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Capitulo 5

last update Veröffentlichungsdatum: 03.09.2026 09:12:07

Lo que Ava dijo hizo que casi todos los invitados le prestaran atención. Podía decirse que todas las miradas estaban puestas en ellos, además de que todos seguían atentamente la discusión que se había desatado, sobre todo después de la llegada de Jackson.

A diferencia de Maverick, que había permanecido en silencio hasta ese momento, saber lo que Ava acababa de hacer lo llevó a tomar una decisión.

«Creo que», dijo Maverick con calma, «nuestra conversación termina aquí». El hombre no necesitó alzar la voz para hacer que toda la atención se centrara en él.

Su mirada fría se dirigió hacia Jackson.

«Has provocado un gran caos esta noche». Su tono permaneció sereno. «No lo empeores tratando a mi esposa con rudeza delante de todos».

La palabra «mi esposa» hizo que la expresión de Jackson cambiara drásticamente. Su rostro se tensó aún más mientras contenía sus emociones y comenzó a palidecer.

Maverick hablaba completamente en serio. No se trataba simplemente de ayudar a Ava a conservar su dignidad o de encubrir el escándalo familiar. ¿Acaso consideraba real aquel matrimonio? ¡Era absurdo! ¿Cómo podía Ava haberlo reemplazado por otro hombre en cuestión de instantes?

Aun así, lo que acababa de suceder hizo que Jackson sintiera una incomodidad en el pecho. «¿De verdad piensas formar parte de este matrimonio, tío Maverick?», preguntó en voz baja.

Maverick lo miró sin expresión. «¿Acaso no fuiste tú quien abandonó el altar?»

Jackson guardó silencio.

Nadie en el salón de baile se atrevió a intervenir después de eso. Porque todos sabían que... Maverick Langham no estaba bromeando.

«Y debes recordar que yo nunca me tomo el matrimonio a la ligera». Maverick acarició suavemente la mano de Ava, que aún rodeaba su brazo.

Le susurró con suavidad a su novia, como si quisiera mostrar su cercanía delante de todos. Y, al mismo tiempo, dejarle claro algo a Jackson: no tenía intención de renunciar a Ava tan fácilmente. ¿Acaso todo iba a volver a ser como él quería solo por su llegada?

Por supuesto que no.

«Debes estar cansada, cariño. Ya le pedí al conductor que preparara el automóvil. ¿No te importa si nos vamos ahora?»

Aunque algo sorprendida por las palabras y la invitación de Maverick, Ava intentó mantener la calma y respondió con una sonrisa. «Sí».

Maverick llevó a Ava fuera del área de la celebración, sin prestar atención a las muchas personas que los observaban.

El evento finalmente terminó mucho antes de lo previsto. Los invitados se marcharon llevándose consigo el mayor chisme del año, mientras la familia Langham seguía ocupada tratando de contener a los medios, que continuaban acosándolos.

Mientras tanto, Ava continuó caminando junto a Maverick. Avanzaba al mismo ritmo que el hombre mientras abandonaban el salón principal. Pero su mente estaba llena de pensamientos. En medio de todo aquel caos, Ava sentía que aún le resultaba difícil procesar la realidad.

Realmente se había casado. No con Jackson, sino con Maverick Langham. Jamás se le había pasado por la cabeza que sus palabras dichas al azar fueran aceptadas tan fácilmente y sin reparos. Hasta que, sin darse cuenta, sus pasos los llevaron al vestíbulo principal.

Un automóvil negro ya los estaba esperando. Maverick abrió la puerta para Ava y le pidió que tuviera cuidado al bajar. Después, el hombre se sentó a su lado. El automóvil comenzó a avanzar y se alejó del salón de baile a una velocidad constante.

Rumbo a la mansión de Maverick.

No pasó mucho tiempo antes de que el automóvil negro se detuviera lentamente frente a la imponente mansión de Maverick, ubicada en una exclusiva zona a las afueras del centro de la ciudad.

La mirada de Ava se dirigió de inmediato al enorme edificio de estilo moderno clásico que se alzaba majestuosamente frente a ella. La luz de las lámparas del jardín se reflejaba suavemente sobre las paredes de mármol color marfil, mientras que las hileras de árboles altos a lo largo del jardín hacían que la mansión transmitiera una sensación de tranquilidad y aislamiento del bullicio de la ciudad.

Ava sabía que Maverick vivía cómodamente. Aunque rara vez aparecía en público, la influencia del hombre en el mundo empresarial no era algo desconocido. Sin embargo, al contemplar directamente su residencia, se quedó un poco en silencio.

La casa no resultaba llamativa ni excesiva como la mayoría de las mansiones de otras familias de grandes fortunas que había visitado junto a Jackson. No había adornos extravagantes ni la sensación de querer presumir de su riqueza ante nadie.

Por el contrario, todo se veía elegante, tranquilo y distinguido. Reflejaba a Maverick a la perfección. Por alguna razón, aquello hizo que Ava fuera aún más consciente de que realmente estaba entrando en el mundo de un hombre que, hasta entonces, siempre le había parecido tan lejano.

