LOGINJonathan
Mis brazos duelen con cada flexión, los músculos queman y los pulmones me arden, pero me niego a detenerme, el dolor, este tipo de dolor, me recuerda que estoy vivo y que comparado con lo que he pasado, puedo aguantar mucho más, me siento al límite, mi cuerpo me grita “para” pero mi mente me dice “uno más” hasta que no siento que la fuerza abandona mis dedos que se aferran a la barra metálica me permito tomar aire y soltarme. Flexiono los brazos para relajar los músculos que gritan que fue demasiado, ero así debe ser el ejercicio, si no duele no sirve, me pasó el antebrazo por la frente para limpiar las perlas de sudor que me recorren la piel, algunos mechones de cabello se escaparon de mi coleta y se quedan en mi frente. — Rayos hombre… deberías de tomartelo con calma, mira nada más la laguna de sudor que dejaste en el piso.- bajo la mirada a mis pies, tan solo unas gotas de sudor cayeron al piso, maldito exagerado, le doy la espalda dispuesto a realizar más flexiones, pero la voz de Axel me detiene. — Ey, no tan rápido, te ayude a conseguir trabajo. Le presto mi total atención, trabajo es algo que necesito, sería una buena distracción, desde que regresé del ejercicio conseguir trabajo se ha convertido en todo un reto, incluso me está resultando mucho más difícil que acuartelarse, la idea de regresar a las filas fue mi primera opción en cuanto regresé y me di cuenta que había perdido la única razón por la contaba los días para regresar, pero Axel, mi tío me lo prohibió por miedo a que me fuera a otro despliegue y no regresara, el detalle es que por mi experiencia militar y varios despliegues, todo mundo me considera un arma andante, un peligro potencial, una jodida granada que en cualquier momento va a explotar, pero por la risa de mi tío supuse que se trataba de otra joda. — No me voy a meter de Striper .- su carcajada incluso me robo una sonrisa a mi. — No se trata de eso, aunque sigo pensando que amasariamos una buena pasta… pero bueno mi jefe me comentó que consiguiera más elementos de seguridad y un escolta para su esposa, quién mejor para el trabajo de protección que tú. Me dejo caer en la banca y tomo la toalla que tenía al lado para secarme el sudor del rostro, me parecía demasiado fácil que ese hombre cediera sin más, muy bueno para ser cierto. — ¿No tuvo problema con lo que soy? Se lo contas… — ¿Que eras un elemento especial del ejercito con más de 30 muertes confirmadas? Claro que se lo presumí.- lo miro mal, no es nada digno de presumir. — ¿De verdad no le preocupa que alguien como yo esté cerca de su mujer? — No, le conté de ti y dijo que eras perfecto para el puesto, que si alguien quería atacarlos a algo se quedaba con la seguridad de que sabrías manejar la situación, le comenté que tus evaluaciones psicológicas estaban en orden, pero él se mostró más interesado en si tenías vigente tu portación de armas. Eso sí que era extraño. — ¿Ese hombre está metido en líos o qué? .- mi tío hizo un gesto con la mano para quitarle importancia. — Naa, es un banquero con varios negocios de construcciones por aquí y por allá, pero si es el hombre más rico de la ciudad, así que supongo que es entendible que se preocupe por su seguridad a la mejor recibió una amenaza, que se yo… — bueno, en eso le doy la razón — Solo no te advierto que guardes tu distancia con su mujer, el hombre es un tanto celoso. — Las ancianas no me van, tu tranquilo. - mi tío suelta otra de sus características carcajadas. — Ella no es para nada una anciana, mi jefe tampoco de hecho, son bastante jóvenes, tienen…. Tienen 33 años creo. — Después de 30 ya es vieja para mí, además no me gustan las mujeres más grandes que yo, despreocupate por eso. - mi tío levanta ambas cejas y comienza a alejarse. — Bueno menos mal, date un baño y prepárate, tenemos que ir a conseguirte un traje.