Share

Capítulo 3

Author: Yin U.
last update publish date: 2025-12-04 17:37:57

Marcia se pasa la mano por el pelo, echándoselo hacia un lado de la nuca mientras se gira para mirar en dirección al coche de Jullian, que ya hace tiempo que ha desaparecido.

Da media vuelta y vuelve al interior del edificio, con los pensamientos acelerados y el corazón latiéndole a toda velocidad.

Las palabras de Jullian resuenan en sus oídos.

«…Volveré a verte».

No era una pregunta. Ni una petición.

Una promesa.

Al volver a su oficina, sabe que esto está lejos de haber terminado. Esa misma semana, su instinto resulta acertado.

==========

«De acuerdo, gracias. Espero tener noticias tuyas pronto», dice Marcia mientras cuelga el teléfono de su escritorio.

Las cosas no han ido tan bien como esperaba. A pesar de su meticulosa planificación, los contratiempos se acumulaban.

Se estaban cancelando los envíos y los clientes «necesitaban tiempo para pensárselo». Ya estábamos a finales de julio y la inauguración oficial de la tienda estaba prevista para octubre.

Se recuesta en su silla giratoria, girándose para mirar por la ventana, con la mente nublada por la preocupación. Es la tercera cancelación de pedido esta semana, todos de clientes importantes, piensa mientras su secretaria entra en su despacho.

Kyle se sienta frente a su escritorio, con una expresión de preocupación en el rostro. «¿Qué está pasando, señora? Sé que aún no hemos abierto oficialmente, pero incluso los clientes ocasionales que entraban por casualidad están dejando de aparecer», comenta, inclinándose hacia delante con las manos apoyadas en las rodillas.

«Incluso el diseñador de la marca acaba de cancelar. Algo no va bien, ¿verdad? ¿Señora?», insiste Kyle, con un tono amable pero con un toque de urgencia.

Marcia tiene la barbilla apoyada en el puño, con el codo sobre el reposabrazos de su silla; su mirada está ausente, con un aire distante.

«¿Eh? ¿Qué? Lo siento, Kyle, ¿quién ha hecho qué?», pregunta Marcia, con voz distraída.

Kyle la observa en silencio mientras ella centra la mirada en él.

Suspira, recostándose en la silla con los hombros caídos. Cruza los pies por los tobillos, con las puntas mirando hacia atrás. Luego se endereza, con los pies aún cruzados.

«He dicho que cada vez hay menos clientes que vienen sin cita previa, y que el diseñador del logotipo de las barricas y las estanterías de vino del sótano acaba de cancelar el encargo».

«Ah, vale», responde Marcia, bajando la mirada hacia su escritorio. ¿Me he equivocado? ¿Es este cambio un error? reflexiona, con el corazón encogido.

Entonces su mirada se posa en la pulsera de oro que lleva en la muñeca. La toca ligeramente, y una suave sonrisa se dibuja en sus labios. Se lleva a los labios los dedos que han tocado la pulsera, acariciándolos con ternura.

«Eh… ¿Señora?», dice Kyle, con preocupación en la voz.

«¿No habíamos acordado que podías llamarme Marcia cuando estamos a solas?», responde ella, con los dedos aún sobre los labios y la mirada fija en la pulsera.

« «Bueno, eh, sí, Marcia…», responde Kyle, con la voz apagándose al pronunciar su nombre.

Marcia levanta la vista y se queda mirando el rostro de Kyle durante unos segundos. «¿Qué? ¿Tengo algo en la cara?», pregunta Kyle nervioso, tocándose la mejilla.

Marcia le sonríe. Supongo que soy un poco mayor que él, pero aun así, tiene veintidós años; ¿por qué le resulta tan incómodo decir mi nombre?, se pregunta.

Kyle, por su parte, se pregunta: ¿cómo voy a llamarla por su nombre? Me lleva como mucho cinco, quizá seis años, pero sus ojos son tan profundos… tan cansados del mundo; siempre me parece que estoy hablando con alguien mucho mayor, un alma vieja… ¿es así como se dice?

Suena el teléfono de Marcia y ella le echa un vistazo. Se le iluminan los ojos y se lleva los dedos a los labios, esbozando una sonrisa tan cálida y repentina que Kyle se inclina instintivamente hacia delante para ver quién la llama.

Antes de que pueda hacerlo, Marcia lo agarra, contesta la llamada y dice alegremente: «¡Mon cher!». Le hace un gesto con la mano, amable pero desdeñoso, a Kyle, quien sonríe, a pesar suyo, y sale de su despacho.

==========

Media hora más tarde, Marcia se dirige con paso enérgico hacia el escritorio de Kyle, en la planta baja.

Apoyando ambas manos sobre su escritorio e inclinándose hacia delante, le comenta alegremente: «Sobre ese diseñador de etiquetas, tengo un número al que puedes llamar. El señor con el que hables tendrá que venir esta misma tarde, no mañana, para echar un vistazo; asegúrate de llamarle enseguida para que no tengas que quedarte en la oficina hasta muy tarde».