«¿Por qué?», preguntó Maverick al darse cuenta de que la mujer a su lado todavía no había bajado del automóvil.

Ava salió de su ensimismamiento. «No es nada». Esbozó una pequeña sonrisa. «Tu casa... es muy hermosa».

Maverick miró brevemente hacia la mansión antes de volver a mirar a Ava. «Rara vez me quedo aquí».

«¿Por el trabajo?»

«Porque paso la mayor parte del tiempo en el extranjero».

Ava asintió lentamente. Sin darse cuenta, una sensación completamente desconocida se abrió paso en su corazón. Miró el vestido que aún llevaba puesto. Además, en sus dedos llevaba un sencillo anillo cuyo brillo, imposible de ignorar, se veía hermoso y lujoso. Y ahora había llegado a la casa del hombre que se había convertido oficialmente en su esposo apenas unas horas atrás.

Maverick bajó primero del automóvil antes de darse la vuelta y abrirle la puerta a Ava. «Entra».

Ava asintió lentamente y siguió al hombre al interior de la casa.

En cuanto la puerta principal se cerró, el ambiente cambió de repente. La enorme casa se sentía sumamente tranquila en comparación con el caos que acababan de dejar atrás unos momentos antes. Solo se escuchaban los pasos de los sirvientes, que inmediatamente se enderezaron en el recibidor principal al percatarse de la llegada de Maverick.

«Buenas noches, señor Maverick».

Maverick asintió levemente.

Se quitó el saco y se lo entregó a uno de los sirvientes antes de dirigir la mirada hacia Ava, que aún permanecía algo rígida cerca de la entrada.

Era comprensible.

Unas horas atrás, aquella mujer todavía era la futura esposa de Jackson Langham. Ahora, estaba de pie en la casa del hombre que acababa de convertirse en su esposo. Maverick no comentó nada sobre aquella incomodidad. Simplemente avanzó unos pasos antes de detenerse.

“Clara.”

Una mujer de mediana edad se adelantó de inmediato. “Sí, señor.”

Maverick dirigió la mirada hacia Ava. “Ella es Ava Langham. Mi esposa.”

El corazón de Ava latió un poco más rápido al escuchar aquella frase.

Mi esposa.

Una forma de llamarla que todavía le resultaba extraña.

“A partir de esta noche, trátala como la señora de esta casa”, continuó Maverick con calma. “Sus necesidades serán tu responsabilidad.”

“Sí, señor.”

Maverick miró a todos los sirvientes que permanecían de pie en el vestíbulo. “No quiero ningún problema y atiendan bien a Ava.”

Su tono de voz seguía siendo bajo y tranquilo, pero fue suficiente para que todos los sirvientes inclinaran la cabeza de inmediato.

“Sí, señor Maverick”, respondieron al unísono.

Una mujer de mediana edad se adelantó enseguida con actitud respetuosa. Se presentó ante Ava. “Soy Clara, la ama de llaves de esta casa. Es un placer conocerla, señora Ava.”

Aquel trato volvió a dejar a Ava en silencio por un instante.

Señora Ava.

Todavía no se acostumbraba a escucharlo.

Maverick pareció notar el pequeño cambio en la expresión de Ava, pero no hizo ningún comentario. Simplemente aflojó su corbata antes de volver a mirar a la mujer.

“Te quedarás aquí.”

Ava se sorprendió un poco ante aquella declaración.

Maverick continuó: “Por ahora, hasta que las cosas afuera estén más tranquilas.”

Ava asintió.

“Si necesitas algo, díselo a Clara.”

“De acuerdo.”

Maverick guardó silencio por un momento. “Y tenemos que hablar sobre este matrimonio.”

Ava lo miró. “¿Se trata de... el acuerdo?”

“Sí”, respondió Maverick con tono neutro.

Ava apretó suavemente su vestido. “De acuerdo.”

“Mañana por la mañana hablaremos.”

Ava frunció ligeramente el ceño. “¿Mañana?”

La traducción continúa secara de forma natural:

“Ya es de noche.” Maverick miró su reloj de pulsera. “Acabas de pasar por un día muy largo.”

Aquella sencilla frase hizo que Ava guardara silencio.

Maverick entonces miró a Clara. “Llévala a su habitación.”

“Sí, señor.”

Clara enseguida le indicó a Ava que la siguiera. Sin embargo, antes de que Ava pudiera dar un paso, la voz de Maverick volvió a escucharse.

“Y Ava.”

La mujer se detuvo y luego se volvió.

“No pienses en lo que pasó hoy esta noche.”

Ava lo miró.

“Mañana nos ocuparemos de todo.”

No hubo palabras dulces ni consuelo. Sin embargo, por primera vez desde que había comenzado aquel caos, alguien le decía que no tenía que resolverlo todo sola aquella noche.

Ava asintió lentamente. “Está bien.” Y antes de que el hombre realmente se marchara en otra dirección, Ava volvió a decir: “Gracias por su ayuda, señor Maverick.”

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