- ¡¿Qué?! al verme su sonrisa se hace más grande. - ¿Pensaste que irías con tu ropa táctica? No hijo, los ricos nos quieren bien vestidos, además te vas a tener que cortar ese pelo…. ˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜ Esto es una estupidez, dejando de lado que me tuve que cortar el cabello que me costó bastante dejarlo crecer para hacer la coleta, (De igual manera lo deje de un largo considerable) lo que me parecía absurdo era el traje… la movilidad con este tipo de ropa era muy limitada, pero me tendría que acostumbrar, era eso o regresar al ejército o hacerme Striper como tantas veces me sugirió mi tío, podría con esto. Al llegar a la casa o más bien mansión quedé completamente impresionado, era sorprendente su maldito jardín delantero era más grande que la casa de mi tío y eso que la casa de él se podría considerar de las grandes del vecindario, mi tío nos llevó directamente a mi y otros 4 elementos al despecho del dueño, éste llegó dentro de poco, mantuve mi vista al frente en todo momento en lo que él pasaba su mirada por cada uno de nosotros. — Soy el señor Bickford bien venidos, tengo entendido que dos de ustedes se quedarán conmigo, uno al cuidado de la casa y uno con mi esposa.- mi tío comenzó a explicarle al Señor Bickford a donde iría cada uno de nosotros, el tipo era el típico hombre rico que imaginé, bien vestido con una panza que reflejaba su buena vida. — Jonathan Hiller estará al cuidado de su esposa.- al escuchar mi nombre me obligó a ver al señor Bickford, sus ojos azules que derrochaban superioridad me escudriñan de arriba abajo. — Bien, Axel, mi jefe de seguridad les explicara sus consignas, por mi parte lo lo único que le quiero dejar en claro a cada uno es que no quiero sus ojos más tiempo del debido sobre mi esposa. Me contuve de poner los ojos en blanco, podría asegurar que ninguno de los de aquí pondremos nuestros ojos por más de 5 segundos de su esposa posiblemente igual de barrigona que él, con 3 kilos de maquillaje para ocultar sus arrugas y joyas más grandes que sus ojos, todos teníamos menos de 28 años, si es que tenía una hija adolescente era muy probablemente que sería a ella la que debería de cuidar de nosotros, no a su esposa treintona, por dios. — Mi esposa está a punto de bajar, vamos. En cuanto el hombre sale los demás elementos nos volteamos a ver, algunos con unas risas burlonas otros levantando ambas cejas, parece que compartimos puntos de vista, bueno, llegó la hora de ver a la señora de la casa.3 años después... MeysiEl timbre suena anunciando el final de las clases; hoy es mi último día en esta escuela, el ciclo terminó, le sigue la universidad, pero no estoy segura de que camino tomar... avanzo por los pasillos admirandolos por última vez, salgo del instituto y veo el auto negro que espera por mi. — Ey Meisy ¿Sales con ese bombón? - instantáneamente hago una mueca de asco. — Es mi papá. El grupo de chicas abren mucho los ojos y miran a Jonathan, mientras me acerco él avanza para quitarme la mochila y comenzar a fortarme la cabeza, despeinandome. — Hola Meisy, ¿Cómo te fue? — ¡No hagas eso! Ya no soy una niña...- se acomoda los lentes negros y sonrie ampliamente. — Sigues siento una mocosa para mi, vamos date prisa hoy es viernes de pizza.— ¿Estás feliz por la pizza o porque Alejandra no cocina? . - me señala con el dedo índice amenazante.— Oye, ni se te ocurra decirlo frente a ella... Ale, se esfuerza. Aprieto los labios y niego con la cabeza, entro en el auto y
Alejandra Me gustaría decir que después de ese día todo fue miel sobre ojuelas, pero no fue así; el caos que se hizo por la detención de Aaron fue una bomba que arrasó con todo, gracias a la ayuda de Marcus teníamos el audio donde Aaron confesaba sus laxos con él, "Jaguar" un contrabandista buscado, además de confesar que él fue el responsable de mi "secuestro". Su abogado dio bastante pelea, el juicio duro meses por las investigaciones, en un punto las cosas comenzaron a torcerse, descubrieron que en la oficina de Aaron no habían cámaras de seguridad y comenzaron a sospechar que yo y Jaguar estábamos confabulados, era la única grieta que en todo el caso, que la supimos librar por que tenía el audio de la negociación fraudulenta que Aaron quería hacer, la vez que le compré mis acciones de vuelta, me escuse diciendo que sospechaba de él e instalé esa grabadora en el estudio, antes de que pudieran seguir indigando en eso otro bomba se filtró a los medios y fue la verdad sobre Meisy. C
