Ese recuerdo la emboba, María Teresa necesita un poco de tiempo para procesarlo. Se moja los labios, y abre la puerta de su auto.Entra.—¡¿Estás loco?! Sal de mi auto.—¿Es lo que quieres?—Eres un malnacido —susurra María Teresa mirando sus labios—, cabrón, h*** de p*** —murmura, jadeando.—Esos labios, María Teresa. Qué rebelde te has vuelto.—¡No me digas qué decir!—No digas más. Ven aquí, amor.Y la ataja de una vez. La pone a horcajadas en sus regazo. Ni siquiera pueden controlar nuevamente el deseo de quitarse la ropa y dejar a sus entradas unirse, allí, en el auto y en medio de la soledad que en cualquier momento podría hacerlo volver a realidad. María Teresa no piensa con claridad cuando se trata de Luis Ángel, y tampoco él, porque su cuerpo pide y anhela el cuerpo de María Teresa, con besos apasionados y caricias sobre sus pechos y ligeros toques sobre su entrada para humedecer y prepararla, Luis Ángel se introduce poco a poco dentro de ella. —¿Crees que es justo…? Que te
Dernière mise à jour : 2023-11-13 Read More