Le entrega un trozo de papel con un nombre y un número de teléfono, guiñándole un ojo.

Kyle coge el trozo de papel, sorprendido. «¿De dónde…?» empieza a decir, pero antes de que pueda terminar, Marcia da media vuelta y se dirige hacia la puerta, diciendo por encima del hombro: «Me voy a ver a un nuevo cliente; no volveré hoy, ¡así que nos vemos el lunes!».

==========

Marcia llega a su destino tras entregarle la nota a Kyle y sube los escalones del restaurante, con la mirada en busca de un rostro familiar. Llega a la terraza que da a la calle y divisa a su cita de las 15:00.

«¡Stephen!», grita Marcia, agitando la mano en alto al ver a su «cita» de la tarde.

«¡Marcia!», responde el hombre alto y rubio, levantándose de su asiento y saludándola con la mano en alto. Cuando ella se acerca a él, él le abre los brazos de par en par. Se abrazan con cariño.

«¡Vaya! ¡Han pasado siete años, señora expresidenta!», exclama Steve con una amplia sonrisa.

«¡Sí, efectivamente, señor expresidente!», dice Marcia con voz alegre y desenfadada.

Ambos se ríen mientras se sientan a la mesa, y los años que los separan parecen desvanecerse.

«Bueno… ¿qué vas a tomar?», le pregunta Marcia a Steve, el expresidente del club de cata de vinos de su época universitaria.

«Hace un momento me has llamado Stephen, así que… ¡voy a tomar algo que a ti no te está permitido!», bromea Steve, esbozando una sonrisa pícara mientras ambos vuelven a reírse.

Steve hace una señal a un camarero: «Ella tomará lo mismo, por favor», dice, y, volviéndose hacia Marcia, continúa: «¿Cómo te ha ido, Marcia? Ha pasado mucho tiempo, ¿verdad?».

«¡Cuánto tiempo!», responde Marcia, inclinándose hacia delante,

«Estás estupendo, Steve. ¡Se nota que Nueva York te ha sentado bien!», continúa, con una amplia sonrisa.

«Sí, así es. Acabo de llegar a Miami hace unos días, para visitar a unos amigos y tal, y tomarme unas vacaciones que tenía pendientes. ¡Me hizo muchísima ilusión recibir tu llamada esta mañana! Hablando de casualidades, ¿eh?», comenta Steve con entusiasmo.

A Marcia le traen la bebida y charlan unos minutos más, poniéndose al día sobre dónde habían estado cada uno y cómo les había ido la vida después de la universidad. Al fin y al cabo, Steve se había graduado dos años antes que ella, y esta era la primera vez que se veían desde entonces.

Al final resultó que Steve había cursado un máster en administración de empresas (MBA) nada más graduarse y se había incorporado a una empresa de corretaje en Nueva York. Había dejado ese trabajo hacía un año para fundar una empresa de capital riesgo con tres de sus antiguos compañeros, uno de los cuales había sido socio en la empresa de corretaje.

Tenían muchos contactos por todo el país y muchos amigos adinerados en todo el mundo.

«Verás, Steve, realmente necesito tu ayuda con…», comienza Marcia.

«¡Hecho!», la interrumpe Steve con una sonrisa.

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • ¿Una segunda oportunidad con mi multimillonario ex?   Epílogo

    Marcia está recostada con la cabeza sobre el hombro de Jullian y el brazo sobre su pecho.Jullian dice en tono conversacional: «Creo que me desharé de ello. Lo haré quitar».Marcia se incorpora, apoyándose en el codo, y lo mira. «¿Estás seguro?», pregunta, mirándolo fijamente.Jullian la mira directamente y dice con calma: «Nunca lo quise».Medio riendo, concluye: «Entonces, ¿por qué conservarlo?».Marcia se inclina hacia el tatuaje de Jullian y baja las sábanas para revelar el diseño.Están en su casa, en la ciudad. En su dormitorio, en la planta de arriba. Marcia lleva más de tres meses viviendo allí y han estado juntos todos los días desde que se reencontraron en Milantis.Ella lo besa y lo mira, con los labios suspendidos sobre la flor.Jullian la mira sin decir nada. Su respiración se ha ralentizado hasta casi desaparecer, como si estuviera conteniendo el aliento.Marcia puede ver que este tatuaje,

  • ¿Una segunda oportunidad con mi multimillonario ex?   Capítulo 143 - FIN

    «Podemos hacer lo que queramos», susurra ella.«TÚ puedes hacer lo que quieras», le dice con dulzura.«Ha pasado demasiado tiempo, Li. Llevaba mucho tiempo deseando verte», le dice con voz melosa.Él abre los labios y Marcia se lanza. Lo besa sin reservas y sin empatía.Ha esperado cinco meses; ese tiempo en su coche e inmediatamente después no cuenta. Ha esperado, y él tiene que saber que el juego ha terminado; no habrá más actuaciones entre ellos, ni más reservas.Lo que quiere, lo debe conseguir.Y este hombre ha estado en su lista desde siempre. Antes de conocerlo, él no tenía nombre; después de conocerlo, no había otro.Jullian es su principio y será su fin. Nada más importa.Cuando finalmente da un paso atrás y abre los ojos, disfruta con oscuro placer al ver su expresión de sorpresa.Sus labios están ligeramente hinchados y su pecho se agita, al igual que el de ella.Hay un cierto brillo en sus ojos cuando

