, que la supimos librar por que tenía el audio de la negociación fraudulenta que Aaron quería hacer, la vez que le compré mis acciones de vuelta, me escuse diciendo que sospechaba de él e instalé esa grabadora en el estudio, antes de que pudieran seguir indigando en eso otro bomba se filtró a los medios y fue la verdad sobre Meisy. C
Jonathan Me mantengo cerca de la ventana observando a Alejandra, estamos en el hospital, esta hablando con unos oficiales y uno de los médicos; la jugada que realizó le salió perfecta, al principio temí de ese criminal, pero resultó tener más honor y palabra que el tonto de Aaron, quien a lo que sé esta metido hasta el cuello en problemas.— ¿Cómo está? .- Meisy llega a mi lado y trata de ver por la ventana, tan solo asiento con la cabeza y suspiro con alivio. — Ella esta bien, le médico salió hace un momento para dejarla hablar un poco con la policía, dijo que ella y el bebé están bien. Mantengo mi mirada fija en su rostro lleno de seriedad en lo que habla con las personas en el interior, estoy prácticamente esperado a que el médico le cuente lo del embarazo, quiero ver su reacción, espero que no se forme decepción en sus ojos o algo parecido. Los hombres terminan de hablar con ella, se estrechan la mano y comienzan a salir de la habitación, arrugo la frente. — ¿No le dijeron lo
Aaron— Si oficial, como le comento ella desapareció... y su escolta también, tuve amenazas anónimas desde hace tiempo, ese sujeto se infiltro en mi seguridad, se ganó la confianza de todos y rapto a mi esposa, tienen que encontrarlo, espero que no cumpliera sus amenazas y ella esté aun con vida. — Haremos todo lo que este a nuestro alcance señor Bickford, encontraremos a su esposa. Cuelgo el teléfono haciendo a un lado mi voz de "esposo afectado" y suspiro con pesar y fastidio, Alejandra... maldita mujer terca, no quería perderla, era el modelo de esposa perfecta, hermosa, respetable y lo mejor, no metía las narices en mis asuntos, no me celaba podía salir con cuanta mujer se me diera la gana sin tener un alboroto de su parte, maldición era la tapadera perfecta, la máscara impecable con la que cualquier hombre de la alta sociedad sueña. Oh por lo menos así era, hasta que me enteré que se estaba revolcando con su maldito escolta, hasta que comenzó a llamar la atención de los demás
Jonathan Cuando veo que esta bien, cuando con mis propios ojos puedo darme cuenta que sigue viva me permito un respiro, las horas anteriores eran asfixiantes, la incertidumbre de si le habían hecho daño me estaba consumiendo, pero el respiro de calma dura muy poco. Me doy cuenta que tiene el labio partido y un hematoma en el pómulo, ese animal se atrevió a tocarla, a mi querida Alejandra, a mi mujer...Avanzo deshaciendome de las sombras que me acompañan, hago girar el otro cuchillo que llevo en la mano con desinterés, cuando miro a Alejandra hay tanto atrapado en esos bellos ojos verdes, el alivio es el más grande de ellos, me permito sonreirle ligeramente y decirle con la mirada que todo esta bien. El quejido de el hombre me obliga a poner mis ojos sobre el, la calidez de mi mirada se esfuma y no hay mas que odio por este sujeto que se atrevió a ponerle la mano encima a mi Ale, sin pensarlo toma el cuchillo que tiene encajado en el muslo y me amenaza con él. — Tu... mataste a mi
Los segundos pasan, cada uno se me hace eterno, como si el tiempo se burlara de mí al estirarse de forma cruel. El silencio pesa más que cualquier sonido, espero el estallido de la detonación, ese rugido seco que debería marcar mi final, seguido por la sensación de vacío, de perder el control sobre mi cuerpo. Pero nada sucede, todo está en calma.Una calma extraña. Asfixiante.Mi respiración se mezcla con el eco de mi propio corazón golpeando dentro del pecho, abro los ojos solo para encontrarme con Marcus, aún con el arma firme, apuntándome al rostro, pero algo cambió, su mirada ya no es fría ni cortante como hace unos segundos; hay una sombra de duda en ella, una grieta diminuta en la máscara del asesino que parece fingir ser.Cierro los ojos otra vez, negándome a creer que esa duda me salvará, prefiero no ver el momento exacto en el que la determinación regrese a su mirada y apriete el gatillo. La espera se vuelve insoportable; cada respiración se siente prestada ¿Que es lo que esp