Jonathan Me mantengo cerca de la ventana observando a Alejandra, estamos en el hospital, esta hablando con unos oficiales y uno de los médicos; la jugada que realizó le salió perfecta, al principio temí de ese criminal, pero resultó tener más honor y palabra que el tonto de Aaron, quien a lo que sé esta metido hasta el cuello en problemas.— ¿Cómo está? .- Meisy llega a mi lado y trata de ver por la ventana, tan solo asiento con la cabeza y suspiro con alivio. — Ella esta bien, le médico salió hace un momento para dejarla hablar un poco con la policía, dijo que ella y el bebé están bien. Mantengo mi mirada fija en su rostro lleno de seriedad en lo que habla con las personas en el interior, estoy prácticamente esperado a que el médico le cuente lo del embarazo, quiero ver su reacción, espero que no se forme decepción en sus ojos o algo parecido. Los hombres terminan de hablar con ella, se estrechan la mano y comienzan a salir de la habitación, arrugo la frente. — ¿No le dijeron lo
Aaron— Si oficial, como le comento ella desapareció... y su escolta también, tuve amenazas anónimas desde hace tiempo, ese sujeto se infiltro en mi seguridad, se ganó la confianza de todos y rapto a mi esposa, tienen que encontrarlo, espero que no cumpliera sus amenazas y ella esté aun con vida. — Haremos todo lo que este a nuestro alcance señor Bickford, encontraremos a su esposa. Cuelgo el teléfono haciendo a un lado mi voz de "esposo afectado" y suspiro con pesar y fastidio, Alejandra... maldita mujer terca, no quería perderla, era el modelo de esposa perfecta, hermosa, respetable y lo mejor, no metía las narices en mis asuntos, no me celaba podía salir con cuanta mujer se me diera la gana sin tener un alboroto de su parte, maldición era la tapadera perfecta, la máscara impecable con la que cualquier hombre de la alta sociedad sueña. Oh por lo menos así era, hasta que me enteré que se estaba revolcando con su maldito escolta, hasta que comenzó a llamar la atención de los demás
Jonathan Cuando veo que esta bien, cuando con mis propios ojos puedo darme cuenta que sigue viva me permito un respiro, las horas anteriores eran asfixiantes, la incertidumbre de si le habían hecho daño me estaba consumiendo, pero el respiro de calma dura muy poco. Me doy cuenta que tiene el labio partido y un hematoma en el pómulo, ese animal se atrevió a tocarla, a mi querida Alejandra, a mi mujer...Avanzo deshaciendome de las sombras que me acompañan, hago girar el otro cuchillo que llevo en la mano con desinterés, cuando miro a Alejandra hay tanto atrapado en esos bellos ojos verdes, el alivio es el más grande de ellos, me permito sonreirle ligeramente y decirle con la mirada que todo esta bien. El quejido de el hombre me obliga a poner mis ojos sobre el, la calidez de mi mirada se esfuma y no hay mas que odio por este sujeto que se atrevió a ponerle la mano encima a mi Ale, sin pensarlo toma el cuchillo que tiene encajado en el muslo y me amenaza con él. — Tu... mataste a mi
Los segundos pasan, cada uno se me hace eterno, como si el tiempo se burlara de mí al estirarse de forma cruel. El silencio pesa más que cualquier sonido, espero el estallido de la detonación, ese rugido seco que debería marcar mi final, seguido por la sensación de vacío, de perder el control sobre mi cuerpo. Pero nada sucede, todo está en calma.Una calma extraña. Asfixiante.Mi respiración se mezcla con el eco de mi propio corazón golpeando dentro del pecho, abro los ojos solo para encontrarme con Marcus, aún con el arma firme, apuntándome al rostro, pero algo cambió, su mirada ya no es fría ni cortante como hace unos segundos; hay una sombra de duda en ella, una grieta diminuta en la máscara del asesino que parece fingir ser.Cierro los ojos otra vez, negándome a creer que esa duda me salvará, prefiero no ver el momento exacto en el que la determinación regrese a su mirada y apriete el gatillo. La espera se vuelve insoportable; cada respiración se siente prestada ¿Que es lo que esp







