ANAMe había casado.Después de varios intentos por escapar de las garras de amor, me había casado y en aquellos momentos suspiraba ilusionada mientras llegábamos al hotel donde nos alojaríamos durante nuestra luna de miel.Luego de registrarnos, Diego ordenó que subieran champagne y frutas a nuestra habitación, por lo que deduje que, a pesar de hacer un día soleado e ideal para la playa, nos quedaríamos en nuestra suite.—Gracias. Deje todo, por favor, en el recibidor y retírese. —El botones asintió, tomó la propina que le ofreció Diego y se retiró, nos dejó a solas mientras los nervios me inundaban.—¿Nos quedaremos encerrados con este magnífico día, mi amor? —pregunté de manera absurda para salirme de mis dudas.—Por hoy, sí —respondió con vo
Última actualización : 2022-01-17 Leer más