  • ¿Una segunda oportunidad con mi multimillonario ex?   Capítulo 142

    Es finales de marzo y Jullian entra en una reunión en Milantis. Todos los participantes necesarios están allí, excepto uno. Todos están sentados, esperando al último asistente.Las puertas dobles se abren y Marsha entra, vestida con un exquisito traje de falda dorado claro, con su cabello negro suelto, el rostro radiante y una sonrisa en los labios reservada para una sola persona.Jullian, que estaba mirando el documento que tenía delante, no la ve entrar. Pero poco a poco levanta la vista y se queda sin aliento.Observa a Marcia, a quien no ha visto ni ha sabido nada de ella durante cuatro meses, entrar en la sala y sentarse a la mesa.Lucas, de pie detrás de Jullian, da un paso adelante involuntariamente, un movimiento que no es natural en él. Pero ni siquiera él puede contenerse; ni siquiera él puede controlar su reacción.Los ojos de Marcia se dirigen a Jullian, luego a Lucas, y su sonrisa se amplía ligeramente.Sus ojos

  • ¿Una segunda oportunidad con mi multimillonario ex?   Capítulo 141

    Al mismo tiempo, Marcia sigue hablando con Luc en la cubierta del yate.«¿Por qué?», pregunta Marcia con voz quebrada. Las lágrimas que creía haber llorado comienzan a formarse y se le hace un nudo en la garganta.«¿Por qué tiene que ser así?», dice entre sollozos.Luc le acaricia el pelo, con la mirada perdida, como si estuviera mirando algo lejano. Se quedan así hasta que la respiración de Marcia se estabiliza. Entonces, Luc vuelve a enfocar la mirada.Esto es lo que él hace por mí. Mi gurú, mi consejero.Él le sonríe con ternura. «Tu Jullian hizo el sacrificio. Todo el trabajo que se ha hecho, él te lo ha dado todo».«¿Cuánto dinero se necesita para ser multimillonario?».«Mil millones de dólares», susurra Marsha, aún sin lágrimas en los ojos, pero sintiendo las olas justo detrás de ellos.«¿Y cuánto tienes ahora?», le pregunta él con dulzura. «Después de su rendición. ¿Cuánto posees tú, Marcia Clar

  • ¿Una segunda oportunidad con mi multimillonario ex?   Capítulo 140

    «¿De verdad?», dice Elander, alargando la palabra.«¿Alguna vez le habrías gritado antes? ¿O incluso le habrías gritado en su presencia?», pregunta con curiosidad.«¿Cuándo fue la última vez que te ocupaste de algo en Grayson House?», continúa Elander, con voz cada vez más sombría.«La empresa...», comienza Jullian, pero Elander le interrumpe y le devuelve sus propias palabras.«La empresa es TUYA, Jullian», insiste Elander, tosiendo porque tiene la garganta seca.Jullian mira a su padre y cambia el rumbo de la conversación.«¿Por qué no has comido?», pregunta Jullian.«¿Por qué no has venido antes?», responde Elander, jadeando por el ataque de tos.«¿Por qué no has bebido nada?», continúa Jullian, negándose a desviarse del tema.«¿Por qué desapareciste? Puedes irte, estar solo, pero podemos saber dónde estás. ¿Por qué desaparecer así?», insiste Elander, negándose a dejar que Jullian evite el tema que quiere abordar.

  • ¿Una segunda oportunidad con mi multimillonario ex?   Capítulo 139

    El coche llega a la mansión Grayson y nadie sale del vehículo. Cameron mira a los tres hombres; Jullian tiene los ojos cerrados y nadie habla.La puerta del lado de Jullian se abre desde fuera y Xaiver se queda allí, alerta. Le ofrece la mano a Jullian, quien la toma y sale del coche.Cuando sale, Lucas y Anders abren sus puertas y también salen del coche. Cameron les sigue, observando en silencio a todos y guardándose su confusión para sí mismo.Xavier no habla; mira fijamente a su descendiente. Jullian le devuelve la mirada. No hay sonrisas entre ellos.Xavier desvía la mirada hacia la mansión.«Nada de lo que nadie pueda decirte te hará sentir mejor. No te haré perder el tiempo. Entra y haz tu trabajo. Si él muere, solo será peor para ti. Lo necesitas, al menos durante unos años».«Haz tu trabajo, Li», comenta Xavier estoicamente.Jullian sonríe con ironía: «¿Me estás hablando a mí o a ti mismo?», responde con sarcasmo.Xavi

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status